Bien, espero que les guste... si es que alguien lo lee xD

Hmm.. está bastante corto, el próximo va a ser más largo no se preocupen.

ENJOY!

Salu2


Un frío invernal recorre mi cuerpo y no se trata de sólo una brisa que me hace tiritar, sino que me congelo cual iceberg.

Absolutamente nada me hace reaccionar. Lo único que puedo percibir es el sonido de mi propio pensar: soy tributo para "Los Juegos del Hambre", evento anual que tiene como objetivo entretener a los-traidores- habitantes del Distrito 13. Sí, mientras ellos se divierten viendo la masacre y comiendo palomitas, nosotros procuramos mantenernos con vida.

Logro volver a la realidad cuando escucho los chillidos desesperados de mi madre y siento los brazos vastos y fornidos de los agentes de la paz arrastrándome hacia el escenario, donde me espera Effie, con su cabeza gacha y una mirada pesarosa y compasiva.

Luego de todo lo que había acontecido mi familia, en especial si habían llegado a conocer a mis padres, era racional sentirse disgustado por el suceso.

Me encuentro frente a una pequeña escalera que me conduce a el escenario, y con una mirada desierta, sin remedio alguno, subo lentamente, arrastrando mis congelados pies por los escalones. Llego al frente del escenario y en un acto de coraje levanto la mirada y enfrento a la multitud.

Observo a todos los habitantes de mi Distrito, y al divisar a mi familia, aparto rápida y bruscamente la vista.

De repente siento una sensación de angustia. Tengo los ojos húmedos y un nudo me oprime el pecho..¿Será que quiero llorar? Definitivamente. Unas intrépidas lágrimas se escabullen por mis ojos y deslizan por mis mejillas.

Finalmente, Effie tiene el papel del tributo masculino en sus delicadas manos. Se aclara la garganta y recita las siguientes palabras: Derrick Johanson.

Puedo asegurar que jamás lo había visto, y mucho menos había escuchado de él. Me quedo observándolo. Su reacción es casi inmediata, unos segundos después de oír su nombre, se encamina donde el escenario, sin rodeos.

Teniéndolo próximo puedo analizarlo mejor: tiene cabello castaño, ojos verde esmeralda, es monstruosamente alto y robusto (podría matarme de un empujón sin problemas), y también puedo decir que es apuesto, pero creo que es un comentario fuera de lugar. Por otro lado puedo decir que tiene aspecto de arrogante, pero eso sólo sería una mala impresión mía, a causa de mi orgullo. En otras palabras, jamás me perdonaré el haberme humillado con mis malditas lágrimas en televisión nacional.

Por un momento logré olvidar todo, evadir el hecho de que en un par de semanas estaría aquí de vuelta, comiendo pastel de bienvenida o siendo sepultada... bueno mis destrozados y masacrados restos(si es que al menos queda eso), y por desgracia la última era la opción más viable. Pero logro volver a la Tierra al sentir los brazos cálidos y protectores de mis padres.

-No te preocupes, mi amor.-dice mi madre entre sollozos.- Todo estará bien, lo prometo, haremos todo lo posible para traerte a casa sana y salva, y prometo que así será.- dice con convicción y determinación.- ¿Verdad, Peeta?- Pregunta un poco menos motivada.

-Tu madre tiene razón, cariño- dice mientras voltea hacia mi madre y toma delicadamente su rostro entre sus manos, luego le corre un mechón que cae sobre sus ojos.-Hablaré con Haymitch, yo seré tu mentor.- dice volviéndose hacia mí.

No puedo siquiera expresar el sentimiento de sosiego que me aborda al percibir su optimismo y calma. Esta es una de las cosas que siempre he apreciado más de mi padre, es decir, amo a mi madre como nada en el mundo pero su pesimismo suele inquietarme y no es algo que me sienta muy bien en estos momentos.

Gracias al último comentario de mi padre siento un peso menos, no tengo que confortar a mis padres, por lo que voy a dedicarme a armar un buen plan de juego, no voy a dejar por nada en el mundo que la presidenta Coin sacie su sed de sangre con la mía.

Katniss POV

El único sentimiento que corre por mis venas en este momento es odio. No se trata de mi inmenso e irrefutable desprecio hacia la traidora de Coin, sino de un profundo odio hacia mí misma.

Amo a mi familia más que a nada en este mundo, es lo único que tengo, y así tuviese el Universo a mis pies, ellos seguirían siendo mi prioridad.

Esto es absolutamente mi culpa, puede que mi hija muera en las despiadadas garras de Coin, y no hay nada que pueda hacer al respecto.

Durante toda mi vida juré que jamás tendría hijos, para que no pasaran por esto: terminar hechos carne molida mientras el 13 (o el Capitolio en aquella época) se divierte en la comodidad de su hogar, televisando la matanza. Y al final de cuentas no cumplí con mi palabra.

Cuando decidimos tener a Annia hacía poco que habíamos contraído matrimonio. Nos casamos a los dieciocho, y para el nacimiento de nuestra hija teníamos al rededor de veinte años.

Fue como una suerte de venganza que tramó la presidenta: decidió avalar Los Juegos del Hambre para cuando Annie tenía tan sólo dos meses de vida.

Veinticuatro tributos se alistan todos los años, preparándose para una truculenta aniquilación y otra vez soy culpable de la muerte de muchas personas.

Siquiera puedo hablar de como me siento ahora; Peeta y yo esperamos a nuestro segundo hijo, y por nada del mundo voy a dejar que nazca presenciando el funeral de su hermana.

Ambos niños son el fruto de nuestro amor perpetuo y no voy a dejar que nos los arrebaten.