Gracias por sus comentarios, me han hecho muy feliz.
Pido unas enormes disculpas por la demora, tenía pensado subir el siguiente capitulo pronto, mas encontré trabajo y los estudios no me tienes muy feliz que digamos, así que todo aquello apenas me dejaban escribir algo. Así que lo único que puedo hacer es escribir los fines de semana y como hoy en mi país tuve un feriado pues lo dediqué al cápitulo.
Sólo espero que les guste.
Con las advertencias de siempre: Nada me pertenece y sólo lo hago por diversión. Pues les dejo el segundo capítulo de este fic.
Sé que quieres ser mi salvación.
El ruido del despertador lo sacó de su agradable sueño. Levantó la mano para apagarlo, mas el maldito aparato se encontraba lejos de su alcance.
Ichigo intentó dormir a pesar del escándalo, luego de unos tortuosos minutos supo que ya era hora de levantarse.
De mala gana tiró las cálidas mantas y frazadas que lo resguardaban del frío, se acercó al artefacto y lo apagó. Bostezó mientras estiraba su cuerpo, observó la hora y finalmente se dirigió al baño, ya era hora de comenzar el día.
Ya bañado y vestido Ichigo encendió la TV para luego comenzar a preparar el desayuno. Bostezó nuevamente, nunca había sido muy bueno para madrugar, aunque aquello jamás interfirió en sus clases o reuniones matutinas. En esos aspectos el siempre había sido muy precavido, por lo que su puntualidad era uno de los tantos puntos a favor que tenía.
Terminó los huevos y se sirvió un poco de café, se acercó a una mesita con dos sillas dentro de la misma cocina y se sentó para proceder a desayunar.
Su departamento se encontraba ubicado muy cerca del trabajo, era un lugar perfecto para que dos personas vivieran cómodamente en el. El departamento se encontraba amoblado con unos cuantos muebles ubicados de forma elegante, en fin, todo lo que Ichigo consideraba necesario para poder sobrevivir en el hogar.
Ichigo escuchó algunos minutos las noticias, luego su atención se fue en la fecha del día, cerró los ojos con fuerza, pronto sería el cumpleaños de su hermana. Dejó el pan a medio comer cuando un recuerdo desagradable llegó a su cabeza, dirigió la mirada a cualquier otro lugar y luego limpio los platos a medio comer, ya era hora de partir.
Llegó al trabajo a la misma hora de siempre, con unos minutos de anticipación. Rukia se encontraba en la recepción hablando animadamente con la secretaria.
- Buenas.
Saludo como siempre y con una radiante sonrisa. Rukia le respondió de la misma forma junto con la secretaria, ambos marcaron sus fichas y luego se dirigieron a los camarines.
- ¿Listo para tratar con tu paciente?
- Supongo… espero que no vuelva a saltarme encima como ayer.
Ambos se rieron. Rukia observó por un momento a Ichigo .
- Deberíamos salir el viernes, hace tiempo que no lo hacemos.
- ¿El viernes? – Ichigo buscó en su memoria algún compromiso para ese día, mas al no hallar uno le sonrió a su amiga en respuesta.
- Bien, hablaré con Renji y Chad, tú encárgate de Ishida y Orihime.
- ¿En el mismo lugar?
- Y a la misma hora.
Ichigo se dedicó a observar un poco a su amiga. Rukia se había graduado hace un año de Psicología. Trabajaba en el segundo piso de la clínica y era una de las mejores en el campo a pesar del poco tiempo que llevaba ejerciendo su profesión. Ichigo pensaba que aquello se debía por herencia, casi toda la familia de Rukia se dedicaba a esa profesión o en algún campo médico.
Llegaron a los casilleros y se colocaron las batas mientras continuaban con los planes del Viernes.
La clínica de por si tenía cuatro pisos, estaba construida de tal forma que pareciera una C la cual se encontraba rodeada de un gran terreno verde con distintas clases de vegetación (A veces era bueno para los pacientes encargase de las plantas entre otras cosas, ayudaba a calmarlos, o en otros casos, curarlos de sus enfermedades[1])
A veces era increíble ver un lugar tan verde y hermoso en medio de todo el bullicio de la ciudad como lo era Karakura.
Rukia le dirigió unas últimas palabras y luego cada quien se fue a sus respectivas secciones.
Ichigo suspiró al ver la pila de papeles cuando llegó a su oficina. Llevaba tan poco tiempo en el trabajo y ya lo llenaban con papeleo innecesario.
"Ni siquiera son mis pacientes y tengo que organizar estos documentos"
Ichigo simplemente no podía dejar de maldecir internamente a la vez que les daba una ojeada a los documentos y luego los colocaba en alguna esquina de su escritorio. Escribió un poco su cuaderno, tomó una grabadora, un block de notas y con paso decidido salió de su oficina. Era hora de visitar a su paciente.
