La cocina, la sala, el comedor, todo estaba deshabitado. Había un ambiente frío por todas partes, se podría decir que ese sitio estaba abandonado. El Cuartel General de la Legión de Reconocimiento estaba vacío casi en su totalidad. Una puerta al final de un pasillo se cerró, causando un eco. Todos los cadetes habían ido a aquella misión, excepto su Sargento. Debido a su fractura, se tenía que quedar, no podía usar el EM3D. El azabache se sentó en su cama, ''por suerte'' Irwin no le había dejado nada que hacer, sólo le pidió que descansara y que no hiciera grandes esfuerzos, por Dios, ni que estuviera a punto de morir, era sólo una torcedura que tardaría un mes en sanar. Dejó la taza de café que traía en su mano casi siempre y la dejó en su mesita de noche, para después recostarse en su cama. Arrastró sus manos hacia su nuca mirando hacia el techo, no escuchando nada más que algún pajarillo que aterrizaba en su ventana. Había demasiado silencio. Demasiada...soledad.

Su mente comenzó a divagar, pensó algunas cosas del pasado, reflexionando, culpándose en algunas, sobre todo se culpó por no haberle dado la maldita carta al castaño.

SU castaño. SU Eren. Preguntas sin respuesta favorable comenzaron a inundar su mente, como ¿Lo estarán cuidando bien? ¿Lo extraña tanto como él lo hacía justo en ese momento? No pudo evitar pasar por su mente aquella pregunta. La más preocupante de todas.

- ¿Sigue vivo? -Un eco retumbó en la habitación.

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Los galopes de varios caballos sonaban sin cesar, todos dirigiéndose a una misma dirección, haciendo una formación más junta, la cual después se separaría un poco más conforme se avance. Las capas verdes revoloteaban contra el viento y la fuerza del caballo, haciendo un sonido hueco. El castaño estaba al lado de Irwin, con la mirada fija, sabiendo muy bien lo que iba hacer, o al menos eso quería creer. En su mente se creó la imagen de su sargento, solo, recostado en su cama o sentado en su escritorio, vaya que se preocupaba por él. No porque fuera a morir o le pasara otra torcedura... Si no… aquella soledad, el menor nunca lo dejaba solo, iban juntos a casi todas partes, nunca se separaban uno del otro, tuvo miedo de haberlo dejado solo.

- ¡Eren! ¡Mantén el paso! -Gritó uno de los cadetes en su escolta, el chico se había atrasado por al menos 3 metros, tenían que mantener una distancia cercana.

-A… ah! -Fue lo único que atinó a decir mientras hacía que su caballo fuera un poco más rápido para alcanzar a los demás, quienes estaban muy pegados.- Lo siento… -Dijo ya más cerca del Comandante, para que lo escuchara.- ''¿Será que lo extraño? Cómo no lo voy a extrañar, ¡está solo en el Cuartel! Pero no sé que me preocupa tanto… Tal vez… es que me siento inseguro sin él a mi lado… No quiero romper mi promesa…'' -Apretó las riendas mientras miraba hacia abajo, no tenía que mirar al frente, su caballo seguía a los demás.- ''Espero que no dure mucho. ''

Una estela de humo rojo se asomó en el flanco izquierdo, eso significaba que había titanes. El muchacho sintió algo extraño, algo que hace mucho no sentía, desde que tenía al sargento con él no había vuelto a sentir aquello.

- Tengo miedo… -Musitó Eren cabizbajo, sintiendo cómo su cuerpo se inmovilizaba al decirlo.- Levi… tengo miedo… miedo de morir…

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El azabache seguía recostado en su cama, pensando en cómo les estaría yendo en aquella misión, esperaba que bien y que no hubiera un percance ''inesperado'' como la otra vez. Sintió algo raro en su pecho, algo que hace mucho no había sentido.

- Tch, todo saldrá bien. -Musitó hablando consigo mismo. Algo que hace mucho no había hecho, siempre tenía alguien con quien hablar, ese era Eren.

El sargento sintió una presión ahora, era algo como un ''mal presentimiento''. Trató de convencerse a sí mismo de que no se preocupara, no sirve de nada el tener preocupaciones, matar su cabeza con ideas que nadie sabe si pasarán. Eso era algo que odiaba. Odiaba el sentir miedo, preocupación, angustia. Dar vueltas en su cabeza a algo que no se sabe si pasará, es algo tonto.

