Todo había cambiado para él, Jun, el enano que tanto temía regresar a la escuela por las burlas de sus compañeros, ahora es el delegado de la clase gracias a los consejos de Tomoe, pero no todo parecía ir bien, porque, desde que ocurrió aquello, no ha vuelto a ser el mismo de siempre.

Han pasado 3 años desde entonces, Jun estuvo muy pendiente de todo, y buscando información sobre donde encontrar a nuestro padre, hasta que dio con el. Creo que mejor será que lo cuente de otra forma...

Jun se encontraba en la habitación mirando con detenimiento los muñecos que una vez le ayudaron a salvar su vida gracias a Shinku, una de mis hermanas pequeñas, preguntándose que hacer para que volviéramos a estar todos juntos de nuevo como antes, por lo que decidió salir de casa sin escuchar a Nori quien le preguntaba a donde iba, lo más evidente ir en busca de nuestro padre, pero, al salir el enano esuchó un ruido de unos cristales en su habitación y de pronto 3 fuertes golpes y corriendo volvió a entrar. Cuando entró vió 3 maletas en el suelo y se acercó a la mía la cual abrí de golpe apoyando mis manos en el borde de esta y mirándole amenazante.

Suiseiseki: ¿¡Enano, te crees que puedes tener siempre la ventana cerrada desu!?.-Dije mientras le gritaba.

Jun: ¡Al menos yo no voy rompiendo ventanas muñeca maldita! Espera... ¡SUISEISEKI! ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?.-Decía al borde de un ataque de nervios.

Suiseiseki: ¿¡A QUIÉN LLAMAS TÚ MUÑECA MALDITA DESU!?.-Dije alzando cada vez más la voz.

Fue entonces cuando una segunda maleta se abrió dejando ver a Souseiseki mi hermana gemela, quien se encontraba tomándome por los hombros.

Souseiseki: ¡Suiseiseki, calmate ya!.-Dijo alzando un poco la voz.

Suiseiseki: ¡No, no me calmo desu!.-Le dije entornando mis ojos y volvia mi cabeza a ella para mirarla. De pronto, la tercera maleta se abrió dejando ver a Shinku, con una expresión relajada en su rostro.

Shinku: ¿Es que no podeis llevaros bien en ningún momento?.-Dijo con los ojos cerrados para luego abrirlos esbozando una sonrisa.-Hola, Jun.

Despues de esto, nos encontrábamos todos en el salón tomando el té como antes, sin saber que pronto, aparecería mi medium, ya que deshice el trato con el chibi-humano y tambien el de Souseiseki.