Advertencia: Yaoi, Shota y proximamente gore

Los personajes no son mios, son de Matt Stone y Trey Parker, pero la historia SI es mia.


Capitulo 2

"Todo esta a punto de cambiar, Pip..."

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Los ojos azulados de Phillip se abrieron lenta y perezosamente. Intentó sentarse en la cama, pero inmediatamente sintió dolor en todo su malherido cuerpo. Sin quererlo realmente, se levantó de la cama y fue a la ducha, unas puertas al lado de su habitación. Se relajó bajo las gotas frescas del agua tocando su piel, limpiando sus heridas. Al regresar a su pieza buscó en uno de los cajones de su mesita de noche el botiquín de primeros auxilios que guardaba desde hacía ya varios años. Curó sus heridas con gasas, curitas y antisépticos. Ya se había acostumbrado al ardor del Isodine en sus raspones.

Después de vestirse, tomó su gorra y se miró al espejo, regalándose una sonrisa a sí mismo.

¡Hoy es un nuevo día! Y debo intentar divertirme… incluso si nadie quiere hacerlo conmigo, ¡debo sonreír!

Descendió las escaleras y fue hasta la cocina a preparar su desayuno y el de su tía, la cual al parecer aun no se había despertado. A pesar de su corta edad, el pequeño Phillip ya sabía preparar un buen desayuno con huevos y pan tostado, de hecho, era él quién se encargaba del desayuno todas las mañanas.

Se sentó en el comedor y se apresuró a devorar su plato, tenía mucha hambre pues la noche anterior no había cenado.

—Hey, Pip ¿de verdad quieres ir a la escuela hoy? —escuchó esa voz en su interior. Era Damien, quién aunque no estaba frente a él, podía escucharlo en su mente.

— ¡por supuesto Damien! No puedo perderme un día de clases, necesito estudiar para convertirme en alguien en la vida, estudiar una carrera…

—Por un día no pasa nada —insistió— ¿qué harás si esos chicos vuelven a lastimarte?

—lo de siempre, amigo…

Nada.

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El rubio caminaba a paso lento pero decidido hacia la escuela. Esperaba desde el fondo de su corazón no encontrarse con Trent y su pandilla. Le daba igual soportar las burlas de Stan y su grupito, pero no estaba seguro si podría resistir otra golpiza.

Por favor, Dios… has que este día lo pase sin problemas. Realmente estoy muy cansado.

Afortunadamente para el pequeño, no se topó ni un solo instante con el rubio, así que con una pequeña sonrisa pensando que la suerte estaba de su lado, caminó hacia su silla en el aula de clases.

—¡Oh, pero si es Pipi! —Escuchó la voz burlona de Cartman, un chico regordete que adoraba burlarse de él cada vez que podía—escuché que Trent te dio una buena paliza ayer, ¡qué lástima que no pude verlo!

Pip se forzó a sonreír y a seguir su camino, intentando ignorar las palabras del gordo y las risas que ocasionó en las otras personas. Se sentó en su silla y esperó a que el profesor llegara.

Las primeras clases pasaron, y finalmente llegó el momento que el pequeño menos apreciaba del día: el almuerzo. Ese era un momento en el que siempre aprovechaban para robarle su dinero, y de todas formas, aunque no fuese así, no tenia nadie con quién sentarse. Siempre era dejado a un lado.

Lo único bueno era que en esos momentos de soledad, si se concentraba un poco, a veces Damien aparecía en su mente y hablaban de cualquier cosa. También le gustaba salir al patio y sentarse bajo el gran árbol que había allí a leer un poco. Al principio le dolía ver a los demás niños divertirse a unos metros frente a él, jugando futbol, en los columpios o el sube y baja, riendo felizmente… pero logró acostumbrarse. A veces los veía e imaginaba que estaba allí, o simplemente seguía leyendo, para intentar no sentirse mal.

Pero no lo podía evitar. Su corazón se sentía tan vacío… porque a pesar de decirse a sí mismo que estaba acostumbrado a todo esto, que no le molestaba estar solo, que debía seguir siendo él mismo y no dejar de ser amable con los demás, a pesar de todas las veces que intentó convencerse… una parte de él le decía que ya no quería estar solo. Que quería tener amigos con los cuales divertirse.

De repente, un dolorcito en su frente lo saco de sus pensamientos. Fue entonces que se fijó en el chico de cabellera negra de pie frente a él, quien con sus dedos le había pegado un pequeño golpe.

—Pip, otra vez te quedaste perdido en tus grises pensamientos. Sabes que no me gusta eso.

El rubio sonrió sintiendo sus mejillas calentarse. Damien siempre estaba allí cuando lo necesitaba.

—lo siento, Dami.

— ¡no me llames Dami!

Soltó una risita y se quedó mirando los ojos rojos de su amigo. Realmente lo quería, mucho. Incluso se atrevería a decir que lo amaba… pero…

El balón con el que estaban jugando los otros niños se desvió por accidente hacia la dirección de los dos niños, atravesando a Damien como si no fuese más que aire y cayendo a los pies de Pip.

Es solo parte de mi imaginación.

