OK, HAY ALGO QUE OLVIDÉ MENCIONAR EN EL PRÓLOGO: LOS CUATRO PRIMEROS CAPÍTULOS Y LA PRIMERA PARTE DEL QUINTO SEGUIRÁN LOS LIBROS, EXCEPTO UNOS PEQUEÑOS CAMBIOS. OBVIAMENTE, NO VOY A TRANSCRIBIR TODOS LOS LIBROS, ESO SERÍA UNA PÉRDIDA DE TIEMPO TANTO PARA MÍ COMO PARA USTEDES, QUE SEGURO YA SE LOS SABEN DE MEMORIA, ME LIMITARÉ A PONER DESDE EL PUNTO DE VISTA DE JAMES ALGUNOS DE LOS HECHOS OCURRIDOS EN HOGWARTS Y A ESCRIBIR LOS HECHOS QUE CAMBIO. AHORA BIEN, ESTO NO SIGNIFICA QUE LOS PRIMEROS CAPÍTULOS VAN A SER PUBLICADOS RÁPIDAMENTE. AUNQUE NO LO CREAN, TOMA MUCHO TIEMPO REVISAR LOS LIBROS Y DECIDIR LOS CAMBIOS Y LUEGO CALCULAR LAS FECHAS EN QUE OCURREN CIERTAS COSAS (FECHAS, POR CIERTO, TENTATIVAS, PUESTAS CON UN CALENDARIO DEL AÑO RESPECTIVO A MI LADO) AHORA MISMO ESTOY TRABAJANDO EN EL CAPITULO DOS Y ME ESTÁ COSTANDO MUCHO, PRIMERO PORQUE ME CAMBIÉ DE DEPARTAMENTO Y EN EL PROCESO SE ME EXTRAVIÓ EL MENCIONADO LIBRO Y TUVE QUE BAJARLO DE INTERNET, Y NO ES TAN FÁCIL TRABAJAR CON DOS ARCHIVOS EN EL COMPUTADOR QUE CON UN ARCHIVO Y EL LIBRO EN TUS MANOS. ADEMÁS, EL PRINCIPIO ES COMPLETAMENTE DIFERENTE, EN ESTE CAPITULO ENTENDERAN LA RAZÓN. DE TODAS FORMAS, SI SE ME HA PASADO POR ALTO ALGO DE LOS LIBROS QUE USTEDES CONSIDEREN IMPORTANTE, POR FAVOR DÍGANMELO EN UN REVIEW. ESPERO QUE DISFRUTEN DE LA HISTORIA. BYE
Capitulo Uno: Primer año
Diez años después…
Isla de Lampaul, Bretaña Francesa. 24 de Julio de 1991
-Harry, apresúrate, se te está haciendo tarde…- dijo un hombre de cabello negro desde el recibidor de su casa.
-¿Tengo que ir?- preguntó un niño muy parecido a él mientras bajaba las escaleras
-Hijo, ya hemos hablado de esto muchas veces, debes ir a Hogwarts
-No entiendo porqué debo ir a Inglaterra ahora si las clases empiezan en septiembre, papá…
-Porque la carta llegará mañana, y tienes que estar allí para recibirla…
-¿No puede hacerlo Dudley por mí?
-Sabes que no, Harry- James tomó la mano de su hijo, lo llevó hasta la sala y se sentó a su lado- Hijo, sabes que no me agrada la idea de separarme de ti, pero es necesario, yo no puedo ir contigo…
-Los del Ministerio de Magia son unos tontos, ni tú ni tío Sirius son mortífagos…
-Tú lo sabes y eso me basta…- iba a añadir algo más, pero una pequeña figura vino corriendo hasta ellos y se abrazó a las piernas de Harry- Elaine, creí que estabas en el muelle con tu madre
-No quiero que se vaya…- dijo ella sollozando y sin soltarse de las piernas de Harry, quien se agachó y la tomó en brazos- ¿Verdad que no te vas a ir?
-Eli, hemos hablado ya sobre esto, tengo que hacerlo, debo empezar mis estudios…
-¿Por qué en Inglaterra¿Por qué no puedes ir a la escuela de aquí como los otros niños?
-Toda nuestra familia ha ido a Hogwarts, Elaine- dijo James tomándola en brazos- Yo fui allí, al igual que mis padres, y mis abuelos…
-¿Eso quiere decir que yo también iré a Hogwarts, papi?- preguntó la niña ya más calmada
-Sí, he hablado con tu madre y ella está de acuerdo en que vayas a Hogwarts
-¿Cuándo iré?
-Cuando tengas once años, como tu hermano
-¿Y eso cuando será?
-Dentro de seis años, cuando Harry ya sea mayor de edad
-¿Y entonces podré ir con Harry a Hogwarts?
-Sí, pero si te portas bien y estudias mucho- le respondió Harry
-Te lo prometo, me portaré bien y obedeceré a papá, a mamá, a tío Sirius, al abuelo, a…
-Ya Eli, ya entendí- dijo Harry riendo- Ahora dime una cosa¿le avisaste a tu madre que venías?
-¡Ups! Creo que no…- la llegada a la sala de un Sirius sumamente preocupado confirmó las palabras de Elaine, quien se escondió tras su hermano
-Así que aquí estás- dijo Sirius al verla- Tu madre se preocupó mucho al ver que no estabas
-Lo siento, tío Sirius…
-Díselo a tu madre, se quedó muy enfadada
-Vamos, pequeña, vamos con tu madre- le dijo James, todos juntos salieron de la casa y subieron a una carroza. Una vez allí, las quejas de Harry empezaron de nuevo
-Papá¿por qué tengo que ir por medios muggles?
-Porque te vieron salir con los Dursley cuando ellos fueron a sus vacaciones y tienen que verte llegar con ellos a su regreso, se encontrarán en el aeropuerto de París en la noche
-No me agrada viajar en lancha…
-Lo sé, pero es la única forma de ir hasta Brérlès, si lo haces con magia te podrían ver. Y en Brest también…- añadió antes de que viniera la siguiente pregunta. Harry decidió cambiar de tema, aunque no dejar de quejarse
-¿Por qué no puedo llevarme a Falcore conmigo?
-Porque se supone que te criaste entre muggles, y los muggles no tienen fénix. Incluso son pocos los magos que tienen uno…
-Puedo decir que me lo encontré y que no sabía que era…
-Harry…
-Yo lo heredé…
-Y nadie lo discute, pero entiende que sería sospechoso. Dumbledore se daría cuenta enseguida. Además, no te separarás de él, puede llevar y traer nuestra correspondencia, una lechuza se agotaría demasiado al venir desde Hogwarts…- la carroza se detuvo y el grupo bajó
-¡Elaine Potter!- dijo una voz femenina, una mujer de cabello castaño se acercaba a ellos- No vuelvas a irte sin avisarme, me diste un buen susto…
-Vamos, Camille, no fue tan grave- la tranquilizó Sirius- Pudo encontrar sola el camino a casa
-Y además, Elaine va a disculparse contigo- añadió James- Hazlo, hija
-Lo siento, mami…- dijo ella- Quería que Harry no se fuera…
-¿Aún sigues con eso?
-No, ya no, papi me dijo que yo también iré a Hogwarts
-Vaya, eso es nuevo- comentó Sirius
-Lo decidimos anoche, creemos que es lo mejor- respondió James- Bien, ya es hora de irnos, Harry
-¿Tú vas conmigo?- preguntó él
-Por supuesto, te acompañaré hasta el aeropuerto de Brest- el rostro de Harry se animó un poco, entregó su equipaje al encargado de la lancha y fue a despedirse de su familia
-¿Vendrás en navidad?- le preguntó su hermana
-No, Eli, no podré hacerlo. Volveré en junio
-¿Por qué tardarás tanto?
-Porque estaré en la escuela hasta entonces. Vamos, Eli, no llores, ya verás como el tiempo pasa volando. Para que te consueles te diré una cosa: puedes quedarte con mi escoba
-¿No te la llevas?
