Dedicación especial para I Love KL


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Cuando Logan llegó a Cambridge, Massachusetts, no había palabras que pudiera describir la emoción que sintió al llegar a la Universidad de Harvard. En el momento que cruzó las puertas del campus, sintió como su corazón se encogía pero al mismo tiempo saltaba de la emoción por saber que estaba a unos cuantos pasos para comenzar su futuro. Aquel día, la sensación de miedo y emoción pasaron por toda su columna vertebral, mandando una placentera pero escalofriante sensación que le recorrió todo el cuerpo; y se debía a que en unos días estaría regodeándose entre los mejores del país. Él no era una persona altanera, ni mucho menos prepotente, pero tenia muy en cuenta que era una persona muy inteligente y preparada, pero jamás, ni en su más alocados sueños se imaginó yendo a Harvard; claro fue una de sus principales opciones pero tenia que ser sincero consigo mismo y debía poner pies en la tierra.

La posibilidad de que lo aceptaran era muy baja e intento ver la realidad al mandar sus solicitudes a Stanford y la Universidad de Carolina del Norte, que inmediatamente que recibió las respuestas negativas de ambas, lo bajaron de esa nube de esperanza de estudiar en Harvard. Porque en ese momento se dio cuenta de que si esas universidades no lo aceptaron, había probabilidades muy limitadas de que la universidad más prestigiosa de Estados Unidos lo hubiese hecho. Cual fue su sorpresa al abrir la carta de su universidad soñada y leer que fue aceptado por ser uno de los alumnos más prometedores y sobresalientes que podrían haber encontrado en su generación. Fue como un golpe a la baja autoestima que tenía, para ser remplazada por una emoción inimaginable, que le hacia ver que todos esos años de preparación habían sido recompensados.

Inmediatamente que Logan procesó que era verdad la respuesta positiva de Harvard, fue a contárselo a Kendall. Cuando estaba pronunciando las palabras aceptado y Harvard, observó en los ojos verdes del rubio un inmenso orgullo que hizo que su corazón palpitara de felicidad al ver que estaba en la lista de orgullo de su novio. Eso era algo que lo tenía en una euforia total, pero justo después de terminar todo también divisó como en sus ojos había una sombra de miedo, una sombra de tristeza que nublaban sus esmeraldas. No lo culpaba, él sentía lo mismo, Kendall había estado hablando con él acerca de regresar a Minnesota y volver con el mismo sueño de ser un jugador profesional de Hockey, pero con un mayor interés en la carrera de Leyes y aunque sabia que era lo mejor para el rubio, Logan no estaba muy feliz de saber que su novio iba a estar al otro extremo del país.

El rubio estaba más que dispuesto a regresar a Minnesota y Logan no estaba contento con ello, quería que se fuera con él, hasta le dijo que hiciera su solicitud a la universidad de Boston. Necesitaba que él estuviera a su lado, lo amaba y no podía tenerlo lejos, necesitaba a Kendall junto a él en su primer año de universidad. Sin embargo esos puntos de vista no los dijo en voz alta, porque cada vez que quería tocar el tema acerca de las universidades, Kendall siempre se molestaba, porque Logan le hacia pensar a su pareja que no le importaba su futuro y era todo lo contrario; si no comentaba nada acerca de necesitar a Kendall era porque si lo hacia el rubio iba a tomar en cuenta sus palabras y se iría a Boston. Lo haría inmensamente feliz, pero sabría que tarde o temprano estaría guardado el sentimiento de que lo hizo renunciar a sus sueños y eso significaba que habría una terrible ruptura y un terrible sentimiento de culpa. Hubo muchas peleas acerca de eso, pero el simple recuerdo no le hacia nada bien, porque opacaba los días más dulces y hermosos de su relación.

Los comentarios dejaron de ser constantes, hasta que un buen día Logan decidió ya no mencionar el tema nunca más. Lo hizo de tal manera que Kendall no notara el cambio tan repentino por hacerlo querer cambiar de opinión. Y funcionó, no solo dejo de tener problemas y peleas con el rubio, sino que se dio cuenta de que el de ojos verdes estaba realmente emocionado por haber realizado la solicitud para la Universidad de Minnesota. Se dio cuenta de lo mucho que amaba a Kendall como para renunciar a él, y que el rubio cumpliera sus sueños. El moreno supo en ese instante que la felicidad ajena era lo más importante que la suya propia, fue por eso que cuando llegó la carta de aceptación de Kendall, no pudo evitar sentir una euforia pura por saber que su amado había cumplido una de sus tantas metas para el futuro. Y no pasó más de una semana para que todos y cada uno de ellos partieran a sus lugares predestinados.