Levi estaba tan acostumbrado a los mimos y cariños de su castaño que esa intensa soledad comenzó a pesarle, nunca pensó que iba a volver a saborear aquella soledad que parecía eterna.

- Está tan callado… -Volvió a hablar para sí mientras volteaba a su derecha. Un armario. Había chaquetas, ropa para ''salir'', y demás. El menor, como ahora dormía en el mismo cuarto del sargento, tenía su ropa en éste, sólo unas cuantas camisas para estar en el cuartel haciendo los deberes de limpieza y un par de chaquetas de la Legión. El azabache se quedó viéndolas un rato, para después levantarse de aquel colchón estirándose un poco.- Supongo que tendré que hacer algo para distraerme. -Caminó hacia un cajón en aquel armario y sacó unos pañuelos, uno para su cabeza y otro para su rostro, para después tomar una escoba de una pequeña bodega y comenzar a barrer. ¿No hacer esfuerzos? Tch, a la mierda Irwin.

El frotar de la escoba contra el suelo empolvado creó un ruido constante en aquél lugar donde el silencio reinaba.

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El humo negro se asomó ahora del flanco derecho, mostrando la presencia de un Anormal, muy cerca de donde estaba el comandante y el improvisado escuadrón. El miedo del castaño no pudo evitar crecer, convirtiéndose en pavor. Luchó mentalmente para convertir ese miedo en fuerza, pero le era casi inútil, se sintió presionado por no tener a su sargento a su lado, no sabía plenamente en quién confiar. Si confiaba en aquella escolta de cadetes que ni siquiera conocía… seguramente iba a resultar como la vez anterior. Tenía que salir vivo, lo prometió. Levi le dijo que hiciera lo que le dijeran, pero no podía, para el castaño, ellos estaban mal, había que enfrentarlos. Había que sobrevivir a como diera forma. Tenía que… para volver con su sargento.

- ¡Comandante Irwin! ¡Tenemos que luchar! -El miedo del castaño se vio reflejado en su rostro, lucía muy mal, no podía evitar preocuparse, tenía que sobrevivir a como diera lugar.- ¡Sí podemos hacerlo! ¡Hay árboles a los lados! ¡Hay que ocuparse del Anormal antes de que llegue aquí! -El castaño no pudo más, estaba demasiado desesperado.

El Comandante calló. Justo como el Heichou lo había hecho en la expedición pasada cuando lo iba persiguiendo el titán femenino a él y a todo el equipo. Como odiaba que lo ignoraran. Siguió llamándolo pero Irwin se hacía el sordo, señal de que se callara y sólo obedeciera a sus compañeros. Estaba mal. Muy mal.

Volteó hacia su derecha, donde estaba aquel Anormal, al igual que los de su especie, era rápido, no era como Annie, el titán hembra, ni como él, era un titán simple de unos 9 metros. ¿Cómo era posible que nadie de la Legión pudiera vencerlo? Sólo convirtiéndose en titán… Tal vez podría luchar con él…

- ¡No lo hagas Eren! -El Comandante habló.- Sería una gran desventaja que te convirtieras en titán ahora. ¿Y si no lo logras? ¿Recuerdas cuando no podías hacerlo?

El menor alejó su mano de su boca, lentamente, simplemente no podía seguir cabalgando viendo cómo sus compañeros morían, era justamente como en aquella ocasión, aquel miedo, aquella desesperación, el no poder hacer nada.

- Sólo haz lo que te digan. Si te dicen ''huye'', huyes. No discutas, cree en tus compañeros. Por favor. ¿Lo prometes?

- Lo… prometo… Heichou…. Le prometo que… no voy a morir. No voy a morir…

- Mientras estés fuera… Siempre piensa en lo mucho que te amo.

- Heichou… -Esos recuerdos llegaron a su mente, causando que algunas lágrimas cayeran de sus ojos.- ''Le prometí que no moriría… pero, si me quedo así, voy a morir, no puedo cumplir la promesa… Voy a luchar…'' -El chico desenfundó sus cuchillas sin detener el caballo.- ¡No voy a morir!

- ¡No lo hagas Eren! -Le gritó otro cadete de su escolta.- ¡Nosotros te protegemos!