-No puedo tener una en Hogwarts este año, pero el próximo sí y entonces me compraré una nueva
-Te voy a extrañar mucho…
-Yo también, pero escribiré todas las semanas, lo prometo- le dio un abrazo a su hermana y luego fue donde su padrino
-No puedo creer lo rápido que has crecido- dijo él- En Hogwarts te irá muy bien, ya lo verás
-Eso espero, tío Sirius, aunque pociones…
-No se puede ser bueno en todo- dijo Camille acercándose- Ya superarás tu aversión a los calderos…
-Ya lo veremos, aunque no lo creo
-Espero que lo hagas, cariño- le dio un abrazo- Estudia mucho y pórtate bien¿sí?- añadió con lágrimas en los ojos- Y no hagas ninguna de las locuras que te aconsejaron Sirius y tu padre…
-Pero si nosotros no le hemos dicho nada- protestó James
-Sí, amor, te creo- respondió sarcástica, luego se dirigió a Harry de nuevo- No conocí a tu madre, pero estoy segura de que se sentiría muy orgullosa de ti- Harry sonrió, esa era una de las cosas que apreciaba en Camille: aunque llevaba varios años casada con su padre, siempre había respetado el recuerdo de su madre, el lugar que ella ocupaba en su vida y en la de James
-Gracias- le dijo abrazándola- También te voy a extrañar…
-Y yo a ti- dijo ella enjugándose las lágrimas- Anda, vete ya o perderás el tren a Brest- Harry la abrazó por última vez y subió a la lancha con su padre.
La mañana siguiente, Harry despertó con los primeros rayos de sol que entraron a su habitación en la casa de sus tíos, supo que ellos no habían despertado aún así que decidió acomodar su equipaje, ya que la noche anterior no había podido hacerlo debido a que llegó muy tarde. Luego de llegar a Brérlès, había hecho un corto viaje en tren hasta Brest y desde allí viajado solo hasta París. En el aeropuerto de esta ciudad esperó un poco más de una hora a sus tíos y juntos partieron a Londres. Apenas llegaron a Surrey, su tía le había indicado la habitación que iba a ocupar y él se había acostado enseguida. Terminó de guardar su ropa e iba a acostarse de nuevo cuando un fénix color rojo apareció ante él
-¡Falcore!- dijo Harry contento, el ave cantó alegremente y estiró la pata, en donde estaba atado un pergamino- A ver, déjame quitarte esto- desató el pergamino y el fénix se posó sobre la mesa- No hagas ruido, mis tíos están durmiendo…- el fénix pareció entenderlo y se mantuvo silencioso, Harry abrió el pergamino y leyó:
Querido Hijo:
¿Cómo estas, espero que hayas llegado bien y que no hayas tenido problemas en el viaje. Yo regresé poco tiempo después de que partiera tu avión, tuve suerte de alcanzar el último tren hasta Brérlès, aunque llegué muy tarde a casa, cuando todos ya estaban durmiendo.
Tu carta debe estar por llegar, si es que no lo ha hecho ya. Como todos creen que te criaste con muggles, seguramente habrá una nota al final indicándote que alguien va a ir a recogerte para ir a comprar tus cosas en el Callejón Diagon, recuerda lo que ensayamos y escribe avisándonos el día que vas a ir, que seguramente será pronto.
Harry, sé que no será fácil para ti porque nunca te ha gustado la atención, pero debes recordar que todo el mundo mágico conoce tu nombre debido a lo que ocurrió hace diez años... Sí, ya sé lo que piensas al respecto, pero entiende que es inevitable. Recuerda también que entrarás a una escuela llena de niños que han crecido escuchando tu nombre, muchos te admirarán por eso, pero no serán pocos los que te odiarán. No dejes que ninguna de las dos cosas te afecte.
En cuanto a tu madre y a mí, Petunia me ha dicho que Dumbledore dice en su carta que lo mejor es que creas que los dos estamos muertos, no sé si al entrar a Hogwarts te dirán "la verdad". Si es así, por favor trata de mantener la calma, ya sé lo poco que te agrada el concepto que tienen todos de mí, pero, por ahora, no podemos hacer nada para evitarlo. Si deciden mantener la mentira, finge saber de antemano todo lo que te digan, excepto lo de Voldemort, y haz preguntas, para que no haya sospechas.
Bien, hijo, eso es todo. Falcore se quedará contigo hasta que llegue tu carta y puedas decirnos cuando vas a ir a Londres, envía tu respuesta con él. Camille, Sirius y Elaine te mandan saludos.
Con cariño,
Tu padre
Harry releyó la carta de su padre varias veces, hasta que escuchó movimiento en la casa y supo que sus tíos ya habían despertado. Tomó una ducha, se vistió y bajó a la cocina, donde su tía ya tenía preparado el desayuno
-Buenos Días, tía- saludó
-Buenos Días, Harry¿dormiste bien?
-Sí, con un poco de calor, pero bien
-Podemos instalar aire acondicionado en tu habitación si quieres- cualquiera pensaría que Petunia Dursley estaba siendo demasiado considerada con su sobrino, pero Harry sabía perfectamente la razón de ese ofrecimiento: el temor a que su padre se enfadara.
Si bien no habían llevado la mejor de las relaciones familiares durante todos esos años, Harry estimaba a sus tíos y a su primo, incluso les había tomado algo de cariño, y estaba agradecido con ellos por fingir todos esos años para permitir que creciera cerca de su padre. Lo habían hecho por el dinero, claro, pero eso no evitaba que Harry apreciara el gesto, y trataba de corresponderles dándoles las menos incomodidades que podía, algo que, aunque no lo admitirían jamás, sus tíos también apreciaban
-No te molestes- respondió al ofrecimiento- No vale la pena si ustedes no lo necesitan, yo puedo aguantar el calor por unos pocos días.
-Como quieras- dijo su tía sirviéndole
-¿Dónde están Tío Vernon y Dudley?- preguntó cuando casi terminaba de desayunar
-Fueron a comprar el nuevo uniforme de Dudley, deben estar por llegar- efectivamente, en ese instante se escuchó el sonido de la puerta principal abriéndose y segundos después los dos estaban en la cocina cargando dos paquetes
-Buenos Días, tío- saludó Harry- ¿Quieres que te ayude?
-No, Harry, no será necesario. Dudley irá a probarse su uniforme nuevo para mostrárselo a su madre
-¡Mi pequeño hombrecito!- exclamó tía Petunia emocionada. Minutos después, Dudley apareció con su nuevo uniforme: un frac rojo oscuro, pantalones de color naranja y sombrero de paja, rígido y plano. Al verlo su padre hinchó el pecho orgulloso y su tía se enjuagó unas lágrimas. Estuvo paseándose por la cocina por un buen rato, hasta que subió nuevamente a cambiarse
-Ya debe haber llegado el correo- dijo Tío Vernon mientras desayunaba- Voy por él
-Yo iré, ya terminé de desayunar- dijo Harry, fue hasta la puerta y tomó el paquete de cartas, no se sorprendió al encontrar, además de una postal de Tía Marge y un sobre marrón que parecía ser una factura, un sobre lacrado y con un sello de un león, un tejón, un águila y una serpiente rodeando una gran H. Guardó su carta en el bolsillo y le entregó el resto de la correspondencia a su tío.
Luego de que terminara el desayuno, Harry regresó a su habitación y abrió su carta: pasarían a recogerlo el día de su cumpleaños después del medio día. Tomó un pergamino y una pluma y le escribió a su padre para avisarle esto último. Ató la carta a la pata del fénix y éste desapareció con un estallido de llamas.
