Aqui os traigo un nuevo capitulo. Para aclaraciones en teoria es un Sasuhina como pareja principal, seguido por otras parejas.
Bueno yo me voy a perder el conocimiento en la cama, mientras os dejo con el capitulo
Marcy
PD: sip...soy de las afortunadas personas que ya enfermo mas de 3 veces solo este verano, y eso que aun queda medio verano :D
CAPITULO 2: BIENVENIDA.
MANSIÓN HYUGA:
-Tienes hambre?- preguntó Neji mientras entraban en la casa.
-Si, un poco-contestó ella tímidamente.
-Puedes subir y dejar tus maletas y hacerte cómoda, cuando bajes tendras la comida lista-dijo el sorprendiendo a la morena, cosa que él vio- y luego hablamos...si quieres- dijo él finalmente un poco más suave. Ella afirmó con una sonrisa tímida mientras subía las escaleras junto a su acompañante. El señaló una puerta y le hizo un gesto con la cabeza para que ella la abriera. Era una habitación bastante grande y casi vacía. El chico se retiró dejando la única maleta de la chica al lado de la puerta. Hinata conocía aquel lugar, todo seguía igual...igual que el dia en el que se fue. Ya no había nada de su infancia. Sin pasearse por ningun rincon de la habitación fue directamente al baño y decidió tomarse un baño. Necesitaba relajarse, y eso que aun no se encontró con su padre o con su hermana. 10 años..y todo seguía igual. Todos seguía en su sitio, todo encajaba allí. Menos ella. Ella era la intrusa.
EN OTRO LUGAR, ITALIA:
El avión llegó a la hora adecuada, había sido un vuelo perfecto y aburrido, como cada cosa en su vida. Y es que no deseaba que el avión se estrellara, más que nada por toda esa gente, no era tan asqueroso para desearle tanto mal a alguien, pero todo su cuerpo gritaba en silencio por un cambio, y es que era un silencio que sólo él podía escuchar. Y eso lo volvía aún más loco. Aunque parecía exactamente lo contrario. Suspiro.
-Hey, ahora que paso?- dijo Deidara sacándolo de sus pensamientos, aunque no contesto. El rubio tambien suspiro y luego optó por quedarse callado al ver que su amigo lo ignoraba. Iban a ser semanas bastantes aburridas. De hecho nada más llegar al hotel cogieron cada uno una habitación y no volvieron a hablar ese dia.
MANSIÓN HYUGA
-Tio, ya esta aquí-dijo él secamente.
-Ya os he visto llegar.-dijo él con un tono de voz muy parecido.
-Podrías ir a saludarla, pasaron 10 años.-dijo el joven, aquello sorprendió al mayor.
-Lo se.
Silencio.
-En nada la cena estará lista- dijo él a modo de despedida antes de salir por donde vino.
Despues de mas de 20 minutos pasados intentando convencerse que tenia que bajar para cenar, logró sacar valor. Al bajar de la cama lo hizo rápidamente, por temor quizás a cambiar de elección, y salió de la habitación, pero nada más salir todo su valor murio. Allí, delante de ella, la adolescente de pelo castaño acompañada por un hombre, se lo había robado. El hombre hizo una reverencia y la castaña hizo lo mismo, aunque algo confundida y.. molesta?
Ella, a su vez también confundida, imito torpemente el gesto. La castaña se quedo mirandola. Hinata sentía fuertes ganas de llorar , huir, correr. Odiaba tener una personalidad tan debil. Se sentía tan pequeña e insignificante. La trataban como a una INTRUSA, y ella sentía que lo era.
-Ha-Hanabi-aquello la sorprendió, y sin darse cuenta que era su la voz la que había hablado con un tono de voz débil e indeciso.
La pequeña castaña sentía ganas de llorar, no de rabia, ni de tristeza, ni timidez. Sus ojos simplemente se llenaban de lágrimas.
-Bienvenida-dijo ella con un tono de voz ronca, al intentar controlar todo aquello. Hinata sonrió, casi sin darse cuenta. Una sonrisa verdadera, hecha sin pensar en hacerlo.
