Estoy muy feliz de haber recibido aquel review anónimo! me alegro mucho sea quien fuese :3 Así que me anime a escribir otro cap 3

Espero les guste :)


Cap.1

Amistades compartidas

Era una mañana muy fresca y con un escaso sol que se asomaba por las ventanas, el otoño acababa de comenzar. Cerré mas mi suéter intentando que no se colara el frío.

De pronto divise una cabeza celeste que venía corriendo por el pasillo a toda velocidad hacia nuestro grupo. Se abalanzó sobre los dos castaños abrazandolos de sorpresa.

— ¡Que pasa amigos!— Gritó Horokeu.

— ¡Hoto Hoto! ¡ya estás aquí!.— Chilló Yoh mientras le devolvía el abrazo con cascadas de llanto en los ojos.

— ¡Que es Horo Horo idiota!— Le respondió con las mismas cascadas en los ojos.

— Sabía que no podías vivir sin mi, Hotito.— Hao se le colgó del cuello muy cariñoso, ¿y a este que le pasaba? ¿tanto quería al cabeza de tempano?

— Por supuesto que no podía Hao.

— Veo que volviste baboso.— Habló la rubia con su semblante serio.

— ¡Anna! Supongo que esa es tu forma de decir que me extrañaste.— Se lanzó a abrazarla al igual que a todos, pero me hizo gracia el hecho de que Anna le haya respondido con con un ceño fruncido.

— ¡Qué crees que haces! ¡baboso!— Vi como intentaba zafarse, pero Horo más la apegaba.

Que sujeto mas empalagoso.

— No seas tan malita Anna.

La rubia rodó sus ojos.— Solo lo dejaré pasar porque no te veia de hace un largo tiempo.— Esbozó una pequeña sonrisa.

¡Ya dejen eso, que me pongo celoso!— Los gemelos Asakura hablaron a la par. Todos comenzaron a reír por el comentario, ya que Yoh y Anna eran novios, mientras que Hao solo quería fastidiar al peliceleste.

Este poso sus ojos en mi.— Ren.— Me dijo cambiando su expresión a una aniñada y de berrinche.

— Horokeu.— Le respondí de igual forma. Ya sabía que no nos llevariamos ya que luego de nuestro primer encuentro lo había visto unas tres veces más y las peleas habían sido las mismas.

— Que serio Ren jijiji.— Yoh soltó una corta y típica risita suya.

— ¿Qué hace aquí el aguafiestas?— Dijo Horo.

— También son mis amigos idiota, ademas que no sabia que hoy tendrían su emotivo reencuentro.

— Veo que ya conociste al dulce de Renci, Hotito.— Hao dijo con burla.

— Tuve la desgracia.

— Eso debería decirlo yo cabeza de tenedor, tú tendrías que agradecer haber tenido el honor de siquiera cruzar palabras conmigo.

— Ay sí, te crees el muy muy, ¡no se que te vio Pilika!

— Lo grandioso que soy, por supuesto.

— ¡Escucha jodido Rentad..!

— Buen día alumnos, tomen asiento.— La voz del maestro nos interrumpió. Nos dimos una última mirada de odio, para luego voltear y tomar asiento en los puestos desocupados, rodé los ojos al ver que tendría que sentarme al costado del idiota. Agradecí que al menos eran sitios individuales.

Escuché cómo alguien rasgaba la hoja de su cuaderno, rodé los ojos al notar que era el Hoto, este escribía algo efusivamente sobre aquel trozo de papel, para luego lanzarlo a Hao. Observe como el del largo cabello castaño reía en silencio al leer la nota que acababa de recibir. ¿Que se traían estos?

Hao escribió algo más y se la lanzó de vuelta a Horo, el que la abrió enseguida. No supe que me había dado, pero mi cuello se alargó en su dirección intentando leer que era de lo que se reían, sin obtener resultados, repetí este acto un par de veces más hasta que para mi sorpresa, el papel lanzado por Hao cayó en mi banco.

Vi a Usui quedar de piedra, ¿es que le preocupaba que viera que había escrito? Sentí como cuernos crecían en mi cabeza y un aura de maldad me rodeaba. Si tanto le preocupaba que lo leyera era por algo. Iba a abrirlo pero el tonto me interrumpió.