Ese día, ese mismo día de la despedida definitiva, donde la ruptura de Big Time Rush se volvió más real de lo que ya era, Kendall le prometió a Logan que ambos estarían juntos aun cuando estuviesen a lados extremos del país, le prometió amarlo, respetarlo y sobretodo jamás rendirse, por él y su relación. Ese día, las promesas que se hicieron, quedaron olvidadas en aquel aeropuerto. Y aun con esfuerzos, después de 10 años ninguno de los integrantes de la antigua banda volvió a cruzar caminos.

—¡Dr. Mitchell!

Una atareada voz femenina lo sacó de sus pensamientos y Logan, quien se encontraba con la vista perdida a través del gran ventanal de aquel cuarto privado para pacientes, alejó su vista del hermoso panorama de Boston y la fijó en el menudo cuerpo de la enfermera quien tenia una pijama rosa*. La enfermera se recargo en la puerta y esperó a que el medico de aquella habitación hablara.

—Dime, Eva —contestó apacible Logan, quien se levantó del sillón y se estiró para revelar el uniforme azul marino oscuro que lo identificaba como un medico oficial*2 en el Hospital General de Massachusetts, Boston. Y esperó a que la enfermera que todavía estaba recobrando el aliento, le dijera cual era la emergencia, y el por qué no uso el localizador para contactarlo.

—Dr. Keller lo está buscando —dijo con una sonrisa la enfermera, quien había recuperado el aliento después de haber corrido en busca del moreno—, lo está esperando en la sala de guardias en el ala este, cerca del departamento de neurología.

Logan hizo una mueca de fastidio mal disimulada al escuchar el nombre, pero agarrando su bata blanca que estaba puesta junto a él, en el sillón donde anteriormente estaba sentado, asintió y agradeciéndole a la enfermera salió de allí en busca del medico que necesitaba de su presencia. Así que tomando, apropósito, el camino más largo del hospital para llegar a su destino se puso la bata blanca, la cual aun después de 4 años de usarla profesionalmente seguía causándole ese placentero cosquilleo cada vez que la inmaculada tela se posaba en sus hombros. Sonrió ampliamente, perdiéndose por segunda vez en el día en aquellos recuerdos que pareciera no lo iban a dejar, ya que eran los más recientes de su vida.

Como el día que entró de interno*3 al hospital, pareciera que hubiese sido ayer cuando terminó la carrera y comenzaba su internado en el hospital universitario de Harvard. El esperaba que lo mandaran lejos, a otro hospital que no fuese en el número uno de Estados Unidos, no lo imaginó; pero tenia que replantearse la idea de menospreciarse tanto. Cuando llegó, se dio cuenta que había hecho la decisión correcta, sabia que esa era su vida y aun con todo lo que pasó logró salir adelante y nada ni nadie lo detuvo. Sentía esa emoción eufórica de ya fungir como un medico, un simple interno, pero medico al fin y al cabo. Era eso lo que había estado esperando por años, sentir ese ambiente que se acoplaba con él, y no era que le gustara que la desgracia ajena lo beneficiara en ser el mejor, sino que él podía mitigar ese dolor de quien sea que se le ponga en frente. Era sentir esa emoción de ayudar a las personas.

Pero todo mundo tiene una historia que contar a sus futuros nietos, y la vida de un interno puede ser la vida más pesada de un doctor en sus inicios. Es cuando te forman como tal para no caer por la presión. Logan era muy talentoso, pero aunque lo fuera aun era un novato y tenia que aprender de los veteranos para no matar a un paciente. Porque había muchas personas que decían que los internos sienten que tienen el poder en sus manos de ayudar a todo el mundo y salvar vidas a montones, cuando apenas si pueden quedarse despiertos por un turno de 36 horas. Logan aunque quería ser diferente, no fue la excepción; al igual que todos los internos de su generación él sufrió y cometió muchos errores a lo largo de su internado, tantos que casi abandona la carrera. Y lo hubiese hecho si no hubiera sido por uno de sus mentores, que fue su medico de base*4, y quien había ganado recién el titulo de medico jefe de departamento.

—Logan —saludó contento un atractivo hombre de apariencia madura de cabello castaño y ojos verdes, quien usaba el mismo uniforme de él, que al ver al moreno entrar a la sala de guardia, donde había sillones y literas que eran para el descanso de los médicos y residentes*5, sus ojos brillaron de emoción—. ¿Por qué tardaste tanto?

