"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos."

William Shakespeare

.

.

.

—Tu deberías enamorarte de mí.

Involuntariamente sus ojos se abrieron de par en par retrocediendo unos pasos aturdida. Los murmullos a su alrededor se detuvieron de inmediato, tanto que por un minuto creyó que solo los había imaginado.

Sasuke avanzó el paso que ella retrocedió y en sus ojos por alguna razón brillo la determinación mientras la miraba.

—Hyūga.—la llamó con ese tono tan tosco que le causaba calosfrío.

—¡H-Hai!.—susurro buscando con sus ojos ayuda en los curiosos y valientes que aún permanecían siendo testigos de la escena.

Para Sasuke aquella acción no pasó desapercibida y con una mirada fulminante hizo que los pocos valientes huyeran de ahí.

—Enamórate de mí.—insistió Sasuke y ella lo único que atino hacer fue a negar con su rostro completamente rojo y su corazón palpitando tan rápido que dolía.

—N-no puedo y-yo…

—Amas al estúpido de Naruto.—lo escucho gruñir.—El no te quiere Hyūga.

Una capa de dolor se reflejó en sus perlados ojos e inconscientemente llevo sus manos a su pecho, esquivando la pesada mirada de Sasuke

—Lo sé.—susurro con hilo de voz, recordando la sonrisa incomoda de él cuando le declaró sus sentimientos.

"Lo siento dattebayo, y-ya tengo a alguien que me gusta." No tenía que ser una genio para saber a quién se refería, después de todo para nadie era secreto que los azules ojos de Naruto solo veían a Haruno Sakura. Pero a pesar de saberlo y también saber por anticipado la respuesta a su confesión aquellas palabras dolieron, porque ahí terminaba su ilusión, ahí terminaba su primer amor, ahí se despedía de algo jamás podía ser, y dolió, dolió mucho.

Sin ser consciente dos lágrimas resbalaron de sus ojos y no fue hasta que sintió el suave y delicado tacto de la mano de Uchiha sobre ella que se dio cuenta.

—Olvídalo.—el tibio aliento de él chocó contra su rostro y ella supo en ese momento que aquél chico era mucho más que una cara bonita e inexpresiva.—Por favor quiéreme a mi.—pero ella negó lentamente aún aturdida.

Y separándose de Sasuke llevo sus manos a su rostro limpiando sin delicadeza las molestas lágrimas sin dejar de negar.—L-Lo siento U-Uchiha-san, p-pero yo no..—y haciendo una reverencia huyó de ahí dejando a Uchiha Sasuke con la mano extendida y el rostro cabizbajo.

Corrió, simplemente alejándose de aquél lugar sin dejar de escuchar el pequeño ruego de Uchiha Sasuke.

"Por favor quiéreme a mi." Pero ella no podía, aquello que él le pedía era imposible, impensable ambos pertenecían a mundos totalmente opuestos y en esos mundos habían reglas que no se podían romper.

Y no fue tonta, supo que en ese momento en que él le pidió que lo quisiera que ambos eran iguales a pesar de pertenecer a clases sociales completamente diferente, ambos sufrían del mismo mal de amor, ambos eran portadores de sentimientos que jamás podrían ser correspondidos y para ponerle la cereza al pastel ambos habían sido rechazados el mismo día.

—Lo siento.—por que ella sabía cuánto costaba reunir el valor suficiente para decir aquellas palabras, cuanto dolía que no aceptarán sus sentimientos, ella lo sabía.

(..)

Suspiro mirando por donde ella había desaparecido, sabía que no sería fácil, porque ella no dejaría de amar a Naruto de un día para otro, que sus sentimientos no cambiarían de la noche a la mañana pero como que se llamaba Uchiha Sasuke él los haría cambiar.

—Jamás pensé que llegaría el día en que una chica te rechazaría.—escucho una voz que el reconocería donde fuera.

Al levantar su rostro la encontró sus verdes ojos jade lo miraban triste y con lágrimas contenidas. Sabía que había escuchado todo pero tampoco era como si le importará.

Dándose cuenta que no tenía nada que decir se dio la vuelta más antes de siquiera ser capaz de dar un paso, nuevamente la voz de ella lo detuvo.

—Sasuke-kun y-yo puedo darte el amor que ella no, y-yo puedo ser lo que tú quieras… porque yo te amo.—y había escuchado tantas veces aquella declaración que no le extraño no sentir nada.

Ella lo sabia, sabía que él no podía corresponde sus sentimientos, porque para sus ojos no existía nadie más que Hyūga Hinata y él se lo había dejado muy en claro la primera vez que se le confesó.

—Pero yo no.—y sin agregar nada más se fue, alejándose de ella y sus necios sentimientos. Porque él no cambiaría lo que sentía, y tampoco quería que cambiarán.