— Psst… oye no husmees.— Me dijo por lo bajo algo acelerado.

— Cayó en mi puesto, por lo que puedo hacer lo que quiera con el.— Le sonreí con burla abriendo por completo el papel… ¿pero que…?— ¡Par de sanguijuelas!— Me levanté con furia de mi banco lanzando el papel a la cabeza de Horo haciendo que rebotara en la de Hao a la vez. Dos pájaros de un tiro.

— Ay no te pongas así Renci.— Hablo Hao sobándose la cabeza.

— Serenate Rentado, solo era una bromita.— Dijo Usui.

— ¡Salgan los tres del salón!— Gritó el maestro ante nuestro espectáculo.

Salí de mala gana, ¡me habían echado por culpa de esos dos!

En el papel que se estaban mandando salía escrito "adivina el personaje" seguido de un dibujo mio absolutamente ridículo que ambos habían hecho, ya que las diferentes partes estaban dibujadas con distintos bolígrafos. ¡Par de ineptos!

Me apoye en la pared ignorando a los idiotas.

— Vamos, no te enojes.— Me codeo Hao con su pícara sonrisita de siempre. Me di la vuelta.— Anda Renci.— Pasó un brazo por mis hombros demasiado amigable a mi gusto, yo no solía ser muy de "piel" con las personas. Era algo que no se me daba.

— No toques.— Tome su mano quitandola de mis hombros.

— ¡Pero…!

— Tsk, ya dejalo Hao, si el señorito quiere enojarse por algo tan bobo, pues que lo haga.— Dijo Usui alejando al pelilargo hacia su lado. Rodé los ojos y mantuve mi silencio.

Luego de eso ya no intentaron nada más y comenzaron una charla a un volumen bajo, se habían alejado un par de metros de mi, al parecer tampoco querían ser escuchados. Observe como Horokeu aun mantenia su brazo sobre los hombros de Hao, mientras este le hablaba al oído.

— ¿EH? No creí que ahora tuvieras aquellos g-gustos.

Escuche decir al peliceleste picando mi curiosidad. ¿Se refería a esos gustos de Hao? puse mis sentidos atentos a su conversación.

— Bueno, ya sabes como soy Horo. Hay gente que está bien buena en ambos bandos, no la puedo pasar desapercibida.

Definitivamente estaban hablando de "esos" gustos de Hao. Todos sabían que a este le gustaba todo lo que se moviera.

— Vaya y-yo y-yo no pensé que definitivamente te lanzarías por los chicos también.

— Bueno eso es culpa de cierta personita ¿recuerdas?

— A-Ah, bueno, yo…

— No creas que me he olvidado del primer chico que despertó esto en mi, Horo.

Abrí mis ojos con sorpresa y por instinto volteé hacia ellos topandome con sus espaldas. Vi a Horokeu completamente nervioso ante las palabras del castaño.

El receso llegó más rápido de lo esperado, salimos con todo el grupo a comer nuestro almuerzo al césped, quería concentrarme en lo que hablaban, pero mi mente no dejaba de pensar en aquella conversación.

Joder.

No podia creer lo que habia escuchado, es decir, ¿a Hao le gustaban los chicos por Usui? O eso había entendido yo. Aquello me había dejado descolocado ¿qué rayos había sucedido ahí antes que los conociera?

— ¡Ren!— Pilika llegaba corriendo donde mi, para luego lanzarse encima haciendo que ambos quedáramos sobre el césped.

La abrace por la cintura y ella me beso.

— ¡Consíganse una habitación!— Soltó Hao con su sonrisa burlesca.

— ¡Oye ¿que crees que haces?!— Horo tomo a Pilika sacandola de encima mio.

— ¿Qué crees que haces tú?— Le dije.

— Hermano...

— Nada que hermano aquí, ¡te prohíbo que hagas esto de nuevo!

— No nos digas qué hacer y que no ¡bobo!— Me paré de mi lugar poniéndome a su altura.

— Pilika es menor que tú ¡no dejaré que la manosees!— Me pinchó en el hombro con su dedo.

— ¡No me toques!

— Siempre hacen eso, es pan de cada día.— Anna comentó restandole importancia, comiendo tranquilamente de su almuerzo.