—Porque alguien pensó que torturar a una enfermera, era una grandiosa idea —contestó con una ligera sonrisa al cerrar la puerta y ver al castaño que le daba una sonrisa de disculpa por haber abusado de su poder de medico jefe del departamento de ortopedia.

—Sabes bien que yo no la obligué —se acercó a Logan que seguía en la misma posición, frente a la puerta de entrada cerrada, y lo miró a los ojos—, ella se ofreció, yo le dije que podía contactarte por el localizador de emergencias.

—Lo más seguro fue que la manipulaste, —decretó con una mueca socarrona en su rostro—, de seguro no se resistió a tus ojos o mejor dicho… coqueteaste con ella.

—¿Crees que abuso de mi atractivo? —comentó divertido ante el comentario.

—¿Quieres que te crea?

—Por favor… —le hizo ojos que sabia nadie se resistía a ellos.

—Dime que es lo que necesitas Nathan*6 —dijo, evadiendo los ojos del medico frente a él girando su rostro 'indignado' por usar esa tecina en él.

No escucho respuesta alguna, sino que sintió como dos grandes manos acunaban su rostro y lo volteaban para después sentir una suave presión sobre sus labios. Logan no dio resistencia y correspondió al beso que su antiguo medico de base le estaba dando. Pero después de unos segundos, este beso se rompió, pero no el acto que iba más allá de un simple beso. Las manos del doctor viajaron por la espalda de Logan, deteniéndose en su cintura para atraerlo más a él, y alejando una mano de ahí, la pasó hacia el seguro de la puerta para ponerlo y seguir con lo que estaba planeando hacer. Logan se dejó llevar y cerró los ojos disfrutando de las caricias que aquel encantador hombre le estaba proporcionando. Pero no pudo evitar soltar una risa de sorpresa al sentir como era levantado por los fuertes brazos del ortopedista para llevarlo al sillón más cercado de la sala de descansos.

»¿No pudiste esperar hasta llegar a casa? —preguntó ávido del cuerpo encima de él.

—¿Qué acaso no puedo pasar tiempo con el chico que amo? —se quitó su bata y ayudo a Logan a quitarse la suya. Se poso encima de él nuevamente, apoyándose con sus antebrazos para no dejar caer todo su peso sobre el medico—, bien sabes que adoro estar contigo.

—Adoras el sexo, que es otra cosa —exclamó divertido Logan, acto seguido Nathan se inclinó a besarlo, pero con más suavidad. El moreno por su parte se dejó querer y metió sus manos debajo de la filipina del hombre que estaba arriba suyo y enterró sus uñas en la espalda del mayor, quien gruño de satisfacción ante tal salvaje acción.

Sin embargo, cuando el de ojos verdes estaba apunto de quitarse la filipina para proceder a quitar la de Logan, unos golpeteos en la puerta los sacaron de su burbuja personal. Nathan estaba apunto de ignorar el hecho de que se había roto la magia y seguir en donde se había quedado, sin embargo las voces de los internos que Logan estaba 'cuidando' hicieron que gruñera pero de furia ante tal impertinente acción por los nuevos.

—Dr. Mitchell… eh… lamento… eh… interrumpir, pero lo necesitan en trauma —gritó la única voz del interno que se atrevió a interrumpir algo que ya todo mundo sabía.

—Voy a matar todos y cada uno de esos internos —dijo Logan entre dientes, al ver que no tenia de otra que levantarse y dar ordenes a todos los internos, los cuales tenia a cargo porque su residente que era jefe de internos*7, tenia un permiso especial por su embarazo. Al principio pensó en negar ese cargo temporal, pero aun cuando tenia ya un año y medio de haber hecho su examen ante el consejo de cirugía, y haber sido uno de los más altos de su generación, sabia que todavía tenia que hacerse un lugar en el hospital, aun cuando ya era jefe del departamento de cardiología. Con pesar, cerró los ojos y dejó salir un suspiro.

—Lamento que pase esto —habló suave el castaño.

—Por cierto —habló nuevamente la voz del interno—, también necesitan al Dr. Keller en ortopedia. Su paciente lo esta esperando.

—En definitiva voy a matar a esos internos, lo lamento —se disculpó Logan

—No es tu culpa, es de esa enfermera por no mantener su boca cerrada —gruño el castaño.

—Bien sabes que la ineptitud de los internos no se controla —se levantó del sillón, mientras que Nathan hacia lo mismo y se arreglaba su cabello y uniforme.