-La cena ya esta lista-una tercera voz entró en la conversación sorprendiendo a las dos, antes de que Hinata pudiera contestar.
-Esta bien, gracias Neji- sama-contesto la castaña mientras pasaba por al lado de la peliazul, dirigiéndose hacia las escaleras.
UN MES DESPUÉS:
Un ruido molesto que se vuelve monótono y repetitivo, empezó a sonar en la habitación. Ella ya estaba despierta desde antes, pero no se había movido. Abrió los ojos y cogió el teléfono con una mano, metiéndolo debajo de la manta para despues apagarlo. Sin ganas se bajo de la ca,a y se miro al espejo. Su pelo castaño caía sobre su espalda, y le tapaba gran parte de la cara. Metió la mano en el pelo y lo echó hacia atrás, dejando ver unos ojos claros y cansados. Llevaba días estudiando casi sin descansar, y como había acostumbrado, esa mañana también había despertado temprano. Se alejó del espejo bostezando mientras se hacía una coleta alta. Miró su escritorio, que tenía los libros ya abiertos.
Se sentó y sus ojos miraron sin querer por la ventana de la pared donde estaba su escritorio. Frunció en ceño y se acercó más a la ventana, apoyándose con las manos en los bordes de la ventana. Los dos pares de ojos tan parecidos se encontraron. Hanabi quitó la vista, empujando su propio cuerpo hacia atrás con las manos, provocando un ruido seco cuando la silla cayó, junto a ella. Hanabi cerró los ojos al ver que iba a caer, y que el golpe era inevitable. El dolor no tardó en aparecer. Escucho pasos subiendo las escaleras. Eran rápidos y fuertes. Los pasos siguieron corriendo hasta llegar delante de su puerta. Silencio Se quedo viendo el picaporte.
Pareció moverse un poco, pero no estaba segura del todo. Aun en el suelo, observando la puerta, sabiendo que al otro lado, otros ojos blancos estaban en la misma situación.
Escucho algo parecido a alguien levantándose del suelo y alejarse, luego escucho una puerta abrirse y cerrarse lentamente.
Hanabi se levantó con un sentimiento extraño. Por unos minutos había sentido como era que alguien se preocupe por ti, pero el final fue como siempre. Y allí el problema. Estaba feliz de que todo estaba igual? Que había pasado si su hermana había abierto la puerta y la había visto en el suelo? No lo sabia. Eso no había pasado, y ella era la culpable de que su hermana no abrió la puerta. Había pasado mucho tiempo desde que Hinata llego y ellas apenas intercambiaron dos palabras. Miró el reloj. Las 6:37. Que hacía su hermana a esas horas en el jardín? Suspiro y decidió dejar el tema. Había pasado un mes y ella no paraba de aplazar el tema, al igual que los demás. Sabía que no era justo ignorarla de ese modo, pero no era tan fácil hablarle después de tantos años. Y más siendo una Hyuga.
Hinata se dejó caer sobre la cama. Queria preguntarle como se encontraba. Que había sido ese ruido. Si se había hecho daño. Pero no tuvo valor. Más que valor, no quería molestar a su hermana menor, que parecía que la estaba evitando. Había pasado un mes desde que volvió a ''su casa'' y apenas había hablado con su familia. Su primo Neji, era el único que le hablaba, y eso que de pequeños la ignoraba.
Decidió bajar y preparar el desayuno, como se había acostumbrado en el último mes. Ella pensaba que ellos no lo sabían, pero se notaba una diferencia. Y es que la comida de la cocinera de la casa era buena, pero Hinata ponia mas tiempo y amor en la comida, a diferencia de la cansada cocinera, que agradecía la ayuda de la joven. Ella había empezado a trabajar poco después de su despedida, por lo que hasta hace un mes no sabía de la existencia de aquella tiida peliazul. No había tardado mucho en empezar a hablar con ella al ver que nadie le hablaba. Ella no era una sabia, no era una persona de negocios, ni era una Hyuga, pero era madre y aunque desconocía los motivos del comportamiento de los demás, ella en menos de una semana ya había conocido gran parte de la personalidad de la peliazul.
