Hola de nuevo. Bien quiero ir con este fic rápido así que publico el segundo capítulo de una vez para no hacerlos esperar tanto xD

Disfrútenlo :D

Soul Eater creado por Atsushi Okubo.


Capítulo 2.- Amistad

Pasaron 4 años desde que Crona fue abandonada en la puerta de un orfanato. La pequeña tenía ahora 6 años, pero aún no había sido adoptada.

Una de las razones: Ella no quería llamar mamá o papá a aquellos que no le dieron la vida. Por eso, se negaba a las entrevistas de adopción*.

Aquel orfanato era muy conocido por los niños de "buena calidad" que ofrecían en adopción, pues la mayoría de aquellos niños tenían buenos modales, vestían elegantes y eran encantadores.

Las dueñas eran muy estrictas y el reglamento que establecían era igual de estricto, y hacían que todos los pequeños siguieran cada regla al pie de la letra.

A Crona jamás le había gustado seguir esas reglas tan ridículas, por lo cual la castigaban encerrándola en el cuarto de castigos, sin postre ni juegos.

Pero Crona tenía un secreto que nadie más conocía. Se consideraba una "pecadora de nacimiento".

Cada que era encerrada en el cuarto de castigos, una extraña criatura negra surgía de su espalda y la regañaba por no obedecer lo que le establecían las dueñas.

Esa criatura se hacía llamar Ragnarok, la espada demoníaca.

Y había algo aún más extraño: La sangre en su cuerpo era de color negra y podía endurecerse como una piedra.

Crona, a pesar de la corta edad que tenía, sabía que cualquier persona que supiera su "secreto", no dudaría en llevarla ante la familia Law para que purificaran su pequeña alma.

Por esa razón, y porque odiaba ese orfanato, decidió escapar.

Así comenzó a vagar en el pueblo para poder encontrar un lugar donde nadie le haría daño, donde le ofrecieran ayuda, donde la aceptaran tal y como es. Su lugar ideal.

-¿Y qué harás ahora, estúpida Crona? Al menos lo bueno de ese orfanato era la comida de clase que nos daban. ¿Y cómo conseguirás dinero? ¿Piensas robar?- Preguntó Ragnarok

-No robaré… pe…pero no se cómo conseguir dinero o comida- Respondió la pequeña pelirosa cabizbaja.

-¡Vaya, qué tonta!- Y Ragnarok comenzó a golpear la cabeza de Crona.

Era muy noche y Crona estaba cansada. Sin un lugar a dónde ir, se dirigió a la plaza del pueblo y se recostó bajo un árbol que se encontraba en los alrededores.

Una música extraña y el sonido de voces despertaron a Crona de golpe.

Bostezó un par de veces, se frotó los ojos y observó en la plaza un grupo de chicas de distintas edades bailando al ritmo de aquella música.

La gente que pasaba por ahí comenzó a acercarse para ver el espectáculo. Crona hizo lo mismo.

Unas de las chicas bailaban y las demás cantaban y tocaban algunos instrumentos musicales. Después, con algunos pañuelos que usaban en su vestimenta pasaban entre el público que las observaban, y ellos les depositaban dinero.

Crona lo entendió rápidamente. Esas chicas eran gitanas que bailaban y cantaban, y a cambio el público les pagaba por sus espectáculos.

Cuando las gitanas terminaron su acto, el público se disipó, quedando Crona como la única espectadora.

Las chicas estaban a punto de irse y Crona se les acercó.

-¿Qué sucede, pequeña? ¿Quieres ver algo más?- Preguntó una de ellas.

-B…bueno… y…yo… quisiera aprender- Respondió tímidamente.

-¿Aprender qué?- Preguntó otra.

-L…lo q…que hacen.

-¿Y para qué quieres aprender?

-P…pa…para c…conseguir di…dinero.

-¿Dinero? ¿Pero qué dirán tus papás?

-Y…yo no tengo papás.

-Oh, qué terrible. Pobre niña.

-Si no tiene papás y tampoco dinero… podríamos enseñarle ¿no? qué dicen?- Preguntó una de ellas a sus compañeras.

-No lo sé. Jamás le hemos enseñado a niñas tan pequeñas.

-¡P…prometo hacerlo bien!- Respondió Crona intentando convencerlas.

Las gitanas se reunieron y comenzaron a platicar. Y minutos después, una concluyó.

-Muy bien, pequeña. Te enseñaremos, y debo decirte que normalmente estamos viajando en distintos pueblos. No será fácil.

-M…m… ¡me esforzaré!

-De acuerdo. Vámonos.

Así fue como Crona comenzó su nueva vida.

Pasaron 2 años y Crona se había convertido en una estupenda gitana. Podía moverse al ritmo de la música, cantar y hasta contar historias.

