"Por muy larga que sea la tomenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes"

Khalil Gibran

POV Bella

- Entonces, creo que ésta es la última caja- decía mi padre mientras la sabía al auto.

- Sí, es la última. Voy a despedirme de mamá una vez más. Ya regreso- le respondí, mientras camina de regreso a la que ya no sería más mi casa.

- Mamá… te voy a extrañar mucho… por favor, cuídate ¿quieres? No hagas nada alocado en mi ausencia. Prometo venir a visitarte pronto. Sabes que hago esto porque papá está bastante afectado con todo lo que ha pasado, pero… yo sé que es lo mejor para los dos, el tiempo y la distancia curan todas las heridas… - mamá comenzó a llorar a causa de mis palabras -no te sientas culpable, el amor es muy frágil y no puedes obligarte a sentirlo cuando se ha esfumado… - le decía mientras la abrazaba , por alguna razón, entendía un poco lo que le estaqba pasando... no podía juzgarla

-Ya basta Bella… me vas a hacer poner sentimental de nuevo. A veces cuando te escucho hablar, siento como si estuviera hablando con mi madre y no con mi hija adolescente. No sabes cómo te voy a extrañar cariño. Eres lo mejor que me ha dado la vida, lo más precioso. -me dijo posando sus manos en mis mejillas- Te prometo que no voy a hacer cosas tan alocadas, si a cambio me prometes que las harás tú. ¿Quieres?- ella y su deseo de verme más suelta...

Las dos estallamos en una sonora carcajada. Mamá tenía razón, nuestra relación era completamente inversa a los cánones normales, todo el tiempo me decía que parecía que tuviera sus 37 años, y no los 17 que en realidad tenía yo; pero en el fondo, toda esa "sabiduría" que ella decía que veía en mi, yo se la había heredado.

Claro que mi vida estaba envuelta en cosas extrañas... a mi me pasaba algo más… algo que jamás había podido decirle a nadie y desconocía su causa, pero, definitivamente, me había sacado de innumerables apuros: Yo podía "escuchar" la mente de las personas… literalmente podía oir sus pensamientos, ver las imágenes que pasaban por éstos, incluso algunas veces podía entender cómo se sentían, sus mas profundas emociones, de acuerdo a lo que pasaba por sus cabezas.

Por supuesto, a veces también era incómodo, y terminaba enterándome de algunos detalles que ni siquiera quería saber… por ejemplo la razón de la ruptura de mis padres… Era tan sencillo como que mamá había dejado de amar a papá. No había otra razón. Ella se cuestionaba un millón de veces que era lo que había pasado, incluso, si querer a veces había tenido que visualizar en sus recuerdos las imágenes mas apasionadas y eróticas que había visto en toda mi vida… y se preguntaba una y otra vez a dónde se había ido todo ese amor, e inmediatamente yo bloqueaba sus pensamientos. Definitivamente no quería enterarme como era que había sido concebida!!

De pronto el sonido del claxon me sacó de mis recuerdos.

-Bellaaaaa!! Apresúrate!- gritó de pronto papá. Yo simplemente miré a mi madre y ella entendió perfectamente aquella mirada. Había crecido en un ambiente de amor silencioso; bastaban las miradas entre nosotros para hacernos entender muchas cosas. Y yo de hecho era muy pero muy callada.

-Ya voy papá! – dije , y le di un beso en la mejilla a mi mamá y salí corriendo hacia el coche mientras le guiñaba el ojo.

Subí al coche, y papá no dijo ni una palabra en todo el camino… pero pensaba en muchas cosas... en todo lo que dejaba atrás, en el día en que conoció a mi madre, pensaba en lo hermosa que se veía con su vestido rosa, y se giraba hacia mí y notando lo mucho que yo se la recordaba. Pensaba en las cosas que pudieron causar su ruptura, en los anhelos que tenían cuando decidieron casarse, y claro… en lo mucho que había cambiado su relación en estos años.

Luego concentró sus pensamientos en las nuevas expectativas, en la esperanza de un nuevo futuro junto a mí. Él esperaba que yo lo pudiese acompañar por mucho tiempo allí, en nuestro nuevo hogar… Forks. Un lugar muy frío para mi gusto, pero era el primero que le habían asignado. Además, allí ganaría un poco más de dinero, dado que por lo pequeño de la localidad sería ascendido como Jefe de policía. Eso me alegraba, él realmente lo merecía, era un buen hombre y un excelente profesional. De hecho, creo que eso tuvo que ver mucho con la "pérdida de amor" de mi madre.