-Buenos días Hinata-sama-saludó la cocinera.
-Buenos días, Suzuko-sama-devolvió ella el saludo mientras entraba en la cocina.
-Tu siempre tan educada-dijo la anciana mientras reía levemente- Hinata va todo bien?-dejo de reir al ver a la joven y recordar que había salido corriendo. Ella levantó la cabeza encontrándose con los ojos azules de la cocinera.
-Si, perdon, se me olvidaron los tomates, ahora te los traigo- dijo ella levantándose y saliendo de la cocina. Volvió al jardín y su vista volteo a la ventana.
Había pasado un mes...y aun tenia la esperanza de que todo podía mejorar.
AEROPUERTO DE ITALIA:
-Sabes, no pensaba que iba a decir esto, pero me alegra tener que volver. Dudo poder aguantar más de un dia junto a ti-dijo Deidara mientras pasaban la puerta del aeropuerto.
-Hmp-fue lo único que salió como contestación antes de subir al avión. Y es que no tenia ganas de hablar, su padre lo había llamado ''urgentemente'' para volver a Japón. Cuando el vuelo estaba ya listo, se había dignado por fin decirle ese motivo tan ''importante''.
Hablar con una niña mimada. Aun recordaba la última vez que tuvo que cenar junto a la familia Hyuga, y con solo pensarlo ya le dolía la cabeza.
JAPÓN, MANSIÓN HYUGA:
El sol brillaba de una forma aburrida. Era una tarde tranquila. Después del desayuno se había encerrado en su habitación y se dispuso a darle vida, bueno asi como podía. Gran fue su sorpresa cuando su padre la había llamado a su despacho. Al enterarse de la noticia, rápidamente hacia su despacho y después de unos tímidos golpes en la puerta, entró en la habitación.
-¿Me buscabas, padre?- preguntó ella seriamente. No quería demostrar timidez delante de él, y no es que era su timidez falsa, solo que toda ternura desaparece delante del Hyuga.
-Si, te tengo que avisar de que mañana iremos a la empresa, creo que ya va siendo hora.-dijo el mirándola como si la culpara. No lo digas como si fuera mi culpa!...Llevo aquí un mes y me hablaste tan poco que no podrías llenar ni una conversación con las frases que me dijiste. Penos ella, quería decirlo, quería que él la notara. Era como si fuera invisible. Pero se callo.
-Esta noche, tendré una cena de negocios-dijo su padre como avisando de que ella no debía estar allí. La morena hizo una pequeña y rápida relevancia después de afirmar con la cabeza y se fue sin decir nada.
La noche había caído, dejando ver un cielo de verano sin estrellas y sin luna. Hinata miraba curiosa por la ventana.
Hinata pov:
1 mes...en los últimos 10 años de mi vida, no recuerdo momentos del todo felices, pero tampoco sentir algo así. 1 mes y ni me saludo...como si nunca falte, como si nunca volví. No quiero estar aquí. No quiero tener que aguantar las miradas, no entiendo nada. No me permiten salir, pero no lo reconocen...tampoco tengo con quien salir. Madre...estoy tan cerca de ti, y no puedo visitarte. Esto es peor que una cárcel, y no lo digo por decir. Encerrada en una habitación vacía. 3 comidas en silencio, salida al jardin y ya. Estoy castigada, pago condena. Y no se que hice...
Fin Pov Hinata.
Observaba por la ventana la puerta de la entrada a la mansión. Su ventana estaba escondida, pero podía tener una vista ó como una familia era recibida por el portero. Los observo. Era un hombre acompañado por una mujer de pelo largo y oscuro. Eran morenos y a su lado, otros dos chicos también de pelo negro entraron en la casa después de intercambiar dos palabras con el portero. No había podido verles bien la cara a ninguno.
Comenten si os gusto o si creeis que algo esta mal, cualquier critica esta bien recibida al igual que cualquier comentario bueno que me alegra el dia. Un beso
Marcy