—Creo que te veré por el hospital.

—¿Acaso tengo de otra? —preguntó Logan viendo como el castaño le hacia una mueca sarcástica por su comentario

—Admítelo, me adoras.

—Te amo, que es peor —rio abiertamente pero se acercó al joven y pasando sus brazos por el cuello del más alto, le sonrió.

—Como no amar a tu novio —dijo correspondiendo el abrazo.

—Se me ocurren muchas razones.

—Cállate y bésame ¿Quieres? —y no perdiendo un segundo ante la petición, así lo hizo, disfrutando de los labios de quien había reconstruido su corazón.

La sensación de los labios del moreno en los suyos, hacían que Nathan sintiera una serie de explosiones dentro de si y sabia lo ansioso que estaba por tener al cuerpo de Logan entre sus brazos, pero no quería retrásalo más, así que él fue quien rompió el beso. Y no evitó sonreír al escuchar el gruñido de Logan ante la acción. El menor alzo la mirada, vio los ojos verdes de su pareja y aunque estaba molesto por haber roto ese beso, le sonrió. Con una mirada le dijo que debía esperar a que él saliera, si de por si ya los internos sabían que ambos se encontraban juntos, no quería pasar por una situación aun más vergonzosa. El ortopedista vio a su chico separarse de él, agarrar su bata que estaba en el piso junto a la suya y caminar hacia la puerta, rio divertido al ver la mirada de odio que le mandó a sus internos antes de salir. Logan Mitchell era de temer, pero aun con todos esos defectos que lo hacían perfecto, lo amaba con locura.

Aun recuerda muy bien cuando fue su residente, el moreno era como todo interno, ingenuo y con mucha energía. Al recordarlo le parecía adorable, sin embargo con el paso de ese año se dio cuenta que Logan era diferente, y notó lo inteligente, valeroso y talentoso que era. Él era el único de sus internos que sabia iba a llegar a ser un jefe de departamento —eran cinco grupos con cuatro internos cada uno—, y muchos escogían medicina general, psiquiatría y en algunos casos, cuando aun no estaban cansados de la presión, se iban por cirugía. El moreno, al primer instante de pisar el quirófano, se decidió por cardiología. Y con el paso del tiempo, se convirtió en unos de los mejores de su generación; ya que cuando pasó su examen ante el consejo de cirugía, muchos hospitales lo querían para su programa, a tal grado que le mandaban presentes a montones para que aceptara su propuesta.

Y en aquel entonces Nathan sintió un miedo terrible porque Logan escogiera otro programa y como consecuencia otro hospital. Ambos se habían convertido en grandes amigos, el menor había ayudado al castaño a estudiar para sus exámenes, que gracias a la constancia que tenían logró pasarlos y convertirse en el jefe de ortopedia del hospital. Durante ese lapso, se la pasaban juntos, y era inevitable no disfrutar de cuando estaban pasando el tiempo, aun cuando siempre Logan lo presionaba para estudiar. Eso era lo que le encantaba de estar con el moreno, disfrutaba ver la pasión con la que lo ayudaba a estudiar algo que sabia en unos años él haría, además que como Logan ya había terminado su año de interno y comenzaba como residente, con su propio grupo de internos, le era imposible verlo todos los días; así que disfrutaba las horas de estudio con Logan. Y de cierta forma, le recordaba a si mismo, era un orgullo ver como todos los consejos que le daba a sus internos, el menor los tomaba y los ponía en practica.

Así que cuando Logan una vez que pasó su examen, le dijo que había rechazado todas las propuestas de hospitales y hospitales extranjeros. La emoción que sintió al recordar las palabras del moreno frente a él, fue indescriptible. Esa emoción que sintió después al abrazar a Logan, le hizo darse cuenta de lo enamorado que estaba de él. Sin embargo, lo conocía tan bien y a la vez no, como para saber que algo había pasado en la vida de su compañero y arriesgarse a pedirle una cita. Pero también le era un poco raro que Logan, habiendo recibido muchas propuestas tentadoras, se haya quedado en Boston porque iba a ser jefe de cardiología; aunque esa era la explicación que le daba el mismo medico, Nathan sabia que no era así. Muchos hospitales también le daban la propuesta de ser jefe de departamento, era raro que no se fuera por una propuesta así. Fue entonces que se dio cuenta de algo.

