NOTA AUTORA:

hola fanáticos y fanáticas de K-ON, lamento realmente tardar tanto, pero perdí toda la inspiración durante este tiempo, no sabía bien como continuar, de hecho aún no lo sé…si están molestos en verdad los comprendo bien, pueden darme con un palo si así lo desean xDDD

Espero les guste y disfruten

sin más a leer y gracias infinitas por pasar por aquí.

NOTA: K-ON NO ME PERTENECE!


Recuento:

Eran pasadas las 23:49 y un desagradable sonido entorpecía el dormir de la baterista de "HTT", de mala gana miró su celular que vibraba sobre su cajón, con dificultad miró quien llamaba, era un "número desconocido", dudó profundamente en contestar, pero luego de unos segundos se decidió por recibir la llamada.

- Diga…- Contestó semi dormida.

- Ritsu, soy Miyuki , la madre de Mio.

- Ah sí, señora Akiyama, ¿sucede algo? - Preguntó con tranquilidad la baterista mientras rascaba su frente.

- Secuestraron a Mio…


-¿¡Qué!? - Preguntó desconcertada mientras se sentaba en la cama por la impresión, en sólo segundos su mente quedó en blanco tratando de volver en sí - Voy para allá - Fueron las únicas palabras que salieron de su boca antes de finalizar la llamada de su celular. Sin comprender en su totalidad se levantó de aquella cama, se sacó la ropa y se puso la que tenía a su alcance, se colocó las zapatillas con apuro sin tomarse la molestia de atarlas. Cogió el suéter que estaba sobre su cama y salió de esa residencia corriendo a toda prisa. La leve ventisca que existía en esa noche golpeaba la pálida piel de Ritsu que poco a poco asumía la realidad. Lagrimas caían por su rostro de sólo imaginar a Mio lejos de ella y corriendo peligro. Ya no podía protegerla, ahora la morena se encontraba vulnerable.

Solo faltaban algunas casas para llegar a la residencia Akiyama, con la manga del suéter secó las lagrimas que resbalaban a lo largo de su mejilla sin detener el paso, sentía como la ansiedad se iba comiendo segundo a segundo su ser, sólo quería entrar por esa puerta y encontrarse con la silueta de la pelinegra sonriéndole como cada día. Subió las escaleras lo más rápido que pudo, cuando se disponía a tocar el timbre de la casa, la puerta principal se abrió frente a ella. El cuerpo de la señora Akiyama la recibía con lagrimas en sus ojos, en ese momento el corazón de Ritsu dio un vuelco y comprendió la gravedad del asunto. Nuevamente sus ojos se humedecían, su pecho se apretaba y las piernas no le respondían, se arrojó al suelo devastada dejando salir todas las lagrimas que se escondían tras sus ojos. Lentamente la madre de la bajista se agachó junto a ella para consolarla con un dulce abrazo maternal para contener el horrible miedo que recorría el cuerpo de la baterista.

Pasado unos minutos el silencio se rompió en aquella entrada.

- Vamos Ritsu, no es bueno que estemos afuera, te queremos presentar a alguien- Mencionó la madre de la morena mientras le secaba cuidadosamente las lagrimas con un pañuelo blanco.

- ¿Presentar a alguien?, ¿A quién? - Respondió sin comprender mucho mientras se ponía de pie con las pocas fuerzas que tenía.

- Entra - Señaló la mujer que le indicaba con la vista la puerta principal.

La castaña entró a la casa, estaba cálida como siempre, el cambio temperatura hizo que su cuerpo se estremeciera un poco, sentía voces provenientes del comedor, lentamente las siguió con algo de inseguridad. Al llegar ahí vio a tres hombres conversando y señalando lugares en un mapa que se encontraba estirado a lo largo y ancho de la mesa para comer. Entre ellos pudo ver al señor Akiyama que tenía un evidente rostro de cansancio.

- Buenas noches - Dijo la ojimiel interrumpiendo la conversación de los señores con algo de vergüenza.

- Ritsu, que bueno que llegaste - Indicó Hiromu, el padre de la pelinegra acercándose para abrazarla como de costumbre - Permíteme presentarte - Expuso liberándola del abrazo mientras se acercaba nuevamente a los señores que la miraban fijamente.

- Ella es Ritsu Tainaka, es la mejor amiga de mi hija - Expresó el señor Akiyama con un tono algo desesperado.

Ambos hombres miraban con atención la silueta de la ambarina. La vergüenza ya se estaba apoderando de su cuerpo, no veía reacción en aquellos hombres y sentía como las miradas le apuntaban con determinación.

