CAPITULO 2: La cita
Viernes 4 Septiembre
Los débiles rayos de sol se filtran a través de la ventana hasta llegar directamente a mis ojos. Qué raro, recuerdo que anoche cerré los doseles de mi cama... Y ¿qué es esa presión que noto sobre mi cintura? Además algo está subiendo (y haciéndome cosquillas) por mi pierna desnuda...
Un momento, ¿desnuda? Abro los ojos de golpe y la boca para gritar, pero los labios de Black atrapan los míos haciendo que me olvide de mi propósito inicial y le devuelva el beso con ímpetu. Me revuelvo bajo su peso y mi espalda se arquea al sentir sus manos recorriendo mi pierna. Nuestras lenguas están cada vez más enredadas, al igual que nuestros cuerpos; mis manos se agarran a la espalda de Sirius cuando se coloca sobre mi y su boca baja por mi cuello. "Tasha" me susurra al oído. "Tasha" repite. Cada vez hace más calor en mi cama...
- ¡NATASHA GREEN! – Ese grito hace que abra los ojos de verdad para ver la cara de Beth a escasos centímetros de la mía. Está preparada para bajar a desayunar – Por fin te despiertas, como no te des prisa te quedas sin desayuno y ayer no fuiste a cenar, ¿dónde estabas? Porque llegaste a las tantas.
- Grrr – gruño, me sienta fatal que me hablen nada más despertarme, además estoy aun aturdida por el sueño del que me acaba de sacar mi amiga.
- Date prisa – me dice sonriendo con sorna – Te esperamos abajo.
- ¡Lárgate! - La espeto entrando al baño.
Quince minutos después estoy bajando a la Sala Común que a primera vista está vacía. Me dirijo hacia la salida cuando unas manos algo ásperas me tapan los ojos. Me giro y veo a Peter ante mi.
- Te estaba esperando – me dice sonriendo – Hace frío, deberías secarte el pelo, no sea que te enfríes.
Saca su varita y apunta hacia mi castaña melena, que pasa a ser de color azul cobalto. Al verlo doy un salto hacia atrás con los ojos muy abiertos.
- Lo siento, lo siento, lo siento – Se disculpa Peter – Yo solo quería secarlo. Lo siento.
- Tranquilo – le digo – Mira, lo has conseguido, ya no está mojado – le animo sonriendo – Ahora invierte el hechizo y ya está.
- Es que no se cual es el contrahechizo – objeta nervioso.
- Pues yo tampoco, los dos sabemos que encantamientos no es lo mío – sonrío y él me corresponde – Vamos a bajar y se lo decimos a Lily.
- Evans siempre lo sabe todo – dice con admiración.
- Cierto – corroboro – Vamos a desayunar que me muero de hambre.
- Oye Tasha, tengo que decirte algo respecto a esta tarde – me dice mientras andamos.
- Dime
- Verás, esque James está castigado con Sirius, y Remus se queda solo; por lo que me preguntaba si te molestaría que estuviésemos con él en las Tres Escobas hasta que lleguen ellos.
- No hay problema, si también puede venir Lily.
- Por cierto, ¿qué le hiciste anoche a Sirius? - me pregunta divertido.
- ¿A Black? – Pregunto a la defensiva. Encima de que es él quién se mete en mis sueños, ¿la culpa es mía? – Nada, es todo culpa suya.
Pet me mira con cara rara... Espera, él no puede saber lo de mi sueño, pero entonces ¿de qué demonios me habla?
- Dice que le hechizaste – me explica.
- ¡Ah! – Me empiezo a reír a carcajadas – Le avisé, le dije que se callase y como no me hacía caso le silencié yo.
- Esque esta mañana se ha levantado hecho un basilisco, despotricando contra ti – me informa – Me ha dicho que tenga cuidado esta tarde contigo, que eres una psicópata.
- ¿Por eso quieres que venga Remus? – Le pregunto sonriendo.
- No – dice muy serio, después sonríe – Natasha, soy Gryffindor, me gusta el peligro.
