Capítulo 2: Un viaje peligroso

Flash Back

Bronto: Te lo prometo mamá, cuidaré de Piecito y llegaremos al Gran Valle. Puedes estar tranquila (entre lágrimas y con gran dolor, pero con una gran determinación en su mirada)

Fin Flash Back

Esa noche durmieron como pudieron. Habían encontrado una pequeña caverna donde pudieron guarecerse de la lluvia. Bronto hizo con su cuerpo una muralla alrededor de su hermano Piecito, aunque éste no había dicho ni una palabra, y no era para menos. No sabía cómo actuar como un hermano, qué decirle para tranquilizarlo y animarlo,… Dejó de pensar en eso cuando notó que el pequeño se quedó dormido y él pronto le siguió al comprobar que no había peligro.

A la mañana siguiente los dos salieron, pero Piecito estaba como ido, y Bronto se dedicaba a seguirle. En eso, Piecito resbaló cayendo por un saliente encima de otro reptil. Bronto se dedicó a dar la vuelta para bajar, ya que con su tamaño si se tiraba podría hacerse daño. Mientras tanto, el reptil se levantó tirando a Piecito al suelo.

- ¿Qué pasa aquí? (Piecito solo llora) ¿Pero qué te pasa? No te has hecho nada.

Piecito: No hay derecho. Tenía que saberlo. Fue Dienteagudo. Todo es culpa suya.

- ¿Culpa de quién?

Piecito: De mamá.

- Ohhhh (comprendiendo la situación mientras Piecito lloraba) Ya veo, ya veo.

Piecito: (llorando) ¿Por qué me alejaría tanto de casa?

- Oh no ha sido culpa tuya, ni es culpa de tu madre. Tú solo has caso al viejo Hocicos.

Piecito: Sí, pero…

Viejo Hocicos: No es culpa de nadie. El gran círculo de la vida ha comenzado. Pero… no todos llegaremos juntos al final.

Piecito: ¿Qué voy a hacer? La extraño demasiado.

Viejo Hocicos: Y siempre la extrañaras, pero ella siempre estará contigo, mientras recuerdes las cosas que te enseñó. En cierto modo, nunca se separarán, porque son parte el uno del otro.

Piecito: Me duele la pancita.

Viejo Hocicos: Bueno, también eso pasará pequeñito... con el tiempo.

El viejo dinosaurio se incorporó para irse, hasta que vio como Bronto aparecía para llevarse a Piecito, preguntándole si estaba bien o no. Intuyó que sería su hermano o un familiar cercano. Piecito simplemente lloraba, hasta que Bronto lo cogió y lo puso en su espalda, el cual solo hizo que llorara más.

Se sentía fatal, no poder ayudarle… pero también tenía sus propios problemas. No sabía cómo llegar al Gran Valle, y con su hermano así… Llegaron hasta unos riscos y bajó a Piecito para que anduviera un poco; pero se le rompió el corazón cuando se puso a frotarse contra las huellas de otros Cuellolargos que había en la tierra. Cuando iba a decirle que se acercara, un haz de luz iluminó una de las huellas, mientras una hoja de estrella caía del cielo y una voz muy familiar sonó…

- Piecito, Bronto…

Piecito y Bronto se acercaron a aquella hoja. Ésta tenía rocío todavía que se estaba aglomerando en el centro.

Voz de Mamá: Piecito querido… recuerdas el camino al Gran Valle? (Piecito niega con la cabeza) Sigue la bola brillante, hasta más allá de la gran roca que parece un cuellolargo, y más allá de las montañas que arden. Yo estaré en tu corazón Piecito; deja que tu corazón te guíe. (silencio) Bronto hijo mío, no sabes la alegría de saber que estás vivo, mi hermoso pequeño. Ojala te hubiéramos encontrado, pero has salido a tu padre. Cuida de tu hermano por mí, es injusto que te ponga esta carga, pero sé que podrás hacerlo.

En eso los dos se miraron, para luego asentir. Piecito cogió la hoja y se la puso en la cabeza, Bronto se puso a su lado y comenzaron el camino juntos los dos. Subiendo una colina, Piecito vio algo en las montañas de enfrente… la sombra de su madre.

Piecito: ¿Mamá? ¡Mamá!

Corrió con alegría a donde estaba la sombra, mientras Bronto miraba con tristeza aquello. Piecito llegó a la montaña y comenzó a dar lametazos, hasta que Piecito supo con toda certeza que estaba solo con su hermano; y aunque el Gran Valle estaba lejos y el viaje era peligroso, tenía que encontrar el camino, porque de otro modo la cadena de la vida se rompería.

