¡Hola a todos, otra vez! :D Aquí está el segundo cap, para lo que querían~ Mi idea es ir actualizando cada semana. Ojalá sea posible aquello y que el colegio no me lo haga imposible e_é Sino, me veré en la obligación de quemarlo y bueh, eso es cuento aparte (?) Sin más blabla incohetente... ¡Los dejo con el segundo capítulo!
….
Tuve que…
Provino un sonido fuerte.
Robar…
Y las puertas se abrieron…
Al abrirse ambas grandes partes de la puerta, los dos quedaron fascinados y sorprendidos con la gran vista que tenían para admirar y deleitarse. Incluso Emily, quien no había demostraba interés en ningún momento.
Si pudiesen resumir en una palabra todo lo que sus ojos captaban, esa sería elegancia, o quizás lujo, o también refinado, ¡En una palabra no se podía simplificar todo lo que observaban! Primero, el suelo era de mosaico hidráulico decorado con flores de forma particular, las cuales parecía que atrás tuviesen un sol, creando un efecto de ''llama'' alrededor de aquellas. Las paredes, de un color rojo oscuro, tenían en ellas cada cierta distancia medida sin ningún centímetro de más o de menos, cuadros pertenecientes a la época y de retratos familiares, los cuales tenían bellos marcos dorados colgados a la perfección.
Si daban un par de pasos más se encontrarían con la bestial escalera. A simple vista se le calculaban más de treinta escalones, los cuales eran de un suave blanco crema que al centro poseían, sobre ellos, una gran alfombra del mismo rojo que las paredes, hasta el último escalón. El peldaño de abajo era el más grande. El que lo seguía, era un poco más pequeño, y el que seguía, otro poco más pequeño, y así disminuía el tamaño hasta llegar a la mitad, en donde hacia arriba, eran todos iguales. La baranda de la escalera estaba hecha con hierro bien trabajado, por lo que poseía una forma especial la cual se repetía a lo largo de la escalera, obteniéndose una impresión muy atractiva y refinada de esta.
En el techo, había un gran candelabro dorado con cristales colgando de las curvas de este. Y no era el único candelabro de la mansión, pues en las demás habitaciones estaban presentes también.
Demasiado, simplemente les parecía excesiva la cantidad de lujo que desprendía la mansión. Además, había que agregarle que el par de hermanos nunca había visto algo así. Para Gilbert, Lovino, Veneciano y Ludwig, quienes trabajaban también como sirvientes, menos este último, ya era parte de lo cotidiano.
Se cerraron ambas partes del portón, una más rápido que la otra, lo que produjo un sonido que a Emily y a Alfred asustó, pero que de Ludwig sólo llamó la atención, y todo ya que a uno de los hermanos encargados se le soltó la manilla porque se descuidó.
-Hehe, lo siento~- se disculpó natural el más joven, como si realmente no se sintiera culpable por ello y ya estuviese acostumbrado a decirlo.
-Eh, Veneciano, deberías estar más atento con lo que haces- Fue el llamado de atención que el hermano mayor hizo al que había provocado aquel estruendo, mientras que Emily y Alfred sólo se limitaron a observarlos y a escuchar. Ludwig llamó nuevamente la atención de los dos muchachos recién llegados- Tú- miró a Alfred- Irás con Gilbert, Veneciano y Lovino. Te harán entrega del uniforme, y usted- ahora sus ojos se dirigieron a Emily- Irá con las sirvientas que la están esperando un poco más allá. Dentro de quince minutos nos encontraremos aquí mismo, eso es todo- .
Terminadas las instrucciones el alemán se retiró de aquel escenario, dejando a los cinco chicos, esclavos de un silencio incómodo el cual, cierto personaje no tardó en quebrar, y no porque se sintiese obligado a hacerlo, sino porque era su naturaleza. Gilbert colocó su mano sobre uno de los hombros de Alfred, lo cual llamó la atención de este- Vamos amigo, sígueme- dijo con su característica voz raposa, y algo confundido, no sin antes mirar a su hermana como señal de despedida, el americano fue tras de él, seguido por los dos hermanos, estando uno de ellos muy animado y el otro, bueno, hastiado como siempre. Incluso, antes de partir había soltado un suspiro de cansancio… Algo muy propio de él.
Las sirvientas se acercaron a Emily para llevarla a la habitación y hacerle entrega del uniforme. Se dedicó a mirarles los vestidos que estas llevaban y, para su gusto, eran horribles. Y lo peor sería que tendría que llevarlo día y noche.
-Aquí está- bien doblado estaba el terno que entregó Gilbert a Alfred. Este último le echó un vistazo. Lo desdobló y examinó, mirando desde arriba hacia abajo- Heey, no está tan mal- concluyó con una sonrisa satisfecha, la cual desapareció al fijarse en un pequeño pero notable detalle en el uniforme del prusiano- ¿Porqué llevas esa cruz?- preguntó con cierta curiosidad.
-Oh, ¿esta?- sonrió entre arrogante y orgulloso al ver la pequeña cruz que llevaba en el bolsillo del pecho del terno- Es porque soy awesome y soy el mejor sirviente- Finalizó con una sonrisa altanera.
-Falso- rebatió el que siempre parecía hastiado.- Sólo es un estúpido adorno que usa cuando el señor no lo está vigilando- se cruzó de brazos y cerró los ojos, sabiendo que se vendrían reclamos por parte del otro- Sólo tienes envidia, kesesese~-.
-¿Envidia de una tonta cruz?... Si, cómo no.
-Así es~ No puedes resistirte ante la belleza de la cruz y de quien la lleva. Por eso nos molestas-.
-Me da igual-.
-¡Obviamente no! kese~-
-Si-.
-No.
