Hola a todos los que dieron clic a esta historia jajaja. Primero voy a decir que originalmente esto iba a ser un One-short pero creo que me faltaron muchas cosas en el capitulo anterior y seguramente me faltaran muchas cosas mas en este, asi que va a ser un fic muy corto tal vez tres o cuatro capitulos. Segundo quiero agradecer a los que comentaron esta mini-historia.

david chacon: que bueno que te haya gustado, me alegra eso. Y yo tambien jaja la infancia de Tigresa es un tema...digamos delicado jaja.

RavenDark85: sere honesta yo no iba a continuar con esta historia pero creo que (como lo mencione arriba) me faltaron demasiadas cosas, asi que aqui esta el segundo capitulo.

Stefany-BA: me alegra que te haya gustado y a mi tambien me entristecio, es que la infancia de tigresa es simplemente un tema muy triste y es inevitable.

Buena lectura :D

Solo una niña parte dos: Los accidentes no existen.

No eres un monstruo, solo eres una niña-dijo el panda rojo. Tigresa volteo a verlo ¿Por qué le decía eso? Jamás, nadie, le había dicho una cosa así, la joven felina sabía que Shifu no era como los demás, el era diferente Shifu, ciertamente, no le tenia miedo a la joven cría de tigre ¿Por qué tenerle miedo? Ella era solo una niña como cualquier otra y lo único que quería era eso que todos queremos y necesitamos: amor. Eso era lo que le hacía falta, siempre era excluida, siempre estaba sola, siempre deseaba acercarse pero el mundo se lo impedía, el mundo le negaba lo que ella mas necesitaba.

¿Jugamos?- Shifu saco de su manga una fichas de madera, la pequeña felina observo como Shifu le ofrecía una fichita de madera rectangular. Ella extendió su mano, indesisa, confundida y a la vez alegre. Tigresa no sabía cuáles eran las intenciones del panda, pero aun así y a pesar de su desconfianza y rencor contra el mundo, ella extendió su manita y sujeto la ficha pero esta se rompió en el acto.

Debes aprender a controlar tu fuerza- Shifu estiro su mano derecha y flexiono su pierna izquierda y con un movimiento rápido atrapo el pedazo de ficha que había sido destrozado por las garras de la pequeña tigresa se asusto por la rápida reacción del panda, ella tenía miedo a que Shifu la reprendiera o solo se limitara a encerrarla, como lo hacían todos cada vez que su fuerza se salia de control. Pero no, Shifu no se enojo por el hecho de que Tigresa rompió su ficha, por el contrario, si bien ni se le notaba más contento, tampoco se había enfadado porque Tigresa hubiera destruido su juguete, después de todo tenia mas, muchos más.

Aquella noche Shifu regreso al palacio de jade, había pasado todo el día en el orfanato, conociendo un poco a Tigresa y aunque
la pequeña no era muy abierta, el pudo notar la soledad de la joven, ella siempre estuvo sola, a toda hora, todos los días, siempre estaba sola a pesar de estar rodeada de niños y de mas personas, ella estaba sola, no tenia ningún amigo y muchos la habían convencido de que seguiría salo por siempre, aunque eso no fuera del todo cierto.
En cuanto termino de subir las mil escaleras, Shifu, entro al salón sagrado de los guerreros en donde encontró a una vieja tortuga parada con perfecto equilibrio sobre un bastón. El salón estaba oscuro, iluminado únicamente por unas cuantas velas encendidas alrededor del lugar.

Shifu viejo amigo dime ¿Como te fue en Bao Gu?-pregunto la tortuga que bajaba lentamente de su bastón.

Bien maestro pero... Debo preguntarle una cosa...-dijo Shifu.

¿Que cosa Shifu?-pregunto la anciana tortuga.

¿Por qué? ¿Porque ella esta aquí?-pregunto el panda rojo.

Shifu, no siempre debemos saber las razones para poder encontrar las soluciones- Oogway sonrió a Shifu con esa cara tan característica de él, claro que Oogway sabía la respuesta a esa pregunta y tal vez a cientos más, pero no podía darlas. Muchas veces hay niños que son accidentes, son solo el resultado de una noche de fiesta con mucho sake de por medio, muchos niños no son planeados y por esa razón acaban en el orfanato, pero Tigresa no. Ella había nacido con un proposito, como todos nosotros ya que todo depende del cristal con que miremos, es cierto algunos niños son accidentes, pero también es cierto que los accidentes no existen.