Ambos llegaron a donde estaba la gran grieta que separó a las manadas y en la lejanía, el pequeño reconoció a alguien.

Piecito: ¡Cera! (salió corriendo a donde ella) Cera, hola.

Cera: ¿Qué es lo que quieres?

Piecito: Nada, ¿a dónde vas?

Cera: Yo voy a buscar a los míos. Están del otro lado.

Piecito: Ya me fijé. No se puede trepar al otro lado.

Cera: Quizás tú no puedas.

Cera encontró como un camino muy escarpado donde podría bajar pero Piecito le dijo que iba al Gran Valle y que podría acompañarlo, y así ayudarse mutuamente.

Cera: Ja, un Trescuernos no necesita la ayuda de un Cuellolargo.

Cera pisó mal y se resbaló por el camino, acabando abajo del todo de la grieta.

Piecito: Bueno, al menos no estarás sola.

Cera: ¿En serio? Pues cuando encuentre a mis hermanos ya no estaré sola. Así que vete. (se da la vuelta y se introduce en una cueva) Los Trescuernos podemos ser muy peligrosos. Solo hablamos y viajamos con otros Trescuernos.

Piecito solo la vio alejarse, mientras su hermano solo miraba la situación. Negando con la cabeza, le hizo un ademán a su hermano de continuar. Llegaron a un bosque cuyos árboles estaban muertos en su mayoría y había un río. Piecito se puso en un saliente, pensativo y triste; mientras Bronto iba a buscar algo de comida. En eso, otro pequeño saltó del agua y se puso delante de Piecito.

- Hola. (silencio) Dije hola (una lágrima escapa de los ojos de Piecito) ¿Cómo te llamas? (silencio) Ah, ¿tal vez no sabes hablar aun? ¿Eh? ¿Eh?

Piecito levanta la cabeza un poco.

Piecito: ¿Es que no sabes nada? Los Cuellolargos no hablan con los… con lo que seas. (se termina de levantar)

- ¿Yo? Yo también soy un cuellolargo ves (alargando el cuello) Tengo laaaarga la cola como tú (comienza a estirar la cola, pero ante la mirada escéptica de Piecito, se rinde) Está bien. No soy un cuello largo, soy un Bocazas, y estoy solito del todo. Perdí a mi familia en la gran sacudida (sonándose la nariz, mientras juntaba sus patas traseras)

Piecito: ¿Quieres venir conmigo?

- Siiii. Oh jejeje, oh si si si, si quiero si quiero.

Piecito se ríe, pero a su espalda aparece Bronto, el cual traía un poco de comida. Aunque estaba marrón, era mejor que nada. Cuando vio al pequeño, miro a Piecito y luego otra vez al pequeño.

Piecito: Yo me llamo Piecito.

- Y yo Patito si, ese es mi nombre si si si.

Ambos miraron la comida que Bronto les trajo, mirándola con desagrado.

Bronto: Es lo mejor que encontré, tal vez más adelante haya más.

Los dos comieron con desagrado, no sabía mal pero tampoco sabía bien. Al menos con eso sus estómagos no protestarían tanto. Una vez comieron, los dos pequeñines fueron detrás del dinosaurio más grande.

Patito: ¿Y quién es él?

Piecito: Es mi hermano Bronto. No habla mucho.

Patito: Eso no está bien, no no no.

Al pasar al lado de un árbol, por una de sus ramas se escucha como un grito y algo cayendo encima de la cara de Piecito, éste grita tirando lo que fuera que se le cayó en la cara al suelo. Bronto se puso listo para pelear al escuchar su grito, pero los dos pequeños estaban mirando hacia un agujerillo en el suelo.

Patito: ¿Quién eres tú eh?

- Me llamo Petrie (asustado)

Patito: Petrie, je, que gracioso je.

Petrie: Oye, ¿vuelé?

Patito: No, te caíste.

Petrie: Me caíste. (dice llevándose las manos a la cabeza)

Patito: ¿No sabes volar? ¿Cómo te subiste allí arriba?

Petrie: Trepando.

Piecito: Pero tú eres un volador, no un caedor.

Petrie: Muy difícil vuelar (toma carrerilla e intenta volar, pero solo cae al suelo otra vez)

Piecito: Supongo que sí, nosotros no podemos.

Patito: No, no podemos volar, no jejeje. (se ríe por la cara de enfado de Petrie)

Bronto: Venga niños, hay que seguir.