La mirada de Logan era diferente. Hace años, aunque no sabia que sucedió en el pasado de su actual pareja, se notaba que había sido un suceso que lo dejó muy lastimado porque cuando fue su interno, notaba las actitudes que tomaba cuando alguien se le acercaba a pedirle una cita, ya sea hombre o mujer. La reacción del moreno era sorprendente, era muy educado, pero ponía pretextos muy poco convincentes y eso sin duda le preocupaba. Además que la mirada de él en aquel tiempo era completamente distinta a la de hoy en día. No tenia idea del por qué, pero cuando se dio cuenta de que estaba enamorado del moreno, lo evitó a toda costa. Y aunque tenia ese deseo de ir y pedirle una cita, no lo hizo, tenía miedo al rechazo. Sin embargo su fuerza de voluntad fue sucumbida por el deseo de estar con el moreno que terminó pidiéndole una cita, lo increíble de todo es que recibió un si ante la pregunta.

Con eso, fue suficiente para que la vida de Nathan estuviera completa, no hizo preguntas acerca del súbito cambio, solo se dejó llevar por la alegría de tener la esperanza de entrar al corazón de Logan. Primero fue una cita, después dos, luego tres, siguieron 4 y cuando se dio cuenta, las citas ya no eran citas para flirtear, sino ya eran citas de pareja. Nathan había conseguido entrar al corazón del menor.

Al principio de todo el asunto, pensó que Logan se negaría ante la idea de estar juntos, se trataba de estar con un superior. Aunque ya eran, supuestamente, del mismo nivel tener una relación así podría perturbar su carrera, sobretodo por los chismes que se crearían de un supuesto favoritismo, pero para su asombro no fue así. El moreno se hizo el desinteresado de ser un causante para crear patrañas sobre ambos, y el castaño admiró eso en él. Aquel entonces, observó en los ojos de su pareja algo que lo dejó con una punzada en el corazón; Logan con esa expresión de valor para con su relación, le estaba permitiendo entrar en él y le estaba entregando un corazón roto que necesitaba que lo sostuviera, lo protegiera y pedazo por pedazo reconstruyera aquella pieza especial para el moreno. No sabia el porqué de la situación de Logan, por respeto nunca lo mencionó y aunque quería preguntarlo, cada vez que intentaba tocar el tema, los mismos ojos de su pareja lo detenían. Esos ojos le decían que se rehusaba a tocar el tema y lo comprendía muy bien, porque él pasó por una situación similar.

Y aunque eran pareja y todo el hospital sabía al respecto, el pasado del menor para Nathan era un completo misterio. Si bien es cierto que al momento de verlo lo reconoció inmediatamente como uno de los ex miembros de Big Time Rush, tanto así que él mismo lo menosprecio por haber sido un cantante pop, pero Logan demostró que aunque perteneció a una famosa y exitosa banda pop, que él merecía estar ahí porque era el único de los cuatro internos que ponía un empeño brutal para demostrar quien era. Nathan entendió que eso se debía, que como él lo hizo en su tiempo, muchas personas también lo hacían y con sus propio esfuerzo Logan se ganó un renombre para ser uno de los mejores. Pero regresando a la vida pasada del moreno, por su misma boca, supo el porque se separaron y cada vez que hablaba de aquellos tiempos como banda, la nostalgia era palpable. Además, de lo que el castaño sabía era que hace seis o siete años que no tenía contacto con ninguno de los otros miembros de Big Time Rush.

Se le hacía muy extraño, porque por los relatos y fotos que Logan le mostraba de los cuatro el sabia bien que eran los mejores amigos mucho antes de formar la banda. Con todo eso, por mucho que quisiera saber acerca de la actitud de Logan, de las cosas que ocultaba o laa historias que siempre parecía que se guardaba; nunca haría algo para incomodarlo; porque él lo amaba y sabia que tarde o temprano, por la misma voluntad de su pareja, éste le contaria todo su pasado, y cuando eso suceda, Nathan estará allí.

Con una sonrisa boba en sus labios, cerró momentáneamente sus ojos, aspirando el aroma tan característico de su pequeño amante aun en sus prendas. Imaginando los labios del moreno sobre los suyos, sintiendo su delicado y pequeño cuerpo bajo el suyo, y si por el fuera, lo iría a buscar y lo encerraría en la sala de guardias hasta que su superior viniera a preguntar por ellos, pero esos impúdicos pensamientos se desvanecieron completamente cuando el localizador que estaba en la bolsa de su bata blanca y esta se encontraba en el suelo, comenzó a sonar, y caminando a donde esta estaba la tomo y observó el mensaje del localizador. Su paciente aun lo estaba esperando y ya lo habían preparado para entrar al quirófano, así que sin tardarse más en su pequeño gran mundo, se puso nuevamente su bata y salió apresurado de la sala de descanso.


