Capitulo 2: Clases Selectivas
Bueno su día tan temido había llegado y eso que era su segundo día de clases...
Llego muy temprano y ya estaban las listas de las 16 clases. Arquería, Cocina, arte, Manualidades, natación, voleibol, básquetbol, soccer, atletismo, tenis, Porrismo, costura, carpintería, equitación, artes marciales y nado sincronizado. Todas muy importantes para los puntos extras de las otras materias.
El problema ahora era: ¿cuál escoger?
Reviso uno a uno los listados y ocasionalmente los demás alumnos se acercaban para llenar las listas. Todos llegaban y colocaban sus nombres. Todos estaban seguros de lo que querían... menos ella.
Rayos... ¿qué haré ahora? – pensó esta al ver que el tiempo iba caminando y pronto sería hora de entrar al aula.
En eso llegaron sus amigas y como lo habían dicho Eri y Ayumi, no dudaron en escribir sus nombres en Porrismo. Al menos tendría a Yucca para seguir deliberando en que clase quedar, pero esta sacó un bolígrafo y se fue directo a la de natación. Perfecto. Ahora solo faltaba ella.
ya decídete, las pruebas de cada una no chocan, así que prueba con las que te gusten y luego veras en que quedas... – le argumento Eri tomándola por los hombros – anda mujer, la diversión esta en tomar los riesgos...
Si, Kagome, HAZLO YA... – dijeron las otras dos. La aludida respiro hondo y sé decidió por tres: Cocina, Voleibol y Arquería. Si no quedaba en ninguno probaría en manualidades después... solo si no pasaba las tres anteriores.
Termino justo en el momento en que sonaba la campana y las cuatro chicas corrieron hacia su aula, que gracias a Kami, quedaba en el piso superior.
Ahora su pesadilla iniciaba. Los días martes y jueves, las clases de matemáticas eran las que la recibían al inicio de la jornada. Menos mal que no era lunes. Vio entrar al profesor y su atención solo la logró hasta que empezó a hablar de los temas a estudiar durante el semestre. Su mente voló hasta cierta personita de ojos dorados. Se pasó la mano sobre su listón rojo y recordó el día que lo conoció.
Yucca le pateo por detrás para que dejara de volar tan temprano y esta volvió a la realidad cuando el profesor comenzó a dictar unas ecuaciones de primer grado.
Se ve que algunas cosas no cambian, ¿verdad Kagome? – se susurro su amiga – pone atención o te pasara como el año pasado.
Gracias... – Yucca le hizo recordar su verano en cursillo por dejar dos materias, matemáticas estaban entre ellas y se había prometido no volver a distraerse. Pero como no hacerlo si lo tengo tan metido en la cabeza. Se dio unos toques en la cabeza y trato de resolver los ejercicios. No estaban tan difíciles, los conocimientos estaban frescos. Podía hacerlo.
La mañana transcurrió de lo más lenta y ella agradeció que ya fuera hora del receso. Por terminar rápido los ejercicios le dieron un punto extra para el siguiente examen. Eso era tener suerte. Y ahora estaba comiendo galletas saladas y conversando con sus amigas. Llegaron Rin con Sango y las cosas se pusieron mejor. Hasta que un chico de ojos azules se acercase peligrosamente a la mesa de ellas.
Sanguito... ¿conque aquí es donde te has escondido?¿Por qué me haces sufrir?
Houshi... te dije que me dejaras en paz, ¿qué no entiendes? – la chica se estaba enfadando
¿Qué quieres que haga por ti para que me perdones?
Que me dejes sola y te vayas con una de tus conquistas
Pero si a la que quiero es a ti... a nadie mas – miro con el grupo que estaba ella y se sorprendió al ver que ahí estaba – señorita Kagome, que coincidencia encontrarla
Y ahora conoces a mi amiga...
Este... es el amigo de Inuyasha, no vayas a pensar mal Sango – explico Kagome que ya sintió como era fulminada con la mirada. Tal vez con mencionarlo, sabia algo de él. Era como si se lo hubiese tragado la tierra. Apenas iniciaban clases y ya quería verlo.
Si, ese cobarde se anda escondiendo...
De Kikyo... – dijo la castaña un poco mas calmada y al ver que Miroku asentía continuo -... es que no lo puede dejar en paz y él que no le deja nada en claro – el chico la miró de una manera especial y luego miró a Kagome. Sango entendió a que se refería y su cabeza empezó a trabajar a favor de la pelinegra. Por su lado, la chica se entristeció al comprobar que había otra en la vida de su amigo. Será mejor que me lo saque de la cabeza, no tengo por que hacerme ilusiones.
Se ve que ya no están enojados – susurro Ayumi al ver que la tensión se había pasado
Si, cuando es de planear algo grande, ella es la mejor – contesto Rin que conociendo a sus compañeros, ya se imaginaba que harían. Aunque el parecido entre Kikyo y Kagome era enorme, pero con solo conocer unos minutos a la segunda; Eran evidente las grandes diferencias.