Surrey, Inglaterra. 31 de Julio
La semana que faltaba para su cumpleaños pasó con normalidad. Harry salía cada mañana a recorrer el barrio y el resto del día se la pasaba en la casa, haciendo varias cosas. La mañana del día de su cumpleaños, Falcore llegó con varias cartas y regalos desde la casa de su padre, las que guardó cuidadosamente bajo una tabla suelta que había encontrado bajo su cama y bajó a desayunar. Abajo, sus tíos y su primo estaban muy nerviosos debido a que Harry les había comunicado que vendrían por él en la tarde
-Vamos a salir luego del almuerzo- le comunicó su tío mientras desayunaban- Iremos a ver a Marge y no regresaremos hasta la noche
-Bien- dijo Harry- Yo saldré en la tarde y no sé a que hora regrese
-Dejaremos una copia de la llave- le explicó su tía, Harry asintió
Luego de que partieran, Harry fue a la sala y se puso a ver un rato la televisión mientras llegaba la persona que debía ir por él. Su padre le había dicho que probablemente sería un profesor, como había ocurrido con su madre. Estaba sumido en sus pensamientos hasta que escuchó sonar el timbre. Se levantó y fue a abrir. En la puerta estaba una mujer de aspecto severo, vestida con un traje de falda y chaqueta y su cabello agarrado firmemente en un moño, la acompañaba una niña de su edad, de cabello castaño y enmarañado, que lo miraba con curiosidad
-Buenas Tardes- saludó
-Buenas Tardes, Sr. Potter- saludó la mujer- Soy la Profa. Minerva McGonagall
-¿Viene por lo de la carta?- preguntó
-Así es, lo acompañaré a hacer sus compras, pero antes me gustaría hablar con su tía
-No está- respondió Harry- La hermana de tío Vernon está enferma, así que fueron a verla
-¿Y lo dejaron solo en la casa?- preguntó algo irritada
-Bueno, no es que fuera a quemarla o algo por el estilo, aunque la última vez…- bajó la cabeza fingiendo estar avergonzado, era hora de comenzar su actuación
-¿Tú también haces cosas extrañas?- preguntó la niña- Yo hacía volar mis libros, y una vez uno se estrelló contra la cabeza de mi padre…- Harry rió en voz baja
-Yo he hecho cosas también- dijo- Volví azul el cabello de mi tío, y un día aparecí en el techo de mi escuela- eso era cierto, pero había sido en el techo de su casa y el cabello azul había sido el de Sirius, a quien no le hizo gracia la idea- Mi tía dijo que eso era magia, que mi mamá también lo hacía…
-¿Tu mamá es bruja?- preguntó la niña- La mía no, ni mi papá tampoco, pero les dio mucho gusto que yo lo fuera. Mis padres son dentistas¿y los tuyos?
-Es suficiente de charlas por ahora- los interrumpió la Profa. McGonagall- Prometí regresarla a su casa antes de la noche, Srta. Granger, y se nos está haciendo tarde. Sr. Potter…
-Ya estoy listo- dijo Harry
-Bien, entonces vámonos- los tres caminaron hasta un callejón apartado, donde la profesora sacó un periódico- Esto es un traslador, nos llevará hasta Londres, sólo tienen que tocarlo- los dos niños obedecieron y enseguida sintieron un tirón en el estómago, segundos después estaban en una calle solitaria de Londres, de donde salieron y caminaron unas calles hasta llegar a un lugar llamado "El Caldero Chorreante". Era un bar diminuto y de aspecto mugriento, si la Profa. McGonagall no lo hubiera señalado, Harry no lo habría visto, incluso dudaba que las otras personas lo hicieran- Pasen- dijo la profesora, y los tres entraron. En una de las mesas cercanas a la puerta se encontraron con un hombre gigantesco, su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, quien parecía conocer a la profesora, pues sus ojos brillaron al verla…
-Profa. McGonagall- saludó- Lamento no haberla esperado, pero el Prof. Dumbledore
-Sé del encargo del director, Hagrid- lo interrumpió ella- Lo importante es que estás aquí ahora, te quedas a cargo del Sr. Potter. Vámonos, Srta. Granger…
-Sí, profesora- dijo ella- Adiós…-se despidió de Harry y salió
-Al fin te veo, Harry- dijo Hagrid sonriendo- La última vez que te vi eras sólo una criatura. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre… Yo soy Rubeus Hagrid, guardián de las llaves y terrenos de Hogwarts- extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry- Ya lo sabrás todo sobre Hogwarts, por supuesto…
-¿Era el… colegio donde fue mi mamá?- preguntó fingiendo timidez
-Así es- respondió Hagrid- ¿Sabes? Tu madre es una bruja muy famosa…
-¿Y mi padre¿El no lo es?- Hagrid se puso nervioso
-Eh… Sí, claro, él también es famoso. Y tú también…
-¿Yo?
-¿Tus tíos no te dijeron nada?
-Algo… Que mis padres habían muerto asesinados por un mago tenebroso, y que por eso yo debía vivir con ellos- Hagrid asintió- ¿Tú sabes quien fue?
-¿Quién fue qué?
-El asesino de mis padres… ¿Tú sabes quien fue?
-Bueno… no me gusta decir el nombre si puedo evitarlo. Nadie lo hace
-¿Por qué no?- preguntó. "No puedo creer que, después de diez, años sigan con esa tontería" pensó
-Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene miedo. Vaya esto es difícil. Mira, había un mago que se volvió… malo. Tan malo como te puedes imaginar. Peor. Peor que peor. Su nombre era… su nombre era… Voldemort- Hagrid se estremeció- No me lo hagas repetir… De todos modos, este… este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores…
Muy tarde esa noche, en su cama, Harry estaba intranquilo, intranquilo y furioso. En general, la ida al callejón había ido bien, considerando quien era: muchos se habían alborotado al saberlo, incluyendo su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, cuya actitud hizo a Harry agradecer el que su padre y su padrino hayan insistido tanto en entrenarlo en esa materia, porque tenía la impresión de que no aprendería mucho ese año. Luego estuvo ese muchacho en la tienda de túnicas, con quien tuvo que fingir completa ignorancia sobre el quidditch y las casas de Hogwarts, cosas sobre las que, estaba seguro, conocía mucho mejor que él, además estaba el asunto de la varita… "…la varita escoge al mago…" había dicho el Sr. Ollivander, pero¿por qué, entre todas, tenía que ser esa la que lo escogiera a él? Y, para colmo, estaba el arresto de Sirius…
Si hubiera sabido la razón por la que su padre le había preguntado el día de su salida al callejón, jamás se lo hubiera dicho, pero creyó que era simple curiosidad, jamás se imaginó que sería para que uno de los dos fuera a vigilarlo mientras hacía sus compras. Al menos, se dijo, no había sido su padre, ya le había costado bastante controlarse cuando un viejo mago había entrado al bar gritando la noticia. Harry estaba tan impresionado, que ni siquiera protestó cuando Hagrid lo sacó precipitadamente del lugar. Cuando llegó a su casa pensó que seguramente lo hizo sabiendo que su padre no tardaría en ser mencionado. Una vez en su cuarto, tomó un pedazo de pergamino y le escribió a su padre para avisarle. James le había contestado, muy turbado según Harry notó en su letra, diciéndole que, lamentablemente, no podían hacer nada y advirtiéndole que no cometiera ninguna imprudencia.
Isla de Lampaul, Bretaña Francesa. 7 de Septiembre
-James, cálmate de una vez, no vas a resolver nada poniéndote así…
-¡Un mes, Camille¡Un mes y no hemos sabido nada de él!
-Un miembro del concejo fue a Inglaterra, pronto tendremos noticias de él…- en ese momento, tocaron el timbre de la puerta- ¿Lo ves? Debe ser mi padre con noticias…- en efecto, un momento después un elfo entró guiando a Germain Valois
-Germain¿qué noticias tienes?- preguntó James ansioso
-Me temo que nada buenas…
-Lo condenaron…- concluyó James- ¿Cuánto…?
-Cadena Perpetua en Azkaban, aunque pudo haber sido peor…
-¿Qué puede ser peor que cadena perpetua en ese lugar?
-Había un hombre, Crouch creo…
-Bartemius Crouch, era nuestro jefe¿qué pasa con él?
-Sí, él, insistió en interrogarlo sobre tu paradero…
-Papá, Sirius no les dijo…- preguntó Camille temerosa
-No, no lo hizo- respondió él- Crouch se puso furioso a causa de ello, y pidió el beso del dementor…
-¡No pueden hacer eso!- exclamó James
-No te preocupes, no lo hicieron. Albus Dumbledore intercedió a su favor…
-¿Dumbledore habló con él?
