Primero mil gracias por los comentarios y por leer me tarde en el capítulo pero gracias a Dark Side of Everyone es increíble espero lo disfruten
Querida Lizzie:
No me sorprenden para nada tus acertados comentarios respecto al Señor Bingley y sus hermanas. Yo misma considero que has hecho una fiel representación de sus personalidades. Y en cuanto a que sienta inclinación por Jane ¿Qué hombre con buen gusto no la sentiría? En mi modesta opinión, serán una pareja inmejorable pues sus ánimos son similares.
Tampoco puedo decir que me ha sorprendido lo de mi hermano que, como tú acertada y divertidamente referiste, no es el tipo de persona que piense en el baile como su oficina principal por lo que no me sorprende que haya bailado tan poco. Lamentablemente ni a mí me lleva a bailar.
Lo que no puedo entender es que te dijera algo como lo que me contaste, a ti, con tu cabello rojo y esos bellos ojos verdes, no me explico cómo pudo ofenderte de ese modo la verdad es que gracias a una carta que me envió sí estoy enterada y estoy obligada a respetar la privacidad de mi hermano pero mucho me temo que no voy a poder ayudarlo como lo haría una buena hermana porque te conozco Lizzie y sé que eres tan obstinada que tratar de cambiar tu opinión de mi hermano es causa perdida.
Pasando a otro asunto, han hecho un baile aquí en honor al cumpleaños de mi tía y me he divertido mucho con mis tíos.
Me encontraba riendo de lo que mi amiga había escrito cuando una criada entró a informarme que mi padre me solicitaba.
—Querida, antes de que enfrentes al lobo que es la sociedad de nuevo quiero que me aclares algunos detalles de la última vez— Comenzó apenas estuve frente a él.
—¿Qué detalles señor?
—El primero, ¿Es ese Señor Darcy el hermano de nuestra querida Georgiana?
—Sí señor.
—Bien, ¿Es verdad que te despreció de la manera que me dijo tu tía?
—Yo no lo diría de una forma tan dramática padre, sólo diré que no encuentra en mí gran belleza y no le da importancia a las jóvenes que han sido despreciadas por otros.
- toco a mi jane
- papa quien podría tocar a jane es demasiado bella y dulce
—En ese caso ya todo está arreglado, sólo será necesario un pequeño percance en la caza por lo que la espada quedará colgada para otra ocasión— Bromeó mi padre.
—No es necesario que se moleste padre, el veneno es más sutil— Respondí tratando de contener la risa*
—Cierto, ¿Pero cuándo tendríamos oportunidad de hacérselo llegar al señor Darcy?—
Rebatió padre entre risas.
— Iremos al baile padre, Georgiana le manda saludos y de ese incidente no se preocupe las palabras del "caballero" Darcy no me han afectado en lo más mínimo — Dije, no sin cierta ironía en la palabra caballero.
Él sólo sonrió y negó con la cabeza.
—Pero querida Lizzie, Jane y tú son mi mayor tesoro y, les importe o no, me duele que las desprecien de alguna manera.
—Lo sé padre pero, como bien decía madre, "Sólo las monedas de oro son del gusto de todos".
—No sé qué habría sido de mí tras su partida de no ser por ustedes– La tristeza y la nostalgia dominaron su semblante.
Sólo le brindé una sonrisa que esperaba fuera tranquilizadora y ambos partimos a arreglarnos para la velada en Lucas Lodge.
Estaba decidida a que esta noche fuera divertida, aún con los Bingley y sus acompañantes rondando por lo cual mientras Jane era monopolizada por el señor Bingley me dispuse a conversar un momento con el coronel Forster, estaba sumamente entretenida pero me aterré de repente al notar que el antipático hermano de Gina me observaba cual lince a su presa. En busca de apoyo y protección me dirigí hacia Charlotte e inicié una plática sobre Mr. Bingley y Jane.
—Se nota que el señor Bingley siente un gran interés por Jane.
—Me es muy hermoso ver a Jane tan feliz.
—¿Crees que Mr Bingley está enamorado?— Preguntó de repente.
—No sé, pero sería un tonto si no.
—Entonces Jane tendrá que dominar su corazón y mostrar incluso más afecto del que siente para poder atraparlo.
Yo comencé a reír, mitad horrorizada por lo que Charlotte sugería.
—Lizzie, la felicidad en un matrimonio es sólo cuestión de azar— Prosiguió con mayor vehemencia.
—Eso nadie lo puede creer y tú no actuarías de esa forma.
—Al parecer Jane tampoco, espero que todo le salga bien.
—Lo ruego a Dios.
Después de que dije esas palabras un incómodo silencio se estableció entre nosotras por unos segundos.
—No vayas a voltear, pero el señor Darcy nos está mirando— Charlotte habló tan rápido y con voz tan baja que con dificultad pude entender lo que decía.
