Prov. Lee:
Era una mañana en la base militar, todo era tranquilo hasta que esa estúpida trompeta sonó ya me tenía harta pero bueno que le puedo hacer, encima que mi amiga me estaba apurando...
-Vamos Lee apúrate que llegamos tarde, por tu culpa de nuevo -Gloria me movía de un lado a otro-
-No es mi culpa que mi cama me amé tanto -lo dije medio despierta-
-Lo sé, lo sé, pero apúrate que el sargento nos quiere, pero ya -lo dijo saliendo de la habitación-
-Sí, si ya voy... -Dije con pereza y levantándome de la cama-
Esa mañana me sentía algo melancólica porque era ese día en que murió mi único amor y bueno con eso encima empezamos el entrenamiento, después de un rato terminamos estábamos tan cansadas.
-Uuhh ya no aguanto más me pesa todo el cuerpo -dije con cansancio-
-Lo sé a mí también, estuvo muy duro el entrenamiento -Gloria estaba sentada en el suelo-
-Sí, oye ¿Qué es eso? -apuntando a un objeto volador que descendía desde el cielo-
-¿Qué cosa? no lo veo -Algo dudosa- ¿Cómo puedes ver los objetos desde muy lejos?
-No lo sé siempre lo he hecho, ¿eso no es una nave espacial?
-¿Qué? a si, si es, ¡o no puede ser son aliens! -Con un tono de burla-
-No seas exagerada acaso no te acuerdas los que nos dijo el sargento -Voltee a verla-
-Si me acuerdo de que unos extraterrestres vendrían a la tierra eran saya, saya...
-Saiyajines -Le corte-
-¡Sí! Eso, pero era hoy que iban a venir esos simios -Arqueo una ceja-
-Al parecer sí -Asentí levemente-
Poco tiempo después las naves de los Saiyajines aterrizaron y el líder se acercó al sargento y conversaron, se me hizo extraño que un chico casi de mi edad fuera el líder de aquellos extraños sujetos, era un joven de cabellos negros y sus ojos eran color celestes, también estaba con otro joven de cabellos como dorados y ojos color negro me pareció muy extraño ya que no vestían igual que los soldados de ellos, tenían un atuendo como de realeza pero no me importo, terminaron de hablar y nos escoltaron.
General: ¡ATENCION! ¡FIIIIRMESSS! Presten mucha atención soldados hoy es el día prometido donde viajaran a el planeta Vegeta, como sabrán ellos vinieron por los mejores soldados y bueno en ese caso son ustedes, déjenme contarles que desde hoy ya no son más mis soldados ahora pertenecen a la elite Saiyajin, fue un placer a verlos entrenado, DESCANSEN.
-Tenemos todo planeado verdad -Susurro-
-Si está todo listo -Susurro-
-Jeje, entonces no esperemos más y vámonos, no vallamos con esos estúpidos simios.
-Así se habla amiga yo no me quiero ir a otro planeta -Hizo un puchero que me hizo gracia-
-Ven vamos.
Salmos sigilosamente de la formación y nos adentramos en el cuartel, pero de lo que no nos percatamos era que un par de Saiyajines nos vieron huir.
-Uff, ya estamos a salvo -Limpiando su frente-
-Espero que nadie nos haya visto, nos libramos de esos Saiyajines -lo dije en un tono burlón-
-Oíste eso hermano, con que estas simples humanas querían escapar de nosotros -Una voz masculina se escuchó-
-Si hay que darles su merecido -Escuché su risa-
-¿Pero qué? -Lo dije asustada y algo sorprendida- ¿Quiénes son ustedes? -Reconocía ese atuendo, eran los mismos que estaban con el sargento, pero quería saber realmente quienes eran-
-Digamos que nosotros desde ahora somos sus reales altezas y sus jefes, bueno yo soy el príncipe Karoto, y él es mi hermano el príncipe Just y bueno tienen que venir con nosotros porque ahora son parte de la Elite Saiyajin no dejaremos que huyan por miedo -Me molesto demasiado su comentario, pensaba ese simio que huíamos por miedo, eso no era cierto-
-Ahora si nos descubrieron -susurro en mi oído Gloria-
-Tks -Miré a otra dirección mientras maldecía ese momento, luego volteé a ver a ese dichoso príncipe- ¡Nosotras no somos cobardes! Solo que no queremos ir a su estúpido planeta.
-Eso no era lo que parecía, no espero nada de ustedes, pero si no me hacen caso las llevare a la fuerza.
-¿Crees que me asustas principito de cuarta? -Lo miré desafiante-
-Oye no tienes el derecho de tratar a si al príncipe de los Saiyajines o te arrepentirás de lo que acabas de decir -Enserio estaba molesto-
-Vamos y demuéstralo -Lo reté porque estaba confiada en que le ganaría ya que tenía esa fuerza impresionante-
-No Karoto, déjala no es necesidad hacer eso, además nuestro padre nos dijo que no nos metiéramos en problemas con los humanos.
-Tienes razón, pero ¿Que haremos? Si se están rehusando.
Just: Bueno tuya sabes -Nos miraron con una sonrisa malévola-
-¿Qué crees que tramen? -Me susurró Gloria-
-No lo sé -Dije con inquietud-
-Muy bien ya que lo quieren a la fuerza.
Antes de darme cuenta él estaba afrente mía pero no tan cerca y lanzo una pequeña esfera de Ki que paso justo debajo de mi ojo causando una cortada.
-¡Auch! ¿Qué te pasa idiota? Grrr -Lleva una de mis manos a la herida- ¿Cuál es tu problema? Acaso no puedes dejarnos en paz y ya.
-El mío ninguno, pero así lo quisiste, Si te digo que vienes, es porque lo haces o si no te obligo -Me dijo con una mirada muy seria-
-Lo mismo te digo a ti mujer -Le dijo el rubio a mi amiga-
-Tragó grueso- Está bien -Respondió ella-
-No les tengas miedo ¡De acuerdo! Y siempre ponte atenta -La miré-
-Si -Asintió levemente-
-Bien terrícolas ¿Nos vamos? -Empezaron a caminar, mientras iba atrás de ellos a regañadientes-
Subimos a la nave ya resignadas, no podíamos hacer nada ante estos simios testarudos nunca voy a perdonar a ese príncipe por haberme lastimado, por tratarme así y llevarme a la fuerza a un lugar que no quería.