- ¡Y si se supone que me protegen ¿por qué no hacen nada?! Tch! ¡No puedo quedarme aquí viendo cómo ese titán puede venir a comerme! ¡Si ustedes no luchan por mí, lucharé yo solo! ''No pasará lo mismo que la otra vez…''

- ¡QUÉDATE DONDE ESTÁS! -Gritó Irwin, desesperado por tal situación, no sabía cómo el sargento podía controlar a ese muchacho, era demasiado terco.-

Uno de los cadetes desvió su caballo, sacando ambas cuchillas, disparó el gancho hacia los árboles, yendo en dirección de aquel Anormal, no sería tan difícil, fue a la nuca del titán, haciendo el típico corte, pero sus cuchillas se rompieron.

- Ah!? -Fue lo único que dijo, antes de que el dichoso titán lo tomara en su puño y lo dirigiera a su boca para después engullirlo.

Una de las dos mujeres en aquella escolta lanzó un chillido ensordecedor, al parecer conocía a aquel muchacho.

- ¡VICTOR! -Fue su nombre el que chilló, mientras las lágrimas salían de sus ojos sin parar, su corazón se rompía en pedazos, viendo cada momento en el que su compañero moría, sin poder hacer nada. Esos dos muchachos se iban a casar en un mes.

Eren vio toda la escena, atónito. ¿Y si hubiera sido él? Bueno, ahora sabe que el titán tiene piel dura, pero aún así seguía siendo riesgoso. Siguió llorando en silencio temblando de miedo, más decidido a luchar que nunca.

- . . . No puedo quedarme así… ¡Tengo que luchar! ¡Si no nadie lo hará! -Apretó el mango de las cuchillas, tratando de no presionar el botón.- ¡Sólo yo puedo contra él! -Desvió su caballo de aquella formación, yendo hacia el titán. Tenía claro su propósito, matar a aquel estorbo. Matar a cualquier obstáculo que le impidiera volver a reunirse con su sargento.

El muchacho azotó las riendas del caballo, haciendo que fuera más rápido, al encontrar una zona adecuada, activó su EM3D, comenzando a columpiarse por entre los árboles. Veía su objetivo, compañeros suyos que estaban tratando de enfrentarlo, sólo para terminar siendo comidos. El menor no quería llegar a tanto, pero era obvio que un humano común no podía enfrentar a aquel titán de piel dura.

- ¡RETÍRENSE TODOS! -Gritó Eren mientras colocaba su mano en su boca, listo para transformarse. Le hicieron caso y se retiraron lo más rápido que pudieron, dejando al chico hacer la labor. El castaño cerró los ojos con fuerza mientras cerraba su boca, causando un brillo cegador.

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El pelinegro había terminado al fin los quehaceres, tardó aproximadamente 1 hora en terminar. Satisfecho por su arduo trabajo, dejó la escoba en el almacén, dispuesto a irse de nuevo a su solitaria habitación. Las pisadas se oían con eco, era una soledad espeluznante, como si un fantasma fuera a salir de la nada. Se encaminó hacia su alcoba, abriendo la puerta y cerrarla sin vacilar, suspirando pensando aún en su castaño.

- Maldita sea. -Se regañó, ¿por qué pensaba tanto? No tenía por qué preocuparse, aún si lo hacía, sería en vano. No podía hacer absolutamente nada. Sólo quedarse ahí… A esperar. A esperar a que volvieran… con o sin Eren.

Dirigió su mirada a aquellos harapos que se había puesto hace rato en la ciudad, estaban doblados en su cama, listos para guardarse. Caminó hacia esa ropa y desdobló los pantalones, buscando aquel pedazo de papel que había guardado ahí tiempo atrás. Lo encontró, desdobló aquella carta, comenzando a leerla por quinta vez. Cuidando que todo estuviera en orden, su letra, ortografía. La contempló bastante rato, aún pensando en cómo se le pudo haber olvidado dársela… estuvo toda la noche escribiendo esa maldita carta, era realmente un tonto.

- Tch -Cansado de regañarse a sí mismo por cosas no hechas o hechas equivocadamente, dobló la carta para regresarla a su lugar.

Se recostó en la cama, algo agotado. Limpió todo el Cuartel por sí mismo, en tiempo récord. Saboreó de nuevo aquella intensa soledad… realmente quería que regresaran, quería que Eren regresara. Sano y salvo. Era todo lo que podía hacer. Pensar en que su Eren regresará de nuevo a sus brazos. Que le susurrará un ''Te amo'' todas las mañanas, que lo besará hasta quedar desnudos y cansados en la cama…que la última vez que lo hicieron puede haber sido realmente…la última.

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- ¡MUERE! -Los pensamientos de Eren se vieron reflejados en las acciones del titán, mientras tomaba al dichoso Anormal entre sus brazos por su cuello, comenzándolo a ahorcar, arrancándole gritos ensordecedores y muy fuertes.