—¿Qué querrá? Hace un rato me ha estado mirando también cuando conversaba con el coronel Forster.
—Pregúntale— Sugirió a lo que le brindé una mirada más que elocuente —No me mires así, no tienes nada que perder, no creo que nada de lo que digas pueda hacer que tenga peor concepto de ti que el que tú tienes de él.
Decidí que al menos sería una buena historia para contarle a Gina por lo que acepté.
Acompañada de Charlotte crucé los pocos pasos que nos separaban y, como si fuese algo que se me ocurrió de repente, me giré hacia él.
—No cree usted, Señor Darcy, que me expresé muy bien hace un rato cuando le insistía al Coronel Forster para que ofreciese un baile en Meryton?— Pregunté apenas intercambiamos saludos.
—Con gran energía, pero ese es un tema que siempre llena de energía a las damas— Contestó.
—Es usted severo con nosotras.
—Ahora nos toca insistirte a ti— Intervino Charlotte —Voy a abrir el piano y ya sabes lo que sigue Eliza.
—Sabes que no toco en público, hace mucho que no lo hago— El pensamiento de tocar me ponía nostálgica por lo que me deprimí ligeramente.
—Lizzie, hazlo, toca una de esas piezas que te enseñó tu madre.
Yo acepté y no pude evitar notar el asombro en el rostro del señor Darcy.
Al verme en el piano todos comenzaron a sugerirme canciones sin parar, no presté mucha atención hasta que escuché a Jane.
—Toca "Marcas de ayer".
Con la mención de ese tema dirigí una de mis manos casi por reflejo hacia el collar que me había regalado mi madre que consistía en una delgada cadena de plata con un pequeño ángel de oro blanco extendiendo las alas y con un libro en sus manos.
Comencé a tocar la canción conteniendo las ganas de llorar para después cantar. Cuando terminé todos querían que tocara otra vez pero, en lugar de hacerlo, le dejé el piano a mi prima Mary quien para su mala suerte tuvo que tocar un tema para bailar por petición de la señora Bennet.
Me encontraba buscando a Charlotte cuando para mi infortunio escuché a la señorita Bingley y al señor Darcy.
—No puedo creer que tal afrenta al buen gusto sea llamada canción ni el hecho de que una joven "refinada" la cantase y mucho menos el que la concurrencia no sólo se la aplauda sino que se le anime a continuar con semejante espectáculo esa es sólo una muestra más del poco decoro y la tendencia a afrontar las buenas costumbres de esta sociedad provinciana— La estridente voz de la señorita Bingley irrumpió en mis oídos.
Ese comentario me molestó muchísimo, pues esa canción era una de las favoritas de mi madre. Por un segundo consideré confrontarla pero la idea de hacerlo en este momento era demasiado agotadora. "Guárdate el aire para enfriar la sopa" Casi pude escuchar la voz de mi madre susurrando ese dicho tan popular. Así que mejor continué mi búsqueda.
Después de unos minutos dando vueltas por el salón me sentí más sosegada pero Charlotte aún no aparecía.
—Señorita Elizabeth— El tono que el señor Lucas usó y el hecho de que me miraba con gran alivio de pie a un lado del señor Darcy me dieron una pista acerca de la situación en que se encontraban. —¿Por qué no está usted bailando?— Y antes de que pudiera contestar prosiguió —Señor Darcy me va a permitir que le presente a esta encantadora señorita como una envidiable pareja, estoy seguro que ante tanta belleza no se negará usted a bailar—Agarró mi mano y se la ofreció al señor Darcy con una sonrisa de extrema satisfacción. Nunca como hoy vi al padre de Charlotte siendo tan despistado. Era del conocimiento de todos el incidente con el señor Darcy.
—Agradezco el galante acto pero no tengo intención de bailar, le ruego no suponga que venía hacia ustedes con la intención de mendigar pareja— Procuré que mi tono se mantuviera cordial al rechazar su ofrecimiento para restarle dureza a mis palabras.
—Me sentiría muy feliz si me hiciera el honor de bailar conmigo— No fui la única sorprendida con esas palabras.
—Gracias pero, (No bailaría ni con alguien la mitad de orgulloso que usted) no me siento inclinada a bailar— Respondí esforzándome para no sonar dura.
—Por favor señorita Elizabeth no me niegue el gusto de verles bailar, con lo que le disgusta al Señor Darcy esta diversión.
—El señor Darcy es toda cortesía — De acuerdo eso sonó más duro de lo que pretendía pero ni cerca de lo que quería.
—En efecto, ¿Pero quién puede negarse teniendo como pareja a tanta hermosura?
—Les ruego me disculpen— Y sin más explicaciones di la reverencia de rigor y me marché de inmediato. Podría parecer grosera pero si me hubiese quedado habría sido peor.