- Señorita Tainaka, es un gusto conocerla, mi nombre es Daisuke y soy el Oficial de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales - Mencionó un hombre de aproximadamente 45 años excelentemente vestido de un terno negro casi hecho a la medida, acompañado de una corbata negra y camisa blanca ,era un hombre de gran altura e imponencia, calvo y tenía una notoria cicatriz en su ceja izquierda.

- El gusto es mío - Respondió estrechando con su mano derecha la del hombre.

- Buenas noches, mi nombre es Ryunosuke soy el Oficial de la Brigada de Reacción Táctica del país - Decía un hombre de unos 35 años que caminaba lentamente hasta ella, perfectamente vestido al igual Daisuke, anteojos ópticos y cabello corto perfectamente arreglado. - Seré el encargado de organizar todo el plan de rescate de la señorita Akiyama - Finalizó diciendo el policía con seguridad en sus palabras.

** POV Ritsu **

Sin comprender aún bien lo que pasaba, sólo me dispuse a responder con rapidez la presentación del segundo especialista , realmente no había entendido el nombre de sus especialidades ni sus nombres, yo no tenía cabeza para memorizar nada en ese momento, nunca fue mi fuerte recordar las cosas y en este momento lo único que podía tener en mi cabeza era el rostro de Mio.

- Es un gusto también - Respondí vagamente debido a mi incomprensión.

Pude notar que me observaban extraño, creo pudieron percibir a kilómetros de distancia que yo no había entendido nada de lo que me habían dicho, no sé exactamente bien que expresión tenía en ese momento, pero claramente no debe haber sido la mejor. A pesar de ello ambos se miraron y se sonrieron, en primera instancia creí que se estaban burlando de mi, pero al instante ambos me regalaron una sonrisa comprensiva que me hizo cambiar de parecer.

- Comprendemos que en este momento no entienda bien las cosas señorita Tainaka - mencionó Ryunosuke mientras se acercaba lentamente hasta donde yo estaba - Pero necesitamos hablar con usted, puede que nos sea de gran ayuda en este momento -Me dijo pasando por mi lado en dirección a uno de los cómodos asientos de la sala. Lo sigo con la mirada hacer su recorrido sin entender bien las cosas aún, veo como toma de la mesa a unos metros del una moderna grabadora de voz junto a un cuaderno y lápiz dorado. Realmente la situación me desconcierta, con su mano derecha me invita a sentarme junto a él para que hablemos. Mentalmente me niego a la situación, siento que debería estar recorriendo las calles de la ciudad buscando a Mio en vez de estar sentada hablando como si nada pasara, la situación me supera y se lo digo sin reparos.

- Si piensas que me voy a sentar ahí para conversar estas mal - Digo con disgusto - ¿No deberían estar buscando a Mio en este momento? - Les digo dirigiéndole la vista a los dos profesionales con ira - ¿No creen que en vez de sentarse a escucharme deberían estar enviando a sus policías a rescatar a Mio? - Digo ya perdiendo el control de mis palabras y por qué no decirlo, de mis actos.

Al decir esto sé perfectamente que les estoy faltando el respeto, pero realmente, ¿Puede existir algo de cordura dentro de mi sabiendo que a la persona que amo está en peligro?

- Entendemos como te sientes Ritsu - Me dice desde atrás Daisuke mientras camina hasta quedar frente a mí, la respiración se hace mas fuerte producto de la ira, me pregunto cómo puede sentir empatía de mi situación o la del señor y señora Akiyama si no sienten lo que nosotros sentimos en este momento, estuve a segundos de decirle todo esto en la cara, pero se adelantó en hablar.

- Puedo entenderlos a todos - Dijo mirándonos uno por uno con seriedad - Si trabajo en esto es justamente porque yo también viví el secuestro de mi hermano menor hace años atrás y no me fue grata la sensación de no tenerlo cerca, por eso te entiendo Tainaka y no sólo a ti, a ustedes también - Dijo dirigiendo su mirada seria y penetrante a los padres de Mio.

De alguna manera sus palabras hicieron que las revoluciones de mi cerebro bajaran, tragué saliva aún sintiendo la impotencia de no tener cerca a mi mejor amiga, si es que puedo aún llamarla de esa manera. Respiré profundo y volví a mirarlo, no me quedaba de otra que sentarme en ese asiento y responder a cada interrogante que se les ocurra preguntar.

