Capítulo II: Welcome: "Emperorof the Night, Cain nii-san"

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Sus manos, que estaban acariciando las mejillas de su pequeña hermana, bajaron hasta sus hombros y la derecha descendió hasta su cintura acercando el estrecho cuerpo de su hermana hasta quedar perfectamente abrazados.

— Eres mía— dijo Cain con posesividad mientras apretaba contra sí, a una sorprendida Kyoko que tuvo que recordarse que su queridísimo hermano la estaba abrazando y eso no era muy habitual así que debía relajarse ¡ahora mismo! ...

¡No podía!

"¡Tsuruga-san ¿qué hace?!" La cabeza de Kyoko no dejaba de dar vueltas, si no fuera por esa vestimenta tan inusualmente descubierta, estaría deshidratándose por la falta de agua de lo acalorada que estaba. Si tuviese las manos libres se abofetearía para volver en sí pero no, estaban tensas como palos recubiertos de escarcha a ambos lados de su cuerpo, sin ni siquiera tener la capacidad para temblar como el resto de su ser hacia.

De repente se tensó aún más, si cabía, al notar como él la estrujaba un poco más, como esperando algún tipo de reacción de ella.

"Oh no, piensa Kyoko ¿qué haría Setsu en este momento?" Kyoko recompuso su postura como pudo dentro de su nulo espacio vital y configuró una cara fría y lo más serena que pudo pero sin duda sorprendida y con una clara muestra de interrogación en sus facciones, todo lo que Kyoko pensó que se permitiría sentir Setsuka, justo antes de alzar la mirada hacia Cain.

Éste tenía la cabeza agachada hasta apoyar la mejilla en el pelo de su hermana, cuando ella se movió él también lo hizo, levantándose en toda su altura y mirándola fijamente a los ojos, unos ojos asombrosamente claros, con un brillo decidido.

La mano que Cain tenía posada en su cintura subió hasta su cabeza recorriendo todas las curvas de ella muy suavemente. Kyoko se estremeció ante el tacto, notando que sus manos ya no estaban heladas como lo habían estado cuando le había acariciado las mejillas, sino que eran cálidas y tenían un toque más amable, aunque no menos posesivo. Llegó hasta su cabeza y le acarició el pelo como si fuera un gatito y luego se lo aparto dejándolo caer a su lado derecho, con la mano que tenía en sus hombros ya libre del estorbo de la larga peluca, empezó a acariciarle los hombros desnudos a la vez que se agachaba hacía su oído.

— Estás muy tensa— le susurró dejando caer todo el flujo de aire caliente sobre su oreja y haciéndola estremecer de pies a cabeza con toda la intención del mundo.

Setsu le miró con sus ojos entrecerrados inclinando levemente la cabeza hacía el lado contrario del soplido para poder ver bien eso que sospechaba. Esa mirada. Esa mirada de "Emperador de la Noche versión Cain nii-san" como lo acababa de titular Kyoko ahora mismo.

¿Qué era esto? ¿¡Qué rayos se suponía que era esto!? ¿Acoso fraternal? ¿Venganza? ¿O un simple juego de Cain nii-san o tal vez de Tsuruga-san?

Él, ignorando deliberadamente el brillo demoníaco y exclamatorio en su mirada (sabía que ella probablemente estaba pensando que estaba jugando o tal vez castigándola) empezó a ejercer cierta presión con sus dedos a modo de masaje, paseándolos desde sus hombros hasta sus cervicales, primero sólo con una mano y después se le unió la que hasta el momento seguía rascándole el cabello cercano a la oreja, como quien mima a su querida mascota.

Kyoko podía sentir corrientes eléctricas bajándole por cada una de las vertebras de su columna recorriéndole cada fibra de sus músculos hasta llegar a la punta de sus pies, dejándola petrificada en el sitio sin poder distinguirse de una roca más que en el respirar y hasta en eso fallaba.