Todos decidieron seguir a Bronto, aunque Piecito iba delante de él. Bronto sonrió un poco, al menos ya su hermanito no estaba tan deprimido. Mientras iban caminando por entre ese bosque pantanoso, un ruido asustó a Petrie el cual se subió hasta la cabeza, haciendo volar la hoja de estrella que Piecito tenía en su cabeza. Piecito se puso a reclamarle que se bajara.

Petrie: Linda cabeza plana.

Piecito: No me llamo cabeza plana. Mi nombre es Piecito.

Petrie: Piecito, mmm. (se hace una capucha con la hoja)

Piecito: ¿Vas a seguir allí arriba? (Petrie intenta taparle los ojos, rompiendo un poco la hoja) No puedes, me estás rompiendo mi hoja estrella.

Patito: Esa es una hoja muy especial mucho. Se la dio su mamá. (Petrie mira sorprendido a Piecito) Sí si si.

Petrie: Un regalo de su mamá, muy importante y yo guardo. ¡No tocar nadie! (dice mientras enrolla la hoja y comienza a dar vueltas por la cabeza de Piecito)

La discusión terminó cuando Piecito cogió la hoja, y comenzó a correr para que así Petrie volara y no tener que llevarlo más, seguido por Patito. Bronto se quedó detrás observando, hasta que un grito hizo que espabilara para dirigirse a donde estaban, solo para vez como ellos se estampaban contra la Trescuernos del otro día. Empezó a decir que Dienteagudo seguía vivo y como ella estuvo sola con él en la oscuridad, haciéndose la valiente. En una demostración, lanzó a Patito por los aires gracias a un tronco que hizo de palanca. Fueron tras ella para buscarla, solo para encontrarla a los pocos minutos acompañado de una cría de Cola de púas, al cual Patito llamó Púas.

Después de ese momento, todos los dinosaurios hambrientos siguieron su marcha hacia el Gran Valle. Nunca se vio una manada semejante: 2 Cuellolargos, un Trescuernos, un Bocazas, un Volador y un Cola de Púas; todos juntos. Todos sabían que si se perdían se morirían de hambre o caerían en manos de Dienteagudo. Por el camino, de vez en cuando se subían encima de Bronto para descansar. En uno de los descansos, Patito le ganó la curiosidad.

Patito: Piecito, ¿y tu mamá? (Piecito se entristece) Ah, lo siento, no quería ponerte triste, no no no.

Piecito: Tranquila, no está con nosotros. Dienteagudo la…

Todos se quedaron callados ante la implicación que sugería esas palabras. Al menos hasta que Cera abrió su bocota.

Cera: Ja, sería muy debilucha. Yo podría con él con los ojos cerrados.

Todos la miraron mal, pero ella ni se inmutó, al menos hasta que Bronto se puso delante de ella.

Bronto: No te hagas la valiente, tú no durarías ni un día sola.

Cera se enfadó con ese comentario, pero solo levantó su cabeza de modo altanero y le dio la espalda con la cola levantada. Todos los demás estaban sorprendidos por el comportamiento de Cera, pero lo desecharon rápidamente… Todo el mundo sabía que los Trescuernos solo miraban por ellos mismos y veían a los demás por debajo del hombro (incluso a los que los superaban en tamaño). Mientras continuaban por el camino, encontraron un riachuelo pequeño, el cual todos se apresuraron a beber. Bronto olfateaba el aire intentando encontrar algún olor de comida, mientras los pequeños hablaban entre ellos.

Petrie: No hay comida verde, y yo con hambre. (dice mirando al agua)

Patito: Yo tengo hambre también.

Piecito: Hermano, las hojas de estrella crecen donde hay mucha agua, ¿no? Si seguimos este arroyo, ¿encontraremos algo?

Bronto: Tal vez sí, tal vez no. En mis viajes he visto lugares donde hay agua y no hay comida. No quiero darte falsas esperanzas hermano.

Piecito: ¿Ustedes huelen algo?

Todos se ponen a olfatear el aire, hasta que un cambio del viento les llegó un olor muy apreciado.

Piecito: ¡Hojas estrella!

Cera: ¡Miren! ¡Comida verde! ¡El gran valle! Lo encontré, jajajaja, lo encontré (sonriendo con soberbia)

Bronto miró hacia el sitio. Era cierto, había una pequeña arboleda con hojas, pero no era el Gran Valle. Podrían saciar su hambre, de no ser por un temblor que notó en sus patas. Se puso encima de los pequeños cubriéndolos con su cuerpo y diciéndoles que no salieran. El temblor era producido por una manada de Cuelloslargos estilizados, que se zamparon la arboleda delante de sus narices en nada de tiempo.