Los soldados alrededor se alejaban en su caballo a toda prisa, era el mismo tipo de sonido que usó Annie para llamar a los demás titanes para ir a comérsela, tal vez era el mismo truco, era el mismo chillido.

- ¡Está llamando a los titanes, Comandante! -Gritó una muchacha del escuadrón, con expresión de miedo.- ¡Tenemos que sacarlo! ¡YA!

- ¡No sabemos cómo! -Gritó Irwin, frustrado y algo envuelto en el susto, le había dicho a Eren que no lo hiciera, precisamente por eso, no sabía cómo sacarlo de ahí.- ¡El único que sabe es el Sargento Rivaille!

Las pisadas estruendosas comenzaron a escucharse más y más fuerte, los titanes venían del flanco derecho, mientras Eren terminaba por arrancarle la cabeza al Anormal. El miedo de todos creció, el Comandante estaba asustado, no por él, por la Legión, si esa bola de titanes llegaba y se comía a Eren, iban a ir por el resto de los soldados.

- ¡Comandante! ¡Necesitamos órdenes! -Gritó un soldado a lo lejos, todos estaban siendo carcomidos por el pánico, algunos huían, pero otros eran fieles a la decisión de su Comandante. Él estaba pensando rápidamente en varias opciones, pero todas resultaban en desastres. Eren terminaba gravemente herido, muerto o en su lugar, la Legión terminaba con grandes bajas.

- ¡RETIRADA! ¡RÁPIDO! -El Comandante giró su caballo, mientras los cadetes obedecían sus órdenes, éste se coló por entre todos los caballos, accionando su EM3D, comenzando a columpiarse por entre los árboles, yendo en dirección a Eren. Cuando llegó, se posicionó en la nuca de éste, apoyándose en un gancho que había puesto en esa zona.- ¡Eren, escúchame! ¡No podemos sacarte!

El menor, aún estando dentro del titán, podía escuchar claramente a su Comandante. ¿No lo podían sacar? ¡Es algo completamente absurdo! El muchacho sintió como una ola de preocupación inundaba su cuerpo. Si no lo podían sacar, ¿qué iba a ser de él? ¿Ya no regresaría con su Sargento?

- ¡Cuando esos titanes lleguen, y se coman a tu titán, tienes que salir lo más rápido que puedas con el EM3D, como lo hizo Annie en la anterior expedición! ¿De acuerdo?

Eren no se movió, ni el titán tampoco, aún estaba en shock, ¿iba a dejarse vencer así tan fácilmente? Si el Comandante y el resto de la Legión no querían ayudarlo, él tenía que valerse por sí mismo.

- Por favor… no mueras. -El Comandante desenganchó y fue de regreso a su fiel caballo, quien lo esperaba debajo, montándolo en dirección a los demás, huyendo con ellos. Se quedó pensando en lo que había hecho, ¿realmente estaba bien dejarlo ahí? Quería pensar que sí… Porque ya no había vuelta atrás. Recordó como más de la mitad murió protegiendo a Eren en la expedición pasada, él era realmente valioso, pero no tanto como la Legión entera… La Legión entera… Pensó en Levi, ¿cómo reaccionará ante tal decisión? De todas maneras ya estaba tomada. No debía de pensar en aquello y sólo tenía que tener fe, fe en que el castaño iba a salir vivo de esta.- Maldita sea, Levi… -Musitaba, enojado por la lesión que tenía el azabache, la razón por la cual no fue.-

El muchacho se preparaba mentalmente mientras la horda de titanes llegaba hacia él, y la Legión lo abandonaba. ¿Realmente iba a salir vivo de esta? Quería pensar que sí… Que sí y que iba a regresar junto a su querido Sargento sano y salvo, sí, eso iba a pasar.

- ''Levi… te prometí que saldría vivo…'' -Apretó con fuerza sus dientes, mientras peleaba por no llorar, aún en el interior del titán.- ''Pero no sé si pueda cumplir esa promesa…''

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- Tch… -El azabache sintió una fuerte presión en su corazón, y agachó la cabeza mientras ponía una mano en su pecho, sintiendo como dolía, como una clase de mal presentimiento.- Carajo… -Frunció el ceño pensando en lo peor, mientras raras emociones se acumulaban en él, tristeza, preocupación, incertidumbre, desesperación. Era algo que nunca antes había experimentado, pero tenía en claro, que algo ocurría. Algo malo. Que tal vez, algo malo estaba pasando. Pero, ¿Qué podía hacer? Nada. Absolutamente nada. Sólo esperar.

