Me alegro mucho que este fic despierte curiosidad. El título completo era Transex: la historia de Emma Swan, solo faltaba la primera palabra. El fic, ya veréis, va ser contado desde diferentes puntos de vista, mayoritariamente Emma y Regina, pero también veremos algunos capítulos dedicados a otros personajes. Y además es un fic bastante cultural, aprenderemos cosas sobre la cultura brasileña que tanto aman Emma y Regina. El tema de la transexualidad en este fic está muy bien tratado por eso lo traduzco, no es G!P, porque ya veremos que se nos cuenta el proceso transexualizador de Emma. En los fic G!P se da por sentado desde un comienzo que una de los dos es intersexual, y ya está. No es lo mismo.

2. Encontrando a Emma Swan antes del desayuno

POV Tinker y Jefferson

Aquella misma noche

-Me ha caído muy bien la nueva novia de tu hermano- afirma la rubia

-A mí también. Pero me ha dado la impresión de que es demasiado buena para David- responde el muchacho

-¡Es impresionante lo que se parece él a tu madre! ¡Tan lleno de prejuicios y arrogante como ella!- dice

-Esa es la razón de que nunca haya tenido con David la relación que tengo con Emma. Cuando éramos más pequeños, mi hermano solía aprovecharse del hecho de ser mayor que yo y me golpeaba constantemente, y Emma siempre venía en mi defensa. Hasta que crecí y un día le di una buena paliza, entonces dejó de hacerse el valiente.

-En esa época tu hermana aún era Eric, ¿no?

-Sí y no. Ya en aquella época, recuerdo que Margaret la pilló poniéndose su ropa. Así que, creo que Emma siempre existió dentro de Eric. Y además, estoy tan acostumbrado a verla así, que raramente me acuerdo cómo nació- aclara el muchacho, llamando a su madre por su nombre, como desde adolescente se acostumbró a hacer, incluso con las protestas de ella.

-Recuerdo la primera vez que me trajiste, y aunque ya me habías advertido de que era transexual, confieso que me sentí algo incómoda en su presencia. Encontré muy extraño, en esa época, que Emma estuviera saliendo con Belle. Pero con el tiempo, se mostró tan agradable, divertida y dulce, y otras tantas cualidades que con frecuencia me olvido de aquel pequeño detalle sobre ella- concluye, sonriendo

-Si te refieres a lo que estoy pensando, diría que no es tan pequeño- dice, divertido

La rubia se acerca al marido, lo abraza por la cintura y le dice, maliciosa

-Hum…¿Es como el tuyo?- pregunta, con una mezcla de curiosidad y excitación

El muchacho entra en la broma de la esposa y responde

-Ya te aviso que Emma es muy seria y no aceptaría un ménage, pervertida- ambos se echan a reír y caen en la cama juntos.

-Pero ahora, hablando en serio, estoy muy triste de que mi hermana no salga con nadie desde que terminó con Belle, ¡hace más de tres años!- dice, melancólico –Ella es un ser tan especial, sin embargo sufre con los prejuicios de la gente que generalmente confunde identidad de género con orientación sexual y no entienden el hecho de que ella, aun teniendo un órgano masculino, se percibe como una mujer y quiere enamorar a otras mujeres- finaliza

-También me parte el corazón verla tan solitaria y, a veces, me gustaría poder hacer algo para ayudarla- dice acariciando el rostro del marido.

-Mi hermana siempre me dice que, después de acabar con Belle, encontró algunas lesbianas y bisexuales, que no hubieran tenido ningún problema en estar con ella sexualmente, sin embargo Emma no se interesa en ese tipo de relación. Ella quiere alguien para salir en serio y quién sabe, tener una familia- explica

La pareja se queda pensando un momento, hasta que el muchacho vuelve a hablar

-He aprendido a entenderla mejor cuando decidí diseñar y coser vestidos de novia y recuerdo incluso a ricachonas entrando en mi taller que al verme, se marchaban porque no creían que yo fuera capaz de hacerles los vestidos a sus hijas por no aparentar ser gay- hace una pequeña pausa –Es una pena que las personas creen tantos estigmas, como por ejemplo, en mi caso, que todo diseñador y estilista necesariamente tiene que ser homosexual- añade

-A pesar de venir de una familia conservadora, tras vivir y presenciar algunas cosas en la vida, me convertí en más tolerante y me di cuenta de cómo esas etiquetas acaban por impedir a las personas ser completamente felices- dice Tinker

Tras pasar algunos minutos más conversando sobre esos temas de prejuicio e intolerancia de la sociedad con quien es diferente, la joven pareja se duerme abrazada, aún vestida.