Ren, siguió mirándola fijamente hasta que, compadecido de la muchacha y viendo que, como había supuesto en un principio, su plan de seducción básico en una mujer no iba a tener el efecto deseado en ella, dejó caer los brazos a ambos lados mientras tomaba un poco de distancia, convencido de que como siguiese intentando relajarla/acosarla de esa manera, le terminaría por contracturar todo el cuerpo.

— Es tarde— dijo Cain de repente en tono despreocupado relajando sus facciones mientras le daba un par de palmadas sobre la cabeza y entraba el primero al baño a cambiarse.

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A la mañana siguiente se despertó con el inconfundible olor de las tostadas con mantequilla que Setsu estaba preparando en la cocina. Rodó sobre sí mismo para desenrollarse de las mantas que le cubrían hasta justo debajo y por encima de los ojos, se puso de pie cansinamente y se dirigió al armario a coger su ropa para darse una ducha e ir a trabajar a la filmación una vez más.

Cada vez se le daba mejor hacer de Black Jack. Comprendía al tipo, su sed de sangre, de venganza, de muerte. Completamente gratuita. Era estimulante y excitante. Cain nunca había llegado a matar a nadie, pero si había dado palizas sangrientas y eran…relajantes.

Alzó la mirada hacía su hermana justo antes de meterse al baño.

Otra vez esa jodida ropa. Una minifalda de tela negra adornada a base de cinturones atados entre sí que dejaban a veces pequeñas partes de piel visible y cuya largura le tapaba con suerte el culo. Atada a ella llevaba unos ligueros negros semitransparentes que acababan en unos botines de tacón alto y plataforma. Y lo peor, un corsé, un jodido corsé rojo, sin un tirante ni nada que se le pareciera. Bien apretado y sugerente, aplastando y moldeando levemente sus pechos, dándole más forma a su cintura, marcándole… mejor entraba al baño.

Setsu se giró justo para ver como su hermano le cerraba la puerta del baño en las narices, hacía varios minutos que lo había sentido pasar para ir a ducharse pero no había oído el ruido de la puerta cerrarse.

Se volvió otra vez para centrarse en el desayuno que ya estaba prácticamente listo y lo llevó hasta la pequeña mesa donde comían, inclinándose para dejar con cuidado los platos.

Había estado pensando toda la noche en la extraña actitud de su Nii-san, de normal él no era tan posesivo ni mucho menos tan dado al contacto físico, tal vez fue simplemente por su infrecuente separación de esos días.

Espera…eso… quería decir ¿¡qué su adorado nii-san la había echado de menos!?

Setsu se incorporó bruscamente con los ojos brillantes y con un escalofrío de excitación recorriéndole el cuerpo.

¡No lo podía creer, su nii-san, ese hombre con el repertorio emocional de una patata, se había puesto así porque ELLA no había estado cerca!, si no fuese tan doloroso alejarse de él por tanto tiempo, lo haría sólo para volver a sentirse tan dueña sobre él como en ese momento se sentía.

Ella siempre había visto a su hermano mayor como un ser omnipresente, omnipotente, lo único que tenía, lo único por lo que miraba incluso por encima de ella misma. Casi… no, una parte suya.

Él era una parte de su alma, incluso era una parte de su cuerpo ¿acaso no compartían la misma sangre? ¿ADN? ¿Células? Partían de los mismos padres, del mismo ambiente, nadie podía compartir más con él que ella, nadie lo podía entender más que ella, nadie lo podía amar más que ella.

Esa era la conclusión a la cual había llegado hacía mucho tiempo, sin poder comprender que había de malo en amar a tu hermano, no como un familiar más, sino como un hombre.

Al principio se había planteado la posibilidad de algo juntos, pero pronto supo que su nii-san no opinaba como ella (poco le importaban las opiniones fuera de las de él), así que dejó de intentar acercarse de esa forma ya que entendió que sólo conseguiría molestarlo y finalmente, alejarlo.

No lo permitiría, prefería vivir con su amor semi-escondido pero cerca, a estar separada de su persona más importante.

