Peach despertó, no sabía porque se durmió con tanta seguridad, simplemente estaba cansada y harta de todo pero a ella no se dio cuenta todo esto. Tardo bastante en levantarse de la cama, mientras trataba de esconderse del mundo en sus pensamientos, recordó lo que sucedió un día antes, la mirada de esa chica, no se fijo en ningún detalle más que sus ojos que parecían una mezcla de Miel con verde, esos ojos que la penetraron en lo más profundo de su alma. Tenía una inquietud enorme de saber qué relación tenía con Bowser, al igual que su edad. Abandono todos estas ideas en la almohada y se dispuso a ver la ropa que supuestamente Bowser había escogido para ella, camino descalza hacia el armario de madera pintado con blanco, el frio en sus pies era leve a pesar de la temperatura del exterior.
Abrió el armario con rapidez y curiosidad, ella no esperaba encontrar tantas cosas, ella siempre había vestido de rosa a excepción de momentos especiales pero no acostumbraba cambiar su estilo, había una variedad bastante grande de donde escoger, lo que mas le llamo la atención fue un abrigo blanco. Tomo una blusa blanca y un suéter rojo opaco, unos jeans grises, una bufanda café oscuro con unos guantes del mismo color y los primeros zapatos que encontró, le daba pena admitir que no sabía mucho de moda o que se debe llevar con que cosa, se había acostumbrado a una sola forma de vivir, aunque no estaba mal vestida.
Cuando se disponía a quitarse el pijama alguien toco la puerta
-Tan temprano y ya vino a molestarme, aunque debería agradecerle por la ropa…..- Olvido la decisión de ni siquiera dirigirle la palabra a Bowser que tomo la noche anterior en el pasillo pero es que estaba tan encantada con todo lo que le había dado, en pocas palabras estaba feliz.
Abrió la puerta y no era el, era Salma. Entro rápidamente a la habitación.
-Veo que piensas cambiar de ropa, pero deberías bañarte primero- Le sonrió - como sea deja tu vestido en esa silla, mandare a que lo laven te lo regresare en la noche-
-Gracias, creo-
Era una persona completamente diferente a la que conoció ayer, esta vez sus ojos no la intimidaron, de hecho le daban seguridad, se concentro tanto en ellos que no se fijo en sus rasgos, pero noto que era más baja que ella. Cuando se había dado cuenta ella estaba por salir del cuarto.
Después de asearse en el baño que conectaba con su recamara se puso la ropa lentamente, cuando termino ella no podía dejar de mirarse al espejo, se sentía diferente y ligera, su cabello, su cabello no le gustaba, no "quedaba" con su ropa. Se lo recogió pero tampoco le gusto, se lo acomodo de mil maneras y simplemente no encontró ese "algo". Se dio por vencida y salió por fin de su cuarto.
Al salir un Goomba la llevo hasta el comedor paso por una sala con una mesa enorme la cual pensó que era en donde comía Bowser todos los días pero se sorprendo al saber que lo hacia en un cuarto pequeño en el segundo piso, en ella había 9 sillas, una grande en uno de los lados cortos de la mesa. Se sentó en una de las partes laterales. Espero, apareció con 2 platos
Salma se sentó del otro lado, al fin Peach se fijó en su apariencia, no mas de 25 años, no debía tener menos de 18 años. Cabello negro, lo tenía recogido en una coleta con dos mechones sueltos que tapaban sus orejas. Llevaba puestos unos lentes y una blusa holgada que decía "Fuck you".
-Puedes salir al patio principal si quieres, me di cuenta de que te atrae mucho- Dijo Salma sin ganas
-Ok, como sea-
Comieron en silencio 10 minutos hasta que Salma se levanto de la mesa
-Cuando termines- Recogió su plato-Puedes ir al patio principal a dar un paseo, seguro que Iggy y Larry están jugando en la nieve, dejo la habitación.
