Odiamos que nos vengan a cambiar todo en cinco minutos. Meses de paz y cinco minutos provocan el disparo de espocas de caos, lamento, llantos.Diganme la verdad, siempre queremos que todo sea simple, perfecto y amoldado a lo que estamos acostumbrados a vivir. Siempre deseamos que neustra rutina cambie, y cuando cambia no nos gusta, nos sentimos inseguros, no sabemos que va a pasar mañana, hoy tenemos todo, pero mañana?
Hay que saber afrontar los retos que la vida nos pone día a día, por más duro y difícil que sea.
Un domingo tranquilo, sin sobresaltos. Hermione pidió disculpas a Ron por la forma de tratarlo. Claro no le dijo porque, solo " fue un mal día", dijo ella.
Un nuevo día y ya era Lunes por la mañana y empezaba la última semana de septiembre. Levaban sólo tres semanas en el castillo, que parecían tres meses. Los alumnos se despertaban, bañaban, cambiaban y se dirigían al Gran Comedor para desayunar y luego comenzar con las clases.
-Y sí, me puse a pensar lo que dijistes, sobre Granger.
-Y?
-Ella es un reto que me gustaría tomar. Pero esto queda entre nosotros dos. Nadie puede enterarse. Mira si supiesen que me ando revolcando con La sangre sucia, mi pueso de príncipe de slytherin quedaría por el piso. Puedo confiar en ti?
-Sabes que sí Malfoy, pero debes tenes cuidado, no me fío de los otros. En cuanto puedan ellos tomar el papel de príncipe no dudarían en traicionarte. Cuidado.
-Claro. Sabes Blaise, amo los retos. Mientras más difíciles mejor.
En ese momento entró Pansy Parkinson, novia formal del príncipe de slytherin, claro sin mencionar la cantidad de otras putas que tenía Malfoy por ahí, sin mencionar que una de ellas era la mejor amiga de Pansy, Millicent Bullstrode. Se sentó sobre la falda del blondo y le dio un beso en los labios.
-Draco, de que hablan amor?
-Granger-respondió Zabinni.
-Gracias Blaise, pero no hablo contigo. Draco que onda con la sangre sucia?
-Nada, solo veíamos formas diversas de molestarla..
-Molestarla porque..-dijo interrogando.
-Por existir, y más que nada por ser la insufrible amiga sabelotodo de San Potter.
-Claro, Draco- rodeó el cuello del blondo con sus brazos y lo empezó a besar apasionadamente, mientras Malfoy llevaba sus manos desde la cintura de la slytherin hasta el costado de sus pechos...
-Consíganse una habitación!
No juegues con fuego, que te puedes quemar. ¿Escucharon eso alguna vez? Seguro que si. Pero, cuantas veces desafiamos al destino, cuantas veces hacemos cosas fuera de nuestros límites o aspiraciones. Cuidado con sus desiciones, que un simple juego tpuede cambiar nuestras vidas para siempre.
Y así todo comenzaba...
Una luz proveniente de una varita destelló fuerte, pegó en el corazón del chico. Cayó al suelo sin moverse, pero respiraba; seguía vivo.
-No, no puede ser, no- una risa macabra se escuchaba destrás de la suya. Lágrimas corrían desde sus ojos, bajando por la línea de la mandíbula y caían lentamente al suelo
-Maldita sangre sucia, jugastes con fuego, aprende a escuchar. No supistes jugar bien!Ja-ja-ja-Seguía riéndose, y ella cayó en sus rodillas, al lado del cuerpo de él. Tapó su cara con sus manos, trataba de ocultar su llanto. Y él yacía, casi muerto...
-NOO! No, no no no... no no...- había despertado, alguien la movía desesperadamente del brazo. Abrió lentamente os ojos, con miedo a donde pudiese estar.
-Hermione! Dios, que pasa!- La chica weasley estaba sentada en el costado de la castaña, mientras la ayudaba a sentarse. Hermione se llevó las manos a la cara, estaba sudando frío, pálida y ojerosa.
-N...no.. no se, estaba ahí y vino, y y luego...-
-Era un sueño cariño, solo eso.
