Capítulo 2
-¡Pero cómo se te ocurrió mamá! - exclamó Pauna en un ataque de risa después de casi ahogarse al tomar un sorbo de su té – ¿Te peinaste como la tía Elroy? ¿En serio? - seguía riendo sin control ante la mirada divertida de su madre – es que no te imagino como una imitación de la tía abuela ¡Me habría encantado verte!
-Afortunadamente para mí, sólo tu padre y Samantha me vieron así – contestó secundándola en la risa – bueno, también los chicos del servicio de la casa, pero gracias a Dios jamás me hicieron ningún comentario al respecto.
-¡Que bárbara mamá!
-Sólo te puedo decir que fue una muy larga cena. Entre las miradas de tu padre y las de Samantha ya no sabía qué hacer, si lavarme la cara con la sopa, meterme bajo la mesa o cubrirme la cabeza con el mantel.
-Aún no puedo creerlo - añadió tratando de calmarse – Candy "Elroy" Andrey.
-¡Ni lo digas!¡Me sentía horrible! - le confesó – Así que a la hora del té decidí emprender la decorosa huida. Paladeando las hieles de la derrota me dirigí al baño a tratar de rescatar un poco de mi dignidad. Me lavé y relavé la cara tratando de encontrarme bajo las miles de capas de maquillaje. Sin mucho cuidado me deshice el molesto chongo y me recogí el cabello con una sencilla peineta.
-¿Y así bajaste?
-Sí – le contestó - Respiré profundo, tomé valor y entré al salón de té.
-¿Por qué sonries?
-Porque aún recuerdo la cara de aprobación de tu papá cuando me vió. Ese sencillo detalle me dio fuerza y sentí que había valido la pena mi verguenza. También sentí una sonrisa burlona de parte de Samantha pero quise ignorarla. A lo mejor también fue mi imaginación … no lo sé.
-Pero ¿y qué hicieron?
-Platicamos un rato de todo y nada y después nos dirigimos al teatro. La función fue excelente, con un gran mensaje, pero no tan aleccionador como lo fue la plática que tuve con tu papá después de la obra.
-¿Qué te dijo mamá?
-Primero fuimos a llevar a Samantha a su hotel.
Los ojos de Candy regresaron al pasado nuevamente.
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-Candy – le dijo Albert abrazándola al bajar del automóvil para entrar a su casa.
-No lo digas … – interrumpió la chica con los ojos arrasados en llanto y sintiéndose la más idiota de las mujeres - soy una tonta.
-Princesa – le dijo con suavidad – no lo eres, pero no se qué intentabas probar arreglándote así …
-¡Pues demostrarle a Samantha que no te habías casado con una chiquilla! Quería parecer seria y mayor.
-Candy – murmuró tocando su mejilla y sonriéndole dulcemente – no necesitas demostrarle nada a nadie. Me casé contigo porque eres la UNICA mujer en este mundo de la que me enamoré. La única mujer que supo adentrarse en mi vida y secuestrar mi corazón. Yo no quiero que compitas, ni te compares, ni trates de demostrar nada a nadie. Yo te amo a ti, y si en algún momento pensaste que yo puedo cambiar mis sentimientos, te recuerdo que te he amado desde que tengo uso de razón. Nada es más importante para mi que tú … y yo te amo A TI … por ser MI CANDY.
-Soy una tonta Albert … discúlpame – susurró abrazándose llorosa a su cuerpo.
-Jamás vuelvas a hacer algo así amor – añadió pasando sus dedos por la enredada cabellera de su mujer.
-¿Me veía tan mal? - preguntó.
-Honestamente … ¡te veías terrible! – dijo sin poder contener la risa – por un momento pensé que la tía abuela había vuelto a nacer.
-¡Eres horrible! – exclamó dándole un codazo y separándose de él.
-Candy, casi me caigo cuando te vi vestida así … así que por favor, no me prives de mi esposa … de MI CANDY nunca más.
-Te lo prometo.
-Gracias – finalizaron dándose un dulce beso en los labios y diigiéndose a su alcoba para recordarle ahí quién era la única mujer en el mundo que tenía el poder de enloquecerlo.
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-Sí, tal como lo oyes hija mía – añadió sonriendo al recordar su innolvidable noche de verguenzas – todo ese lío fue por mi causa. Era yo la del problema, era yo la de las inseguridades, pero aprendí que el amor que sentía y siente tu padre por mi va más allá de la apariencia, es un lazo tan fuerte que nadie ni nada podrá romper jamás.
-Entiendo mamá -aceptó Pauna sonriendo – Soy una tonta por dejarme amedrentar por algo así.
-No eres una tonta Pauna – le dijo tomándola de la mano – te faltan muchas cosas por vivir y muchas situaciones por experimentar, pero si hay confianza, comunicación y mucho amor con tu pareja, tienes una muy buena parte del camino ganada.
La jovencita le sonrió.
-Gracias mamá. Te prometo que lo haré y que no volveré a preocuparme por cosas como esta. Después de todo tienes razón. Richard me eligió a mi por algo. Pudo haber tenido a cualquier mujer que se propusiera y me eligió a mi.
-Vio y encontró algo en ti que no tenía nadie más.
-A tí por mamá – dijo sonriendo pícaramente – Me parezco mucho a "tarzán pecosa" - añadió.
-¡Eres increíble Pauna! – exclamó fingiendo enfado.
-No mamá … ¡tú eres increíble! Gracias por escucharme.
La puerta se abrió dando paso al patriarca de la familia.
-Así que aquí están las mujeres de mi vida – dijo jovialmente acercándose a ellas – las he buscado por todos lados.
Le dio un beso en los labios a su esposa y volteó a ver a su hija.
-Si mal no recuerdo los Grandchester no deben tardar en llegar y si te conozco como creo … te cambiarás de ropa para la cena ¿verdad?
-Sí papá – dijo la chica con alegría – subo rápido a cambiarme y de paso le pregunto a Dorothy si ya tiene todo listo. No quiero hacer esperar a mis futuros suegros.
-No te preocupes cariño, no los haremos esperar.
Albert le ofreció el brazo a su esposa que alegremente lo aceptó. ¡Cómo lo amaba! y que suerte había tenido de encontrarlo en su camino.
Y ahora finalmente los Andrey y los Grandchester se verían emparentados. Sus hijos harían realidad el sueño que Candy y Terry hubieran querido en otra época para ellos, pero las cosas no siempre son como uno desea, ya que muchas veces resultan en situaciones que nos abren un camino inesperado y mucho mejor. Candy encontró a Albert y había tenido una vida larga y feliz a su lado. Amaba a su familia con locura y no cambiaría absolutamente nada de su pasado.
Ahora eran Pauna y Richard los que tenían una historia de amor por escribir, y esperaba que fuera tan maravillosa como la de la pequeña Candy y su príncipe de la colina.
FIN
Hola hermosas! aqui tiene el final de este minific. Y para fortuna de Candy de una experiencia bochornosa pues resulto algo positivo jejejeje! y la pecosita y su principe fueron felices para siempre!
Muchisimas gracias a todas por leerme, por tomarse su tiempito para enterarse de mis locuritas jejejejeje! Gracias mil por sus reviews! me encantaron! Mily, Paolau2, Mi querida amiga que no me dejo nombre y pues no supe quien fue jijijiji, Arigatho 100, Tamborsita, Joelise, Anahis, Camila Andley, Wendy, Cota, Abi, LadyGV, Ivorian GRACIAS! mil gracias por su apoyo! Y por aqui nos veremos en cuanto alguna otra idea me rebote en la cabecilla jejejejeje!
Scarleth Andrey! =)