Ichigo estaba entre curioso y nervioso por Toushirou. Aún su cabeza no dejaba de pensar en las acciones del pequeño el día anterior y aquel nombre que no había podido encontrar en internet.
Se detuvo repentinamente con los ojos abiertos.
"¿Cuál era el nombre?"
Toushirou le había dicho un nombre, pero ¿Cuál era? Intento recordarlo, pero sentía que lo había perdido completamente y aquello simplemente no le gustaba. Luego recordó el computador, aquellos aparatos siempre guardaban las palabras que se buscaban o las páginas en las que se utilizaba. Se relajó cuando recordó aquello y luego siguió su camino.
- Kurosaki-kun.
La voz de Inoue lo detuvo nuevamente, la muchacha se acercó con su brillante sonrisa.
- Buenas Inoue.
- ¿Cómo estás?
- Bien, sin mucho que reportar. ¿Qué tal tu?
- ¡Perfectamente bien! – De pronto a Inoue le brillaron los ojos y comenzó a mover las manos de arriba hacia abajo – Hoy tuve un desayuno simplemente delicioso.
- No me digas.
Exclamó Ichigo sin ganas al recordar la clase de comida que comía su amiga. Luego llegó a su mente su charla con Rukia.
- Inoue, tienes algo que hacer el Viernes en la noche.
La mencionada se llevó una mano a su mejilla con clara señal de estar pensando.
- No, nada en especial.
- Tenemos pensado juntarnos en el lugar de siempre, hace tiempo que no lo hacemos.
- Wahhh eso sería estupendo. -Inoue juntó sus manos en señal de aprobación. –Me muero de ganas por saber de los demás muchachos.
- Si… bueno tengo que irme, mi paciente me espera.
Ichigo iba a continuar su camino cuando la tela de su delantal es tirada, se da vuelta para ver a Orihime.
- ¿Cómo se encuentra Toushirou-kun?
- No lo sé… ahora voy a verlo.
- Ah… ya.
Inoue se movió un poco incómoda, Ichigo no entendió aquel comportamiento, pero tampoco tuvo tiempo para pensarlo.
- Cuando le tengas algún diagnostico avísame, estaré encantada de ayudarte con la medicina.
- Ja –El joven dejó el cuaderno sobre la cabeza de Orihime - Cómo no hacerlo si eres la encargada de este pabellón.
La joven sólo se limitó a sacar la lengua con las mejillas algo sonrojadas.
- Bueno, de ahí nos vemos.
- Claro, así planeamos lo del Viernes.
Ichigo suspiró, a veces la alegría de esa muchacha era superior a lo que podía soportar, pero era una de las tantas cualidades que poseía Inoue la cual la convertían en una persona especial.
Apenas se dio cuenta cuando ya estaba frente a la puerta de Toushirou. Gracias al vidrio podía verlo.
El muchacho se encontraba sentado en la cama observando por la ventana. Sus ropas eran diferentes a las de ayer, una polera negra y un simple blue jeans. Su rostro era el mismo antes de que lo viera por primera vez.
Ichigo sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. ¿Y si se le tiraba encima nuevamente? Había bromeado de aquello con Rukia, pero era algo que en verdad le preocupaba. Además el niño parecía tener más fuerza de la que aparentaba, pero tampoco se consideraba una persona débil. Mas, en caso de que se repitiera lo de ayer, no podría simplemente empujarlo con fuerza, aquello sería, según su criterio, un abuso contra los pacientes.
Quizás si hubiera sido buena idea haber llamado a Rukia en caso de cualquier cosa, pero debía aprender a tratar a sus pacientes y no depender tanto de ella.
Se encontraba en medio de un gran dilema cuando se percató que su paciente lo estaba observando, se sonrojó algo avergonzado por ello.
"Bien, el niño te vio es hora de actuar"
Dándose ánimos Ichigo encendió la grabadora y luego abrió la puerta del cuarto de Toushirou.
- Buenos días.
Saludo con una brillante sonrisa mientras entraba a la habitación y luego cerraba la puerta. Toushirou simplemente lo observó con la misma expresión neutra que tenía, provocando con ello que una pequeña gota de sudor apareciera en la frente del médico.
- ¿Cómo te encuentras?, ¿Te ha gustado el lugar?
- …
- ¿Dormiste bien?
- …
Ahora una vena apareció en el rostro de Ichigo. ¿Quién diablos se creía este mocoso del mal? La enfermedad de pronto llegó a su cabeza y se sintió avergonzado por sentir rabia. Aquel comportamiento del niño era parte de todo su mal.
Tomó una silla ubicada en la esquina de la pieza y luego se sentó frente al muchacho, este no le había quitado la vista de encima en ningún momento.
