Autor: Runa D., la única e irremplazable.
Género: Intento de humor.
Aclaraciones y advertencias: Sí, soy rubia. Sí, soy de ascendencia europea. Pero no, no soy J.K. Rowling y sus personajes son suyos de sí y de nadie más. Yo sólo los tomé prestados. Este fic puede contener OoC, incoherencias monumentales y tetas falsas. Si les molesta, mariposa mariposa a leer otra cosa.
Notas varias de la autora: A una de mis lectoras le dije que máximo actualizaría el viernes. Es sábado y de verdad me disculpo por la ligera demora. Además quería agradecer los reviews, me animan a seguir escribiendo. Este capítulo es mucho más corto que el anterior, pero sirve de antesala para el último, que es más largo (y tiene más estupideces). Diviértanse leyéndolo.
—¡¿QUE YO QUÉ?
El alarido lanzado por Draco Malfoy, alumno de Slytherin del quinto curso de Hogwarts, se escuchó por todo el castillo, sus terrenos y, tal vez, por toda Escocia. Tan fuerte fue el grito que Crabbe y Goyle saltaron alarmados de sus camas y se cayeron al suelo en un patoso intentó por espabilar.
El rubio estaba histérico. ¡Ese imbécil de Zabini! ¿Cómo no lo había evitado? Es decir, de sus gorilas-guardaespaldas podía esperárselo, porque con suerte les daba el cerebro para pasar el curso con el mínimo indispensable, pero, ¿Zabini? ¿Soy-un-bastardo-jodidamente-listo Zabini? No, él podría, no, no, es más, él TENÍA EL DEBER de haberle detenido.
—Cálmate, Malfoy, y piensa en un buen plan —le dijo el moreno.
—¿Calmarme? Mañana deberé hacer el ridículo delante de todo el jodido colegio vestido de sirena y ¡¿tú me pides que me calme, Zabini?
Draco iba de un lado al otro de la habitación, presa de una mezcla de resaca e histeria. Nervios. Vergüenza. Y furia. Sobre todo furia. Esas comadrejas hijas de la gran puta de la iban a pagar. Y el sangresucia de Jordan se jodería con ellos.
—Ya juraste, Malfoy, así que no te queda otra opción que...
—¿Que qué? ¿Que conseguir el maldito disfraz y ponérmelo? —lo interrumpió Draco sin ninguna clase de cortesía. Sus modales de la alta sociedad se habían ido a tomar por culo.
—Bueno, sí.
El aristocrático muchacho soltó una especie de rugido y sintió las casi irrefrenables ganas de tener tirar cosas a las paredes y hacer un berrinche como cuando era pequeño.
—Cálmate. Pensemos en algo —pidió Blaise. Crabbe y Goyle asintieron, dándole la razón.
La serenidad de Zabini, en complicidad con que el dar de alaridos lo había tranquilizado, logró que el Slytherin se sentara en el borde de su cama a meditar un poco mejor la situación. OK, entre el ridículo y la muerte prefería el ridículo, eso era obvio. Así que, bueno, si no había forma de romper un Juramento Inquebrantable, ¿dónde podría conseguir el disfraz de sirena?
Formuló la pregunta en voz alta.
Zabini se encogió de hombros, Crabbe y Goyle se miraron como diciendo que ellos tampoco sabían. La llevaban mal.
—Yo sé dónde conseguirlo —dijo una voz femenina a espaldas de ellos.
Los cuatro se giraron, sobresaltados.
Pansy estaba apoyada en el marco de la puerta, una mano en la cadera y una sonrisita de sabihonda que se reservaba sólo para sus compañeros de casa. Su pelo negro le caía sobre un lado de la cara, tapando una parte de su mueca burlona.
—¿Nunca te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, Parkinson? —preguntó Zabini en tono cortante.
Ella se rió.
—La verdad sí, pero hasta Snape escuchó el alarido de Draco y me pidió que viniera a ver qué estaba pasando —explicó—. Así que... necesitan un disfraz de sirena, ¿eh?
Ellos asintieron con vehemencia.
—OK. De verdad siento que no quiero saber para qué, así que omitamos esa parte. Sobre lo de conseguirlo, Sophie tiene uno de una fiesta que hicimos hace como dos años —continuó diciendo la muchacha—. Puede que la... ehm... parte de abajo le quede un poco estrecha, pero se puede solucionar, lo mismo que la cola. Ah, y en cuanto a la parte de arriba, ni se preocupen. En la revista corazón de bruja sale un artículo fantástico para hacerte crecer los senos.
—¡No me vas a colocar senos de verdad, Pansy, te lo prohíbo! —restalló Malfoy en el tono más autoritario que podía emplear. Era de una larga estirpe de Sangrelimpias, tenía dignidad. Y no iba a dejar que su más-que-amiga-menos-que-novia destruyera a golpe de varita eso último que le quedaba de orgullo.
Parkinson bufó y rodó los ojos.
—OK, haz lo que quieras, pero si te mueres yo no lloraré en tu funeral. Aunque podría enviarle a tu madre una corona de flores muy mona...
Se dio media vuelta, dispuesta a irse de vuelta a la sala común.
—Tres, dos, uno... —murmuró.
Entonces un grito de su más-que-amigo-menos-que-novio la hizo girarse.
—¡Está bien! ¡Está bien! ¡Está bien! ¡Tú ganas! —exclamó el rubio, mandando su dignidad a dar un paseo—. Haremos lo que tú nos digas.
Dios, qué gusto daba oír esas palabras de boca del principito de las serpientes, rey de los obstinados. Pansy habría dado mil galeones y hasta más sólo para poder escucharlo de nuevo y grabarlo.
Soltó una risita. Aquello del "haz le que quieras" siempre funcionaba con los hombres. Y pensar que el resto del colegio la consideraba tonta. Era una Slytherin, por Dios, y encima una chica. Podía manipular a los chicos cuanto quisiera, a veces incluso a ese chico. Aunque no muy seguido, la verdad.
—¿Lo que yo diga? Suena bien, Draco, pero —hizo una pequeña pausa para evitar reírse— no sé, tú mismo me lo acabas de prohibir.
Se encogió de hombros.
Draco la miró fulminante.
—Te lo desprohíbo. Ahora sálvame la vida porque no quiero irme a criar malvas junto a Diggory.
Pansy rió. Podría acostumbrarse a eso de verlo desesperado a causa de su orgullo.
—Vale. Iré a pedirle el disfraz a Sophie y mañana ya veremos cómo disfrazarte después de las clases —indicó la morena.
Salió de la habitación, dejando a un hosco Malfoy junto a sus compañeros de cuarto. Aquello de dar órdenes le estaba gustando. Mucho. Ya tendría tiempo más tarde para agradecérselo a las comadrejas.
Aclaraciones del capítulo:
Sí, sí, muy chico y Pansy no parece Pansy, pero yo tengo mi teoría: Los Slytherin son, según las características que nos da J.K., inteligentes, decididos y manipuladores, ¿verdad? Entonces, por consecuencia lógica, Pansy es inteligente, decidida y manipuladora. Y así decidí pintarla yo. Tan simple como eso.
Ahora, sean lindos y mándenme un review, ¿vale?