— ¡¿Siempre?!— Amplió sus ojos y apretó los dientes, dándome un pinchazo más fuerte en el pecho. Ahora si me estaba enojando. Por lo que se lo devolví.

— Ya bájale Hoto jiji.— Yoh reía despreocupado.

— Siempre se besuquean por ahí como si no hubiera mañana. Son bastante calentones— Hao sonreía divertido. Claro que comentaba esto a propósito y lo último no era verdad.

No le respondí, no caería en su juego.

— ¡Eres un descarado!— Me gritó el peliceleste.

— ¿A quién llamas así cabeza de puerco espín?— Me enfurecí por lo que le arroje un trozo del pan que estaba comiendo.

— ¡Hey! Toma esto.— Me lanzo un poco de agua de su botella haciéndome enojar por completo.

— ¡Ya te las veras!— Tomé mi botella, Horo captó enseguida el mensaje así que salió corriendo en dirección a los pasillos. Comencé a correr detrás de él para alcanzarlo, debía admitir que era bastante veloz.

Miro hacia atrás con una sonrisa maliciosa y me lanzo otro chorro de su botella. Sentí escurrir las gotas en mi cara por lo que le lance agua a sus espaldas. Pego un grito que me hizo reir.

Ibamos doblando en uno de los desolados corredores, cuando se detuvo e intentó arrebatarme la botella, lo esquive y estire la mano para agarrar la suya, pero no tuve éxito.

Me meti a una sala abierta y cerré la puerta para dejarlo fuera, pero la detuvo con el pie, aplaste mi peso contra esta para que no pudiera pasar, pero su fuerza era mayor. Ambos forcejeamos soltando una risa nerviosa que me debilito por lo que pudo abrir la puerta hasta atrás.

— Si te acercas te empapo.— Lo amanece.

— No creo que puedas sin tu botella.— Se abalanzó intentando quitarmela, escondí la botella a mis espaldas por lo que Horo se aproximó a mí de frente enredándose con mis pies haciendo que ambos cayéramos al suelo.

Su cuerpo aplastó el mio.

Sentí una risa en mi cuello, se me erizo la piel cuando el aliento de Horo me rozo. Mordí mi labio intentando contener una carcajada sin buenos resultados.

— Estas todo húmedo.— Levanto su rostro del hueco de mi hombro.

— Y qué más querías si el agua que me lanzaste me llegó de frente.

— Y tú me lanzaste a mis espaldas. Estamos a mano supongo.

— Claro que no.— Dije alcanzando la botella otra vez, me incorporé un poco pero Horo hizo que mi botella cayera y rodara. La intentó alcanzar pero antes que se parara me senté sobre él atrapandolo. Me alargue e intente tomarla, pero se sentó y tomó mis brazos, los pasó tras su espalda y agarro mis muñecas con una de sus manos dejándome abrazado su torso completamente inmóvil.

— ¡Horo!— Le reclame por la postura, estar sentado encima de su regazo con mis piernas abiertas a cada lado y además con mi cara estampada en él no me hacia nada de gracia. El muy salvaje tenía las manos tan grandes que mantenía a la perfección el agarre.

— ¡Si te suelto me lanzaras agua!

— ¡Claro que si!

— ¡Entonces no te soltare!

— ¡Tú me lanzaste primero así que yo debo terminar!

— ¡Eso da igual!

Mantenía mi cara pegada a su pecho, así que le di un mordisco. Gritó y me soltó en el acto. Me iba a pasar por sobre su cuerpo hasta a garrar la botella, pero me rodeo por la cintura y pego mi cuerpo encima de él recostandose en el suelo.

— ¡Dejame ir!

— Eres muy vengativo ¿lo sabías?

— No es venganza, es estar a mano.— Subí mi cuerpo afirmandome con las rodillas a los costados de él, pero bajó mi cuerpo otra vez, repetí el acto, pero volvio a bajarme contra él, comencé a repetir la acción afirmandome de su pecho para poder soltarme, pero cada vez que me levantaba un poco el me estrellaba contra sí haciendo que mi mente malpensara este movimiento.

— ¡¿Sabes que esto se ve raro no?!— Soltó alzando las cejas. Me alegraba no ser el único que había malpensado.

— Usui, Tao. ¿Que creen que hacen?— La directora nos observaba desde la puerta.