-No, pero Pierre sí- Pierre LeBlanc era el enviado por el concejo de Las Colonias a Inglaterra para obtener noticias de Sirius- Argumentó que tenía curiosidad por un prisionero tan famoso y el ministro lo dejó con él a solas. Escucha, James, Pierre trajo un mensaje: Sirius cree que lo mejor es que se quede en prisión por un tiempo...
-¿Qué¿Acaso Sirius se volvió loco?
-Déjame terminar. Según le dijo a Pierre, el ministerio capturó a varios mortífagos después de la caída de Voldemort, pero muchos quedaron libres, dijo que el principal era un tal… Malfoy
-¿Lucius Malfoy está libre?- preguntó James
-Argumentó que estaba bajo la maldición Imperius. También habló de un tal Karkarov, que consiguió su libertad revelando los nombres de otros mortífagos y hay otro que, según Sirius, es mejor que te sientes antes de saberlo…- James lo hizo- Severus Snape…
-¡Snape libre!- exclamó furioso- ¿Cómo es posible¡Yo lo vi torturar personas, Germain!
-Sirius dice que Albus Dumbledore se hizo responsable de él…
-¡No puedo creerlo!
-Cálmate, James, aún hay más. Pensé que lo mejor era que supieras las malas noticias primero, ahora te diré la razón por la que Sirius cree que debe quedarse en prisión…
-Debe ser una muy buena, siempre ha evitado ir a ese lugar, aún conduciendo a un prisionero
-Lo sé, pero también sé lo que ustedes averiguaron hace años, que Voldemort no murió
-¿Qué tiene que ver Voldemort en esto?
-Sirius cree que, estando en Azkaban, puede saber si empieza su actividad de nuevo, porque muchos de los mortífagos están allí y lo notaría en ellos…
-Y necesitamos saber de su regreso, pero no estoy de acuerdo en el método…
-Pierre tampoco lo estuvo, pero no pudo convencerlo de lo contrario
-Yo tampoco lo estoy- dijo Camille- Pero creo que Sirius sabe lo que hace, ahora me preocupa como se lo diremos a los niños. Harry pregunta por él en todas sus cartas
-Lo mejor será que sepa la verdad- dijo James- Afortunadamente, mi hijo no es tan impulsivo como yo y respetará la voluntad de Sirius…- en ese momento, un estallido de llamas iluminó la sala y un fénix apareció ante ellos- Y hablando de Harry… Falcore, ven aquí- desató la carta que estaba en la pata del fénix y éste desapareció- Veamos que dice…- y leyó la carta en voz alta:
Querido papá,
Lamento no haberte escrito antes, pero he estado muy ocupado con las tareas. La semana fue bien, el primero llegué a la estación unos minutos antes de las once y tuve suerte de encontrar a una familia de magos, los Weasley, porque al parecer a Hagrid y a ti se les olvidó decirme como llegar al andén. Ron, el menor de los Weasley, es de mi edad y nos hicimos amigos enseguida; también conocí a otros chicos de primer año: Neville Longbottom, un niño que perdió a su sapo, y Hermione Granger, la chica de origen muggle a la que la Profa. McGonagall acompañó al callejón. También estuvo alguien desagradable, Draco Malfoy, que vino a nuestro compartimento con Crabbe y Goyle y trató de humillar a Ron, los dos estuvimos a punto de pelearnos con ellos, pero la rata de Ron mordió a Goyle en el dedo y nos dejaron en paz.
Luego de llegar a la estación, Hagrid nos guió hasta el lago y tuvimos que cruzarlo en botes, luego de lo cual nos llevó hasta donde nos esperaba la Profa. McGonagall para la selección. ¿Sabes? Ocurrió algo extraño con el sombrero: al principio no sabía en que casa ponerme, entonces yo le pedí que no me enviara a Slytherin… ¡y me dijo que haría un buen papel en esa casa, porque "me ayudaría en el camino hacia la grandeza" según él, pero tú ya sabes lo que pienso sobre la grandeza y la fama, así que al final me envió a Gryffindor…
-Más le valía…- comentó James molesto interrumpiendo la lectura de la carta- Mi hijo en Slytherin… eso hubiera sido lo único que faltaba…
-Considerando quien es, ciertamente hubiera sido muy irónico…- comentó Germain- Sigue leyendo, James- él volvió su atención al pergamino…
A propósito¿sabías que Slytherin ha ganado la copa los últimos seis años? Me lo contó Nick Casi Decapitado, creo que ya lo conoces, pero no te preocupes, todos trataremos de que no ocurra lo mismo este año, aunque me temo que no será nada fácil. Ahora quiero contarte otra cosa extraña que sucedió anoche: estaba observando la mesa de los profesores cuando el profesor que estaba junto al Prof. Quirrell me miró directamente a los ojos y un dolor agudo me golpeó en la frente, justo en la cicatriz, desapareció tan súbitamente como apareció, pero tuve una sensación extraña cuando el Prof. Snape, ese es su nombre, me miró…
-¡No, Dumbledore no pudo haber hecho eso¡No pudo hacerlo!- exclamó James furioso
-James¿qué ocurre?- preguntó Camille- ¿Qué tiene que ver Dumbledore con que a Harry le doliera su cicatriz? Ciertamente es muy extraño, pero…
-No es Dumbledore, es Snape…- la interrumpió James- ¡Es un maldito mortífago! No puedo creer que Dumbledore lo tenga en Hogwarts¡y como profesor!
-Tal vez no se trate del mismo- trató de tranquilizarlo su suegro
-No lo creo- siguió leyendo, aunque ya sin mucho interés- un duende llamado Peeves… para variar… una dama gorda con vestido rosa… eso ya lo sabía… Las clases… ahora sabremos si fue una casualidad: la Profa. McGonagall es muy estricta… yo se lo advertí… D.C.L.A.O. es un fraude… era de imaginarse… el Prof. Flitwick se emocionó al mencionarme… eso no debió agradarle… Aquí está, ya verán como tenía razón: …descubrí que, definitivamente, no me gusta pociones y no creo que eso vaya a cambiar: el Prof. Snape me detesta, y yo no le tengo mucha simpatía que digamos. Cuando mencionó mi nombre en la lista hizo un comentario irónico y me costó mucho contenerme para no ponerle el caldero como casco a su grasienta cabeza… ¿Lo ven? Les dije que se trataba de él, y el muy bastardo se está cobrando con mi hijo sus traumas infantiles… me hizo varias preguntas de las cuales no tenía idea la respuesta, lo que le dio un pretexto para quitarle un punto a Gryffindor, aunque creo que más bien fue porque le dije que no sabía dónde encontrar un bezoar y le sugerí que se lo preguntara a Hermione, que tenía levantada la mano desde hace diez minutos… ¡Ese es mi muchacho! Sabía que lo pondría en su lugar…
-James, eso no tiene gracia- dijo Camille- Se trata de un profesor…
-Es Snape- argumentó él- Veamos que más dice… ¿Asalto en Gringotts? Eso es nuevo
-¿Asaltaron Gringotts?- preguntó Camille- Creí que el banco era muy seguro…
-Lo es, me pregunto quien habrá sido- dijo James mientras seguía leyendo- Harry dice que Hagrid y él fueron al banco ese día, y que sospecha que lo que buscaban era lo que se llevaron ese día, aunque no sabe qué es, y Hagrid evitó el tema cuando lo mencionó. Esto es muy sospechoso…
-Lo que haya sido, ya está a salvo- dijo Camille. Sin embargo, James se quedó con el tema en la cabeza y preocupado por su hijo.
