Fairy tail es de hiro mashima.
II
¡Si quieres que limpie tu asqueroso cuarto levántate, son las tres de la tarde Gajeel! – las palabras de Juvia desde la puerta atacaban el resacado cerebro de bello durmiente. Sus manos se asomaron de entre las sabanas y se cubrieron la cabeza con el almohadón. No quería salir de ahí aunque su cuarto apeste a mil cantinas. – Lárgate, no estoy de humor– respondió escondido. ¿Porqué rayos tenía que amanecer con sol? Y con Juvia gritándole.
¡Levántate, te tengo buenas noticias! ¡Comenzaron las vacaciones! – Ho no, su cerebro parecía explotar. ¿Cómo es que a esta gritona no le rebotaba el cerebro si bebió lo mismo que él?
¡Qué quieres! – atinó a levantarse rascándose el muslo y cogiendo unas toallas para el baño. Abrió la puerta para ver a su prima con el rostro radiante como si nada hubiese ocurrido. Sonriente.
Puaj cómo apestas Gajeel– le recalcó la chica al verlo pasar. Él le gruñó.
Iremos a la fiesta de la cerveza, con todos– dijo Juvia entrando al cuarto con una escobilla y un spray de fragancias. – Está de paso en centro de magnolia por estos días, desde la tarde hasta la madrugada cómo un festival.
No suena mal– el chico comenzó a bajar las escaleras.
Lucy fue la de la idea, Sting le regalo unos tiquet hoy por la mañana, vi su auto fuera de su casa y no aguanté llamarla–
Tsss se la metieron al pobre de salamander–
La casa/mansión Heartfillia quedaba junto en frente de la casa Loxar. Barrió acomodado, lujoso. Uno de los más ricos de magnolia. Recientemente se había mudado Sting, quien estaba a más de cinco casas que la rubia con la que había hecho buenas migas.
Gajeel se había colado en la casa de Juvia desde que entró a la secundaria. Su único familiar.
Levy se quedó anoche en casa de lucy– al pronunciar el nombre de la peliazul pequeña, Gajeel miró hacia arriba desde donde provenían las palabras.
¿Y, hablaron? –
Hablé con lucy, pero me dijo que Levy estaba muy apenada por lo de anoche, pensó que por lo menos le dirías algo–
Gajeel la miró. Se cruzó la toalla por el cuello.
¡Pero afortunadamente no sabe que te revolcaste a combos! –
Entró al baño sin decir nada.
Ducha reflexiva.
Aun le dolía un poco la inflamación bajo el labio, producto del golpe del tipo emo. Si hubiese tenido más tiempo le seguía partiendo la cara. Pero no era hora de pensar en eso, menos en él. Con los concejos de su amigo desnudista había logrado por fin, tomar la decisión de recuperar a la pequeña.
Se vistió, camisa, pantalón, zapatos negros. Y fue por su almuerzo junto a juvia.
¿A qué hora iremos? – preguntó ya en la mesa.
Después de comer, gray vendrá por nosotros–
¿Y la coneja, y levy? – preguntó, Juvia tosió atragántense con la comida.
Acabo de hablar con lucy– volvió a toser– y se irán al centro de la cuidad en el coche de Sting.
¿Y ese rubio oxigenado de dónde sacó tanto interés? –
No lo sé, vacaciones, sol, lu en bikini, tu sabes, hombres–
Eh? – Gajeel tragó su arroz levantándole una ceja a su querida prima. ¿De qué demonios hablaba?
[***]
¿Lu-chan estás listas?, ¡Sting ya vendrá! – una radiante Levy se acomodaba el cabello tras su bandana favorita, de vestido celeste de encaje tul y sus medias hasta el muslo. Se miraba al espejo soltando una sonrisa. Después de todo, el carisma era una de sus virtudes, y con el sol radiante, más fiesta de la cerveza, no había mucho porqué seguir llorando.
Al tipo llamado Gajeel lo tendría que seguir viendo quiera o no. Tenían los mismos amigos, las mismas salidas, los mismos locales. Sólo debía acostumbrarse al hecho de que ya no podrían mirarse con otros ojos. Ni esperarlo más. Ella igual tenía derecho a ser feliz.
¿Levy? – llegaba lucy de la habitación de al lado. –¿ cómo luzco?
¡Súper! – la rubia vestía uno de sus atuendos favoritos de verano. Rosado.