Pero al parecer algo había cambiado, o podía cambiar. Tal vez ¿no la había considerado porque ella todavía era prácticamente una niña por ese tiempo? ¿Eso quería decir que, ahora que tenía más cuerpo de mujer podía tener posibilidades? Definitivamente como Setsuka lo averiguaría.

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Yashiro estaba cómodamente sentado en su sofá con un portátil sobre las piernas y un café en sus enguantadas manos cuando sonó el teléfono.

— Moshi moshi, ah presidente, sí… no, todavía no le he dicho nada… De acuerdo la llamaré enseguida.

Cierto, todavía no había hablado con Kyoko-chan sobre su búsqueda de manager. El presidente había insistido en que era hora de que Kyoko tuviera un representante para ella, y él como profesional estaba de acuerdo, aunque como su hermano mayor y fan número uno de la pareja Kyoko-Ren tenía miedo de que, si resultaba ser hombre se inmiscuyera donde no le importaba.

De todas formas lo importante era el futuro de Kyoko y había que tener en cuenta que era una actriz nueva, joven, con mucho talento, pero por sobretodo, muy confiada. Aún con una agencia tan importante como el LME detrás de ella podía tener problemas sobre todo con la prensa rosa (ya suponía él que ese iba a ser su principal talón de Aquiles) a demás, con el éxito alcanzado con Dark Moon perfectamente se le podía haber adjudicado ya uno.

Dentro de dos semanas saldría al aire el primer episodio de Box R y ya había recibido un varias ofertas de quienes habían visto una muestra de Natsu en el adelanto anunciado en el Festival de Nuevos Dramas, por eso habían decidido que sería él quien se encargaría por el momento de Kyoko ahora que no tenía tanta carga como manager de Ren.

De hecho ahora mismo estaba supervisando las tres peticiones para dramas que le habían llegado para ella, pero Yashiro dudaba que le fuesen a gustar "Pobre Kyoko-chan, primero es la mala de la película y ahora la quieren como matona" pensaba negando con la cabeza y llorando exageradamente por ella.

Sin embargo hubo uno que le llamo la atención, había una propuesta para un anuncio de una exclusiva marca de bisutería. Ahí, junto al sobre venía una foto, era una elegante gargantilla de plata que, en efecto, Natsu luciría como la mejor de las modelos.

— Esto te encantará Kyoko-chan— murmuró Yashiro al aire con una sonrisa.

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Una vez terminaron de desayunar se dirigieron hacia el set. Al llegar Cain, pudo observar como Murasame en seguida se daba cuenta de que su hermana ya había regresado, y por como la miraba fijamente, también se había percatado del interesante atuendo.

Rugió por dentro ¿¡Quién se creía que era!? ¿¡Acaso no lo había visto ahí, junto a ella!? ¿Es que para ese tipo él era invisible? Fijarse en su inocente hermanita tan descaradamente… De verdad que no aprendía ni a golpes.

En un acto impulsivo y totalmente posesivo, Ren camuflado como Cain, se paró en medio del camino y se acercó a Kyoko. Mirándola fijamente, recorrió el contorno del corsé por los costados a un milímetro de distancia, sin llegar a tocar la tela hasta alcanzar el borde superior donde posó sus dedos y tiró hacia arriba suave y firmemente pellizcando la costura, para recolocarlo en su sitio.

Con esto y un leve movimiento de cabeza se despidió de su hermana y se encaminó hacia la sala de maquillaje, más deprisa de lo que un Heel debería andar.

Kyoko se quedó parada, totalmente roja y temblando, con todo el disimulo que pudo, de pies a cabeza. Otra vez, e-esa mirada de Emperador de la noche, no sabía porqué pero en Cain resultaba aún más perturbadora.

Ren había tranquilizado su paso al llegar a la sala de maquillaje, pero su mirada se había tornado algo más… trastornada y eso si que lo notaban las pobres estilistas, quien temían que estuviese debatiéndose entre matarlas o no por resultarle tedioso las dos horas de maquillaje diarias.

Lo último que ahora mismo le importaba.