Punto de vista de Darcy:
Pasar una temporada con mi amigo Charles Bingley en la propiedad que alquiló, un plan estupendo excepto por dos detalles: Dejar a Georgiana, aún cuando esté bien acompañada por mis tíos, la extraño pero al no ser presentada en sociedad traerla aquí era prácticamente imposible. Y, las hermanas de Bingley.
Ahora estoy en el salón con todos y escuchando sus opiniones sobre el baile. Que dios me dé paciencia, es todo lo que puedo rogar.
—Así que no le ha agradado ninguna de las damas de esta noche Señor Darcy— Se dirigió a mí la señora Hurst en cuanto acabó de criticar el vestuario de dichas damas.
—¿Ni siquiera las famosas Señoritas Bennet?— Preguntó con un tono de fingido pesar la señorita Bingley para después ambas soltarse a reír como si hubiesen dicho el mejor chiste del mundo.
—Pues a mí todos me han parecido extremadamente agradables y las muchachas eran todas muy hermosas. Me atrevo a decir que pocas veces me he divertido tanto en una velada como en la de hoy— Bingley saltó a defender a sus nuevos conocidos cayendo así en la trampa de sus hermanas. Pobre e ingenuo Bingley.
—Siempre me asombras Bingley, yo he visto poca belleza y ninguna educación, aunque te concedo que la señorita Bennet es muy bonita— Con este comentario esperaba mantener contentos a ambos bandos pero por desgracia Bingley se puso en evidencia.
—Vamos Darcy, ella es un ángel— Declaró para después lanzar un suspiro.
—Sonríe demasiado— le respondí, ganándome gestos de aprobación de parte de las damas presentes y un ceño fruncido de parte de Bingley.
—Jane Bennet es encantadora pero desafortunadamente el resto de sus parientes no comparte el término.
—La señorita Elizabeth se me fue descrita como una famosa belleza local— Ese comentario lleno de veneno fue lanzado por la Señorita Bingley.
—Ella, ¿una belleza? —repitió Darcy considerando la situación —Antes estaría dispuesto a afirmar que su madre es muy ingeniosa— Respondió tratando de quitarse a la señorita Bingley.
Al parecer satisfechas con esa respuesta, ambas damas continuaron criticando cada aspecto de la velada anterior que se les ocurrió.
Bingley, cuyo temperamento sosegado y amable le impedía iniciar ningún tipo de pleito, simplemente miró a Darcy con una ligera arruga entre sus cejas un momento para después enfocarse en contener los ataques de sus hermanas para con la tan amable sociedad pueblerina que les había recibido con los brazos abiertos.
En mi mente se repetían las palabras que había lanzado en ese breve intercambio. No me arrepentía de tratar de desviar las indeseadas insinuaciones de las hermanas de mi amigo pero quizás había sido demasiado severo con esas jóvenes Bennet.
—¿Qué tal se encuentra la señorita Georgiana?— Preguntó Bingley trayéndome de nuevo a la realidad.
Al parecer por fin se había hartado de tratar de defender a los locales de sus hermanas.
—Se encontraba muy bien la última vez que le vi.
Después del desayuno decidí escribirle una carta.
Mi muy querida Gina:
Aunque ha pasado poco tiempo desde la última vez que nos vimos debo confesarte lo mucho que te extraño. El viaje hasta acá ha sido un poco pesado pero la compañía y el buen humor de Charles han impedido que fuera realmente agotador.
Ayer hemos asistido a un baile por lo que podrás deducir tú sola el grado de mi disgusto. Hasta que vi algo que me sorprendió, una chica bellísima de cabello rojo como el fuego más intenso, una figura perfecta y un brillo que aumentaba la belleza de sus ojos. No me atreví a pedirle un baile aunque me sentí hechizado por su belleza y cuando Charles insistió en que bailara con ella yo le dije cosas hirientes porque no quería nadie supiera que tengo una inclinación por una joven. Imagínate la infinidad de burla que lloverían sobre mi persona. Además de que eso le pondría un blanco en la espalda al que las hermanas de Bingley estarían más que dispuestas a tirarle. Lamento si eso te causó una esperanza que luego he de romper pues aunque siento una ligera inclinación por ella es imposible que esto vaya a más pues el comportamiento de su madre y sus hermanas menores es demasiado escandaloso además de los obvios obstáculos que nos imponen el pertenecer a distintos círculos. Pero ya he hablado mucho al respecto. No me queda sino asegurarte que mis expectativas respecto a Netherfield han sido acertadas, sin duda alguna es una buena propiedad, algo descuidada pero no es nada que represente un gran problema. Charles ha hecho una buena elección. Espero con impaciencia tu carta ruego que tengas a bien explicarme qué tal te han tratado los tíos, ¿qué es lo que han hecho?, ¿Te has divertido?
Siempre tuyo Will