14 de Septiembre
Cuando, el sábado siguiente, recibió la siguiente carta de Harry, la preocupación de James se convirtió en alegría y exuberante orgullo por su hijo, lo que lo hizo olvidarse de lo otro. Y no era para menos, ya que la carta traía lo que, James consideraba, era la mejor noticia de su vida: su hijo, buscador del equipo de Gryffindor, el jugador más joven de los últimos cien años… y todo eso, conseguido después de haberle dado una lección a un Malfoy. Se puso tan contento, que olvidó lo del duelo falso, el perro de tres cabezas y estuvo a punto de enviar a su elfo de inmediato por un catálogo de escobas voladoras, antes de leer que su jefa de casa le había conseguido una. Sonrió, McGonagall debió haber estado realmente desesperada para convencer ella misma a Dumbledore de que hiciera una excepción con su hijo y regalarle una escoba. Al menos, se dijo, la escoba de Harry era la mejor del mercado, no importa como la consiguiera. Y él tenía la satisfacción de haberle dado la primera, gracias a lo cual había conocido a su esposa…
Flash Back
-¿No crees que está muy pequeño para esto?- le preguntó Sirius Black a su mejor amigo mientras caminaban hacia el patio que tenían detrás de su casa
-Claro que no,- respondió él- debimos empezar hace tiempo…
-James, Harry apenas tiene tres años…
-Lo sé, he tardado demasiado en enseñarle… ¿Sabes? Mi idea era enseñarle en cuanto aprendiera a caminar- Sirius lo miró, sabía que James era muy capaz de eso
-¿Qué te hizo cambiar de opinión?
-Le prometí a Lily no subirlo a una escoba hasta que cumpliera seis años o él me lo pidiera, lo que ocurriese primero- respondió en voz baja- Y ayer me lo pidió…- añadió animándose
-Papi¿ya podemos?- preguntó una vocecita a su lado
-Sí, hijo, ven aquí- tomó su escoba y avanzó a lado de su hijo- Bien, lo primero que debes hacer es subir correctamente, como te lo enseñé en casa… Muy bien…
-¿En serio lo hice bien, papá?- preguntó el niño entusiasmado
-Claro, hijo, ahora aprenderás a elevarte… Da una patada en el suelo, no muy fuerte… ¡Eso es!
-¡Mírame tío Sirius!- dijo Harry entusiasmado- ¡Estoy volando!
-Ya lo veo, campeón, ya lo veo…
-Ahora inclina tu escoba hacia arriba para elevarte un poco más…- le indicó James- Muy bien, ahora inclínate hacia delante para avanzar… Muy bien, vira a la derecha… Eso es…
-¡Puedo hacerlo! Voy a ir más alto…- y, antes de que James o Sirius pudieran detenerlo, se elevó varios metros- ¡Yupiiiiiii¡Papá, mírame!
-¡Harry, baja inmediatamente!- gritó James, pero su hijo no lo escuchó- ¡HARRY, VEN AQUÍ!
-Creo que no te escucha,- comentó Sirius- está muy alto…
-¡Ya lo creo! Sirius, vigílalo, ya regreso…
-¿A dónde vas?
-Por mi escoba, voy a ir por él…- pero cuando regresó no vio a su hijo- ¿Dónde está?
-Se fue…- respondió Sirius, sabiendo lo que se venía
-¿Cómo que se fue! Te dije que lo vigilaras…
-Traté de detenerlo, pero no me escuchó. Sólo dijo "Tío, voy a dar una vuelta" y se marchó
-¿En qué dirección se fue?- preguntó James montando la escoba
-Hacia allá…
-Bien, voy a buscarlo por aire, tú toma un carruaje y hazlo por tierra- Sirius pensó que lo mejor era obedecerlo, así que entró a la casa.
Camille Valois caminaba dificultosamente con su maleta bajo el brazo, acababa de llegar a la isla y se arrepentía de haber querido sorprender a su padre con su regreso, de esa forma él hubiera enviado un carruaje a recogerla en el muelle y no tendría que cargar con el pesado equipaje. Por otra parte, sería una bonita sorpresa, no había visto a su padre desde hace tres años, cuando había ido a Estados Unidos para su graduación en el Instituto de las brujas de Salem. Luego, ella había hecho un largo viaje alrededor del mundo, hasta que decidió regresar. Calculaba cuanto tardaría en llegar a casa cuando lo que pareció una mancha negra estuvo a punto de derribarla, la siguió con la vista y la vio detenerse, así que se acercó con curiosidad. Su sorpresa fue mayor al ver que se trataba de un niño pequeño, de unos tres o cuatro años, de cabello negro y gafas, que se bajaba de su escoba.
-¿Estás bien?- preguntó acercándose
-Sí…- respondió el niño tímidamente- pero mi papá se va a enfadar conmigo. Estropeé mi escoba…
-Estoy segura de que tu padre te comprará una nueva…
-Se va a enfadar porque no le hice caso… ¿Sabe? Él me dijo que bajara,- dijo en voz baja- yo fingí no escucharlo y salí a dar un paseo, pero no se lo diga…- añadió sonriendo
-Será nuestro secreto- dijo ella sonriendo también- Pero tu padre debe estar muy preocupado si saliste sin permiso¿cómo te llamas?- antes de que pudiera responder, una voz los interrumpió…
-¡Harry!- los dos voltearon y vieron a un hombre con una escoba en la mano- No debiste irte así, nos has dado un buen susto…- el niño lo miró avergonzado
-Lo siento, papi…
-No debería regañarlo,- intercedió Camille- vuela muy bien para ser tan pequeño…
-Gracias- dijo James- Lamento si la molestó.
-No lo hizo. Por cierto, no me he presentado, Camille Valois- dijo extendiendo la mano
-James Potter- dijo él- ¿Es usted pariente de Germain?
-Sí, soy su hija. Debí suponer que conocía a mi padre… Pero, me sorprende verlo por aquí
-Muchos lo hicieron- dijo James- Incluyéndome a mí, no pensé en la posibilidad de venir hasta una semana antes de mi llegada, hace dos años
-¿Vive aquí?- preguntó sorprendida- Creí que se trataba de una visita…
-No, nos mudamos aquí hace dos años- cambió de tema- Sabía que Germain tenía una hija, pero él no me dijo que vendría hoy…
-Quise darle una sorpresa, pero no pensé en las desventajas de venir de improviso. Tuve que venir desde el puerto caminando- añadió indicándole su maleta
-Permítame- dijo tomando la maleta y empezando a caminar- ¿Vino por medios muggles?
-Sí, me encanta volar, aunque papá se muere de miedo cada vez que me ve subir en un avión…
-Lo entiendo. A mí me aterraba la idea de subirme en uno hasta hace dos años, y he tomado sólo dos en mi vida: el de Londres a París y de allí a Brest. Prefiero las escobas
-Tío Sirius dice que las vendedoras de las aerolíneas son más bonitas que las de escobas…- comentó Harry inocentemente, lo que provocó que Camille riera
-Harry, tu tío Sirius es un mujeriego, no debes hacerle caso…- le recomendó James
-Dijo que tú hacías lo mismo para provocarle celos a mi mamá…- James enrojeció
-Tendré que hablar con Sirius sobre eso, no debe andar metiéndote ideas en la cabeza
-Seguramente su esposa piensa lo mismo- comentó Camille
-Mi mami se fue al cielo- dijo Harry
-Lo siento…- se disculpó Camille turbada- no pretendía…
-No se preocupe, no tenía porqué saberlo- la tranquilizó James- Mi esposa murió hace dos años, poco antes de que viniéramos a vivir aquí…
-O sea que está criando a su hijo solo, debe ser muy duro…
-Un poco, afortunadamente Sirius me ayuda…
-Supongo que él es su hermano
-No de sangre, pero somos muy unidos. Nos conocimos en primer año y desde entonces somos inseparables- James no sabía la razón, pero se había identificado inmediatamente con esa mujer, como si la conociera de toda la vida- Fue el padrino de mi boda y también es el de Harry
-Así que por eso Harry lo llama tío…
-Sí, siempre lo ha querido mucho. Pero la estoy aburriendo hablándole de mi vida. ¿Qué hay de usted, por qué decidió volver de repente?