— ¡oye, Pipi! ¡Lanza de nuevo el balón, francesito inútil!

El pelinegro fulminó con la mirada al maldito gordo que había insultado así a su Pip, mientras que el rubio obedeció. Lastimosamente no era muy fuerte, y se burlaron de él por ello.

El timbre sonó y todos se adentraron en la escuela bufando, a excepción del chico y su amigo imaginario. Mientras el pequeño comenzaba a caminar hacia la puerta, vio de repente como dos niños que sabia estaban en su clase volvían a salir de allí… tomados de la mano.

—¿eh? ¿Esos no son Stanley y Kyle?

Damien los miró y sonrió con burla.

—Cuando se enteren tus compañeros seguro que no van a dejarlos en paz. Oye ¿por qué no les dices? Tal vez así dejen de molestarte a ti.

— ¡claro que no! Ni siquiera es seguro que estén juntos, solo se están tomando de la mano. Además, si de verdad se quisieran estaría feliz por ellos.

—rayos Pip, ¿por qué eres tan bueno e inocente? ¿Por qué no ser malo una vez en tu vida?

—no gracias, eso no está bien y no me aportará nada.

— ¿Según quien? —preguntó con burla.

—Dios.

Pip creía en Dios fervientemente, pues siempre se aferraba a la esperanza de que Él si lo cuidaba y lo amaba.

—Pff… ese estúpido viejo. ¿Qué ha hecho Dios por ti, Pip?

—No quiero hablar de eso contigo, estoy seguro de que las cosas pronto mejoraran… y, cuando muera me iré al cielo, como todo buen cristiano. Ahora vamos, tengo que ir a clases.

El rubio se adelantó y Damien solo se lo quedó viendo un rato, mientras una sonrisa macabra se dibujaba en sus labios.

Si, Pip… todo pronto mejorará. Mas rápido de lo que crees, serás feliz…

Todo estaba a punto de cambiar.

Y todo comenzaría ese día.

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Pip salía de la escuela, siendo empujado por los otros niños a los que les daba igual su presencia. Ese día había tenido suerte, pues no se había topado con Trent, tal vez ese si era su día de suerte. De repente, vio como los chicos se agrupaban en un círculo, al parecer rodeando a alguien y reían a carcajadas. Le hubiese gustado saber que pasaba, pero sabía que lo echarían si se acercaba, así que no le dio importancia y siguió su camino.

Al estar frente a su oscura casa, realmente no le dieron ganas de entrar. Por alguna razón sentía la necesidad de estar más al aire libre antes de ir y encerrarse en esa casa. Así que decidido, retrocedió y se fue a caminar un rato, pensando en ir al parque.

Llegó al parque de South Park, un lugar tranquilo (o en lo que se podía, ciertamente en ese pueblito solían suceder cosas muy extrañas) por el hecho sobretodo de que no era muy visitado. Le gustaba mucho el lugar porque había muchos árboles (aunque siempre cubiertos de nieve) y bancas donde sentarse a descansar.

Caminaba tranquilamente por el parque, pensando en que sería bueno tomarse una taza de té, cuando de repente vio que, sentado en una banca y sollozando, se encontraba un niño que reconoció fácilmente por su Ushanka verde. Se acercó preocupado a su compañero de clases, y entonces notó como una gran cantidad de lágrimas inundaban el rostro del pequeño.

—¿K-Kyle? ¿Estás bien?

El chico miró sobresaltado al niño delante de él, no se había dado cuenta de su presencia por estar llorando.

— ¿Pip? ¿Qué, a-ahora t-tu también vienes a bu-burlarte? —preguntó entre sollozos. El oji-azul negó apresuradamente con la cabeza.

— ¡claro que no! Nunca haría eso, además… no sé lo que pasó, ¿Por qué lloras?

— ¡pff! Es cierto, nadie habla contigo, ¿por qué tendrías que sa-saberlo? De todas formas, solo te digo que estarás feliz ahora… seguro que van a dejar de molestarte.

— ¿qué? ¿Lo dices en serio? ¿Por qué? —inquirió extrañado el rubio, algo feliz pero a la vez con un muy mal presentimiento.

— ¡por molestarme a mí! —Respondió derramando aun mas lagrimas— ahora todos me odian…

— ¿eh?

—saben… que me gustan los chicos…

Me vieron besando a Stan.

¿Eh?

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"Todo está a punto de cambiar, Pip…

Esto solo acaba de empezar"


Hola!

Primero que nada me gustaria disculparme por la tardanza (sobretodo para los que siguen el otro fic, llevo un mes sin actualizar TT^TT) de ahora en adelante no me tardaré tanto, me siento horrible!

Espero que les haya gustado el capitulo ^^ y que quieran seguir leyendo!

Muchas gracias a todos por sus comentarios! Siempre que los leo no puedo evitar sonreir y llenarme de animos para continuar! Aun no los he respondido pero ya mismo lo haré :')

En cuanto a lo que esta pasando aqui, bueno... No diré nada para no spoilear. Y bueno, si mal no calculé, este fic tendra menos de diez capitulos. En fin, gracias por leer este fic! Y nos leemos en la conti!

Saludos!

Valen^^