Levy había decidido pasar unos días en casa de Lucy, ya que está se encontraba sola sin su padre el conocido empresario. Se había armado durante la mañana una ida y vuelta desde su casa por un par de pichas, vestidos y cosas para sobrevivir en casa ajena.
¿Cómo le dirás a Natsu? – pregunto Levy cerrando su cartera para ya salir. – saldrás con Sting, de seguro los verá.
Con Natsu somos buenos amigos nada más – parecía hablar con tristeza. – y las cosas siempre serán así – las chicas comenzaron a bajar una escalera gigante.
Ho si, escuche el rumor ayer, de que lisanna pasará el verano aquí otra vez–
Si, igual que todos los veranos– lucy marcó una sonrisa frustrada. Levy le acompañó, sabía que el tema debía parar ahí. Aunque con la Strauss no se llevaban del todo mal, no era a alguien que se considerara amiga dentro del grupo.
Y cada verano que llegaba, Natsu desaparecía por periodos largos junto con ella.
¿Y sting? – preguntó pícara su amiga que abría la puerta para salir. Lucy rió nerviosa, logró hasta sonrojarse.
Sting es gracioso y agradable, su familia es amiga de mi padre– volvió a reír recordando la fiesta de anoche, en donde se la habían pasado conversando todo el tiempo – y es bastante, lindo.
A lo que Levy abrió la puerta un chico rubio se había preparado para tocar el timbre. Su auto deportivo estacionado a un par de metros y él, ahí con cara de atónito mirando a su compañera de tinte. Había escuchado su nombre, la palabra agradable, y lindo.
Hi Lucy – pronunció con una sonrisa de oreja a oreja con un leve sonrojo feliz.
Sting, ¡yo, ho-hola!¡Si, hola! Jeje – Lucy le saludo vergonzosa.
Oh que feliz se veía y cómo Levy la miraba, sabía que ese chico le revolvía el estomago completamente a su mejor amiga, y se alegró por ella al verla sonreír así.
Bueno, yo, mejor me retiro – comentó una entusiasta Levy.
Ho levy!, hi, vente con nosotros, no os preocupéis. – dijo Sting.
¡Nee, prefiero caminar, el día esta radiante, los dejo, nos vemos en el centro! – Levy abrió paso, y sting junto a lucy salieron por el portón principal.
Disfruta, alcanzó a susurrarle a su amiga antes de ella subiera al auto y se largaran.
Levy caminaba azotando su ondulado flequillo a la poca briza por la vereda. Un auto en dirección contraria le hacía juego de luces. Gray Fullbusten iba de chofer junto a Cana y Mira, y Natsu de copiloto. Se detuvieron a un lado de la pequeña.
¡Hi levy! – le saludaron todos.
¿Cana! Donde estuviste? – dijo a penas la vio. La chica le contestó que se había ido de farra con su papá a celebrar su graduación.
¿Vas a la expo de cervezas con nosotros? – Dijo Natsu– ¿y lucie? – Levy sólo dijo que había salido temprano. También le preguntaron si quería subir al auto, pero prefirió continuar su camino bajo el sol, la razón era simple, si van por juvia, van por Gajeel. Y era mejor seguir despejándose.
[***]
Gajeel se había tendido sobre el sillón pegado a la tv. No tenía ganas de nada, incluso toleró la novela de la tarde que miraba Juvia mientras esperaba a Gray. Quería seguir durmiendo, o desaparecer un rato. Recordó a su lejano padre que vivía junto con él ahí, en la casa Loxar, hasta que debió mudarse a otro país. Recordó como él olvidaba los dolores al viento, pasaba volando, en el único recuerdo que le dejó.
Se sintió la bocina desde afuera. La chica tomó so bolso y caminó a la puerta. Miró a su compañero.
Gajeel date prisa– le miró desde ahí ahora molesta. El hombre hizo una mueca y se levantó directo a la cocina.
Ve tú, yo llego después–
Al diablo– juvia recogió las llaves y cerró la puerta. Por fin estaba sin alborotos.
El pelinegro sacó una cerveza del congelador. Tomó asiento en una de las sillas del mini bar. Su vista chocaba con la puerta que daba al patio trasero de la casa. Bebió y pensó por unos segundos antes de dirigirse ahí. Sacó de un frasco metálico que estaba sobre la mesa un par de llaves y caminó hacia la bodega.
Abrió el gran Garaje. El polvo era normal ahí, nadie nunca entraba desde que Metalicana se fue. El chico tomó un par de guantes, los sacudió. Echó un vistazo por sobre una enorme manta de lona blanca llena de serrín.