El receso terminó, dejando a los novios enojados, reconciliados y en busca del ojidorados que ya estaba en el aula con la mirada perdida en algún sitio.
Dile que no te interesa y listo; te quitas de encima a Kikyo – le dijo Miroku al sentarse en su escritorio
Si fuese tan sencillo... por mas que se lo digo, no entiende, ¿cómo te fue con Sango?
Pues mejor de lo que pensaba y creo que te tenemos grandes noticias – Inuyasha ni caso le hacia... sería mejor si le daba una probadita, solo para ver su reacción – es sobre una linda chica de primero – esto hizo que rápidamente el ojidorados levantara la vista
¡Que quieres con Kagome! – levantándose de su silla y clavándole la mirada
Nada; solo quiero saber que hay entre ustedes dos, porque solo amistad; no hay, ¿te gusta?
Feh... no es de tu incumbencia
Pero si mía... – Sango se había incorporado en la platica – apenas llevo dos días de tratarla y no quiero que la lastimes, es una gran persona
Apenas la conozco y ustedes están suponiendo cosas, somos amigos y ya. ¿Contentos?
La platica fue interrumpida por el profesor que recién llegaba al aula. Todos tomaron sus lugares y la clase de economía dio inicio...
A esa hora estaba en la prueba de cocina, bueno sería sencillo si era como lo imaginaba. Todo le saldría bien. Solo que la prueba se los iba a hacer de la preparación de un pastel.
Fue paso a paso como decía la recta, solo que al preparar la crema del pastel, le puso sal en lugar del azúcar y todo por estar pensando en Inuyasha y lo perfecto que sería regalarle el pastel.
Lo decoro lo mejor que pudo y se le olvido probarlo antes de que la instructora lo hiciese. Esta le dio puntos por la buena decoración, pero al probarlo... casi se atraganta y al no quedarle bien, reprobó la prueba. Rayos, ahora solo le quedaba dos y las pruebas serían por la tarde; después de todo; aun había posibilidades.
Regresó a su aula y como si sus plegarias habían sido escuchadas, se encontró a Inuyasha al cruzar en las escaleras. Ambos se quedaron mudos y ella se sonrojó.
Ahora sería perfecto para darle el pastel... si me hubiese salido bien, claro; ¿quién sera esa Kikyo? ¿Por qué huirá de ella?
tengo que regresar a mi salón, te veo después – fue lo único coherente que pudo decirle y siguió subiendo las gradas, en espera que este la detuviese
Eh.. claro, nos vemos luego – se desilusionó un poco, pero quería hablar con ella – Kagome...
Si – la chica se giro con su mirada llena de esperanzas. El chico por su parte se quedó estático por un momento, su sonrisa era única y sería perfecto grabarla en su mente.
¿Me esperas en tu aula a la hora de la salida? Quiero hablar contigo
Claro... te esperare, hasta la salida entonces – agito su mano en señal de despedida y subió rápidamente las gradas. Estaba feliz y aunque no clasificara para nada en las clases selectivas, su felicidad no se la quitaría nada.
Entro al aula y tomo asiento. Pocos habían regresado de sus pruebas y ninguna de sus amigas. Así que decidió esperarlas mientras leía sus clases, pero su mente fue rápidamente distraída por el inusual encuentro con Inuyasha... ni cuenta se dio cuando sus amigas entraron felices por haber pasado las pruebas y se le quedaban viendo.
Casi no tuvo tiempo para explicarles el porque estaba tan ida. La hora libre había concluido y dentro de tres mas serían sus pruebas. Tomó aire y se concentró lo mejor que pudo y tomar los mejores apuntes.
Mientras estaban en el almuerzo, Kagome vio pasar a Inuyasha junto a Miroku, seguidos muy de cerca por un grupito de chicas. Vio como el ojidorados las miro con desdén y pudo ver su enojo y como articulo la palabra Maldición... esto se le hizo algo gracioso hasta que Rin dijo que la chica líder del grupo era Kikyo. Eso fue un duro golpe para ella. La observó mejor y noto que tenia un cierto parecido a ella.
Con el hambre que tenía antes, ahora sintió un gran vacío, pero no por falta de alimento, sino por algo que trataba arrancar de su corazón y no podía. Dejó de lado su bandeja y mejor se concentro en sus pruebas. Voleibol sería la primera y mejor iba a cambiarse para estar lista. Se disculpó con sus amigas y se fue a los vestidores, sin antes buscar con la mirada a Inuyasha y casi se cae al darse cuenta que él también la estaba mirando. Ambos retiraron sus miradas y ella abandonó el comedor.
A pesar de tener cerca de Kikyo... me estaba mirando a mí... por Kami, ¿qué es esto que siento por él?