Shifu, lo único que debes saber es que esa niña es especial, tiene un futuro tan brillante que ni siquiera yo puedo tener conocimiento de el-dijo Oogway.

Si maestro pero no es eso a lo que me refiero, yo me refiero a porque hay una cría de tigre en un lugar tan cercano al valle de la paz-dijo Shifu- hace años que se les prohibió la entrada, usted los exilio por una razón y ahora me dice que...

Shifu, comprende eso fue hace años y ella solo es una niña que no tiene la culpa de lo que su pueblo haya hecho en el pasado, el pasado es historia, no tiene sentido que nos aferremos y que dejemos que nos afecte en nuestro presente- Shifu escuchaba atento las palabras de su maestro, era verdad ella solo era una niña y no tenía la culpa de lo que sus padre o su especie haya hecho. En realidad Tigresa no era mala niña, no era mala en ningún sentido, solo que a pesar de no ser mala persona tuvo mala suerte.

Al día siguiente la pequeña tigresa despertó como de costumbre y fue a empujar la puerta con la esperanza de que estuviera abierta pero no fue así, la puerta estaba cerrada al igual que siempre "¿Por qué? Yo jamás he hecho nada malo ¿Porque me encierran?" pensó Tigresa y luego se sentó sobre su cama. la mayoría de las cosas en su habitación estaban destrozadas, su cuarto era simplemente un desastre pero a Tigresa eso le daba igual (aceptémoslo a todos nos ha pasado :p), lo único que Tigresa pensaba en esa mañana, sentada sobre su cama era el por qué, porque todos huían de ella, porque todos le tenían miedo y la trataban como un...un monstruo, pero eso no era verdad ya que un recuerdo fugaz regreso a ella. En realidad no todos le tenían miedo, Shifu era la excepción, el no le tuvo miedo y no la insulto o la hizo sentir mal de ninguna forma, de hecho hasta intento conocerla mejor ya que toda la tarde se había quedado a hablar con ella.
Un rechinido hizo que los pensamientos de Tigresa se esfumaran, ya había llegado la oveja para abrir su puerta. Tigresa salió
de su habitación y se dirigió al comedor pero, a diferencia de cómo estaba siempre, ahora no estaba completamente vacío. En el extremo de una de las mesas un panda rojo estaba sentado comiendo tranquilamente cuando sus enormes orejas se
movieron, Shifu volteo y encontró a una pequeña felina sonriente, el hizo una seña indicándole a Tigresa que se acercara y ella obedeció.

Hola-dijo Tigresa que estaba parada de una manera tierna, sus bracitos estaban en su espalda y ella se mecía hacia adelante y hacia atrás sin dejar de sonreír.

Hola Tigresa ¿Como estas?-pregunto Shifu.

Bien...supongo-eso ultimo solo fue un leve murmullo que salió de los labios de la pequeña, aun así el sensible oído del panda logro captarlo.

Siéntate, debes tener hambre-dijo Shifu y Tigresa tomo asiento junto a él.

Si y mucha-respondió Tigresa al momento que una cabra le dejaba su plato de fruta, tofu y un vaso de jugo esta vez de manzana.

Tigresa termino de comer y en cuanto eso sucedió Shifu le pidió que lo acompañara. Ambos caminaron por los pasillos del orfanato, todos era iguales ,los muros grises igual de opacos en todos lados, las puertas de madera parecían copias exactas una de otra exceptuando la puerta de la habitación de la joven felina. Shifu guio a Tigresa en dirección de un cuarto en particular, claro que no a la celda de la pequeña monstruita (lo digo con cariño no como los niños del orfanato), sino en dirección de un cuarto más grande. En medio de la habitación había una gran alfombra amarilla, Shifu se paro frente a Tigresa cada uno estaba parada en un extremo de la alfombra.

Tigresa para entender este juego debes saber una cosa-explico Shifu.

¿Qué cosa?- Tigresa inclino su cabecita hacia la derecha con una mueca de confusión en su rostro.