Y no mucho tiempo después, Crona decidió separarse de sus ahora amigas y continuar sola puesto que aún seguía en busca de su lugar ideal.

Mientras viajó con sus compañeras, Crona escuchó los rumores de unas tierras prohibidas, en las cuales la iglesia no mandaba, no existía.

Las Tierras de Death y el reinado de Shibusen.

Crona se despidió de sus amigas y emprendió el viaje a aquellas tierras.

Pasó un año. Crona viajó de pueblo en pueblo entreteniendo a niños y algunos adultos.

Sus espectáculos eran sencillos, pero entretenidos.

Con una pequeña caja musical que las gitanas le regalaron, Crona bailaba y cantaba historias cortas y maravillosas. El público que se detenía a verla y escucharla le pagaban cantidades considerables de dinero, puestos andantes le daban ropa y fondas la invitaban a entretener a sus clientes a cambio de dinero y estadía.

Pero lo que más le sorprendía al público era que sólo era una niña de 9 años.

Hasta que finalmente un día, Crona llegó a las tierras prohibidas.

En la cima de una colina de no mucha altura se podía observar perfectamente el palacio de Shibusen.

Crona estaba nerviosa. ¿Qué tal y si los rumores eran falsos y era una sucia trampa de la iglesia para que aquellos pecadores llegasen por su cuenta a morir?

Después de pensarlo, dio media vuelta para regresar, pero alguien sujetó su brazo.

Crona volteó rápidamente para encontrarse a una niña de su edad, peinada con dos coletas y luciendo un lindo vestido rojo con blanco. Sus ojos eran de un color verde esmeralda muy peculiar.

-¿Sabes cantar o bailar?- Preguntó la niña muy emocionada.

-Ahh…s…sí… ambas cosas.

-¡Qué bien! Acompáñame.- La pequeña llevó a Crona a una enorme plaza, en la cual, transitaba mucha gente.

-Vamos, vamos, haz algo, por favor- Suplicó la pequeña, sentándose en el piso a la vez para disfrutar el espectáculo.

Crona sacó de la bolsa que llevaba consigo la caja musical. Le dio cuerda y la colocó en el piso.

Al momento en que la música sonó, Crona comenzó a cantar una de sus historias y a bailar.

Al principio nadie le había prestado atención, pero minutos después, la gente comenzó a reunirse, y finalmente la plaza se convirtió en un escenario.

La niña de coletas estaba sorprendida. Jamás había visto a una niña de su edad hacer lo que Crona hacía.

La música paró, al igual que Crona.

La niña se levantó y aplaudió. El resto de la gente la imitó.

Los niños que se encontraban alrededor suplicaban otra historia.

La niña de coletas se quitó el delantal que adornaba su vestido y lo colocó en el piso, después buscó en su bolsillo algunas monedas y las depositó en el mismo.

Y el día pasó con Crona cantando y bailando.

El público finalmente se disipó.

-Eres increíble. Jamás había visto algo así.

-G…gracias.

-Toma. Esto es tuyo.- Y la niña le entregó su delantal con el dinero que Crona ganó.

-G…gracias.

-Mi nombre es Maka Albarn. ¿Cuál es el tuyo?

-Mi…no…nombre es Crona.

-Dime Crona, ¿te quedarás o te irás como todas las gitanas lo hacen?

-Bu…bueno… acabo de llegar aquí…p…pero no sé si quedarme.

-Deberías quedarte. Este es el mejor lugar de todo el mundo. Por cierto, ¿dónde están tus papás?

-Y…yo… no tengo papás.

-¿Entonces estás sola?

-Sí.

-Qué triste. Mmmm… Ya sé, ven conmigo, te mostraré algo.- Maka tomó la mano de Crona y la llevó a su casa.- Aquí es donde vivo. Puedes quedarte si quieres.

-Pe…pe…pero y…yo no podría… ¿Qué dirán tus papás?

-Bueno, mamá se fue de viaje hace 3 años y papá trabaja en el palacio de Shibusen. Siempre me manda comida y está a cargo de mí, y a veces viene a verme, pero otras no puede.

-¿Y eso no te entristece?

-A decir verdad no quiero a mi papá. Mamá y él se separaron porque la engañaba con otras mujeres. Pero mamá me dejó con él porque no podía llevarme a donde ella fue.

-E…eso es triste.

-Quédate conmigo. Así ya no estaré sola.

-Pe…pero…yo…

-¡Ya sé! Quédate hasta que encuentres una casa dónde vivir, ¿sí?

Crona se quedó pensando en esa propuesta por minutos. Quedarse con Maka mientras conseguía el dinero suficiente para comprarse una casa.

Finalmente aceptó.

-E…esta bien. Me quedaré. Gracias.


Ahí está. Espero les haya gustado y continuen la historia conmigo ^^ Y ahora si, nos leemos hasta mañana.