- Eso está bien – respondo devolviéndole la sonrisa. Al entrar en el Gran Comedor veo que Lily y Beth ya han terminado y están sentadas frente a Potter y Lupin. ¿Dónde estará Black? ¿Y a mi qué me importa?
Bueno, el caso esque me extraña, ya que Lily suele evitar a Potter a no ser que quiera discutir con alguien; pero es demasiado temprano para eso. Al verme. Beth se empieza a reír a carcajada limpia y Lily alza una ceja.
- ¿Y ese cambio de look, Green? – Me pregunta Potter burlón. Pet baja la cabeza e intenta camuflarse con la mesa – No me lo digas – entrelaza sus dedos y bate sus largas pestañas como una princesa de Disney – Querías que tu pelo combinase con tus ojos.
Abro la boca para darle una respuesta mordaz, pero una voz a mi espalda se me adelanta.
- Anda mira Peter, a tu psicópata se le ha caído un cubo de pintura muggle por la cabeza.
- Vaya Black – me giro hacia él sonriendo falsamente - ¿Ya puedes hablar?
Black abre la boca, pero la cierra cuando otro chico se sitúa a su lado. Es unos tres dedos más bajo que él, tiene el pelo más corto y los ojos negros; pero las mismas facciones perfectas, el mismo porte altivo, aristocrático, y destila la misma elegancia que aún estando en pie sin hacer ningún movimiento puede apreciarse.
- Hola Sirius – dice con voz grave sin mirarle. Su hermano asiente a modo de respuesta – Greengrass, ¿puedo hablar contigo un momento?
Los ojos de Sirius relampaguean y parecen a punto de lanzar chispas de furia hacia Régulus.
- Claro Black – intervengo, a hora es a mi a quién mira Sirius como si estuviese loca. Me levanto despacio, intentando impregnar en mis movimientos una mínima parte de la elegancia que los dos hermanos Black destilan frente a mí.
- Tash, tienes que desayunar. Me dice Sirius cogiéndome del antebrazo, su contacto me quema, así que retiro el brazo con brusquedad.
- No me llames Tash, Black – contesto cogiendo un goffre de la bandeja – No hay tanta confianza entre nosotros.
Echo a andar hacia la salida del Gran Comedor con Régulus Black caminando a mi lado.
- ¿De qué querías hablar? – Le pregunto una vez en el vestíbulo.
- Parece ser que tu amiga Curtis le ha ido con el cuento a Slughorn de que hay algo entre nosotros – me dice con voz neutra – Me gustaría, si no te importa, que aclarases el malentendido.
Me quedo un momento en blanco, aturdida por su educación.
- Curtis no es mi amiga – contesto, inmediatamente me doy cuenta de lo infantil que ha sonado mi réplica. Carraspeo - Quiero decir, que ya me he enterado, ayer me tuvo dos hora preparando un filtro de muertos en vida porque Curtis le dijo que...
- Green – me interrumpe – Sea como sea, arréglalo.
Se gira con elegancia y empieza a andar en dirección a las mazmorras dejándome plantada en medio del vestíbulo con la boca abierta por la indignación. De repente se da la vuelta de nuevo hacia a mí, que me apresuro a cerrar la boca.
- A propósito, lo del pelo – mira mi melena azul - ¿A sido adrede o un accidente?
- No creo que sea de tu incumbencia lo que hago con mi imagen – contesto con frialdad. Él eleva las cejas y sonríe de medio lado.
- Te queda bien – opina. Saca la varita y me apunta con ella tan rápido que cuando me quiero dar cuenta ya se la está guardando – Pero me gusta más tu color natural.
Miro los mechones que me caen sobre el pecho, que vuelven a ser tan castaños como siempre. Levanto la vista hacia el Slytherin, pero ya está bajando las escaleras en dirección a las mazmorras.
Sacudo la cabeza en un intento de salir del aturdimiento y vuelvo a la realidad entrando al GC de nuevo. Black se ha sentado en el lugar que yo ocupaba entes de que apareciese Régulus.