-Pero, fue tan, tan... real.
-Pero, con quién soñabas? Estabas como llorando.
-No lo se, solo recuerdo, había alguien riéndose, lo hechizó, cr..creo que lo mató. Y yo lloraba, y lloraba y se reía más.-los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas. No sabía quienes eran, solo lo sufría.
-Vamos, ve a darte una ducha, cámbiate y bajemos a desayunar, dale que te espero.
Se tocó la frente, estaba helada. Se sacó lentamente el camisón, prendió la ducha y se metió. Sentía como caga gota de agua caliente golpeaba su rostro y se deslizaba lentamente por su cuerpo. Trató de recordar, pero solamente recordaba flashes, un hechizo, y esa maldita risa maléfica. La había escuchado antes, de eso estaba segura. Pero donde? Y porqué se despertó así? Cuando de repente vino a su mente ésa frase : -"Maldita sangre sucia, jugastes con fuego, aprende a escuchar. No supistes jugar bien".
Llegaron las dos leonas al Gran Comedor, cuando ya casi todos los alumnos se levantaban para poder ir a empezar las clases.
-Ja! Mira la cara de Granger, que le pasó? Dios parece que no duerme ni come hace 4 días.
-Esa sangre sucia está casa día más patetica...
-Claro Malfoy, más patetica pero un buen reto no? Un reto 'patético' diría yo... jajaja.-Malfoy miró a Zabinni con cara de pocas pulgas.
-Zabinni, que tomastes hoy? Estás hecho un reverendo imbécil.
-Bueno, bueno tampoco para las agresiones...
-Vamos que tenemos clase con Slughorn y debo entregar el trabajo junto con Granger. A veces esto de que tenga que ser mi compañera de trabajo y de banco todo el maldito año a veces me exaspera, sólo pensarlo.
-No seas marica, no es para tanto- con esto, el moreno recibió un fuerte codazo por parte del rubio- Bueno tmpoco era para tanto!.
Slytherins y Gryffindors compartiendo el mismo aire, cosa que raramente se veía. Solamente por la gran desgracia que les había tocado vivir desde primer año: compartir la clase de pociones, menos grave claro, desde que Snape el año anterior no ahbía dado clases de pociones, tomando su lugar el profesor Horace Slughorn, las cosas eran más fáciles para los Gryffindors y más difícil para los Slytherins (tomando en consideración la anterior preferencia de Snape por los de su casa).
Llegó el rubio a sentarse al lado de Granger, la despreciable sabelotodo, asquerosa amiga de San Potter y comadreja Weasley. Pero su cara, dios! En sus seis años compartiendo clases con los Gryffindors la había visto tan alterada, su espresión, su apariencia desprolija. Qué demonios!
-Granger, veo que hoy te levantastes con el pie izquierdo-
-No te metas Malfoy, no estoy de ánimos.
-Uh, y sino?
-Ugh- bufó Hermione- Malfoy, por una sola vez en tu vida, por favor no jodas; aprende a callarte la boca de vez en cuando.
-Maldi...
-Bueno, bueno alumnos, tranquilícense ya. Oh! Veo Sres. Malgoy y Granger ya han entregado su trabajo, los demás? Por favor acérquense.- toda una masa de alumnos se acercó al escritorio del profesor a entregar el trabajo, creando desorden.
Mientras tanto, otros dos discutían.
-Joder! VAMOS! Cual es tu problema hurón? No entiendes, o prefieres que te lo diga en japonés?- se volvió para el otreo costado, apoyó los brazos en la mesa y descansó su cabeza sobre sus brazos.
Una mano blanca, suave como la porcelana subía por su pierna, haciéndola estremecerse, no podía hacer nada. No hacía nada. Se escuchaba a la distancia a los demás alumnos, pero no podía hacer nada. Qué carajo le pasaba? No podía ver tampoco quien era.
-Ves, eres una maldita perra sucia, al igual que todas. Todas iguales. Sabes cariño, pensé que eras diferente a todas esas. Veo que me equivoqué.- Una lágrima cayó por el rostro de la chica, esa cara de angel caído.