Ichigo observó aquellos ojos azul-verdoso que tanto llamaron su atención, al hacerlo se percató que no tenían la misma fuerza con la que fue observado el día anterior. De alguna forma se sintió desilusionado por ello.
Toushirou pareció reaccionar luego de unos minutos de silencio. Giró el rostro confundido, viendo cada rincón de la pieza y luego posar una vez más su mirada en Ichigo, mas esta vez la confusión era clara en su rostro.
- ¿Dónde estoy?
- ¿Eh?
- Que dónde estoy.
Bien, Ichigo se había imaginado muchas cosas en su segundo encuentro, pero nunca que el pequeño no supiera donde estaba parado.
- Estas en una clínica. ¿Recuerdas? Ayer llegaste con nosotros.
El pequeño volvió a observar su alrededor, su expresión confusa continuaba en aquel rostro infantil.
- Creo… recordar… algo…
- ¿Me recuerdas a mí? De seguro tus padres te hablaron de mí.
- ¿Mis padres? – Toushirou volvió a mirar a Ichigo y luego negó con la cabeza.
- Soy Ichigo Kurosaki.
- Toushirou Hitsugaya.
- Lo sé.
No evitó sonreír ante el comentario del pequeño.
- ¿Eres un médico?
- Creo que lo dejo más que claro. –Señaló su bata con el dedo, el niño se sonrojo un momento y luego observó por la ventana.
El silencio nuevamente se hizo presente en el lugar. Aquello le dio un poco de tiempo a Ichigo para anotar algunas cosas en su cuaderno, cuando terminó se percató que el pequeño estaba observándolo fijamente, la expresión neutra había vuelto.
- Ellos no me hablaron de ti…
- ¿Estás seguro?
Toushirou asintió pero esta vez sus ojos se enfocaron en el cuaderno de Ichigo, mas el joven lo ignoró por completo.
- Pero tú dices no conocerme.
- Es la primera vez que te veo en mi vida.
- Pero ayer…
Toushirou levantó la cabeza, ambos se miraron fijamente por unos momentos.
- Ayer llegué y ahora estoy aquí. - Toushirou parecía algo indiferente por el modo en que había hablado.
- Ayer nos conocimos.
- No, hoy te vi por primera vez.
¿Qué demonios significaba esto? Una cosa era delirar, ser paranoico, decir estupideces, pero de aquí a que tuviera pérdida de memoria era otra cosa completamente aparte. El chiquillo se veía tan normal que le sorprendía, ni siquiera mostraba signos de daños físicos o señales de desnutrición.
- Bien, espero que nos podamos ver en un rato más.
Esto era algo que necesitaba meditar un poco. Ichigo optó por retirarse, por lo que se levantó y dejo la silla en el lugar donde la saco, Toushirou nuevamente había dirigido su vista a la ventana.
Llevó su mano a la manilla de la puerta en clara señal de retirarse del lugar. Ichigo necesitaba urgentemente consultar algunos libros para poder dar un buen tratamiento.
- Nos veremos Toushirou.
- Capitán Hitsugaya para ti Kurosaki.
Se detuvo en seco al escuchar esas palabras, mas al darse vuelta notó que el muchacho seguía en la misma posición y con la misma expresión neutra.
Salió rápidamente de la habitación, cerrando la puerta, automáticamente el click de la cerradura se escuchó.
Caminó tranquilamente hasta su oficina, saludo a algunas personas en el camino con lamisma sonrisa de siempre. Cuando llegó y entró a esta no evitó desplomarse en el sillón.
Su cuerpo temblaba, se sentía ansioso, angustiado y perdido. De algún modo las palabras del pequeño habían hecho temblar su cuerpo, como si algo dentro intentara salir. Cerró los ojos con fuerza negando todos aquellos sentimientos.
"Es por la fecha que se acerca, debe ser por eso"
Se repitió mentalmente una y otra vez hasta que lentamente se fue calmando y su cuerpo dejaba de temblar.
El teléfono de su oficina sonó. Ichigo se obligó a levantarse y responder. Era un mensaje de la secretaria en donde el director pedía su presencia.
Se golpeó un poco las mejillas para despertar de aquel pequeño lapso. Cuando se sintió más seguro de ser el mismo tomó algunos informes de su escritorio y salió de su oficina en dirección a la de su superior.
Las palabras del niño seguían presentes junto con la extraña sensación en su cuerpo, mas Ichigo era un experto en tapar aquellas cosas con una sonrisa.
TBC…
Inicio 06 – 05 – 09
Termino 23 – 05 - 09
[1] Aquello me lo acabo de inventar. No tengo idea si aquel dato es verdadero, busqué en google, pero ni él sabe la respuesta.
Seh es un asco... pero les tengo cariño. Debo mejorar mi escritura.