Conforme pasaban los minutos el corazón me daba punzadas cada vez que escuchaba salir de la boca de Ryunosuke algo referente a Mio, cada vez que la mencionaba, no importaba como, "Señorita Akiyama", "La Joven Akiyama" o "Nuestro objetivo", realmente no importaba como la nombrase, para mí todo se remplazaba por "MIO". La pelinegra que en este momento no estaba conmigo enfrentando esta situación, sino enfrentando una mucho más dura y dificil.

- Eso ha sido todo Ritsu, créeme que nos será de mucha ayuda todo lo que nos has contado - Dijo el hombre de anteojos apretando el botón de pausa de la grabadora y dejando nuevamente el cuaderno sobre la mesa - Y no te preocupes por nada, ocuparemos todos nuestros medios físicos, tecnológicos y de inteligencia para poder encontrar a tu amiga - Me mencionó antes de ponerse de pie para llamar por teléfono.

Recién ahora, luego de dos horas de una agotadora entrevista con Ryunosuke comprendo que sólo están haciendo su trabajo, lo único que realmente anhelo es que todo esto termine luego, o que simplemente sea un sueño del que no puedo despertar aún, pero algo más allá de mi me trae a pisar tierra y me refriega en la cara que todo lo que estoy viviendo es la realidad, mi realidad.

Eran cerca de las 2:25 Am, el timbre de la residencia sonó impacientemente, me iba a parar para abrir la puerta, pero me detuve al ver que el señor Akiyama corría hacia ella, por un instante pude percibir que corría hasta la entrada con la esperanza de ver a Mio y debo admitirlo, yo también imaginaba lo mismo, pero ambos nos decepcionamos al ver tres rostros aparentemente destrozados por las lagrimas, eran Mugi, Yui y Azusa.

Las tres entraron y me vieron sentada en el mismo lugar de la entrevista, mi rostro no tenía rastros de lagrimas pero de alguna manera sabía que pronto saldrían nuevamente. Yui corrió hasta mí y me abrazó con fuerza, el dolor de mi corazón se volvió a intensificar y naturalmente comencé a llorar mientras Mugi y Azusa se nos unían para abrazarnos. No era la única que se sentía mal ni vacía, ellas también sentían ese dolor.

Pasamos minutos hablando de lo que había pasado luego de detener nuestras lagrimas, estábamos todas tomadas de las manos entregándonos fuerzas que realmente no teníamos. El corazón me quemaba cada vez que recordaba aquel último beso que pude darle, el roce de sus labios haciendo contacto con los míos no me era indiferente, el sólo hecho de recordarlo hacía que mi estomago sintiera mil mariposas recorrerlo, sin duda alguna deseaba otro, quería abrazarla, la extrañaba.

Eran las 3:04 Am, Azusa y Yui dormían a mi lado abrazadas, se veían bien juntas, sentía alegría por ellas, pero el vació de no tener a Mio así junto a mi me dolía, Mugi estaba dormida sobre mis piernas, creo que el cansancio le ganó la batalla a pesar de mencionarme incontablemente que iba a estar despierta para hacerme compañía, pensándolo bien, a cualquiera le hubiese ganado, sólo que yo no lograba conciliar el sueño viendo trabajar en el mapa y en su computadora a Ryunosuke mientras que Daisuke se paseaba por la sala hablando por su celular, dando instrucciones y recibiendo información a través de su radio comunicador. Yo no entendía mucho lo que hacían, sólo me tranquilizaba verlos trabajar para encontrar a Mio. Estaba ensimismada mirando una de las lámparas que iluminaba la sala en la que me encontraba cuando los pasos de Daisuke me sorprendieron, junto a él venían el señor y la señora Akiyama que al juzgar por su cara estaban tratando de dormir igual que las demás.

-Hemos recibido información importante- Dijo el hombre mayor - Logramos identificar el vehículo en el que secuestraron a Mio, lo tenemos totalmente identificado - Logró decir el hombre de la cicatriz antes de ser interrumpido por Hiromu, el padre de Mio.

- ¿Y ya la encontraron? - Preguntó apresuradamente sin contenerse.

- Encontramos el vehículo Hiromu, estaba abandonado en un sitio deshabitado, podemos confirmar que es el vehículo, ya que dentro se encontró un cabello. Ésta muestra fue examinada por el laboratorio de la facultad y confirma que correspondía al ADN de Mio, pero no se encontró nada referente a los secuestradores, lo que nos hace pensar que no estamos tratando con simples sujetos. En un caso normal algo los hubiese delatado, alguna prenda, huella en el volante, palanca de cambios o en el mismo cinturón de seguridad, pero se encargaron de no dejar ningún rastro - Terminó de decir seriamente.