-Papá me regaló un viaje cuando me gradué en el colegio, en Salem
-¿Salem? Creí que, estando tan cerca, iría a Beauxbatons…
-Mi padre quiso que lo hiciera, luego de que no pudo convencerme de que estudiara aquí, pero yo quería… ampliar mis horizontes, no sé si me entiende- James asintió- Luego trató de que fuera a Hogwarts, pero también me negué…
-¿Por qué? Hogwarts es fascinante, si se sabe aprovechar el tamaño del castillo
-Habla como si usted lo hubiera aprovechado al máximo…- comentó riendo
-Papá y tío Sirius son los mayores traviesos en la historia de la escuela- comentó Harry de nuevo. James pensó que su hijo estaba pasando demasiado tiempo a solas con Sirius. Ya habían llegado a la mansión de los Valois, donde James asentó la maleta
-Bueno, aquí está, sana y salva…
-Muchas gracias, Sr. Potter
-Llámeme James, por favor, y tutéeme
-Con una condición…
-¿Cuál?
-Qué tu también hagas lo mismo…
¿Quieres que te llame James?- preguntó bromeando, ella rió
-Claro que no, llámame Camille
-Lo haré con gusto. Espero que podamos vernos después- se dirigió a su hijo- Ahora tú y yo, jovencito, tenemos una larga charla pendiente…
-No seas demasiado duro con él, James, es un niño
-Y con una muy buena defensora- añadió él sonriendo- No lo seré, te lo prometo- se despidió de ella y se encaminó a su casa con Harry de la mano
-Papá… ¿estás enfadado conmigo?- preguntó el niño minutos después
-No, Harry, no estoy enfadado, pero debes entender que lo que hiciste no estuvo bien. Pudiste haber tenido un accidente, no debes volar tan alto la primera vez…
-Lo sé, mi escoba se arruinó…
-A ver, déjame verla…- tomó la escoba de su hijo y la examinó- No está arruinada, Harry, sólo agotada. No está diseñada para volar tan alto ni tanto tiempo…- Harry sonrió
-Papi…
-¿Sí?
-Volé bien¿verdad?- preguntó sonriendo. James no pudo evitar una sonrisa de orgullo
-Sí, hijo, lo hiciste muy bien. Pronto volarás mejor que yo…
-Nadie vuela mejor que tú… Tú eres un campeón de quidditch
-Y tú también lo serás, ya lo verás, pero sólo si tú quieres…
-Sí quiero, quiero ser buscador como tú…
-¿En serio?- su hijo asintió sonriendo- Me alegra saberlo…
-Papá…
-Sí, hijo…
-¿Mi mamá jugaba al quidditch?- Lily jugando al quidditch, sólo imaginárselo hizo que James riera
-No, tu mamá no jugaba, pero ¿sabes? Ella era muy buena en otras cosas, como en encantamientos. No había nadie mejor en encantamientos que tu madre…- su hijo sonrió satisfecho con la respuesta y los dos siguieron caminando hasta su casa
Fin Flash Back
Desde ese día, la amistad entre James y Camille se fortaleció. Se veían todos los días por una u otra razón, especialmente las reuniones del concejo, del que James era parte a causa de su apellido. Al principio, Harry y Sirius (que había sido presentado a Camille la noche siguiente) los acompañaban, pero luego se alejaban discretamente y los dejaban hablar solos por mucho tiempo, en el cual los dos hablaban de todo, hasta que James tenía que marcharse.
Ni a Sirius ni a Harry les molestó este acercamiento. Por un lado, Harry había simpatizado con ella desde que aceptó encubrirlo en la primera desobediencia a su padre; y Sirius apreciaba demasiado a James como para no darse cuenta del bien que la llegada de Camille le había hecho a su amigo: le devolvió la alegría que había perdido con la muerte de Lily y volvió a reír después de mucho tiempo. Durante dos años, James se había dedicado en cuerpo y alma a su hijo, sin preocuparse por el resto del mundo más que en lo elemental, y a Sirius le costaba reconocer en él al muchacho alegre con el que había simpatizado en King Cross su primer día en Hogwarts. Con la llegada de Camille, todo fue diferente: James volvió a ser el de antes: salía más a menudo y realizó varios viajes al continente, llevó a Harry a París y planeó un viaje ese verano, lo que antes ni siquiera se le había ocurrido.
Sin embargo, el cambió más grande que se dio en él fue respecto a Lily: antes, nadie se atrevía a nombrarla frente a él, excepción hecha por Harry, que a menudo tenía curiosidad por saber más de la madre que casi no recordaba; pero él era demasiado pequeño para darse cuenta de la depresión en que caía James después de una larga charla sobre ella. Con Camille, todo fue diferente: Lily salía a relucir muchas veces en sus conversaciones, siempre a causa de un comentario inocente de Harry, y ninguno de los dos se sentía incómodo al seguir mencionándola. Esa fue una de las tantas cosas que ella admiró en James: había mantenido en su hijo el recuerdo de su madre, a pesar del dolor que debía causarle…
Cuando, seis meses después de conocerse, anunciaron su compromiso, el mayor temor de James fue la reacción de su hijo: había enseñado a Harry a amar a su madre, pero nunca contempló la posibilidad de enamorarse de nuevo, así que no había preparado a su hijo para una madrastra… Sus temores, sin embargo, fueron disipados cuando Harry gritó de alegría con la noticia, lo que sorprendió a los dos, mas no a Sirius, que sabía cuanto quería su ahijado a Camille, cariño que fue creciendo con los años y que nunca desplazó el amor hacia su madre…
-¿Papi?- preguntó una vocecita interrumpiendo sus pensamientos, James volteó y vio a su hija menor
-Hola preciosa…- dijo tomándola en brazos- ¿Sabes? Tu hermano acaba de escribir muy buenas noticias: es el nuevo buscador del equipo de su casa…
-¿En serio, papi?- preguntó ella contenta- Me alegro mucho, Harry es el mejor buscador de todos…
-Claro, y para tu padre no queda nada¿verdad?
-Bueno, el segundo mejor… Tú lo eres más, papi…
-Eso está mejor. Ahora dime¿ya decidiste en que posición quieres jugar?- la niña asintió. Al igual que Harry, se había mostrado muy interesada por el quidditch, y James le había enseñado a volar a pesar de las protestas de su madre- ¿Y bien?
-Quiero ser golpeadora…- su padre la miró con asombro
-¿Golpeadora?- preguntó estupefacto, ahora sí su esposa lo mataría- ¿No te interesa ser buscadora como Harry y como yo? O tal vez cazadora, o guardiana…
-No, yo quiero ser golpeadora…- dijo la niña tercamente- La snitch es muy difícil de encontrar, y la quaffle es muy aburrida: no se mueve ni hace nada
-Muy bien, golpeadora entonces, pero no practicarás con las bludgers directamente, primero encantaré unas quaffles para que no sean tan agresivas, y llevarás protección¿entendido?
-Vale…- accedió la niña contenta.
2 de Noviembre
-¡Papi, Falcore regresó!- entró gritando una niña pequeña a la habitación de sus padres
-Elaine¿cuántas veces te he dicho que toques antes de entrar?- la reprendió su madre
-Lo siento, mami. ¿Podemos leer la carta de Harry, papá?
-Claro que sí, hija, dámela…- la niña le entregó el sobre y James empezó a leer- ¡Un troll de las montañas¡En el nombre de Merlín!- Camille lo miró extrañada
-¿Qué pasa con los trolls de las montañas?- preguntó
-Se metió uno en Hogwarts…
-¿Qué¿Harry está bien?
-¿Qué es un troll, papi?