Justo entonces, yo también empecé a pensar en mi futuro… en las cosas que allí me esperarían. Seguramente no sería nada del otro mundo, finalmente Forks era muy pequeño y tal vez me aburriría un poco. Para mi fortuna, mi gran pasión eran los libros, la literatura clásica. Me encantaba acostarme a leer en el patio de mi casa, mientras escuchaba algunos Cd's de guitarra instrumental, eso me relajaba muchísimo. Incluso de un tiempo para acá, me la pasaba soñando con melodías extrañas, que no lograba reconocer de ningún lado. Una y otra vez escuché con atención mis Cd's a ver si lograba recocer aquellos sonidos, pero nada… y aún mas extraño, en mis sueños, yo me encontraba en un hermoso prado, detrás de quien interpretaba aquellas melodías, pero no podía ver su rostro… solo lo veía tocar de espaldas y peor aún… no podía escuchar de él ni un solo pensamiento! entonces, el dejaba de tocar, e intentaba girar , y justo cuando estaba a punto de ver su rostro, la oscuridad lo invadía todo, y yo me despertaba sintiéndome muy contrariada.

No consideraba esto una pesadilla en absoluto, ya que escuchar aquella música me llenaba de paz, de una tranquilidad que no sabría explicar… cómo me hubiera gustado poder ver alguna vez aquel rostro… Sentía tanta curiosidad..!

O saber qué era lo que pensaba… pero tampoco. Y luego la oscuridad… eso sí que me molestaba, casi podría decir que me despertaba irritada. Quizás con el cambio de clima y de ambiente dejara de soñar aquello… ya no sabía qué era peor, porque de alguna forma, casi necesitaba esa música, era como un tranquilizante para mi. Había vivido tantos momentos de tristeza y angustia con mis padres últimamente, que aquellas melodías eran mi escape… Ir a ese prado, a ver a aquel desconocido sin rostro y tan silencioso…

-Llegamos- dijo mi padre sacándome de mis cavilaciones. Frente a mi se extendía una pequeña población, tal como me imaginaba, pero debo decir que de entrada me causó una buena impresión… había algo en el ambiente que… no sabría como explicarlo… me llenaba de tranquilidad. Era como si algo dentro de mi pecho me gritara que cosas buenas estaban por pasar… mi madre llama aquello "buenos presentimientos"

-Qué bien- Le respondí con una sonrisa, e inmediatamente él sonrió de vuelta. Estaba feliz de mi gesto al mirar el pueblo. Quizás esperaba que lo mirara con espanto por ser tan pequeño…

-Vamos a empezar de nuevo pequeña… aquí vamos a creer de nuevo en las cosas buenas- pensó papá mientras soltaba un suspiro... Y por un momento, yo me contagié de aquella esperanza de sus pensamientos… Había tantas cosas que aún no había experimentado en mi vida… solo a través de mis libros me permitía soñar, pero ahora quería que esa vida que vivía a través de los personajes de ficción tuviera un poco de realismo en la mi propia.

-te quiero papá- Le dije mirándolo con profunda ternura, sabiendo que el soñaba con reparar aquí su roto corazón.

-Y yo a ti Bells- No te imaginas cuánto- pensó. Él no estaba acostumbrado a exprasar tan abiertamente sus emociones, al igual que yo.

Bajamos del carro cuando llegamos a nuestro Nuevo hogar. Era una casa de dos pisos, no muy grande. Perfecta para nosotros. Papá abrió la puerta y me encontré con una sala perfectamente amoblada, bueno, le faltaban algunos toques femeninos, pero nada que no se pudiera solucionar. Sonreí de nuevo ante la perspectiva de nuestra nueva vida.

- Bells, te tengo otra sorpresa- dijo papá muy emocionado.

- Sí? Cuál?- pregunté muy curiosa

- Verás, tu escuela está un poco lejos de aquí, 2 Km. aproximadamente, y no creo que te haga mucha gracia caminar todo eso cada día y menos con el frío que debe hacer en la mañana- Me sorprendió mucho que papá pensara en todo eso- Así que… he decidido regalarte un auto… y ahora mismo vamos a ir a escogerlo, si no estás muy cansada.

-¡¡¡Gracias papá!!! – No sabía que más decirle… eran éstos los momentos en que me faltaban las palabras, así que simplemente me lancé sobre el y lo abracé fuertemente.

-Vamos, ya estuve mirando en el periódico un sitio en donde venden coches usados a buen precio, aún estamos a tiempo, si nos apresuramos - entonces descargamos las maletas y nos dirigimos allá.

Justo cuando íbamos entrando estaban poniéndole un letrero de "en oferta" a una chevy roja que aparentemente se encontraba en perfecto estado. Ambos nos miramos y pensamos –PERFECTA- Junto a la camioneta estaban 3 hombres. Dos mayores y uno joven. Nos bajamos y papá se dirigió a hablar con uno de los mayores, que parecía ser el encargado del lugar. Al estar fuera del coche patrulla, escuché los pensamientos de los tres hombres.

El encargado de la venta de coches pensaba – Genial, acaban de traerla y parece que ya la voy a vender… no lo puedo creer, que buena suerte!. El otro hombre pensaba – Cómo la voy a extrañar, pero, creo que ya no la necesito, y Jacob está loco por una motocicleta, así que se la compraré con lo que me han dado por la Chevy- .

