Los padres son de Marte y los hijos de Júpiter.
Iba conduciendo tan deprisa que sentía rugir el motor de mi Maz, cuando faltaba un poco para llegar a casa decidí manejar de una forma más apropiada, ya que sabía que a mamá no le gustaba para nada que superara los límites de velocidad. Este hermoso carro que me hacía pasar tantas vergüenzas, era un regalo de mi padre, claro a el también le encantaba la velocidad y sabia que si no tenía un carro veloz lo molestaría hasta conseguirlo. Básicamente siempre tenía lo que quería pero sabia los limites, nunca me sobrepasaba de las buenas intenciones de ellos.
Al entrar a casa me di cuenta que estaba demasiado ordenado y en silencio, me pregunte donde estarían mi padres, pero de seguro jamás adivinaría, así que me dirigí a la cocina, porque tenía tanta hambre que me consumía. En la puerta de el enorme refrigerador encontré una nota, escrita por mi madre.
HIJA:
Lamento mucho que no estemos para la hora de la comida, sabes que me hubiera encantado escuchar tu historia sobre tu primer día de clases.
Volveremos pronto. Tú comida esta en el refri.
TKsM!
No me moleste en pensar donde se encontrarían, así que fui directamente sobre la comida, abrí el refrigerador y la calenté en el microondas, en dos minutos estaba lista para comenzar, ¿alguien se atrevería a romper mi récor?, supongo que sí. Apenas y me di cuenta de lo que comía, no tenia humor para comer, pero sabia que ya habían pasado muchas horas sin probar un bocado.
Cuando termine me fui directamente a mi habitación, me recosté en la cama, y respire profundamente. No sabia cuando se terminaría esta tortura, de sentirme tan sola, tanto, que esperaba con ansias quedarme profundamente dormida, pero no ocurrió. Al cabo de unas horas, llegaron mis padres.
El nombre de mi madre es Bella, es de lo mas encantadora y comprensiva, no es muy alta, tiene el cabello café al igual que sus ojos, y lindos rasgos. Mi padre es Edward, un hombre muy apuesto, tanto que eso trajo algunos problemas al inicio de la relación con mi madre, pero de una personalidad estupenda y sobreprotectora.
Cuando entraron a casa, subieron casi en un segundo a mi habitación, la puerta estaba abierta pero mi madre se detuvo para tocar, pero no respondí y mantuve mis brazos alrededor de mi rostro, ninguno se atrevió a entrar. Mi padre me dijo con voz muy tímida.
-Nessie- quera un sobrenombre de mi infancia- lamentamos no haber estado, ¿podemos pasar?
- No! – mi voz sonó mas firme de lo que hubiera querido. Pero en verdad estaba molesta con ellos, no por haberme dejado sola toda la tarde, sino por haberme obligado a venir a este lugar que no era para nada mi hogar.
-Renesmee, no puedes estar molesta el resto de tu vida con nosotros por tratar de darte una mejor vida, tu sabes que aquí todo será mejor… - Apenas pudo concluir la frase, ya que al iniciarla, mis ojos se clavaron en los de ella, mostrando todo mi enojo que sentía contra ellos por alejarme de lo que más quería en el mundo, mi verdadera vida.
-Renesmee, basta, no soportare esas miradas tuyas, espero que lo entiendas, jamás haría algo para herirte- su voz se quebró en la última palabra, pero mi madre sabia como aparentar tranquilidad absoluta. Aunque yo la conocía muy bien.
Mi padre tomo la mano de mi madre, la miro a los ojos y le dijo.
-Bella, ve a la habitación, tienes mucho trabajo y no quiero que termines tarde, te alcanzo en unos minutos. – mi madre lo miro y suspiro entrecortadamente, nisiquiera me miro para hacer ademan de despedirse, simplemente se fue.
-Hija, no vez que es igual de difícil para tu madre como para ti?- mi padre se acerco y me tomo en sus brazos, respiro mi aroma y tarareo mi canción de cuna.
-Papá, puedes disculparme con mi madre?, creo que me pase de la raya.- el asintió a ambas frases.
No supe en qué momento me quede dormida, pero al amanecer escuche a mi madre tocar la puerta, solo que esta vez no entro a mi cuarto para saludar antes de empezar la rutina, hoy simplemente siguió su camino. Realmente estaba molesta por mi actitud.
Cuando decidí que era hora de bajar para desayunar, tome aire profundamente y me dirigí a el comedor. Me senté sin hacer ni un solo ruido, el desayuno era enorme y variado, pero yo solo tome el gran jugo de vaso de naranja. Cuando me lo termine pensé que había sobrevivido a el desayuno, pero no, mi padre y mi madre enfocaron su atención en mi y empezó a hablar mi madre.
-Carlie, no quiero que me vuelvas a tratar de esa forma, somos tu padres y nos debes respeto. Todas las decisiones que eh tomado en mi vida han sido por ti y para ti, por mas difíciles que parezcan, las afronte por ti.- en ningún momento mostro sus emociones, me miraba de la forma más fría que jamás me había visto.- eso es todo lo quiero decirte, me retiro.
Ella se fue, sin ni siquiera mirarme, en verdad que esta vez había removido todos sus sentimientos, o tal vez era que nunca me había molestado tanto con ellos y no sabían cómo manejarlo. Mi padre tomo mi primera lágrima de mi mejilla.
-Nessie, espero que comprendas a tu madre, ella no está realmente molesta contigo, solo que tocaste un mal punto.- me abrazo y me miro a los ojos – espero que tengas un buen día, prometo que te estaremos esperando. Bueno! Vámonos que nos espera la carretera- y una gran sonrisa se formo en su rostro, realmente amaba la velocidad. Lo tome del cuello y en un dos por tres ya estaba sujeta su espalda, salió corriendo a la cochera y me aventó a mi auto, tan rápido como caí, el ya estaba sobre el suyo. Solo se escucharon ambos motores rugir y unas enormes carcajadas.