Había decidido que sería más agresivo con respecto a su trato con Kyoko, eso es, que no se andaría con sutilezas ¡pero tampoco quería acosarla!

*Sigh… en serio, ¿Qué le estaba pasando? A él siempre se le habían dado bien las mujeres, ¡en todas sus modalidades! Pero Kyoko era como un nuevo espécimen cuyos estudios y técnicas testadas empíricamente en población general (estudio avalado en población americana, japonesa y pequeñas muestras europeas), no funcionasen.

Si era sutil, ella no se enteraría, si era directo… tampoco se daría por aludida seamos sinceros, sólo que en esta modalidad había más posibilidades de que ella huyera. Había que probar un punto intermedio, tenía que ser directo, acercarse a ella. Mucho. Pero sin asustarla, esa era la clave y la llave era el amor de Setsu.

Setsu no podía rechazar a su amado Nii-san, a ella le importaba poco lo que los demás opinaban sobre el incesto, la única opinión que merecía su atención sobre ello era la de su onii-san (el implicado). Si a él le parecía bien, y ese iba a ser el plan, entonces ¿Qué problema había?

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Kyoko estaba sorprendida a la par que emocionada. De la nada había creado o más bien Setsuka había emergido en todo su esplendor. Sin darse cuenta y mientras Tsuruga-san rodaba como B.J. y ella paseaba por los alrededores del set dándole vueltas a lo que había pasado la noche anterior y esa mañana, había caído en la cuenta de que tenía que pensar en cómo reaccionaría Setsu. Sin duda ella estaría feliz, tal y como ella lo había interpretado esta mañana y sin duda querría más atención.

Para ella, esa mañana en la cocina, los pensamientos y "recuerdos" de Setsu habían sido una revelación, prácticamente. Ese personaje realmente le gustaba y era un verdadero placer interpretarlo, pero no se sentía para nada reflejada en ella emocionalmente, o no se había sentido hasta el momento, así que nunca se había creído capaz de inventarse una historia tan coherente y lógica de la nada.

De repente y muy teatralmente, se paro en medio del camino y blanca como la leche cayó en la cuenta de que no había creado un pasado para Setsu, sólo tenía lo que la misma Setsuka Heel había decidido mostrarle, por decirlo de alguna forma. Había sido una mala actriz, una mala profesional ¿¡Qué diría Tsuruga-san!? Seguro estaría decepcionado con esta inútil kouhai que no se tomaba el trabajo en serio.

Tenía que pensar bien en el ambiente y carácter de Setsuka, ella era una chica seria y práctica, pese a lo que podía parecer. Kyoko estaba segura de que no se trataba de un capricho ni una rebeldía y que el amor por su hermano era sincero y lo había pensado durante mucho tiempo, así que seguro que se había planteado muchas cosas sobre la posible naturaleza de sus sentimientos incluso puede que aún siendo ella, se haya planteado su moralidad pero, y de eso estaba Kyoko segura, nunca los negaría ni mucho menos rechazaría. Setsu era ante todo una mujer valiente y tenaz.

Pero ¿Cómo había llegado hasta el equilibrio en el que estaban ahora? ¿Qué cosas le habían atraído de él? ¿Desde cuándo se había sentido así? ¿Cuánto dolor había tenido que soportar? ¿Qué era exactamente lo que esperaba de él? ¿Esperaba algo? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Recogida, rodando sobre sí misma en el suelo y murmurando un montón de cuestiones inconclusas era como se encontraba Kyoko cuando el alma de Setsu decidió intervenir y susurrarle unas frases.

No escuchó nada.

Pero lo tuvo todo claro.

No era Kyoko quien debía contar la historia de Setsu, mucho menos inventarla.

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Hasta aquí el capítulo de hoy. Quiero agradecer a todos por leer y por los comentarios que dejasteis, de verdad muchas gracias, me alegra que os guste y aceptare encantada cualquier crítica, sugerencia etz. Lamentablemente sólo pude contestarle a KariJB (ya me llegó tu respuesta) a los demás, no me daba esa opción, no sé porqué, ya lo siento.