En las pruebas de voleibol...
El examen empezó con un calentamiento de 15 minutos y luego una serie de saques y voleos; para concluir con un mini partido entre las nuevas. Todo esto le recordó a sus clases de deportes en su antiguo instituto, pero con lo que no contaba era que después de ese mini partido, harían dos grupos y jugarían con las del equipo.
Todo iba a pedir de boca, hasta que suscitaron jugadas rápidas, que iban para ella, trató de rematar la primera, pero la pelota veía tan veloz que la saco de la cancha. Punto en contra. La segunda fue casi igual y se le ocurrió amortiguarla para que otra tratase de pasarla y así lo hizo. Punto a favor. Concluyeron perdiendo, pero fue un buen partido. Las seleccionadas se darían a conocer en la cartelera al día siguiente. Se iría a dar un baño antes de ir a los campos de arquería.
Se coloco de nuevo su uniforme. Ya llevaba dos pruebas y ahora sería la tercera. Mañana sabría si pasaba alguna o tendría que buscar otra cosa. Las horas sociales estaban tentadoras, pero serían su último recurso a usar si no pasaba nada.
En la prueba de Arquería...
Solo eran seis los chicos que iban a hacerla, así que los dejaron escoger los arcos y las flechas. No eran profesionales, pero sí las indicadas para el examen. Kagome reviso cada una y se decidió por un arco de madera, largo y flexible y unas flechas del mismo material que el arco con plumas en el extremo. Los demás la vieron extrañados y tomaron las de plástico. No hacia viento y no tendrían problemas.
Para todos había blancos, a 15 metros de distancia, los que lograsen llegar mas cerca del centro; quedaría en el equipo. La chica no sabia él porque escogió esa clase, solo que sintió su mano guiada hacia el papel de inscripción y los nervios la asaltaron. Tomo aire y estiró el arco frente a ella. Ni muy arriba ni muy abajo, justo a la barbilla. Se concentro en el centro. Inhalo aire al momento de tensar la cuerda y exhalo al soltar la flecha.
Había dado justo en el blanco y todos se le quedaron viendo, al igual que el profesor
¿Eres profesional? – le cuestiono aun sorprendido
No, es la primera vez que lo hago... – la voz casi no le salía por la emoción, era impresionante hacer algo bien, cuando no lo sabia. Sé sintió orgullosa de ella misma.
Pues tu te quedarás en el equipo y rechaza lo demás, te quiero aquí. Tienes un gran potencial y con mi ayuda lo podrás explotar al máximo.
Ya no hizo un tiro mas, su primera flecha fue mas que contundente.
Y yo que pensé que no sería buena en nada...
Se quedo a ver el final de las pruebas, dos chicos mas fueron los aprobados y el profesor la alentó a seguir practicando en casa. Tendría que comprarse su propio arco y flechas, pero mientras tanto, podía llevarse las del instituto.
Como se lo había dicho Inuyasha, estuvo a la hora en su aula, ya cuando quedaban pocos. Fueron bajando las gradas en medio del tumulto que se formaba y salieron por el frente riéndose por haber evitado a sus amigos respectivos. El chico al llevo a comprar un helado y se quedaron platicando en el parque. Se contaron un poco mas de sus vidas y se dieron cuenta que no eran tan diferentes. Mantuvieron su platica hasta que los últimos rayos del sol desaparecieron en el horizonte. Se les había pasado la tarde y ni cuenta se dieron.
¿En que clase entraras?
En Arquería, sabes, me fue tan bien que solo hice un tiro y el profesor Yamata me ingresó al grupo.
Debes ser muy buena para eso. Aunque no sé para que te sirviere eso después, a menos que entres al equipo nacional
Eso pensaba yo, pero es una clase y los puntos que dan, no se deben despreciar – concluyo la chica antes de despedirse. Había pasado la tarde más fabulosa de su vida. Inuyasha se acerco a ella y deposito un cálido beso en su mejilla. Era un beso de amigos, ¿no?
Pensándolo mejor... ¿para que me servirá todo esto? A menos que entre a un equipo como dijo él. La chica se encogió de hombros y siguió su camino hacia el templo, su hogar y su fortaleza dentro de poco...
Lo que no sabía ella, era que esas clases le servirían mas adelante. Para salvar su vida y la de su compañero de leyenda. Una leyenda que pocos conocían, pero una de las más antiguas, tan antigua como las reencarnaciones de ellos dos.
Continuara...
Sé que me quedo un tanto corto, pero la inspiración se ha ido por mis poros y todo gracias a la universidad. Perdón por el retraso y les pido paciencia para seguir la historia. Como verán con Paparazzi tbm me tarde, así que iré llevándolas a ambas para no dejar picado a nadie.
Le quiere
Agatha
Y los espero en los comments.
Besos y hasta la próxima entrega que sera "La leyenda de las cuatro almas"