-Un monstruo muy feo y muy tonto, y también muy fuerte; pero tu hermano y su amigo lograron derrotar a uno, salvando así a su compañera…
-¿Dos muchachos de primer año?- preguntó Camille- James, eso es imposible. Conozco las habilidades de Harry, pero derrotar a un troll de las montañas…
-Fue cosa de suerte, él mismo lo reconoce. Harry le clavó la varita en la nariz y el chico Weasley lo hizo golpearse con su propio bastón… Luego de que Harry se subiera en su espalda
-Eso fue muy valiente…- dijo Elaine contenta
-O muy estúpido…- contradijo su madre
-Las dos cosas- dijo James- Pero funcionó, porque lograron noquearlo. Aunque eso no es lo que me preocupa ahora: Harry dice que sospecha que fue Snape quien lo dejó entrar al castillo…
-¿Por qué habría de hacer eso?- preguntó su esposa
-Quien sabe, pero de él se puede esperar cualquier cosa, le diré a Harry que esté alerta… Por cierto no podrá escribir el próximo sábado, tiene su primer partido, lo hará el domingo
-¿Entonces sabremos si ha ganado?- preguntó Elaine
-Es seguro que ganará,- dijo su padre contento- lo que sabremos será por cuanto… Ahora, jovencita, tú te irás a la cama- la niña hizo un puchero- No pongas esa cara. Ya es muy tarde y la razón por la que estás aún despierta es la carta de tu hermano y ésta ya fue leída, así que a dormir
-Pero, papi, yo no tengo sueño…- Camille decidió intervenir
-Lo tendrás si quieres volar con tu padre mañana- dijo. Fue esta última frase lo que terminó de convencerla, así que se despidió de sus padres y fue a su dormitorio
10 de Noviembre
James se paseaba furioso por la sala de su casa con la carta de su hijo en la mano, sin poder creer lo que leía… Fue una fortuna que su esposa lo haya contenido, porque de lo contrario hubiera ido a Hogwarts en ese instante a enfrentar a cierto "cretino grasiento" como lo llamaba y hacerle pagar por haber intentado matar a su hijo. Es que en verdad había sido una suerte que esa muchacha, Hermione, lo haya descubierto, porque de lo contrario Harry estaría gravemente herido, si no es algo peor…
Luego de que se le pasó el enfado, volvió su atención a la carta y encontró muchas cosas interesantes: para empezar, el dichoso perro de tres cabezas era de Hagrid, lo que no era nada raro, y Dumbledore lo usaba para guardar algo que estaba relacionado con un tal Nicolás Flamel. Nicolás Flamel… ese nombre le sonaba a James, aunque no lograba recordar. Ya lo investigaría después, ahora iría a escribirle a su hijo unos hechizos para defenderse en caso de que sea necesario
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. 25 de Diciembre
La noche anterior, Harry se había ido a la cama deseoso de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que lo aguardaban, pero sin esperar ningún regalo, ya que su padre no podría enviarlos a Hogwarts debido a que sería demasiado sospechoso. Cuando se despertó temprano, lo primero que vio fue unos cuantos paquetes a los pies de su cama: Hagrid le había enviado una flauta de madera y Hermione una gran caja de ranas de chocolate, y de la madre de Ron había recibido un suéter tejido a mano y una gran caja de pastel de chocolate casero. Pero lo que más le impresionó fue el contenido de un paquete muy ligero, de lo que se deslizó algo fluido y de color gris plateado: una capa de invisibilidad, bajo la cual desapareció todo su cuerpo luego de que se la pusiera. Había también una nota con letra desconocida para él: Tu padre dejó esto en mis manos. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien. Una muy Feliz Navidad para ti.
Harry contempló la nota: no era de su padre, estaba seguro, esa no era su letra. Entonces¿Quién¿Con quién había tenido James la suficiente confianza como para dejarle algo tan valioso?.. No pudo pensar más en eso, porque los gemelos Weasley entraron en el dormitorio
Isla de Lampaul, Bretaña Francesa. 1 de Enero de 1992
La noche anterior había sido muy agitada para toda la familia Potter: hubo un baile y todas las familias que de Las Colonias habían estado presentes. Así que no era de extrañar que todos estuviesen dormidos aún, excepto James Potter, que no había podido dormir más tarde que las ocho, por lo que estaba solo en el comedor con una sensación extraña en el pecho… Sentía que su hijo no estaba bien, no en peligro, pero tampoco bien. No era que no le hubiera escrito en navidad, ya que el mismo le había aconsejado que no lo hiciera si con ello podía despertar sospechas de sus compañeros, pero tenía el presentimiento de que esa no era la única razón por la falta de correspondencia. Como si Harry hubiera sabido lo que estaba pensando, Falcore apareció ante él. James desató el pergamino de la pata del fénix y leyó:
Querido papá:
Lamento no haberte escrito antes, pero estaba… confundido, por decirlo de una manera.
Todo empezó la mañana de navidad, entre los regalos de mis amigos estaba un paquete que contenía una capa de invisibilidad que el remitente, no sé quien, decía en una nota que había sido tuya, así que me alegró mucho recibirla. Prometo devolvértela cuando regrese a casa.
Pero no es de eso de lo que quiero hablarte: la noche de navidad tuve ganas de probarla, así que salí de la torre después de la cena y me dirigí a la sección prohibida para investigar algo sobre Nicolás Flamel. Una vez allí elegí un libro al azar para investigarlo, pero un grito salió de él en cuanto lo hice, lo que alertó a Filch, quien a su vez avisó a Snape…
En mi afán por escapar de ellos, entré en un aula vacía, y allí lo vi… Era un espejo enorme, alto hasta el techo y con un marco dorado, me acerqué a él y nos vi, a los tres juntos: tú, yo y… mi madre
James dejó caer la carta de las manos, impresionado. Había sospechado lo que era el espejo cuando Harry lo describió, pero que su hijo viera a Lily… No lo culpaba por verlos a los tres en el espejo, Harry quería mucho a Camille, pero Lily siempre sería su madre y él le había enseñado a amarla. No se arrepentía de haberlo hecho, pero le dolía el dolor que esa visión había causado en su hijo. Le mostraba la vida que hubieran podido tener… Siguió leyendo la carta
Subí a contemplarlo por tres noches seguidas, hasta que el Prof. Dumbledore me descubrió. No me castigó, pero me dijo que iban a cambiar al espejo Oesed, así se llama, de lugar y me aconsejó que no lo buscara. Creo que lo mejor será que le haga caso…
James también pensó que eso era lo mejor, ese espejo podría crear conflictos en su hijo, que era lo que menos necesitaba ahora. Tomó un pergamino y una pluma y empezó a escribir una respuesta:
Querido Harry:
Es la primera vez que no sé que decirte… Excepto que te comprendo: Lily siempre será tu madre, no importa cuanto tiempo pase, ella dio su vida por ti y no merece que la olvides; pero sé que tampoco querría que vivieras en el pasado. Quiere y respeta su recuerdo, Harry, pero no dependas de él. Dumbledore tiene razón: será mejor que no busques ese espejo, no te hará bien.
En cuanto a la capa invisible, fue Dumbledore quien te la envió, se la entregué poco antes de que hiciéramos el encantamiento fidelio. Mis amigos y yo la utilizábamos en Hogwarts junto con otro artículo que, lamentablemente, Filch nos confiscó cuando estábamos en séptimo; pero estoy seguro de que tú le sabrás dar un buen uso a la capa, puedes quedártela
Eso es todo por ahora, piensa en lo que te dije y ten cuidado con Snape. Te quiere:
Tu padre
Mediados de Febrero
Querido Papá:
¡No te lo vas a creer! Ganamos el partido casi enseguida, a los cinco minutos de haber comenzado en realidad. Fue cosa de suerte, porque la snitch se puso a mi vista sin que el buscador ni los golpeadores de Hufflepuff se dieran cuenta, así que la atrapé, lo que fue un alivio para todos, ya que a Snape se le había dado por ser el árbitro del partido y ya nos había pitado dos penaltis sin motivo…
Y hablando de Snape… Lo vi salir sigilosamente del castillo después del partido y dirigirse al bosque prohibido. Lo seguí hasta allí y lo vi encontrarse con Quirrell, a quien amenazó para que averigüe como pasar ante Fluffy y dijo algo sobre "su pequeña parte del abracadabra"…
Hablando de eso, ya averigüé quien es Nicolás Flamel: el descubridor de la piedra filosofal. Eso es lo que Fluffy está guardando en el tercer piso, y Snape está presionando a Quirrell para que lo ayude a conseguirla. Ron, Hermione y yo llegamos a la conclusión de que la piedra estará segura mientras Quirrell se oponga a Snape, pero Ron cree que, si ese es el caso, no durará mucho…
Estamos esperando reunir más evidencia para hablar con Dumbledore, pero de todas formas estaremos pendientes y te avisaré cualquier novedad. Con cariño,
Harry
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. 8 de Junio
Después del almuerzo, Harry subió a su habitación por un libro que había olvidado para su siguiente clase, dejando a Ron y Hermione esperándolo en la sala común. Estaba por salir cuando un estallido de llamas llamó su atención: Falcore había regresado, y con un sobre en el pico. Lo abrió y leyó:
Querido hijo:
No te preocupes ni te culpes por lo ocurrido, piensa que fue por ayudar a un amigo y eso es más importante que la copa de las casas, ésta puede esperar un año más.