—Buen trabajo Alisson —dijo Logan con una sonrisa en su rostro al ver que uno de sus internos escuchaba sus consejos sobre como suturar—, termina con el paciente y ve a ayudar a Rivera.

—Como diga Dr. Mitchell.

Con ello, Logan se retiró del lugar, agarrando el historial clínico del paciente que su interno aún estaba atendiendo, se acercó al islote donde las enfermeras estaban arreglando los historiales y se lo dio a la practicante que lo buscó, y no perdió la oportunidad de darle una mirada amenazadora al haber abierto su boca. Una vez que se lo dio, vio el reloj y se dio cuenta de que era ya medianoche, algo que sin duda no lo sorprendió, porque ya estaba acostumbrado a que su día se pasara en extremo rápido. Se recargo en el mostrador y observó la sala de trauma, la cual estaba muy tranquila. Sonrió al darse cuenta que su día no había sido pesado, y que a lo mejor si no sucedía una catástrofe se podría ir a casa temprano.

—¿Extrañándome? —dijo una voz a su oído.

—Te imaginé en cirugía —contestó Logan, sonriendo suavemente al escuchar la voz del chico que lo volvía loco.

—Terminé hace unos minutos, ahora lo están llevando a su habitación para que lo monitoreen bien, pero en lo que cabe… tengo la fuerte sensación de que volverá a caminar.

—Hay que agradecerle a Grace por ser una de las mejores neurocirujanas del hospital —comentó mordaz, observando a Nathan hacer una mueca de molestia fingida.

—¿Tratas de decir que yo no valgo nada en ese caso? —Logan rio pero se acercó disimuladamente al castaño ya que estaban en publico, y aunque muchos ya sabían de su relación, una cosa era el personal del hospital y otro los pacientes.

—Sabes que bromeo Nathe, pero me gusta hacerte enojar —poso su mano en el hombro del más alto y le sonrió coqueto—, no puedo dudar que soy pareja de uno de los mejores cirujanos de ortopedia, y tu paciente tiene las mejores manos que uno puede encontrar.

—¿Me estas adulando o estas jugando con mi juicio?

—Interprétalo como quieras —rio Logan, alejándose de él y posándose a su lado a una distancia prudente.

—Sabes cariño, que te parece si tu y yo nos vamos de aquí —propuso Nathan con una mirada que Logan reconoció y como respuesta arqueó una ceja—, me refiero al hospital… digo que podemos ir a casa, bueno… a descansar no hemos dormido bien desde hace dos días.

—Te tomo la palabra —suspiró el menor, pasando sus dedos por su corto cabello—, pareciera que no he dormido en siglos, necesito descansar un poco.

—Y como mañana es nuestro día libre… —tanteó el castaño y Logan puso su atención en él, esperando lo que iba a decir—. ¿Que te parece si te llevo a cenar?

Ante la pregunta Logan sonrió ampliamente, suavizando esas facciones de enojo por la falta de sueño. Se puso frente a él y una mano viajó al rostro del castaño. El moreno acarició con suavidad, sintiendo parte de la tersa piel de su pareja, junto con la barba de la tarde que adoraba en él, y sin importarle que estuvieran en publico se estiró para poder darle un casto beso, al fin y al cabo la sala de trauma estaba tan vacía que nadie le estaría prestando atención. Una vez que se separo del dulce beso, habló:

—Me encantaría.

Lo tomó de la mano y comenzaron a caminar hacia la salida de la sala de traumas, para preparar sus cosas y así poder irse del hospital. Sin embargo antes de cruzar la puerta, el localizador de Nathan comenzó a sonar que sin rechistar miró.

—Me necesitan en quirófano ahora —dijo Nathan, mientras veía como Logan suspiraba de resignación y lo soltaba—, supongo que te veré en casa.

—Supongo que tienes razón —habló con tristeza, porque él esperaba poder acurrucarse con su pareja y despertar junto a él para después disfrutar su día libre.

El más alto se inclinó a darle un rápido beso en la mejilla a Logan, antes de salir corriendo por el camino contrario hacia el elevador. Logan lo vio desaparecer una vez que entró al ascensor y las puertas se cerraban, no sin antes ver como Nathan le mandaba un beso al aire, con eso el menor sonrió y prosiguió con su camino a donde guardaban sus cosas. Cuando llegó a la sala de base donde había cubículos de madera pequeños, empotrados en la pared y sillones para el descanso y el almacenamiento de las pertenencias de los médicos del hospital, fue a su lugar designado para sacar sus cosas y cambiarse de una buena vez el uniforme. Con parsimonia, saco sus jeans y sudadera y comenzó a cambiarse, una vez cambiado y con sus cosas guardadas donde pertenecían, agarró su mochila y se decidió a salir de ahí.

