Si te vieras con mis ojos.

shingeki no me pertenece y esto es un AU

Tras esa extraña noche el día amaneció monótono como siempre, la casa amaneció monótona como siempre... su padre partió a la librería ni bien desayunar, en cambio Jean decidió quedarse a holgazanear, era algo que hacía muy a menudo, la tv ofrecía entretenimiento barato y adormecedor solo a cambio de rendirle un poco de culto.

-vas a quedarte toda la mañana viendo televisión?

-si... eso pensaba hacer- dijo mientras hacía zapping distraído.

-al menos podrías pasear al perro...

-no es mi perro...


sentado en la banca miraba al perro de la familia olisquearse con otros similares, seguro le contaba cuanto se aburría encerrado en su patio todo el tiempo, o cosas así.

-aun no entiendo como acabe por aceptar sacarte a pasear- le dijo en voz alta al perro que se rascaba la oreja ignorándolo. Jean se puso de pie listo para regresar a su casa- nos vamos.

tras estas palabras colocó el asa de la correa en su muñeca y abrió la caja de cigarrillos, concentrándose en la llama que tenía cerca de su cara, entonces el perro se vio atraído por algún congénere y huyó, aprovechando la distracción de su paseador

-espera! vuelve aquí!- se quedó congelado varios segundos antes de salir tras él

El animal parecía más que motivado a alejarse de Jean, el cual terminó la persecución al ver al niño del otro día, su mente se puso en blanco, solo cambió el rumbo de sus pasos hacia su cabello negro y le habló, tocando su espalda para llamarle la atención

-hola... ha pasado tiempo- susurró muy nervioso, los atentos ojos que lo miraban sonrieron con un poco de compromiso

-hola...- tragó saliva

-hola... yo...- Jean no sabía cómo continuar la charla de su reencuentro, lo había soñado un millón de veces, pero nunca de este modo.- hola...

-...- Jean vio mucha confusión en ese momento en los ojos de ese chico, se arrodillo para alcanzar su altura y sacó un par de caramelos de su bolsillo.

-no te asustes...todo estará bien a partir de ahora Marco...- le alcanzó la pequeña ofrenda-

-¿Marco?- preguntó el pequeño haciendo añicos a Jean, fracturando su interior. con un impulso propio de su carácter sujetó al niño por los brazos, asustándolo y mirándolo a los ojos

-Luca!!- una mujer se acercó al niño y casi que lo arrancó del agarre de Jean, que aun no podía recuperarse.- se puede saber que haces!?- el joven se hacía la misma pregunta, solo podía ver a Marco temblando de miedo escondido detrás de aquella mujer.

-yo... no sé...- dijo retrocediendo un paso confundido. ¿como podría haber confundido el rostro de Marco?se dio la media vuelta y salió corriendo, su pecho ardía de dolor, solo quería apagarse y desaparecer.

-y el perro?- preguntó su madre al ver a Jean llegar solo. en ese momento Jean recordó su anterior carrera.

-... siempre podemos tener un perro nuevo-

-Jean, quizás debas visitar a la doctora de nuevo...esto está volviendo...

-NO!... deja mis recuerdos en paz!

-no son recuerdos! y te estás arruinando la vida!

-ya basta con eso vieja!- se le soltaron unas lágrimas- dame un respiro mamá!- no hubo silencio de por medio solo un abrazo de la mujer que por primera vez oía de los labios de su hijo esa palabra que siempre soñaba. en su interior Jean comprendía por primera vez el dolor que le había causado a aquella persona que le había dado la vida.

-hijo...¿qué está pasando?

-No podrías entenderlo- ella le acarició en silencio y le dejó llorar en paz.


Tras una semana sin un nuevo encuentro, Jean entendió entonces que ese tan popular "dios" no existía, y que quizás jamás volviese a ver a Marco. Tras esta experiencia, lo único que el joven había aprendido era a valorar a sus padres, diciéndoles de esa forma, después de tan larga espera

-Jean, mi hermana volvió del extranjero, va venir a cenar

-Que divertido...- dijo irónicamente mientras hacía zapping, aburrido

-La idea es que te comportes

-Seré un caballero...- se detuvo en un canal de música.- ni sospechara que su sobrino es un loco... si eso te preocupa

-me conformo con que la trates bien...

-entendido...


el tema de la visita traía a jean pensativo, no sabía que se sentía tener hermanos de sangre, pero los miembros de la legión de reconocimiento eran sus hermanos de batalla, excepto por esos infelices y traidores... jamás los perdonaría por haberlos engañado.

toda la travesía para despejar la mente lo había llevado a lugares de la ciudad que no solía frecuentar, y es que estirar las piernas consumían suficiente energía como para que deje de pensar demasiado. sus pasos sin rumbo se detuvieron en una esquina, donde había una carpintería, fuera del negocio estaban algunos muebles y accesorios de madera, en el aparador habían algunos juguetes hechos con cubos de madera pintados de colores, sus manos se dirigieron hacia un caballo con ruedas bajo sus patas.