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- Levi… ¡Quiero salir de aquí! ¡Quiero huir! ¡No quiero morir! -El castaño comenzó a gritar en el interior del titán, pero ningún ruido salía de éste, sólo unos cuantos gruñidos- ¡Maldita sea! -Fue a por los titanes, comenzando a patearlos, descargando su furia en ellos. La ira se apoderó de él, la furia, la desesperanza, todo se acumuló en su interior. Comenzó a llorar mientras seguía matando a unos cuantos titanes, en comparación con los que quedaban, eran muy pocos. Lloraba completamente desconsolado, quería luchar para volver con su Sargento, tenía que.- Levi… Te amo, te amo mucho, Levi… Quiero... ser parte de tu vida por siempre… ¡Por siempre! -Entre el llanto, recordó los momentos hermosos junto a su Sargento, volviéndolo aún más sensible.

Los de la Legión estaban bastante retirados, no se podía ver ningún caballo ni soldado, ni ellos podían ver a Eren ni a ningún titán.

- ¡Irwin! -Lo llamó una muchacha del escuadrón que protegía a Eren, una de las chicas- ¿Fue lo correcto? Dejarlo ahí…

- ¿Querías morir? ¿Acaso no veías la cantidad de titanes que estaban ahí? -La regañó el rubio, molesto por tan tonta pregunta- Aún así, ya no se podía hacer nada.

- …Está bien… -La muchacha se sintió algo triste por el castaño, temía que no fuera a salir de ahí vivo.- Buena suerte Eren… -Musitó mirando hacia atrás para después azotar a su caballo para que fuera más rápido.

El cuerpo del titán de Eren cayó de rodillas al suelo, exhausto, cansado, agobiado. Mil y una preocupaciones abordaban su cabeza, mientras veía como los titanes se acercaban a él para comérselo. El titán comenzó a llorar, tal como Annie lo hizo aquella vez, sólo una lágrima rodó desde el ojo hasta el suelo.

- Le…vi… Le…vi… Tch….

Los titanes comenzaron a comerse el cuerpo del titán de Eren, arrancándole pedazos de piel con los dientes, desgarrándolos entre varios, peleándose por el pedazo. Cuando Eren sintió que su nuca era mordida, rápidamente creció el miedo, oh no, miedo no, tenía que ser valiente. Mientras el titán se comía el pedazo de su nuca, Eren saltó fuera de su titán, que suerte, salió completo y con su EM3D. Se desplazó por entre los titanes, no le hacían nada de caso, estaban más entretenidos con el cuerpo del titán que por un simple humano. Se columpió entre los cuerpos de los titanes, llegando hasta ver unos árboles. Miró si había alguien de la Legión por alrededor… Nadie. ¿Cómo se suponía que iba a llegar a los muros? Ni siquiera conocía bien el camino. Pero había otro problema… El gas. No iba a soportar demasiado, sólo le quedaba la mitad, eso no era muy bueno. Llegó hasta el árbol más alto que encontró, calculaba unos 25 metros de altura, lo subió, llegando hasta la copa, para ver si había alguien de la Legión, nadie… Genial... Muy genial… Se sentó en una de las ramas gruesas de ese árbol, estaba algo débil y cansado, realmente había tenido una fea experiencia. Y para colmo lo abandonaron ahí, sin un suministro extra de gas ¿Qué pensaba Irwin? ¿Qué iba a poder valerse sin gas y ni un caballo fuera de las murallas? Era una tontería siquiera pensarlo. Observó a la bola de titanes que se habían comido a su titán, y regresaron en fila, algo realmente raro, pero que a Hanji le fascinaría de seguro. Miró a su alrededor, sólo árboles… Ni un titán.

Un resplandor naranja se asomó por el oeste, el sol comenzaba a ocultarse, no era una muy buena señal… Tenía que pasar la noche ahí, solo y abandonado, sin mucho gas, iba a morir de hambre, y si no era por eso, se lo iba a comer un titán. Un escalofrío recorrió su cuerpo, maldito Irwin. ¿Por qué no podía irse con los demás? ¿Por qué no le dio un caballo para que se fuera a la muralla? Todo esto era muy confuso, y muy aterrador.

- ….Estoy muerto… -Musitó para sí mismo, sentado en la cumbre de aquel árbol.