Cera: Miren lo que están haciendo, pero que egoístas. ¿Y yo qué? Aún tengo hambre.

Petrie: Tu hambre, pues yo vacío hasta arriba. Nosotros en Gran Valle y aun sin comida. Nosotros hambre y sin poder…

Piecito: Ah Petrie, Cera se equivocó, esto no es el Gran Valle.

Patito (suspirando): Esto no es el Gran nada. No no no.

Piecito: Bueno, será mejor que bajemos a ver si queda algo.

Bronto: Es posible, esos Cuelloslargos comieron muy deprisa. Tal vez dejaron algún árbol con comida para todos.

Todos fueron hacia la estéril arboleda, buscando algún árbol que tuviera hojas todavía. Bronto miraba hacia un lado, mientras los demás buscaban por su lado, pero bajo su atenta mirada. En eso se pusieron muy contentos porque había un árbol con hojas, pequeño, pero algo era algo. Cuando llegó Bronto, vió que estaban todos intentando (salvo Cera) hacer una escalera entre ellos para tirar hojas, aunque solo pudieron alcanzar una ramita. Bronto cogió con su boca un buen puñado de hojas y las tiró al suelo, para que todos pudieran comer. Cera, orgullosa, estaba apartada, ya que no aceptaba ayuda de nadie. Piecito la llamó para que viniera a comer, pero ella negó la ayuda, abduciendo que encontraría su propia comida. Comenzó a golpear el árbol con fuerza, pero no caía nada (Bronto miraba con pena como golpeaba una parte del árbol enterrada en la tierra, con lo cual por mucho que golpeara no caería nada). Piecito se dio cuenta de lo mismo, cogió un poco de comida con su boca y cuando Cera golpeó otra vez el árbol, se lo tiró. Ella sonrió con autosuficiencia y comenzó a jactarse de que podía arreglárselas sola, que no temía a Dienteagudo y que esperaba que no se los comiera a ellos. Ya empezaba a anochecer, y la mayoría comenzó a acurrusarse al lado de Cera por miedo a Dienteagudo, dejando a Piecito solo, con la cabeza agachada.

Piecito: (suspirando) No hay ningún Dienteagudo.

Se acostó en un agujero que encontró, suspirando de tristeza. Su hermano lo miró con pena, aun recordaba a su madre y no era para menos. Llevaban casi una semana viajando, pero el hecho estaba aún reciente. Si alguien le mirara dirían que a él no le afectó, pero si lo hacía. Se acercó al agujero y lo rodeó con su cuerpo, cola y cuello, haciendo de muralla. Piecito le vio y levantó la cabeza.

Piecito: Bronto… (éste le mira) ¿Por qué no estabas con nosotros? ¿Por qué mamá no te mencionó nunca?

Bronto: Me perdí cuando tenía tu edad. Caí por un precipicio y me arrastró la corriente del río. Cuando desperté, no había nada que me sonara conocido. Esperé viendo como el círculo brillante pasaba sobre mí muchas veces, y nadie vino a buscarme. Sospeché que me dieron por muerto, la caída fue muy alta y la corriente me alejó mucho, además de que tuve varias heridas. Desde ese día, pasaron 12 temporadas frías y no paré de buscarla. Solo el mismo día que os encontré fue cuando… (agachó la cabeza y por primera vez que Piecito recordara, algunas lágrimas se le escaparon de sus ojos) Si hubiera estado ahí, mamá habría…

Piecito: (sorprendido y a la vez triste) Pero llegaste al final… No estoy tan solo, no creo haber podido hacer este viaje solo.

Bronto: No estoy tan seguro de eso. Puedo ver que eres una copia mía cuando tenía tu edad. Será mejor que duermas, mañana nos espera un día duro.

No habría pasado ni media hora desde aquello, cuando los sonidos de pasos alertaron a Bronto, para ver como Patito se acercaba al agujero "sonámbulo" y se recostaba con Piecito. Al poco rato apareció Petrie e hizo lo mismo, aunque en la cabeza, y justo detrás Púas a su lado. Al poco rato, vio como Cera, al verse en solitario, se acercó haciéndose la dormida para dormir. Bronto sonrió, para luego dormir, aunque siempre estaba vigilante.

Otro capítulo de esta historia. Se va revelando cosas del hermano de Piecito, el por qué no estuvo y la convivencia entre ellos. A partir de aquí cambiará todo en relación con la historia de la película (sino sería como mucho 2-3 capítulos más) y quiero profundizar un poco la relación de hermanos, aparte de situaciones… cómicas entre el grupo de amigos.

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