Ime no podía recordar la última vez que había estado rodeada de tanta gente. Tal multitud de personas en un espacio tan reducido como lo era su nueva casa era algo que le producía cierta incomodidad. Y ésto era debido a que durante el transcurso de los últimos años había estado de un lugar a otro viajando prácticamente sola.

A pesar de que toda su infancia había estado rodeada de multitudes de personas asociadas a la familia Vongola, esto era diferente, el espacio era demasiado reducido. Bien era cierto que la casa tenía un tamaño considerable, sin embargo en comparación a las lujosas mansiones a las que había estado acostumbrada, esto era diminuto. A decir verdad, asfixiante en ese momento.

Esa sensación se había manifestado en el mismo momento en que su conversación con Reborn fue interrumpida por la inesperada llegada de Dino y de algunos miembros de la décima generación.

Así que tuvo que comenzar desde un principio e informar que se había cruzado con subordinados de la familia Söyo, quienes habían visto la oportunidad de recuperar su grandeza e importancia con la intención de acabar con Vongola como rivales de la familia.

Ime, quien era hija biológica de la familia Söyo, había jurado lealtad a Vongola cuando Noveno la acogió. Pensaba que no tenía más elección que ayudar a Vongola, para agradecerles de alguna manera ser rescatada.

-También os tengo que decir algo sobre Timoteo.

-¿Sobre Noveno?- preguntó algo extrañado Dino.

-¿Le ocurre algo al abuelo?- saltó Sawada con preocupación.

- A decir verdad me pidió que no te contase nada de momento, Sawada, pero creo que deberías saber que Timoteo apenas puede sobrellevar el cargo. Está ya en una edad avanzada y si se presenta una gran amenaza no podrá proteger por sí mismo a la familia.

-¿Quieres decir que pronto Tsuna será nombrado como Capo de Vongola oficialmente?-Inquirió Reborn.

-Sí.

-Pero yo no quiero ser el Décimo Vongola. A pesar de la situación del abuelo yo…-comenzó a decir Tsuna frustrado.

-Tsuna, tienes que decidir si vas a convertirte en el Décimo o no.- Exigió el ex-arcobaleno.

-Yo… Lo siento, pero no quiero el título de Décimo Vongola.- Habló el joven.-No quiero convertirme en un capo de la mafia.

-Entonces ya no tengo nada que hacer contigo. Iré a informar a Noveno de tu decisión.- Respondió Reborn marchándose de la casa sin decir nada más.

La joven por su parte suspiró mirando a su alrededor.

-Iré a preparar más té.

-No te molestes, Ime. Creo que nosotros también deberíamos irnos, ya te hemos molestado lo suficiente por hoy.- Habló Dino mientras se levantaba del sofá.

-Está bien. Estamos en contacto. Y me alegro de haberos visto nuevamente, aunque haya terminado de esta manera.

-Nosotros también.- Comentó Yamamoto con una pequeña sonrisa, al igual que Gokudera, aunque éste no se forzó a sonreír.

Les acompañó hasta la puerta y llamó al castaño para poder hablar con él un poco mientras los demás esperaban en la calle.

-Sawada Tsunayoshi,-comenzó con una sonrisa discreta.-no me opongo en tu decisión, comprendo que ésto te haya superado, porque desde un principio nadie tuvo el detalle de conocer tu opinión ni comprender tus sentimientos,¿no es así? Míralo por el lado más positivo de todos estos años. Si Noveno pensó en ti para sucederle tendría sus buenas razones. Pero al final, siempre serás tú quien tenga la última decisión sobre tu vida y la manera de vivirla. Aunque sé de alguien que se alegrará mucho de tu decisión. Xanxus no lo va a creer cuando le den la noticia.

El joven desvió su mirada incapaz de responderle. Bien era cierto que todo el tema de la familia Vongola le vino de un día para otro hace seis años, cuando apenas tenía catorce años. A pesar de su negación desde un principio, le obligaron incluso a pelear contra Varia.

-Reborn...Él de verdad se ha ido,¿no es así? -Se atrevió a preguntar.

-Sí, lo más seguro es que esté de camino a Italia para informarle de todo a Noveno. Ya sabes que le gusta hacer las cosas con rapidez si lo precisan. Puedes irte ya, te están esperando.- Murmuró Ime con una sonrisa.

La joven no supo realmente como alentar en ese momento al chico, aunque era obvio que Tsuna estaba intranquilo y decaído. Tampoco era como si tuviera la necesidad de dedicarle unas palabras de consuelo, pero no podía negar que sentía lástima por él.


Aprovechando el silencio que se había creado en el ambiente Ime entró en casa para preparar más té. Se adentró en la cocina seguida de Reborn quien la miraba con una sonrisa discreta.

-¿Crees que Sawada está preparado para hacerse cargo de la familia?-Preguntó ella sin mirarle.

-Tiene la actitud digna de un líder, a pesar de que aún duda de sí mismo.

-Sí, no se puede negar. Tiene los mismo ideales que Giotto.

Reborn advirtió la incomodidad de la joven ante el silencio que se había producido entre ellos. No era para menos, pues Ime no sabía cómo debía comportarse ante él. Siempre lo había visto en su versión de arcobaleno, a excepción de dos ocasiones producidas accidentalmente por la intervención del bazuca del pequeño Lambo. Y ahora la idea de tratar con su forma física adulta le hacía sentir inquieta.

-¿Qué es lo que te preocupa?

Escuchar la voz del mayor le hizo sobresaltar. Aquello sin duda le resultaba gracioso a Reborn, pues rara vez era verla en tal situación. Por lo general ella era muy confiada y no se dejaba achicar fácilmente.

-Me preocupa Noveno.- dudó por un momento y se rectificó.- Más bien me preocupa mi posición ante la situación de Noveno.

-¿A qué te refieres?

-Noveno fue quien me dio un papel dentro de esta familia. ¿Éso dónde me deja a mí si él no está? Me refiero a que yo realmente no pertenezco a Vongola. Mi principal función radica bajo la orden de Timoteo. Con él fuera de juego… ¿Qué debería hacer yo después?

-Eres una estúpida al pensar eso. -se limitó a responder Reborn restándole importancia.

Ime sintió sobre su cabeza el peso de la mano del mayor y se limitó a no decir nada. Pero a pesar de aquello aún sentía un pequeño vacío.