Espera… ¡No te vayas!
Una chica de blanco de hermoso ojos amatistas se encuentra en el suelo de una enorme habitación rodeada de varias muñecas y juguetes, sillones. Parecido a un cuento de hadas muy distorsionada, en su mayoría todo está lleno de color. Pero esta chica llamada la Voluntad del Abismo tiene sus ojos cristalinos las cuales bajan por sus mejillas sin parar está llevando sus manos a los costados de su cabeza intentando recordar.
— ¡¿Por qué?! ¡Uugg! ¡¿No puedo recordar nada?! —los muñecos a su alrededor se estremecían ante lo que pudiera pasar—. ¿A quien olvido? ¿A quien lastime? ¿Estoy esperando a alguien?
Se preguntaba a si misma era muy confuso todo este problema, y por qué lo intentara ella no podía recordar nada. Solamente imágenes de sombras era lo que veía. ¿Por qué olvidó todo ella? ¿Había alguien ahí? ¿por qué se encontraba siempre sola en ese lugar?
No hay nada.
Todo lo que hiciera era en vano no recordaba nada de lo que había hecho antes, solamente el nombre de Jack. Imágenes cortas de un rubio de ojos esmeraldas con una sonrisa en su rostro se reflejaba, quería alcanzarlo y aún así se lo impedía ella misma.
¿Por qué?
Un estruendo de hizo presente llamando su atención y así poder frente a ella otra cadena más que venía, pero a diferencia de los demás venía con una noticia. Una nueva cadena andaba suelta.
¿Y cuál es el problema?
Esa cadena ha estado causando problemas, matando a las que andas libres. —su tono era bajo—. Y se hace llamar Alie el B-rabbit…
— ¿Alice? —dudosa observa la habitación en donde se encuentra quieta dejando que la cadena de marche—. Yo soy Alice…
Desde ese día empezó a acumular sensaciones vacías, al no poder dejar solo al núcleo siempre usaba un conejo blanco para observala. La primera vez se sorprendió por el hecho de que fuera parecida a ella y a su vez un dolor en su pecho se encontraba. Sentía curiosidad haciendo ella, su forma de ser. Hasta que decidió presentarse.
— Tu B-rabbit.
Hablo de manera tranquila a través del conteo blanco que se acerca a la chica azabache la cual se encontraba sentada.
— ¿Tú quien eres?
— Yo soy Alice.
Desconcertada la miro confundida.
— Así entonces igual soy Alice el B-rabbit. Ahora vete antes que te destruya como las demás cadenas.
Tan ruda.
—Eres tan descortés, y yo solo quería llevarme contigo.
— Ja si, he podido hablar de ti. Solamente juegas con todos aquí.
— No es verdad.
Tan cruel.
— Es verdad aquí te adoran y te temen, vives en un lugar de fantasía.
— Cállate.
Duele.
— Ya que oigo hablar de ti, supe que estás obsesionada con alguien que no vendrá.
— ¡Cállate!
Basta.
— B-rabbit… ¿Qué sabes de ti? Nada verdad —su tono de voz comenzó a sonar amenazador—. Lo único que sabes tu nombre o no Alice je
— Eso...
— No puedes decir nada por que no recuerdas nada. Dime ¿Qué hacías antes?
Sin más el conejo se retiró dejando a la azabache sola. No quería hacer eso, pero de alguna forma se sentía bien consigo misma. ¿Había alguna razón? No lo hay. Desde ese momento la voluntad del abismo iba en ocasiones hacia ella para molestar y con eso cada palabra que decía la cadena la hacia enojar. Su presencia se volvía pesada. Con el tiempo se preguntaba de su existencia de la cadena.
Pronto empezó a llenar su corazón de reconfortante hacia B-rabbit. No sabía por qué, pero así su tristeza era menos. Con el tiempo B-rabbit en ocasiones la estaba y era lo que más odiaba.
La odiaba.
Pero aún hay tristeza.
Ambas se hacían infelices. Pero era las únicas compañías.
Odiaba a B-rabbit.
Odiaba a la Voluntad del Abismo.
La presencia de ambas era casi prejudicial, no había modo que se soportarán y aún así en cierta forma se sentían bien consigo mismas. Lo único en común era su soledad.
Nada es para siempre.
Otro día sin tiempo en donde nada se reconoce pudo sentir la Voluntad del Abismo como una melodía resonaba casi tan nostálgica. La había escuchado antes y así vez sintió un mal presentimiento. ¿Qué era? No sabía.
Otra vez sentía un dolor punzante en su pecho y eso era significativo, Jack había venido al abismo finalmente. Su promesa no la cumplió lo que desánimo a la chica de cabello negro y la razón es que ella se fue con él.
Es injusto.
— B-rabbit… se lo llevó… lo alejó de mi —sus manos fueron se alzaba como si quisiera tocar el cielo—. La odio, la odio, la odio ¡La odio!
— Jaja Alice está enojada
Reinan esos muñecos en los estantes divertidamente.
— Me quito lo que más deseo… y yo le quitaré lo que desea…
Palabras que causan miedo. Y aún así no hay nada que temer. Su corazón está lleno de dolor y el querer conocer lo que hace odias a alguien.
Por qué a pesar de eso, odio el momento en que ella se fue, necesitaba que la chica igual a ella siguiera ahí. A quien odiaba realmente a ella o a él. No lo sabía. Su amor empezó a cegar lo que no podía ver, y empezó la ruleta del destino. Y aunque lo quisiera negar hubo un momento que quiso a B-rabbit, ahora sólo sentía una opresión y tristeza nuevamente.
La tristeza es remplazada por otro sentimiento de odio. A lo que ya no puedes tener.
¿Por qué nacieron ella?
¿Era necesaria su existencia?
Todo lo destruye.
Su presencia le causa dolor. Está claro si ella no existiera, podría ser feliz.
tamago yo gohan-aru: Gracias sin duda era lo que intentaba transmitir, a pesar de que costó algo. Estoy de acuerdo ya que no lo mostraron hubiera sido algo lindo. Sin duda espero que sigas estas cortas historias. Gracias por leer :3
