N/A Descargo de responsabilidad: Nada de esto me pertenece solo mis Oc
Convertida
Capítulo 2
-¡Lynda!
Cuando despertó todavía estaba en el asfalto pero se encontraba inquietantemente bien para haber sido apuñalada hace un rato.
- Sheriff Forbes ¿qué ha pasado?
-Esperaba que tú me aclarases eso.
-Yo recuerdo… que me atracaron, yo les di el bolso pero uno de ellos me apuñaló, el que estaba a mi espalda y después… nada… me duele la cabeza.
-Vete a casa, ahora mismo.
-Está bien ¿qué…?
Gritó, como nunca había gritado, ahí tirado en el asfalto estaban sus dos atracadores o lo que creía que eran sus atracadores, tenían miembros arrancados y todo estaba lleno de sangre.
-¿Qué pasa?- me pregunta la sheriff.
-¡Quédate aquí, no te muevas!- le dijo la rubia-Voy a llamar a alguien, no te muevas
-¿Para qué?
Igualmente se quedó sola con los cuerpos, con la sangre. No podía apartar la vista, lo cual era extraño porque normalmente tan solo pensar en ella la mareaba.
Tenía hambre, tanta hambre.
-Ya esta- dijo la sheriff sacándola de su ensimismamiento.
¿Qué estaba mal con ella?
-Creo que debería irme a casa.
-¿Estás bien?
-No, son demasiadas emociones juntas… el atraco y luego esto ¿qué clase de animal haría eso?
La miró con compasión en sus ojos.
-Después pasaré a verte para tomarte declaración, vete a descansar.
- Muchas gracias.
Sale de ese lugar sintiendo como la sangre la llama a su espalda.
Durante el camino de regreso a casa, Lynda se perdió, las calles de Mystic Falls se habían vuelto desconocidas y hostiles para la joven, además la cabeza le iba a explotar y seguía teniendo un hambre horrible.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó una conocida voz a su espalda.
-¡Damon!- gritó- Menos mal.
-¿Qué te ha pasado?
Lynda se imaginó a sí misma, seguramente iba como una loca y toda sucia. Deseó haber llegado a casa.
-No sé qué me ocurre, estoy tan cansada y tengo tanta hambre- ni tan siquiera había mencionado el asalto, la verdad es que no le importaba, lo único que quería era comer.
Los ojos de Damon se abrieron como platos.
-Escúchame todo va a estar bien, te voy a llevar a casa, y te vas a poner bien de acuerdo.
-Vale.
-¿Qué pasa?- preguntó el pequeño de hermanos los Salvatore al ver a Lynda y a Damon entrar por la puerta.
-Nada importante, algún vampiro ha salido de fiesta hoy.
-¿Vampiro?
-Está en período de transición.
-¿Transición?
Sus preguntas iban a la nada, pero no se preocupó mientras intentaba buscarle el sentido a las palabras de los hermanos.
-Voy a por una bolsa de sangre- dijo Damon.
-¿Sangre?
-Ven siéntate- le dijo Stefan en ese momento.
Hizo lo que le decía.
-¿Qué ocurre?
-¿Crees en los vampiros?-preguntó Stefan.
Negó con la cabeza.
-Pues existen y las brujas, hombres lobo también.
-Eso es imposible.
-Mírame.
En cuanto dijo eso, sus ojos se volvieron negros y su cara se transformó pero esta vez Lynda no gritó, de su boca no salió ni una sola palabra.
-Es verdad- logró decir.
-Aquí está la sangre- dijo Damon cuando volvió.
-Damon- Stefan se llevó a su hermano a un rincón- No creo que esto sea una buena idea.
-¿No iremos a dejar que se muera?
-L o que te estoy tratando de decir es que le dejes un par de horas para… asimilar la información y que tome la decisión.
-Tendrá toda la eternidad para asimilar la información.
-O se pasará toda la eternidad odiándote por haberle dado la sangre sin saber a lo que se enfrentaba.
-Al menos estará viva- le respondió Damon- Es mi amiga, no voy a dejar que se… ¿Dónde está?
Estaba corriendo como una loca por el bosque, necesitaba respirar los vampiros, hombres lobo, brujas,… todo verdad.
Era casi un sueño, debía serlo seguramente estaba todavía en el asfalto muriéndose, bueno según los hermanos Salvatore también se estaba muriendo ahora si no tomaba algo de sangre humana.
Damon vendría tras ella estaba segura, le haría tragar la sangre aunque fuese lo último que hiciese, en realidad no estaba segura de que fuese lo último porque seguramente si Stefan era un vampiro él también lo sería.
Oyó unos pasos detrás de ella, no es que no quisiese ser vampiro, la verdad es que, no estaba segura, solo sabían que existían de verdad desde hace unos minutos. No estaba preparada.
-¿Tú no eras la camarera?
Lo conocía, era el hombre que había ido al bar con Jenna hoy.
-Sí… soy yo, tú eras… ¿Elijah?
-Es muy peligroso estar en el bosque sola por la noche.
-Yo… sí tienes razón.
-¿Te encuentras bien?
Entonces lo hizo, dijo la pregunto más estúpida de su vida.
-¿Eres un vampiro?
Nada más pronunciar esas palabras se arrepintió, no podía ir preguntándole a la gente si era un vampiro.
Elijah se paró delante de ella en menos de un segundo, al menos no la tomaría por loca.
Parecía enfadado.
-Estoy en período de transición- se intentó disculpar ya que la mirada del hombre la quemaba.
-¿Y qué vas a hacer?
-No lo sé ¿cómo es eso de ser vampiro?- dijo con un hilo de voz.
Se maldijo a sí misma, qué clase de pregunta era esa.
A Elijah le debió de parecer porque esbozo una sonrisa.
-Todo depende del punto de vista.
Elijah miró al cielo y ella se quedó en silencio, no estaba muy segura de cómo responder a eso.
Lo miró no estaba segura de lo que quería decir ser una vampiro, lo que conocía eran solo los seres fantásticos de los libros, pero seguramente muchas de esas cosas eran inventadas.
La verdad es que Damon y Stefan parecían estar bien...y Lynda simplemente no quería morir.
¿Estaba mal eso?
- ¿Tienes sangre?- le preguntó al vampiro que estaba a su lado.
Elijah asintió y comenzó a andar.
-Tengo miedo- le susurró a la nada.
-Confía en mí- le susurró para su sorpresa Elijah.