-oiga! cuanto cuesta esto?- Jean ingresó al negocio, lleno de aserrín por todo el piso.- hay alguien aquí?- al no recibir respuesta se dio la media vuelta, llevándose consigo la figura de madera.

la caminata se prolongo hasta entrada la noche, cuando recordó el compromiso familiar, cuando apuro el paso para regresar a su casa, se maldecía por lo bajo, y también maldecía a ese tan popular "dios" por su afán de molestarlo.

cuando estuvo delante de su casa vio un auto estacionado que debía corresponder a las visitas, antes de ingresar sus piró hondo, preparado para el escándalo, sin embargo solo estaban las dos mujeres hablando en el comedor, por lo visto no habían oído la puerta abrirse, casi todas las luces apagadas indicaban que las celebraciones habían concluido, y que esas no eran horas de llegar.

- Jean es especial... no importa los problemas que me traiga... yo amo a mi hijo... seguro harás un buen trabajo...

-un buen trabajo? no... no lo creo, igual no es definitivo... solo es hasta que alguien pueda encargarse de él... no tengo la misma paciencia que tú para lidiar con un hijo perturbado

-ya llegué- carraspeó Jean llamando la atención, el ambiente en la sala se volvió pesado.

-hijo- la madre se puso de pie- esta es tu tía, recuerdas que...

-si, no me importa... ya me iba a dormir- dijo molesto, su madre quiso detenerlo, pero él se zafó del agarre y subió a su cuarto.

-día de mierda- pensó en voz alta y encendió la luz de su cuarto, viendo que alguien ocupaba su cama. -hey! esa es mi cama!- destapó al intruso, encontrando al niño de la otra vez, recién despierto aterrado el más pequeño le miraba horrorizado.-mierda...-murmuró-

-Jean! quería explicarte que tu primo pequeño estaba en tu cuarto- la madre del joven ya había subido las escaleras

-de verdad? no lo había notado!- respondió mientras el niño se escurría de un salto para abrazar las piernas de la mujer-

se sentía confundido, esa discusión no le permitía disfrutar de su reencuentro con esa persona especial. y marco parecía no disfrutarlo en absoluto.

-vamos a dormir al sofá... Jean siempre es maleducado con las visitas- la mujer le sostuvo la mano

-no, que se quede a dormir aquí, yo me voy al sofá- dijo Jean rascándose la mejilla- hey enano, seamos amigos...- le extendió la mano, sin embargo el pequeño se negó a asirla-

-voy a dormir en el sofá, gracias...

-espera... Marco, quédate a dormir en mi cuarto- se agachó como la vez de los dulces

-Luca, tu primo se llama Luca. - corrigió suavemente la mujer, Jean recordó el amargo incidente- me parece una buena idea Luca, dormirás mejor aquí.

-¿puedo dormir en tu cama?- preguntó el pequeño, inseguro

-claro! somos amigos verdad?

-¿lo somos?- Jean intentó no dejar que sus emociones le dominasen ante esa pregunta.

-los mejores amigos...- articuló con un nudo en la garganta y se puso de pie bajando las escaleras rápido, antes de que se cayera alguna lagrima.

-creo que no le agrado...- dijo Luca sentando se en la cama, la madre de Jean se sonrió tiernamente

-a él no le gusta nadie

-él me dijo "ha pasado tiempo"...-soltó el niño mientras se acostaba y era arropado, la mujer le restó importancia y lo dejó durmiendo nuevamente.


los pasos de la mujer fueron al sofá, donde Jean jugaba con su consola de videojuegos, la mujer entonces tiró de los cables del mando, haciéndolo chocar contra el suelo.

-estás loca!?

-parezco loca?- la mujer estaba molesta, mucho.

-lamento haber faltado alacena. ¿ya puedo seguir jugando?

-¿que le dijiste a tu primo?

-nada, sólo maldije cuando vi mi cama ocupada...

-Jean! me dijo que le hablaste como si lo conocieras! no metas a ese niño en tus asuntos!

- solo estaba bromeando! no fastidies!

-no puedo entender porqué has estado tan raro este tiempo!

-cuanto tiempo? los últimos 20 años?- se puso de pie y se acercó a la puerta de calle.

-Jean! adónde vas!?

-no tengo idea, supongo que donde no te moleste un hijo "perturbado" - tras decir esta frase miró a la invitada que estaba aun sentada a la mesa, con un gesto agobiado. cerró la puerta dando un golpe y se dispuso a deambular por la ciudad adormecida.


FIN DEL CAPITULO II

aun es introductorio, pero bueno, no quería hacerlo muy salvaje y repentino