Regina

Al otro día…

Me despierto y no veo a David en la cama, me visto y bajo a buscarlo en la planta baja.

Cuando estoy en las escaleras, escucho una hermosa canción, interpretada por una voz encantadora, que me llega desde detrás de una puerta doble, que según me dijo mi novio anoche, daba a la biblioteca.

Percibo que la puerta está entreabierta y me acerco a ella, aún más envuelta por la dulce melodía.

Cuando entro en el sitio, veo a Emma sentada en un sillón victoriano, con los ojos cerrados, probablemente viajando con la voz de la cantante, mientras dos esponjosos gatos, uno negro y otro blanco, están echados mansamente en su regazo, recibiendo caricias.

Me apoyo en el marco de la puerta, cruzo los brazos, y me quedo observando esa dulce escena, sin conseguir controlar la risa.

De repente, como si presintiese que ya no estaba sola, ella abre los ojos y, al verme, se sorprende y visiblemente se avergüenza.

-Discúlpame, no quería interrumpir este momento tan tierno entre tú y los gatos. Estaba bajando y me atrajo esa bellísima canción- digo, divertida, intentando relajar el ambiente.

Ella me mira y sonríe

-Entiendo tu fascinación, porque también estoy enamorada de esta cantante. A pesar de estar cantando en inglés, ella es brasileña y se casó con João Gilberto, el mentor de la Bossa Nova, uno de los mejores géneros musicales del mundo-explica apasionada.

Ella me hechiza cuando la escucho hablar sobre la cultura brasileña

-¿Y cuál es el título de la canción y su intérprete, si puede saberse?- pregunto, bromista

-¡Claro! La canción se llama So nice y la cantante es Astrud Gilberto- aclara, levantándose, haciendo que los gatos salten de su regazo, y se dirige a la gramola que queda en un estante lateral.

A pesar de no querer ser una entrometida, siento mucha curiosidad y no consigo evitar preguntar

-¿Por qué te interesas tanto por Brasil?- digo de sopetón

-Como te dije anoche, estuve un tiempo por allá, y acabé enamorándome del país y de su cultura- responde concisa

Percibo, por segunda vez, cierta incomodidad cuando Emma habla de ese viaje y debido a su lacónica respuesta, decido ser más directa, insistiendo en el tema.

-¿Tu deseo por conocer Brasil era solo por hacer turismo o te atrajo algo más de allí?- pregunto, entrometida

Sonríe, como si se sorprendiera ante mi falta de discreción, sin embargo, tras algunos segundos en silencio, resuelve saciar mi curiosidad.

-En realidad, hace casi dos años, conocí a una brasileña por Internet y nos hicimos muy próximas, a pesar de la distancia. Así que, a medida que avanzó nuestra relación, tuve la necesidad de conocerla en persona y viaje a su país- aclara. Por el tono de su voz, noto que recordar ese momento le trae algún pesar. Sin embargo, antes de poder decir algo, prosigue con su relato tras ponerse taciturna un momento-Me enamoré de ella, y creí que era correspondida, por eso tomé esa actitud. Pero, al llegar allá, descubrí que yo no era exactamente lo que ella esperaba- concluye, desviando la mirada.

En ese momento, percibo que me extralimité con mis maneras entrometidas, y me siento culpable por traer a la superficie ese triste recuerdo de su vida, así que decido volver a hablar de la cantante brasileña.

-Me he sentido elevada con la voz de Astrud. Conocía la Bossa Nova, pero, básicamente, por otros músicos como Sinatra y Stan Getz. También aprecio el trabajo de Sergio Mendes, pero ya lleva tanto tiempo aquí que lo considero americano- digo, sonriendo

Emma refleja sorpresa al percibir que, aunque superficialmente, entiendo del tema. Y me dice, animada

-¡Adoro a Astrud, sin embargo aún me siento más fascinada por esta cantante!-dice cambiando de disco

De repente, escucho unos suaves acordes, seguidos de una voz perfectamente afinada, resonando por todo el ambiente.

Ya no suena el inglés, pero no me cuesta identificar la lengua portuguesa en esa divina canción.