Dices que todos están enfadados contigo y talvez tengan razón, pero nosotros perdíamos mucho más que ciento cincuenta puntos cada año. Sé lo que estás pensando: no lo hicimos en una sola noche, pero debes recordar que casi no has perdido puntos este año, toma lo del sábado como una… compensación. En cuanto a la capa, te mentiría si te dijera que no lamento su pérdida, pero pasé tres años en Hogwarts sin ella y supe arreglármelas muy bien, te enseñaré a hacer lo mismo cuando regreses.
Y ya que estamos hablando de tu regreso, te tengo malas noticias: han surgido problemas en una de las Colonias en Normandía y tendré que viajar allí a mediados de julio y permanecer dos meses en el lugar, así que no podremos pasar todo el verano juntos, pero te compensaré el próximo, te lo prometo.
Eso es todo, hijo, me alegra escuchar que ni tus amigos ni tú van a seguir investigando. No porque esté en contra de sus aventuras sino porque los tres están arriesgando sus vidas al involucrarse. Si ves que las cosas se ponen realmente feas, habla con Dumbledore.
Espero que todo vaya bien desde ahora. Con cariño,
Tu padre.
Harry dobló la carta de su padre mucho más animado de lo que estaba hace unos minutos y la guardó en su baúl. Luego tomó sus cosas y bajó a la sala común, pensando en que su padre tenía razón: habían evitado que expulsaran a Hagrid y eso era lo importante, la copa podía esperar un año más
-¿Saben?- les dijo a sus amigos luego de que un Slytherin les hiciera una burla- No tenemos que avergonzarnos por lo del sábado: lo hicimos por una buena causa…
-Harry… perdimos la oportunidad de que Gryffindor ganara la copa- protestó Hermione
-Pero lo hicimos para ayudar a un amigo- argumentó él- ¿Crees que la copa nos hubiera compensado el que hayan despedido a Hagrid?- Hermione se tranquilizó
-Tienes razón, Harry,- dijo sonriendo- la copa puede esperar un año más…
Isla de Lampaul, Bretaña Francesa. 14 de Junio
James se encontraba trabajando en su estudio cuando un estallido de llamas lo interrumpió: al ver a Falcore se extrañó de que su hijo le haya escrito al día siguiente de su última carta se preocupó: seguramente había surgido algo importante. Tomó la carta del pico del fénix y leyó:
Querido papá:
Antes que nada, será mejor que te sientes y luego quiero asegurarte que estoy bien y que todo marcha con normalidad en Hogwarts, así que no tienes de que preocuparte.
Bien, todo empezó la noche de ayer: nuestro castigo consistió en una excursión al bosque prohibido, algo había herido a un unicornio y teníamos que encontrarlo para ver si Hagrid podía hacer algo por él.
Nos dividimos en grupos y a mí me tocó ir con Malfoy y Fang, el perro de Hagrid, caminamos un buen rato hasta que encontramos al unicornio ya muerto. Estaba acercándome cuando una figura encapuchada se acercó por los árboles hasta el unicornio y comenzó a beber su sangre. Malfoy y Fang huye-ron enseguida y la figura encapuchada trató de atacarme, me dolió la cicatriz cuando se me acercó, pero fue un dolor mucho más fuerte que la vez anterior, estoy seguro que, en unos segundos más el dolor me hubiera dejado inconsciente. Afortunadamente, un centauro llamado Firenze me salvó y me puso a salvo llevándome sobre su lomo, lo que no agradó mucho a dos de sus compañeros por cierto…
Pero no es eso lo que me preocupa ahora: Firenze y yo estuvimos hablando y gracias a él supe que era la figura encapuchada: se trataba de Voldemort… Snape no quiere la piedra filosofal para hacerse rico él, sino para conseguir el elixir de la vida para Voldemort, por eso me duele tanto la cicatriz. Pero no te preocupes Hermione dijo algo que tú y tío Sirius me han repetido a menudo: Dumbledore es al único al que Voldemort teme, no pasará nada mientras él esté cerca.
Y hablando de Dumbledore, te tengo una buena noticia: recuperé la capa, alguien (estoy seguro de que fue él) la dejó en mi cama anoche.
Ahora voy a concentrarme en los exámenes y espero poder verte pronto. Con cariño.
Harry.
26 de Junio, 9 de la noche
-James, estás nervioso desde hace días- le dijo Camille Potter a su esposo- ¿Qué ocurre?
-Nada…- respondió él no muy convincente. No le había comentado a su esposa la última carta de Harry para no preocuparla
-James, te conozco y sé cuando mientes. ¿Se trata del problema en Normadía?
-No, no se trata de Normandía. Es Harry, está en peligro…
-¿Harry?- preguntó ella preocupada- ¿Qué ocurrió ahora?- James iba a contestar, pero el ya familiar estallido de llamas los interrumpió y se apresuró a leer la nota que traía el fénix.
Querido papá:
Sé que te extrañará que te escriba ahora, pero tienes derecho a saber que esta noche Ron, Hermione y yo iremos al tercer piso a tratar de detener a Snape.
Sé que piensas que es una locura, pero una conversación con Hagrid nos hizo saber que Snape sabe como burlar a Fluffy y Dumbledore "casualmente" recibió una nota que lo hizo ir a Londres. Tratamos de advertirle a la Profa. McGonagall del peligro, pero ella no nos hizo caso, así que no tenemos más remedio que ir nosotros. Estamos advertidos de que, si nos atrapan una vez más, nos expulsarán, pero si Voldemort obtiene la piedra probablemente no habrá colegio para que lo hagan.
Seguramente ahora estás pensando muchas formas de convencerme para que no vaya, pero no podrás hacerlo: Voldemort mató a mi madre y por su culpa no puedo vivir contigo, es hora de que yo me enfrente con él. No sé… Tal vez corra con suerte una vez más.
No sé que ocurrirá esta noche, y estoy consciente de que tal vez no sobreviva, por eso quiero que sepas que siempre me he sentido orgulloso de ser tu hijo y de todo lo que has hecho por mí. Además, si no regreso, Falcore llevará una carta a Dumbledore donde le explico lo que realmente ocurrió hace diez años, estoy seguro de que él podrá conseguir probar tu inocencia.
Eso es todo, papá, espero que podamos volvernos a ver. Te quiere,
Harry
-¿James?- preguntó Camille preocupada al ver su palidez- ¿Le pasó algo a Harry?
-Voldemort está en Hogwarts…- respondió- Y Harry probablemente lo enfrente esta noche…
-¿Qué! James, tú no puedes permitir que lo haga…
-Nada de lo que haga o diga podrá detenerlo, Camille, él mismo me lo dice en su carta. Conozco la determinación de mi hijo, sólo nos queda esperar noticias…
-¿Cómo sabremos si le ocurrió algo grave?
-Seguramente se lo comunicarán a Petunia. La llamaré ahora- bajó hasta el estudio e hizo una llamada a Inglaterra. Les pidió a los Dursley que, si llegaba una carta de Hogwarts diciéndoles que algo malo había ocurrido con Harry, le avisaran inmediatamente-…sí, no importa la hora que sea… No, no le ocurre nada malo, no te preocupes…- le mintió- Sí, espero tu llamada… Gracias- y colgó
-¿Por qué le mentiste?- le preguntó Camille, que había escuchado la última parte de la conversación
-No quiero preocuparla, quiere a Harry aunque no lo admita, y si le digo el peligro que corre pasará una noche tan mala como la voy a pasar yo…
-Va a estar bien, James, ya lo verás. Su madre lo protegerá…
-Eso espero, cariño, eso espero…