- ¿Qué quería mi hermano? – Me pregunta nada más llegar.
- No te importa – le contesto antes de dirigir mi mirada hacia Lily – Vamos a llegar tarde a Aritmancia.
- Sí, vámonos.
***
- ¿Qué quería Black? –Me pregunta Lily una vez sentadas en clase.
- Que arreglase lo de Curtis – contesto.
- ¿El qué? – Es cierto, al final no le he contado nada. Le susurro la historia – Menuda arpía, lo que no sé es qué saca ella de eso.
- Ni idea – contesto encogiéndome de hombros – Oye Lily, ¿tú sabes por qué Black no se habla con su hermano?
- Creo q porque Sirius se fue el año pasado de casa y eso no le sentó demasiado bien a la familia Black – me dice – En cualquier caso, son tipos raros; tanta endogámia acaba pasando factura.
- Silencio por favor – la profesora Vector nos manda callar.
- ¡Ah! Lily se me ha olvidado decírtelo antes – Acaba de terminar la clase y estamos recogiendo los apuntes – Black y Potter están castigados esta tarde, así que Pet y yo vamos a estar con Remus en las Tres Escobas. ¿Te apetece venir con nosotros?
- No sé Tasha, no quiero molestar.
- Vamos Lils, tu nunca molestas, y así Remus no se siente como un candelabro – contesto sonriendo – Además es nuestra última primera visita a Hogsmade como estudiantes de Hogwarts.
- De acuerdo, esta bien. Iré.
- Perfecto – digo besándola en la mejilla – Por cierto, ¿qué hacías en el desayuno sentada con Potter?
- Paranoias de Elisabeth – responde Lily.
***
Peter y Lupin nos estaban esperando en la Sala Común a las seis en punto, bueno a y diez. Y fuimos los cuatro juntos hasta el pueblo.
Durante el camino se puso a llover, sin embargo no hacia frío, aunque eso no evitó que se me rizase el pelo que tanto me había esmerado en alisar, tarea que debido a la lluvia (ahora sentados en las Tres Escobas), no ha servido de nada.
- Tasha para ya. Por mucho que te toques el pelo no se va a volver a alisar – me dice Lily al verme pasar por enésima vez mis dedos entre los mechones de pelo.
- Sigues estando igual de guapa que siempre – me susurra Peter al oído haciéndome sonrojar y que Remus suelte una risita.
- ¿Y por qué están castigados hoy tus amiguitos? – Le pregunta Lily a Lupin – Potter es Premio Anual, no debería meterse en líos, ahora tiene una responsabilidad. ¿A quién ha embrujado esta vez?
- En realidad Lily, no ha embrujado a nadie – contesta el prefecto con un tono más seco que de costumbre – Ha evitado que te hechicen a ti. Deberías informarte antes e presuponer nada.
- ¿Y cómo lo ha evitado? – Pregunto.
- No necesito que nadie vaya a salvarme como si fuese una damisela en apuros Remus – le dice Lily ignorando mi pregunta – Yo puedo defenderme sola. Así que dile a Potter que...
- No soy una lechuza Lily – la interrumpe Lupin – Si quieres darle algún mensaje, házselo llegar tú. Pero no lo hizo para acudir al rescate de una doncella en apuros, como dices tú; sino porque James no tolera los abusos, y menos a hijos de muggles.
- Pues para no tolerar los abusos, bien que ridiculiza a Seve..., a Snape en cuanto tiene ocasión – objeta mi amiga.
- Hace tiempo que James aprendió esa lección – responde Remus.
- Pues no lo parece.
- Lily, por mucho que te empeñes en seguir queriendo ver a James como un niño, no por eso vas a conseguir que lo sea – Mi amiga abre la boca para rebatirle, pero el chico no le deja – Lo sabes Lily, así que cuanto antes abras los ojos y seas capaz de verlo, antes dejaras de comportarte tu como tal.
- ¿Me estás diciendo que la inmadura soy yo, Remus? – Pregunta Lily con ese brillo peligroso en los ojos que hace que los que la conocemos nos pongamos a cubierto. Abro la boca para apaciguar los ánimos, pero Remus se me adelanta.
