Me Vuelve loca
2. Contraataque
Adiós, la palabra que más duele decir.
Los colores del atardecer rebotaban con esplendor sobre el techo de cristal haciendo que el agua se dibujara brillante con aquella combinación de colores tan únicos entre tonos rosados y anaranjados perdiéndose entre la cristalina agua. Dio un giro atrás y se sumergió hasta el fondo de la alberca. Allí abrió los ojos y mantuvo hasta que pudo la respiración, con habilidosos movimientos y llena de gracia salió de nuevo a la superficie. Nado hasta una de las orillas y sentó sobre el borde de unas escaleras, tomando su larga y espesa cabellera para quitarse un poco el agua.
Ahogada en un mar de pensamientos, así era como podía describirse en ese momento. Su vida había sido buena, de eso no podía quejarse. Y mas en aquellos momentos, la vida le sonreía como hace mucho no lo hacia. Desde que ella asumió el liderazgo completo, el gimnasio de Celeste había subido de nivel. Las notas y reportajes no hicieron esperarse, ¿Cómo una chiquilla de dieciséis años lo había logrado? Había tardado al menos unos tres años en ascender hasta donde estaba, era una de las lideres mas joven de la Liga y el gimnasio uno de los mas codiciados y difíciles, algunos optaban por dejarlo hasta el final, esperar hasta ser lo suficientemente fuertes para derrotar a Misty.
Y no bastaba con decir que su gimnasio era de primer nivel. Misty también formaba parte de la Liga, desde su gimnasio contribuía al área de Investigación, ¿En que se especializaba? Los Pokemon de agua, descubriendo su sorprendente naturaleza.
Sin duda alguna, la vida le sonreía a Misty, a sus veintidós años era una mujer realizada en casi todos los aspectos de su vida…casi.
Y justo en ese momento era cuando venían a su mente los recuerdos de su pasado, aquellas cosas que no la dejaban en paz y que desde siempre habían sido un tormento para desequilibrar su paz.
Aquella tarde de domingo no era la excepción. Llevar las riendas del gimnasio ya no resultaba tan difícil como antes pero ese lado de su vida tan sensible, era lo que se teñía un poco complicado. Ya no tenia mas el apoyo de Daisy ni de Violet, Daisy se había casado con Tracey años atrás, y Violet tendría al menos un año de dejar la soltería ¿Con quien? Irónicamente con otro de sus mejores amigos. Y así la lista se hacia mas pequeña, ahora solo el y ella eran los solteros. Y no es que se estuviese muriendo por la idea de estar con alguien, era otra cosa más importante que eso lo que no la dejaba en paz. Dejo ir un suspiro y salto de nueva cuenta a la alberca para olvidar la tensión del día y prepararse para la semana tan pesada que se le avecinaba.
El corría su automóvil a todo lo que pudiera ser posible, de no ser que no quería tener problemas y que eso atrasara su visita seguiría con la misma velocidad con la que viajo por carretera, pero dentro de la pacifica ciudad de Celeste eso no le era posible. Tuvo que cruzar la entrada principal, el centro turístico de la ciudad y una parte de las zonas residenciales para llegar a su destino. El estaba que no podía controlar los nervios, el temor a no saber que hacer, ya que su recién maquinado plan no tenía ni pies ni cabeza.
Confía en tus corazonadas, Ketchum.
Bajo la velocidad del automóvil al verse cerca del domicilio de la persona que buscaba ¿Qué iba hacer? Ni siquiera en su última batalla antes de coronarse absoluto campeón de la liga había estado tan nervioso. Y aunque hubiese querido detener los minutos no había vuelta atrás, no iba a ser un cobarde y regresar corriendo como chiquillo asustado hasta su casa. ¡No! La vida se mide en las oportunidades que se te presentan y que sabes aprovechar, hacer lo mejor, no rendirse, dar todo lo que uno tiene hasta el ultimo intento y justo lo que el quería, y nunca había estado mas seguro de algo, era a esa pelirroja que tantos dolores de cabeza podía provocarle.
Y justo cuando detuvo su coche en frente del hogar Waterflower, su celular sonó, cuando vio el nombre del contacto dudó por un minuto contestar, pero sino lo hacia el mundo se iba a poner de cabeza.
– ¡¿Qué hiciste que?! – la voz del Líder del comité de Kanto era una completa histeria. Apenas había aceptado la llamada y ya había despotricado contra el.
– Me tome unas vacaciones, solo eso, no tienes por que alarmarte –
– Ketchum, ¿Te has vuelto loco? –
– Ya para, Lance, solo será una semana –
– Una semana antes de transferirte a Teselia…y ¿dejas todo botado? –
– Llego el lunes en la mañana a la oficina, ese mismo día arreglo todo y por la tarde estaré en un vuelo a Teselia. Por un día no pasa nada – Estaba confundido, una parte de el se emocionaba por estar en aquella región que alguna vez en su adolescencia había recorrido y ser parte del comité ejecutivo era una propuesta muy tentadora…pero mas tentador le parecía la pelirroja que alcanzaba a ver a lo lejos. Suspiro pesadamente dejando caer su cuerpo sobre la capota de su coche esperando que el discurso de Lance terminara ya.