Los pensamientos del joven me hicieron sonrojar...- Qué chica mas hermosa! pero, no debe ser de aquí, nunca la había visto antes, ni al hombre, debe ser su padre, tienen cierto parecido. Pero supongo que irá al instituto Forks, sería un milagro que fuera a la reserva… no eso sería demasiado pedir… espero que nos compren la camioneta, así tendré una excusa para acercarme y hablarle, y claro, para poder ofrecerle mi ayuda con el carro en caso de que la necesite en el futuro… cómo se llamará?- me miraba fijamente, y yo desvié la mirada y escuché que papá me llamaba

- Bella, ven. Te gusta ésta camioneta?- me preguntó un poco inseguro

- Sí papá, es genial- respondí sinceramente. No podía pedir nada ostentoso, sabía que papá tendría muchos gastos a partir de ahora y tendría que costearlos solo.

- Entonces, perfecto, no se diga mas, nos la llevamos- dijo papá. Mientras, el muchacho pensaba- Se llama Bella… que bonito nombre… y que bueno que compraron la camioneta. Voy a decirle a papá que les ofrezca mi ayuda si la llegan a necesitar.- se dirigió a donde su padre mientras le susurraba al oído. El señor se acercó a mi padre y le extendió la mano y le dijo –Mucho gusto, mi nombre es Billy Black, y éste es mi hijo Jake- Señaló al joven, que por cierto no me apartaba la vista de encima.

Mucho gusto. Mi nombre es Charlie Swan, soy el nuevo Jefe de Policía- Les respondió mi padre a ambos, estrechándoles la mano. –Ella es mi hija Isabella- Volví a sonrojarme, me sentía rara cuando me llamaban así, prefería sólo Bella.

- Gusto en conocerlos - dije solo mirándolos. Cuando miré a Jacob éste esbozó una enorme sonrisa. Billy lo miró y dijo entonces – Si necesitan alguna ayuda con la camioneta con muchísimo gusto mi hijo podrá colaborarles. Él es experto arreglando motores y le va muy bien con el asunto de la mecánica.- Jacob se sonrojó, aunque casi no se percibió ya que tenía un tono de piel bastante bronceado. De hecho, era incluso algo apuesto.

-Muchas gracias, que amable de parte de ustedes- Respondió mi padre, recibiendo una pequeña hoja en la que supuse que había un teléfono, en caso de que necesitáramos dicha ayuda.

-Bueno, con permiso, debemos marcharnos. – dijo mi padre, una vez canceló el valor del vehículo al encargado del negocio.

- Esperamos que encuentren Forks muy agradable- Dijo Billy Black, a manera de despedida.

Me subí a mi nuevo auto y conduje detrás de mi padre. Era algo ruidoso pero en general estaba en perfectas condiciones tal y como lo había supuesto. Al llegar a casa le dije a papá que estaba cansada y que iría a ducharme e inmediatamente a dormir. Él estuvo de acuerdo y me deseó dulces sueños. Entonces… recordé mi sueño, y me apresuré a bañarme y acostarme para ir en busca de él…

Y así fue. De nuevo soñé con la melodía, el prado y el joven de espaldas… y de nuevo llegó la oscuridad, y con ella la frustración. Pero de inmediato volví a cerrar los ojos recordando que mañana sería un largo día. Yo sería la nueva… esperaba que casi nadie lo supiera.

Desperté y me alisté muy rápido. Estaba… ansiosa?? No sabía qué era lo que me ocurría pero experimentaba una imperiosa necesidad de buscar algo… bajé las escaleras y papá ya me había comprado unos cereales para mi desayuno. Los comí rápidamente y me dirigí a la camioneta. Fue fácil llegar al instituto. Busqué la secretaría y allí reclamé mi mapa y mi horario. Mi primera clase era Biología.

Al entrar al pasillo de los salones, todo el mundo me miraba… afortunadamente eran pocos pues aún era temprano. Busqué el salón por mis propios medios, no quería pedirle ayuda a nadie, y por fortuna no fue tan difícil. Dejé mi bolso en el último puesto mientras salí a buscar un baño. Quizá era por el frío, pero permanentemente sentía ganas de ir al baño. Lo encontré también sin mucha dificultad. Al salir, me miré en el espejo. Ya me veía un poco más pálida de lo habitual… extrañaría el sol definitivamente…

Salí a paso lento… pensando que en realidad extrañaría muchas cosas… y llegué a la puerta del salón. – Rayos!- ya había llegado el profesor y todos estaban en sus puestos. Afortunadamente había separado el mío con mi bolso. Así que entré, me presenté rápidamente con el profesor, quien a su vez me presentó a la clase, mientras escuchaba como 30 voces mentales en mi cabeza, y me envió a mi puesto.

Al llegar a éste, un joven muy apuesto me miraba con una absoluta cara de incredulidad… como si hubiera visto un fantasma

Le pedi que me dejara pasar, y se quedo estatico como por 10 segundos , luego reaccionó y me hizo lugar. Yo simplemente me senté, y al hacerlo tuve una sensación de deja vú, como si lo conociera de algún lugar… y pensé… definitivamente muchas cosas van a cambiar en mi vida…