Este juego requiere de una mano firme y un corazón fuerte- dijo Shifu.

¿Qué significa eso?-pregunto la felina.

Puede tener más de un millón de significados, todos diferentes, pero lo que en realidad me importa es ¿Que crees tu que significa?- Tigresa quedo pensativa ante la pregunta del panda rojo.

Pues... supongo que significa tener el control, tanto sobre tus emociones como sobre tu cuerpo-respondió la pequeña tigresa algo tímida.

Exacto, Tigresa tu debes aprender a controlar, no solo tu cuerpo, sino también tus emociones, por ejemplo tu temperamento-dijo el maestro Shifu.

El panda rojo hizo una serie de movimientos con los brazos y los pies, Tigresa al tratar de imitarlo se inclino mucho y por accidente rompió la puerta y un grupo de cuidadores metiches salieron corriendo en cuanto vieron la garrita rayada que había destrozado la puerta de madera.

Ten cuidado, ven no te acerques tanto a la puerta- Shifu movió a Tigresa al centro de la habitación, la suave alfombra se hundía bajo el peso de la niña y eso le daba cosquillas en sus deditos de los pies.

Otra vez-Shifu volvió a iniciar con sus movimientos de manera que parecía una escena en cámara lenta, Tigresa lo imito pero de una manera torpe y sin mucho sentido, eso comenzó a frustrar a la felina que solo empezó a gruñir.

Tigresa cálmate, ya lo lograras- dijo Shifu para tranquilizar a la pequeña cría de tigre.

¡No! jamás lo lograre, jamás lograre nada solo soy un monstruo inútil, no soy más que un accidente, no tengo ningún propósito y... y es por eso... que...mis padres me dejaron aquí-grito Tigresa furiosa, pero triste y al borde de las lagrimas. La niña estaba frustrada por el hecho de que no podía hacer lo que Shifu le decía, se sentía enojada con el mundo y con ella misma, todos le decían lo mismo, que era un monstruo, que no tenia razón de ser, que era inútil y que ella no había sido nada más que un accidente.

Tigresa voy a decirte algo que me explico un viejo amigo hace mucho tiempo (antes de volverse loco y ensuciar la pureza del kung fu)-Shifu toco el hombro de la pequeña felina y se sentó a su lado- ¿Sabes para qué sirve un telescopio? o ¿Un catalejo? O ¿Una maquina cualquiera?

Si-respondió Tigresa en voz baja.

Todos esos artefactos no son más que maquinas ¿Cierto?-pregunto Shifu a lo cual Tigresa asintió- pues entonces imagina que el mundo es una gran máquina. Sabes Tigresa, las maquinas por más simples o complejas que sean siempre están hechas con la cantidad precisa de manera que no sobre ninguna pieza, así que piénsalo de esta forma. Si el mundo es una maquina, ni tú ,ni yo podemos ser una pieza extra.

La pequeña sonrió ante las palabras de Shifu, ella siempre había creído que era solo un accidente, un mal cálculo, cuando en realidad eso no era cierto. Más tarde Shifu llevo a Tigresa a otro lugar del orfanato, estaban en el umbral de una puerta, en forma de arco, que conducía al jardín trasero. Con un salto y un giro en el aire, Shifu, atrapo las fichas y luego arqueo la ceja en forma retadora. Arrojo las fichas y Tigresa se preparo, sus orejas bajas y su cola serpenteando como un cazador al acecho, alcanzo las piezas de madera de un salto pero cuando bajo y abrió la mano descubrió que las fichas estaban hechas pedazos. Tigresa se enfado y arrojo los pedazos rotos de madera mientras rugía por la frustración, no mostraba muchos progresos así que eso la molestaba y solo lograba que le fuera más dificil controlar su temperamento.

Las visitas de Shifu al orfanato ya se habían vuelto costumbre, todo comenzó por unos pocos días que acabaron por convertirse en semanas y estas, a su vez, se volvieron meses. Tigresa era una niña con un gran potencial para, técnicamente, cualquier cosa, solo que Shifu no lograba entender que le sucedía, el simplemente no lograba comprender que le sucedía la tigresita.

Ojala y les haya gustado, dejen review si les gusto jaja

ADIOS :D