- ¿Y qué se puede hacer ante eso? - Pregunto sin poder contener bien mis sentimientos.

- Con el vehículo absolutamente nada, dejé a mis hombres cerca del lugar donde fue abandonado el automóvil para preguntar a los transeúntes y habitantes de la zona si habían visto a la señorita Mio o bien, alguna situación sospechosa con el vehículo. Según la información que tenemos se trataba de tres sujetos, no pudieron identificar las caras debido a que estaban utilizando una especie de mascaras. Pero según dicen los testigos se dirigieron a un hotel ubicado en el sur de la ciudad, que tenemos perfectamente identificado - Me respondió el hombre calvo sin pausas.

- ¿Eso quiere decir que pronto tendremos a mí hija de vuelta? - Escuché preguntar a la señora Akiyama en un tono desesperado mientras lloraba.

- Lamentablemente no puedo asegurarte nada Miyuki, estamos trabajando para que todo salga como deseamos, Ryunosuke ya se encuentra trabajando en la táctica del rescate, estamos hablando de un edificio antiguo con más de doscientas habitaciones, no podemos correr el riesgo de formar un tiroteo y arriesgar la vida de Mio, la de mis hombres y la de las personas en el lugar, debemos trabajar con cautela.

- Así es- Dijo el hombre de lentes que se acercaba hasta donde estábamos - Lo primero que haremos será enviar a veinte hombres para vigilar el lugar desde lejos, al mismo tiempo entrarán en posición cuatro francotiradores desde edificios colindantes al hotel para finalmente infiltrar a cinco de mis hombres que llegarán hasta la habitación donde creemos está la señorita Mio - Finalizó acomodándose los lentes en su lugar adecuado.

- Todos guardamos silencio, la esperanza al escuchar toda la estrategia de rescate y la información que manejaban me entregaba una cuota de luz que necesitaba luego de todas estas horas, estoy cansada y realmente ha sido una noche larga, la señora Akiyama se acerca a mí y las chicas, nos pone mantas encima para poder pasar la noche de manera más cálida, a pesar de que para mí la noche solo sería cálida en compañía de Mio. El cansancio del día me pesaba en los parpados y pedía a gritos mi descanso, el cuerpo ya no respondía como debía y tenía que estar bien para las siguientes horas. Me convenzo a mi misma para descansar, no lo hago por mi directamente, sino porque tenía que estar perfecta para ella, acomodé la frazada sobre mi cuello y cerré los ojos esperando que Mio esté descansado también y antes de perder la conciencia me despedí de ella, "Buenas noches Mio-chan".

Eran las 7:00 Am, estábamos la familia Akiyama, las chicas del club y yo tratando de comer algo, realmente no tenía nada de hambre, en circunstancias así creo que nadie podría tenerla. Por más que rogué estar presente en el operativo se me negó la posibilidad. Ryunosuke y Daisuke salieron de la casa a las 5:00 con destino al hotel que nos mencionaron, pidieron estrictamente que no nos moviéramos de la casa y dijeron que nos enviarían noticias a penas las tuvieran. Existía un silencio absolutamente incomodo, cada vez que sonaba el celular del señor Akiyama esperaba dentro de mi alguna noticia positiva, pero no hacía más que sonar para explicar el modus operandi o lo que se estaba haciendo en el momento para el rescate, aún no había información concreta de Mio. Estábamos todos sentados en la sala, miraba cada treinta segundos el celular que se encontraba sobre la mesa, los nervios me estaban destruyendo, estaba desesperándome por saber que pasaba con Mio, quería verla, quería abrazarla y también decirle que la amo. Miré unas cuantas veces el rostro de todos en la sala, todos esperábamos lo mismo. De pronto el teléfono nos sorprendió con su sonido y vibración, el señor Akiyama contestó la llamada y activó inmediatamente el altavoz esperando la buena noticia. La voz de Daisuke se escuchó fuerte y clara a través del parlante.

- "Le perdimos la pista, Mio no está en el lugar"


NOTA AUTORA:

Woa espero que les haya gustado el cap, espero traerles pronto el cap siguiente, dejen sus ataques, descargas y todo en un review !

gracias por leer :D

AGRADECIMIENTOS: Hinata-Tsuki ¿qué haría sin usted?, aclarando mis feas dudas siempre :3 no diré más sólo porque usted sabe todo.