Si a ti sirvió para huir un par de veces de tu vida– murmuró mientras sacudía la manta y el polvo se divisaba– no entiendo cómo fue que no te la llevaste para escapar de esta ciudad.
Desde la polvadera se dejaba ver una motocicleta estilo clásica al más puro estilo Gajeel rules. La limpió rápidamente, no parecía haber estado guardada más de siete años. Relucía. Él nunca olvidaría como conducir una de esas, menos si fue su mismo padre quien le enseñó.
gehee–
Crujió el motor al sentarse sobre ella. Se armó de chaqueta de cuero y coleta media suelta; Y al igual que al rockero de su papá, la velocidad lo llevó lejos a algún lugar perdido.
Voló, quería olvidar que su papá no le había mencionado que hacer cuando amé a una chica. La velocidad le calmaba la rabia. El recuerdo de las risas en secundaria junto a Levy parecían perseguirlo.
Se detuvo en un mirador alto a esperar la noche, solo. Cargaba en su portaequipaje un par de cervezas que nunca estaban de más. Miró a la gente serena, a los transeúntes, y a la conglomeración de gente que se podía distinguir desde ahí hasta el centro de la cuidad. Era todo un carnaval. Ojala hubiese estado de ánimos para salir con todos sus amigos, pero prefirió quedarse ahí, en unos de sus lugares favoritos.
[***]
¡Leeeeevy-chan!– gritaban a dúo el par de Jet y Droy que ya habían disfrutado de la degustación de cada stand de cerveza. Ahora estaban sentados en una gran mesa bajo la sombra de un techo, junto a los tres hermanos Strauss, y el montón de Natsu y compañía.
Anda liss, sólo es un traguito de cerveza de chocolate, te gustará – La menos de los albinos había llegado hace un par de horas y había tenido suficiente tiempo para saludar a todo el grupito.
Beber cerveza de chocolate es de hombres, hombres! –
¡Flamitas prueba esta, está como tu cabello!– le pasó el vaso Gray, para qué probara el sabor Merquén.
¡Y está cómo tu trasero, toma! – le devolvió una de marca "ice".
Las cervezas iban y venían. La tarde caía rápido. Nada fuera de lo común hasta que la rubia de ojos castaños llegó a tomar asiento junto a Levy de sorpresa.
¡Lu-chaaan, te extrañe, como va todo! – la pequeña adorable le abrazaba por los hombros.
¡Lucie, donde coño andabas!– Natsu le saludó sonriente desde una de las esquinas de la mesa. La rubia le miró de la misma manera.
Por ahí, con los gemelos y yukino, ella es todo un amor– trató de no mencionar el nombre de sting para no ponerlo en problemas. ¿Y tú?
¿Con Sting? – Natsu no dudó en preguntar ni un segundo. No era para nada tonto, los vió conversar toda la noche anterior – no me digas que el cara oxigenada te está haciendo ojitos luciiiie– ocultaba las ganas de partirle el trasero, total, estaba de moda golpear a los gemelos.
¡No, que dices! – la rubia se tapó la cara. – Anda Levy acompáñame– tomó del brazo a su amiga y caminaron entre la gente. Lucy suspiró.
[***]
Te interesa es chica verdad Sting – habló Rufus quién acababa de llegar, mirando entre la gente cómo una silueta de casi perfectas medidas caminaba por el lugar.
El rubio platinado sólo observó. Mirar a lucy era como mirar a una dulce princesa custodiada por un enorme dragón con pelos rosados. Pero le gustaba, era radiante, tanto cómo él, una reliquia. Rufus le miró, su compañero era cauto con las mujeres, lo dejaría actuar a su voluntad.
Y mientras sting la miraba de entre la gente, Lucy le devolvió la mirada dirigiéndose hacia él junto a la pequeña Levy.
Un Natsu con sentimientos encontrados miraba desde lejos.
¿Levy, cómo estás? – rufus le inicio una conversa grata. Eran buenos amigos – ¿cómo va la lectura? Respondió sonriente, entusiasmada y terminó su dialogo preguntando por Rogue.
Sting le miró con una sonrisa media nerviosa. Al lugar llegaba yukino con un gigantesco shop dejándolo sobre la mesa.
Bueno, Rogue está con un pedazo de hielo metido en la cara– respondió el rubio. Levy no tenía idea de lo que hablaban.
Este, he, Levy, lo que paso fue qué–
Ho no...– Levy pensó enseguida en Gajeel. Y cómo arte de magia supo el porqué no estaba aquí junto a todos.