- No Lily, estoy diciendo que tus reacciones con James no son las de una persona adulta. Tus prejuicios en su contra te impiden ver cómo es realmente, y puede que cuando quieras verlo ya sea demasiado tarde.
Mi amiga abre y cierra la boca un par de veces, pero al no encontrar argumentos con los que rebatir al licántropo, la cierra finalmente, y le da un trago a su cerveza de mantequilla.
Al percatarse de que Lils se ha quedado sin nada que decir, Remus sonríe triunfal.
- Por cierto, me ha dicho un pajarito que ayer evitaste que una bludgger le volase la cabeza al capitán de Gryffindor.
- No fue por él – se apresura a aclarar Lily – Quiero decir, que fue un acto reflejo. No me hubiese importado que le diese un golpecito a ver si se le colocaban las neuronas – Tras la explicación de mi amiga, Lupin alza una ceja – Y ni siquiera me dio las gracias, para que veas lo maduro que es.
- ¿Quién es maduro Evans? – Pregunta una voz jovial sentándose a mi lado, que corresponde al individuo del que estábamos hablando.
- Se refería a mí, James. ¿Verdad que sí pelirroja? – Dice Black de pie detrás de ella.
- Seguro Black – responde mi amiga.
- ¿Qué tal el castigo chicos? – Les pregunta Peter.
- No ha estado mal – contesta Potter – A mi no me ha tocado nada nuevo: limpiar la sala de los trofeos. Lo peor ha sido lo de Sirius.
- Si, gracias a una prefecta abusona – dice el aludido mirándome agresivamente – Me he pasado dos horas limpiando orinales.
- Bueno, puede que me pasase un poco – Admito, ahora pensándolo en frío, tampoco era como para acusarle a McGonagall.
- ¡¿Un poco?! – Se escandaliza – Y te recuerdo que me lanzaste un Silencius.
- Eso fue culpa tuya – me defiendo – Te avisé y además te lo merecías.
- Tengo que ir a Honeydukes – dice Peter, pero estoy demasiado metida en una discusión muy madura con Black como para prestarle atención.
- No me lo merecía – me contradice – Y no me avisaste.
- Claro que lo hice.
- No.
- Sí.
- ¿Alguien me acompaña? – Insiste Peter.
- No lo hiciste – continua Black.
- Por supuesto que sí.
- Tasha, ¿me acompañas a Honeydukes? – Me pregunta Peter captando mi atención al poner una mano en mi pierna.
- Eee, si vamos – contesto levantándome.
- ¿Me vas a dejar a medias? – Se ofende Black. Al escuchar esta pregunta me viene a la cabeza el sueño de esta mañana. Naturalmente me sonrojo – En la discusión, me refiero.
- Tengo mejores cosas que hacer Black – contesto siguiendo a Pet hacia la puerta.
- Natasha, ¿dónde vas? – Es curioso el tono de voz con el que Lily me pregunta; entre furioso y asustado. Pobre, a mí tampoco me agradaría que mi mejor amiga me dejase con esos tres, pero en este momento prefiero la compañía de mi Pet. Además, creo que le vendrá bien la experiencia y Remus evitará que la situación se desmadre. Sonrío aunque sé que luego me va a matar.
- Ahora vengo Lils – la "tranquilizo" acercándome a ella y dándole un beso en la coronilla – Pórtate bien ¡eh!
Mi amiga me lanzo dos Avadas con sus ojos verdes y yo le guiño un ojo a Potter que me responde con una gran sonrisa.
***
- Por fin solos – dice Peter cogiéndome de la cintura.
- Si – contesto – Por fin solos.
Se acerca a mí despacio, cierro los ojos y entreabro la boca para sentir los labios de MI Pet sobre los míos.
Bueno, aquí os traigo el segundo capítulo de mi nueva historia. Espero que os guste y que no os dejeis engañar por Pettigrew que todos sabemos como es.
Xoxo. Eli