-¿De quién es esta voz meliflua?- pregunto, deslumbrada

-¡De una de las mejores intérpretes que ha conocido el mundo!-contesta, entusiasmada –Infelizmente, este fue su último trabajo, porque murió hace más de 30 años, prematuramente. Según lo que he escuchado sobre su carrera, era bastante perfeccionista y siempre buscaba superarse en cada álbum- dice, dejándome sin respuesta, y noto que Emma tiene cierta tendencia al misterio, lo que la hace una persona más interesante

-¿De tan grandiosa es innombrable?- cuestionó, sarcástica

-¡No! Se llama Elis…Regina- dice, por fin, y me doy cuenta de que es la primera vez que pronuncia mi nombre

-Entiendo por qué es tan especial, pues ese nombre no le cae bien a cualquier persona- afirmo, sonriendo, de forma convencida

-¡Eh! Cuando me fuiste presentada, me sentí feliz al tener a una segunda Regina en mi vida- dice y percibo que, rápidamente, se arrepiente de lo que había acabado de decir, ya que sus mejillas se sonrojan.

La frase de Emma causa en mí una sensación que no consigo entender muy bien y, para amenizar la incomodidad momentánea que se apodera del ambiente, decido hacer una gracia

-Si te revelo que soy una gran fan de Emma Thompson, también sabrás que no eres la primera Emma en mi vida- digo, riendo

-¡Ah! ¡Me encantó su actuación en Lo queda del día!- dice, entrando en la broma

Conversamos un poco más sobre música y películas y al cabo de un momento, noto que el gato negro está acariciando su pelaje en mis piernas.

Sonrío, mirando hacia abajo, y Emma le llama la atención.

-¡Ravenna, deja de molestar a las visitas!- dice en un tono divertido

-Ah, ¿es una gata? ¿Y la has llamado como se llama la Reina Malvada en el cuento de Blanca Nieves?-pregunto, curiosa

-Sí, y aquella blanquita de allí- dice señalando hacia la mesa, donde la otra gata duerme mansamente – es Snow White. Ya te habrás dado cuenta cuál era mi cuento preferido en mi infancia, ¿no?- dice, sonriendo

-Snow y Ravenna…supongo que no se llevan muy bien- digo, arqueando la ceja de manera irónica

-Todo lo contrario, son muy amigas, están siempre juntas a mi alrededor, cuidando de mí- responde, mirando tiernamente de una a otra.

Continuamos hablando un poco más sobre los hábitos de las gatitas y, de repente, me doy cuenta de que ya había bajado del cuarto hacía un buen rato, con la intención de buscar a David y que, después de todo, no he ido detrás de él y tampoco he desayunado.

-¿Ya has desayunado?- pregunto

-No tengo por costumbre desayunar, solo tomo algo a partir de las doce- aclara –Pero puedo hacerte compañía, ya que David salió- añade

-¿Salió?- pregunto, curiosa

-Sí. Cuando estaba entrando en la biblioteca, lo vi saliendo con ropa deportiva e imagino que haya ido a caminar- añade

Me quedo tentada de aceptar su oferta, porque detesto comer sola, sin embargo antes tengo algo que pedirle.

-¿Te importaría prestarme el disco de mi tocaya?- pregunto sin rodeos –Pues realmente me gustaría conocer más sobre su trabajo- finalizo

Emma parece reflexionar sobre mi petición durante unos segundos

-¡No me importa! Pero tienes que prometerme que tendrás mucho cuidado con esta reliquia, ¡ya que suelo ser mi posesiva con lo que es mío!- afirma, finalmente, y siento un leve estremecimiento recorrer mi espina por la forma en cómo había pronunciado la última palabra.

Después de garantizarle que soy una persona muy cuidadosa, ella me presta su "reliquia" y nos dirigimos a la mesa donde un banquete estaba servido, esperando a que los ocupantes de la mansión bajen para saborearlo.

No pasa mucho rato, y Jefferson y Tinker se sientan en la mesa y la conversación se hace más colectiva. En seguida, Margaret también se junta a nosotros y, por último, David, que llega todo sudado, y me besa de nuevo cuando me ve al lado de su hermana, repitiendo la escena del día anterior.

A pesar de la insistencia de su madre para que vaya a darse una ducha, mi novio decide sentarse a mi lado, pidiendo permiso de manera grosera a Emma, que se levanta, y tras despedirse avergonzada de los presentes en la mesa, dice que tenía que volver a la biblioteca.

Me irrito, una vez más ante la actitud grosera de David y decido que, cuando acabemos de desayunar, tendría una definitiva conversación con él: o empieza a tratar a Emma con la dignidad que se merece o acabará solo el fin de semana en la casa de su madre.