Pero al momento de abrir la puerta, un grupo de jóvenes que pasaron rápidamente frente a él le impidieron la salida. Estos cuatro jóvenes estaban uniformados con pijama quirúrgico azul cielo y bata medica, con historiales clínicos en manos y miradas cansadas; inmediatamente los reconoció como los nuevos internos del programa del hospital. Por supuesto que una vez que pasó la ráfaga de internos, Logan volteó a verlos y a lo lejos los vio desaparecer cuando doblaron la esquina del pasillo; iban presurosos a lo que él deducía, la sala donde su residente se encontraba descansando. Con una sonrisa divertida, salió completamente de la sala y cerró la puerta tras de si, para encaminarse de una buena vez a la salida del hospital.

A cada paso que daba, los recuerdos de sus días como interno llegaban a su mente. No había duda que aquellos días fueron de los mejores y peores de su vida; días que en su existencia entera iba a olvidar. Esa sensación que sentía cada vez que los días pasaban, era tan reconfortantes que lo hacían enamorarse más de su carrera, pero también como había buenos días, había malos y de alguna forma u otra, esos días malos comenzaron a inundar la vida del moreno. Cada vez que algo malo le sucedía, los ánimos del moreno comenzaron a irse en picada y fue entonces cuando una incomodidad comenzó alojarse en su pecho, haciéndole sentir por completo inútil cuando no podía resolver un caso clínico. Toda esa situación estuvo por un tiempo, que aun con los ánimos que el mismo se daba o que le daban sus compañeros, llegó a pensar en dejar su loca carrera como medico. Estaba apunto de hacerlo, de rendirse y dejar el programa de internos hasta que conoció a Nathan Keller.

Aquel medico con una actitud altanera cuando lo conoció. Cabe mencionar que cuando lo trató no se llevó una muy buena impresión de él, sobretodo cuando lo menosprecio por haber pertenecido a una banda pop, pero cuando comenzó a conocerlo y él empezó a ayudarlo con sus problemas de inseguridad, le hicieron ver que era una persona completamente distinta, y que la primeras impresiones no siempre son las correctas. Nathan llegó en el momento justo, llegó cuando más necesitaba de alguien en que recargarse y poder recibir todos los golpes que tendría su carrera. Sobretodo cuando en aquel tiempo, los recuerdos de su relación pasada inundaban con mayor frecuencia su saturada mente.

Nathan fue una luz en su camino, había sido quien lo ayudo de salir del hoyo que estaba terminando por cavar. Lo ayudó a salir de esa depresión que le estaba apunto de costar su carrera y al final del camino, ambos se convirtieron en los mejores amigos, aun cuando eran residente e interno. Logan sabia que una amistad así podría ser un beneficio o un perjuicio a su futuro como medico, pero disfrutaba tanto estar con Nathan, que poco le importaba lo que las personas podrían decir de él. El castaño estaba ahí cuando los golpes eran cada vez más fuertes, y sabia que podía confiar en él, porque en el poco tiempo que lo había tratado sabia que no lo iba a dejar caer. No se equivocó al escogerlo como confidente. Le confió los malestares que incomodaban su pecho y él lo ayudo a tomarlos y desecharlos. El moreno poco a poco, se fue enamorando del medico. Y en parte, aunque le dolía hacerlo, porque no quería sufrir una vez más, le hacia sentir vivo, porque eso significaba que podía volver a amar. Aun con toda la situación que vivió en el pasado.

Fue así como Nathan y él, llegaron a convertirse en pareja. Tardó un año en darse cuenta que realmente quería estar con él, le tomo un año decidirse por dar el si ante una propuesta de una cita. Le tomo un año confiar en alguien nuevo que llegaba a su vida. No estaba arrepentido de haberle dado su roto corazón a Nathan, porque sabía que él lo iba a tomar y pedazo por pedazo lo iba a reconstruir, porque jamás se imaginó recibir un corazón nuevo, aun cuando el suyo estaba en manos ajenas completamente roto.

Y sabía muy bien, que hizo una muy buena elección al haber escogido a Nathan como protector de aquel lastimado corazón.