Gajeel lo golpeó hasta cansarse, anoche antes de irnos–
La pequeña se tapo la boca. Sentía una vergüenza horrible estar ahí sin haber pedido ni una mísera disculpa. – ho sting-kun perdón, perdón, de verdad perdón, Gajeel es un animal–
Ya está bien, no hay de qué preocuparse–
Claro que no había de que preocuparse. Pero a Mcgarden se le iluminó el cerebro. Debía arreglar un par de asuntos por ahí. y Sabía bien el lugar.
¿Sting podrías hacerme un favor? – dijo Levy mirando a Lucy, para que esta le mirara con amor. – ¿podrías llevarme a un lugar? – el Eucliffe era el del carro, asique le concedió el favor.
Tomaron posiciones saliendo del lugar y la rubia hacia de copiloto y dj, Levy le dio las indicaciones y Sting le siguió. Al cabo de unos minutos habían llegado. Mcgarden se bajó, se despidió y agradeció mil veces. Todo acompañado de una hermosa puesta de sol.
[*]
Los rubios estaban solos. Y el mayor de ellos atinó a estacionar el coche frente a la gran vista, bajó de ahí y le abrió la puerta a su acompañante. Se apoyaron en un barandal que daba con la visión de toda magnolia.
Qué lindo es Sting. Lucy le miraba de reojo.
Que linda es lucy.
Te queda lindo el rosado, – murmuró– si no es la cabellera de Natsu cargoseándote todo el día– rió el Eucliffe. Ella le devolvió una mirada media triste.
Natsu es un tonto–
Lo sé, pero a kilómetros uno nota que muere por ti– recalcó el rubio.
No lo creo, él es distinto, especial– miró al suelo.
¿Cómo un niño que no sabe lo que quiere? – el chico se acerco bastante a Lucy. Ella se sonrojó aún más. El sol quedaba de maravilla.
Exacto– sus vistas se encontraron. El atardecer frente a ellos daba para postal.
Pues– se aproximó a centímetros de su rostro, la rubia no le negó. – Yo si estoy seguro de lo que quiero– le besó en la mejilla. El escalofrío que recorrió la espalda de Hearfilia fue comparable con los mejores films de romance con los que soñaba.
Ella le abrazó, le hacía sentir grande y querida otra vez.
[***]
Podrías siquiera haberte disculpado…– l
a voz de Levy lo sacó de todos sus pensamientos. Gajeel observaba de frente en el mismo mirador la vista del atardecer, le daba la espalda a su enana.
No tienes idea de nada– Murmuró él lanzando una lata por el sendero.
Pasaste todos los limites Gajeel…– la chica se le acercó a menos de un metro. Miró la motocicleta de al lado y recordó las historias que le contaba de su padre. – ¿estás bien?
Que hijo de puta soy pensó cuando escuchó esa frase. Ella era la última persona que podía darse el lujo de preocuparse por él.
Estoy bien–
Entonces por qué estás así, para de comportarte como un niño, hablemos–
No tienes idea de nada enana –
¡Claro que si, por algo estoy aquí! –
¿A sí? Entonces ¿Quieres largarte? – no lo había tomado en un buen momento.
No, hasta que te disculpes con Rogue–
¡Ni siquiera lo golpeé por ti, maldita sea! –
Eso no me interesa, discúlpate y punto–
No, prefiero tirarme desde aquí y morirme–
Lánzate de una puta vez entonces–
¡Vez! ¡A eso me refiero, te importa una mierda! –
Levy hizo una pausa. Un recorte de emoción, ya lloraba, Gajeel le había dando en clavo. Le miró.
¿Eso crees? De verdad, ¿eso crees? – colocó su mano en el pecho. – Te pedí que nos alejáramos, que no nos hiciéramos más daño, te esperé, me largué de la fiesta esperando por ti, me preocupé, lloré, ¡te vine a buscar! Maldición cómo puedes ser tan…– se echó a llorar desconsoladamente. – Cómo puedes ser tan estúpido Gajeel, tan ciego...–
El chico atónito la abrazó, si, era un imbécil con todas sus letras, ahora la tenia aquí, de nuevo llorando. Tenía una oportunidad de remediar todo. Ella le golpeaba el pecho con sus pequeñas manos. – Tonto, estúpido, cerdo… –
[***]
Continuará
Que felicidad es Fanfiction, gracias eternas por las lecturas de mis fics, un abrazo a todos todos :D
