Capítulo 2

—Ok, vamos otra vez Kurt, si Blaine te dice: ¡Que sexy te ves hoy!, ¿tú que le dices?—

—Probablemente no le diría nada, puesto que mi rostro se pondría como un tomate y saldría corriendo de ahí—

— ¡Ay por dios Kurt, eres imposible!—

Santana había estado cerca de 3 horas intentando enseñarme las técnicas básicas de la seducción, pero yo simplemente no podía, yo no soy así. Me decía que el arte de seducir, más que una técnica, es un estilo de vida.

—Está bien, te lo preguntaré una vez mas… si Blaine te dice: Kurt, que sexy te ves hoy, ¿Qué le contestas?—

Intentaba encontrar la respuesta, pero era difícil, viendo como Santana hacía una cara de súplica, pidiendo que contestara correctamente.

—Gracias Blaine, pero nunca me veré mas sexy de lo que tu te ves cada día— dije mientras hacia una mueca pícara y giñaba un ojo.

—¡Gracias Dios mío!— gritó Santana elevando sus manos al cielo

—Ay, no seas exagerada—

—Bien, ya esta esa parte, ahora, dime pequeño Kurt, ¿Cómo planeas aventártele a Blaine?

—Te seré sincero Santana, no tengo ni la menor idea— dije frotándome la frente —No se cuál sería el momento perfecto para iniciar este tipo de conversaciones con Blaine—

—Veamos, dices que haz intentado de todo y que este parece que no puede ver mas allá de su nariz—

—Así es—

—Pero… todas las veces que haz intentado, Blaine estaba en sus 5 sentidos—

—¿A dónde quieres llegar?— dije algo confundido

—Dices que todos los Sábados hacen su "convivio" en el salón de música, y que se la pasan bebiendo—

—No me lo recuerdes, que soy yo el que tiene que ser el enfermero de todos para que al día siguiente estén como si nada—

—Ahí esta tu momento—

—¿Cuál el de ser enfermero?

—¡No tonto!, el convivio… haz que Blaine beba hasta que esté al borde del coma etílico y luego ¡BAM!— hizo un ademán con la mano y grito, cosa que me asustó —le das con todo, y chance hasta te lo llevas a la habitación—

—¿Qu…co… estas loca?, tu sabes que yo no recuriría ¡JAMAS! a esos métodos para conseguir algo—

—Kurt, si no lo haces, puede que no tengas otra oportunidad, es obvio que por lo que me cuentas, este chico esta mas cerrado que la mente del 98% del mundo, así que, o es eso, o puede que lo pierdas todo— dicho eso Santana se retiró dejándome con un montón de pensamientos.

La verdad es que si, había intentado de todo, y ya no sabía que hacer, pero… ¿emborracharlo?, ¿y aprovecharme de el mientras no este en sus 5?, es algo que nunca hubiera imaginado, ¡Por dios que yo no soy Rachel Berry!, pero estoy empezando a actuar igual de desesperado que ella, y me estoy empezando a considerar, que esta podría ser una buena idea.

Regresé a Dalton lo más rápido que pude y espero nadie haya notado mi ausencia, si no, tendría a Blaine preguntándome por horas, adonde había ido, que me estaba buscando, que como es posible que no le avise que iba a salir, que con quién salí, ¡Dios! Parece que somos un matrimonio.

—Kurt— Oh no… maldita sea… giro solo para encontrar mi tortura de las 3 horas siguientes.

—Blaine— dije intentado esbozar una sonrisa, pero Blaine tenía una mueca parecida al enojo. Lo cual me preocupo un poco…

—Donde demonios— hizo énfasis en la ultima palabra — haz estado estas ultimas 3 horas, te recuerdo que hoy teníamos practica— maldición lo había olvidado…

—Estaba en casa, ¿Algún problema?—

—Si, ¿Cuántas veces te he dicho que cuando salgas me avises a donde vas?—

—¡Perdón Papa!— dije con un tono elevado, Blaine se quedó mudo y se fue sin decirme más. Ahora lo tenia muy claro.

—Voy a seducirte, Blaine Anderson…—