Con una sonrisa, llegó a la salida del hospital, sintiendo el aire fresco de la madrugada de Boston golpear su rostro. Miró al cielo, observando el hermoso panorama de un lienzo oscuro que conformaba el cielo de aquella noche, y haciendo un recuento de lo que había pasado en su vida, sonrió ampliamente, pensando que en esos momentos su vida no podía estar más tranquila y perfecta como era. Nada ni nadie podría cambiarlo.

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A mí sin duda me gustó. Bueno sé que en este momento no solo me quiere golpear por haber separado a Kendall y Logan, pero en el transcurso sabrán que pasó con ellos. Y es que como le había dicho arriba estoy muy triste pero sobretodo indignada con los escritores de Glee —quienes vieron el capitulo 4 sabrán porqué—, aun no lo puedo creer, en verdad que eso me afectó mucho XD pero lo hizo para bien, tan enojada estaba que me puse a estudiar todo el fin de semana y con buenos resultados en mi primer examen saque 9. Solo espero que este examen de anatomía me vaya igual de bien.

Pero llegando con otros asuntos, sé que tarde siglos y les aseguro que no abandonaré esta historia, será larga, no se de cuantos capítulos, pero a lo mejor de unos 15 o 20, no sé como se vaya quizás cambie de opinión, aun no es seguro.

Como verán también, metí un personaje, que va a ser muy importante en el transcurso de la historia, en este primer capitulo les di una idea de quien era Nathan Keller, además de lo que seria el como se conocieron y como llegaron a ser pareja pero muy, muy superficial, tienen que ver la historia profunda, que sin duda esa como me encanta, yo sé que les va a gustar. De todas formas me gustaría que me dijeran su opinión, haber que tal les gusta o no. Yo sé que amaran a Nathan. Y con respecto a los escenarios, no crean que será siempre en el hospital, solo para que no se asusten que la historia pueda ser monótona. : D

Y por ultimo, conforme a las actualizaciones, cada fin de semana, estaré escribiendo y entre horas libres y cuando tenga tiempo libre del estudio, así a lo mejor avanzo, tardaré, pero la espera valdrá la pena. Yo espero actualizar cada mes o cada dos semanas.

En fin, eso seria todo con respecto a esta super nota final, les dejo unas definiciones que no son así de suma importancia pero para que se imaginen las cosa y que sepan a que me refiero cuando hablo de un interno y un residente. Conforme ponga nuevas palabras, les pongo la definición.


Definiciones


*Pijama o Uniforme quirúrgico – es una filipina o camisola de cualquier color junto con un pantalón quirúrgico, son en extremo cómodas, y se llaman pijama quirúrgica debido a la comodidad de estas.

*2 Medico oficial – lleva un uniforme azul que identifica a un medico como ya parte del equipo del hospital, estos pueden ser jefes de departamento o simples miembros de la sección.

*3 Interno – es el nivel cachorro de un medico que recién egresa de la escuela de medicina, llegan a aprender con un mentor nivel de residente

*4 Medico de Base – así también se le nombra al residente que tiene la capacidad de ser mentor de un grupo de cuatro internos nuevos, tienen un año más de experiencia.

*5 Residentes – se le llama así al interno con un año de experiencia y cuando pasa el examen para ascender a residente, y se le nombra medico de base o responsable cuando tiene su propio grupo de nuevos internos.

*6 Nathan Keller – un muchacho ya de edad madura (hagan cuentas tiene dos años más Logan XD) guapo, de cabello castaño y ojos verdes, cirujano ortopedista que gracias a sus habilidades se gano el puesto del jefe se su sección, es dulce, sarcástico y muy modesto cuando se refiere a su apariencia y trabajos. (me basé en Ian Somerhalder, no me culpen ese hombre es en extremo hermoso les dejo un link, solo quiten espacios y ya, porque de esa forma me imagino a Nathan: skyethelimit. files. wordpress 2011/10/ian-somerhalder-wallpaper-2. jpg

- Si no se ve el link completo, vayan a mi perfil a ver la biografia completa junto con la foto :D

*7 Jefe de internos – es un residente que es nombrado el superior de los internos para programar con quien trabajaran ese día y que cirugías van a asistir, así como los horarios de guardia y cuando tienen descanso. Su residente en turno hace lo mismo, pero el jefe de internos tiene más control que los mismos residentes que cuidan un grupo.


Sin más que decir, me despido, ojala les haya gustado y muchísimas gracias por sus reviews, a todos y cada uno de ustedes. Son mi motivo para seguir con mis locuras.

¡Los amo!

Se despide RocKath Girl