– Solo tienes esta oportunidad, Ketchum. Allá tu si la echas a perder –
– Nos vemos Lance, estaremos en contacto –
Ash colgó la llamada y con un sentimiento algo agrio, ni siquiera sabia lo que hacia pero ¡Que rayos! ¿Cuándo meditaba las cosas antes de hacerlas? Nunca, por eso era Ash Ketchum, y si alguna vez peleo con todas sus fuerzas por llegar hasta donde estaba porque no hacerlo para darle una oportunidad a sus sentimientos.
Cerro los ojos y tomo todo el aire que necesitaba para poder entrar al gimnasio. Tocó pero nadie respondía, era domingo y era una probabilidad grande de no encontrar ni a Misty ni a sus hermanas. Intento abrir la puerta y esta se abrió al instante, entonces eso significada que alguien estaba en casa. Misty no dejaría nunca abierto sin que ella estuviera presente. Se encamino por el living, dudando si conducirse hasta la parte residencial o hasta la arena. Se dejó ir por sus pasos y llego hasta la piscina, el gimnasio estaba en un silencio casi sepulcral, pero el suave sonido de las ondas de el agua lo encaminaron hasta ese lugar. Y como si el mundo se detuviera y estuviera a punto de colapsar, sus ojos chocolate se encontraron con la figura más hermosa que en su vida fuera apreciar, como un ser celestial, una sirena abandonando su escondite.
Misty salía del interior del agua para tomar lugar en la orilla derecha de la piscina, sin aun darse cuenta que tenia un intruso en casa. Y el, el tan solo podía dedicarse a observarla mientras trataba de recuperar el aire que le había sido robado. ¿Con que derecho se sentía? ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo había sido capaz de robarle el corazón de esa manera?
Y los minutos pasaron, y Ash solo la admiraba, en esa burbuja que parecía tan difícil de cruzar, con límites de acero ¿Podría ser capaz de enamorarla? Y en siete días…
Misty alzó la vista y su garganta no se contuvo al soltar un grito que hizo eco contra el techo de cristal del lugar.
– ¡Rayos! Cálmate Misty, no hay ningún espejo cerca – Ash trató de sonar lo mas natural posible, el mismo se sintió tonto por el comentario que acababa de hacer.
– ¿Qué te sucede a ti Ash Ketchum? Eres un intruso en mi hogar – Misty se dio cuenta de la poca ropa que la cubría, como pudo tomo una toalla que estaba extendida en una pequeña silla y se cubrió con ella. Ambos se ruborizaron y agacharon las miradas.
– Me tome una semana de vacaciones – mintió pero no podía delatarse, aun no.
– ¿Y vienes de visita? – preguntó curiosa, esperaba no sonar grosera, era bastante obvio que no le molestaba tener cerca a su amigo pero si era algo extraño.
– ¿Te molesta que te visite? Puedo irme – Ash tomó las llaves de su auto haciéndose el ofendido.
– No seas ridículo, Ketchum. Es solo que, tu el gran Maestro, distinguido miembro de la Elite… se digne a recordar a sus viejos amigos…eso si que es raro…además ni siquiera avisaste–
– No seas tonta, Misty. No tengo que hacerlo ¿O si? –
– Solo para asegurar que nos encontraras aquí, además pudiste pasar tus vacaciones en cualquier otro lugar ¿No? –
– Si, Misty, si…pero ¡No! Aquí estoy y te aguantas – lanzó para defenderse de la ironía de su amiga al referirse a el.
– Puedo llamar a la Oficial Jenny y pedir una orden de restricción por acoso – se cruzó de brazos defendiéndose.
– ¿Te atreverías? –
– A eso y más –
– Lo dudo, eres una cobarde –
– ¿Cómo me llamaste Ketchum? – gritó Misty ofendida.
– Cobarde ¿Lo deletreo? C-O-B-A-R-D-E –
– ¡Tu eres el cobarde! –
– ¿Yo? –
– Si tu –
– Si no eres tan cobarde ¡Te reto! –
Su rostro se iluminó, no había sido tan difícil provocar a Misty, después de todo ella siempre seguiría siendo la misma eso le dejaba mas campo abierto.
– ¿A que? –
– Voy a quedarme una semana…siete días para ser exactos…–
– Eso ya lo se –
– No interrumpas entonces –
– Bien… una pregunta al día, tu comienzas tu eliges la primera, después yo, hasta acabar la semana…–
– ¿Qué con eso Ketchum? –
– Pues veré si no eres tan cobarde para contestar cosas muy…privadas –
– ¿A ti que te importa mi vida personal? –
– Ok, no aceptes. C-O-B-A…–
– ¡Cállate Ash! – Gritó Misty y Ash no pudo más que sonreír ante el gesto de la pelirroja – Solo no quiere escucharte lloriquear cuando no puedas contestar lo que estoy pensando preguntarte –
– Yo no tengo problema –
– Bien, entonces es un trato – Misty extendió su mano y Ash la tomó apretándola suavemente, sabiendo que a partir de ese momento cada minuto era decisivo para la locura tan inesperada y poco planeada que se venia desarrollando en su cabeza.
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N/A: Hola!
Bien, tenia en mente actualizar Hurricane pero la inspiración me ha ganado para este, además que es menos complicado escribir para este, o no se…y como había dicho, las actualizaciones estarían para Mayo, voy empezar con este… Y también celebrar que mis Rayados quedaron campeones de la CONCACAF… ¡Andy feliz cumpleaños también! Algo atrasado, te debo tu regalo y esta en proceso.
Espero que les haya gustado, ya saben es algo corto, simple, pero espero sea de su agrado, espero leer sus comentarios.
Nos Vemos!