Y así se quedaron discutiendo un par de minutos, y ninguno de los dos parecía que se daría por vencido. Veneciano, con cuidado, se acercó hasta Alfred para proponerle algo- No dejaran de discutir por un buen rato, así que vamos al baño para que puedas cambiarte, ¿si? – comentó son su ánimo de siempre, y luego de eso, ambos se retiraron, dejando al par para que continuaran con su disputa.
-No usaré eso- retrocedió un par de pasos mientras se oponía ante lo propuesto por las sirvientas.
-Por favor, debe hacerlo- insistían estas, pero Emily no, no quería ceder- ¡Es horrible! ¡Es demasiado largo y feo!- y lo único que hacían esas palabras, era molestar más a la sirvienta- No me interesa. Póngase el uniforme o tendrá problemas con el Señor- y se reflejaba en su rostro una expresión dura y fría, para ver si de esa forma, la chica entendía, pero fue imposible. Dijeran las cosas que dijeran, hicieran las amenazas que fueran, pusieran un rostro cualquiera, Emily no quería dar respuesta afirmativa para colocarse aquel traje de sirvienta victoriano.
-Está tardando- dijo algo impaciente el alemán.
-No se preocupe, ella llegará- respondió para tranquilizarlo, Alfred.
El grupo de sirvientas traía a Emily de brazos y piernas ya que, además de tener que colocarle el uniforme a la fuerza, tampoco quería reunirse en el lugar acordado. Ambos, Ludwig y Alfred, observaban sorprendidos la escena, pues la chica parecía que estuviera loca con toda la rabieta que venía haciendo- Con permiso- todas hicieron una reverencia, al por fin, dejar a la muchacha con los dos que la esperaban.
-Bien, comencemos- ordenó Ludwig, esperando ser seguido.
-¿Qué ocurrió?- preguntó en susurro el hermano mayor.
-Quiero irme- fue la simple respuesta que dio su hermana, cruzándose de brazos.
-Sabes que no podemos Emy- respondió algo apenado su hermano, pues detestaba ver a su hermana de esa forma: triste y molesta.- Pase lo que pase, yo estaré contigo- aseguró, asintiendo, su hermano. El rubio peinado hacia atrás llamó la atención de ambos al toser, por lo que comprendieron que debían seguirlo para comenzar el recorrido. Subieron la gran escalera hasta llegar al segundo piso, el que tenía ciertas habitaciones y algunos cuadros de retratos familiares.
-La mayor parte del segundo piso corresponde al Señor. Aquí está su dormitorio, le sigue la biblioteca y más allá está su sala de estar. Y las otras habitaciones aparte del cuarto de baño, son para guardar sus regalos.
-¿Regalos?- preguntó curioso el de lentes.
-Así es. El Señor es alguien muy querido y todos los días recibe regalos de los ciudadanos, más de niños que de personas adultas-.
Ella sólo escuchaba '' bla bla bla'', ya que se había detenido a observar uno de los cuadros, uno que le llamó bastante la atención por cierta característica. Su hermano se dio cuenta de la ausencia de Emily, por lo que fue hasta ella para llevarla y seguir el recorrido- ¿Qué pasa Emy?- preguntó preocupado su hermano. Emily, aún con la vista pegada, como si estuviese hipnotizada, levantó su mano para señalar- Mira sus cejas- soltó una pequeña risa- Son horribles- dijo mientras aumentaba su risa y se pegaba al pecho de su hermano para no ser vista por Ludwig mientras se burlaba de aquella característica. Él rubio seguía hablando, hasta que notó la ausencia de los dos muchachos. Para llamarlos, nuevamente tosió, logrando que volvieran.
-Sus habitaciones están en el primer piso, junto a la cocina. Síganme para mostrarles.
Los tres bajaron peldaño por peldaño hasta llegar otra vez al primer piso, en donde se dirigieron hacia la izquierda, zona en donde estaba ubicada la inmensa cocina, la cual, tenía a su lado un breve pasillo que luego se dividía en dos más, los cuales daban a varias habitaciones. Aquellos eran los dormitorios de todos los sirvientes que trabajaban en la mansión.- Tú usarás la habitación nueve que está del lado derecho- dijo señalando hacia aquella dirección, instrucción que fue dada para Alfred- Y usted, la habitación siete… ¿Hm? ¿Dónde ha ido?-
-¡¿E-emy?!-
Salió corriendo de la mansión hasta llegar a la parte trasera del jardín, para que al menos se demoraran unos segundos más en encontrarla. No quería aceptar la realidad, de ninguna manera. ¡No quería ser sirvienta! Y menos de alguien a quien no había visto. Y es más, ¿dónde estaba el tal ''Señor''? Ni se había presentado para recibir a sus nuevos sirvientes. Qué descortés.
-¡MALDICIÓN!- gritó dando un puñetazo contra el pasto, llenándose sus ojos de lágrimas por rabia, y además, porque el golpe le había dolido.- Papá… Si te interesaba nuestro bien, ¿Por qué hiciste esto?..-
-Una señorita no debería utilizar esas palabras.
Frunció el ceño, pues nunca antes había escuchado esa voz… Levantó la vista y poco a poco se fue haciendo clara la imagen, pero, lo que fue clave para el reconocimiento de aquel extraño fue una cualidad muy particular, ya que esas cejas no pasaron desapercibidas por los ojos de Emily…
Seeh... Me quedó un poco largo pero que es la inspiración hace mucho y bueno, ya ven lo que pasa (?) ¿Críticas, amenazas, cartas de amor? (?) Lo que sea por review :D Sería... lindo recibir al menos uno porque en verdad eso es lo que me motiva a seguir, sino pues, no lo sigo y fin xD
Hasta la próxima semana! :D
