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RUNING AWAY FROM YOU… AND THEN YOU CAUGHT ME
¡Oh! I'm fine just let me lie here for a while, cause I've been staying up, ¡yeah! Hanging up all night*
James Potter
Ahí estaba yo, yo y mi lengua rebuscando algo en el interior de su boca, las largas piernas de pelirroja zanahoria se enroscaban en mi cintura con fuerza, sus uñas afiladas me rasguñaban mi espalda, se enterraban en mi piel, el dolor me hacia enfurecer mas, nos dimos contra una pared, con su espalda apoyada contra la pared nos era mas fácil hacer lo que había venido a hacer, apretaba cada vez mas fuerte sus piernas a mi cintura haciendo que todo fuera mas profundo, sus gemidos se volvieron cada vez mas altos, recorrí con mi mano derecha desde su cadera hasta sus pechos, no era una caricia, sentía como la necesidad me abrumaba, como el deseo de poseerla me ganaba, mi mano se abrió y la pegue a la pared a la altura de sus senos redondos, esta vez era mas dolor lo que transmitió en uno de sus potentes gemidos, sus manos pasaron de mi espalda a mi cuello, a acercar mi cara a su cuello, podía oír los latidos acelerados de su corazón, la volví a sujetar de la cintura, la mesita sufragaría la necesidad de una apoyo mas resistente, la fuerza en el vaivén de las caderas se volvieron mas bruscos, mas necios.
-¿porque Evans, porque?
El siseante sonido de mi propia voz me asusto, lo ronca y suave que se oía, lo frustrada y perdedora… lo decepcionada, mi voz contra su cuello, mis labios saboreando el sabor de la histeria, y el placer que le proporcionaba, el olor de su sudor.
Su manos jalaron de mi cabello hacia atrás, la mueca entre dolor y placer que tenia la maldita pelirroja me hizo desviar mi mirada, sus labios hinchados empalidecieron en cuanto se mordió el labio inferior cuando la fuerza de mi cadera atropelló contra su ser con rabia, no sabía donde habían quedado mis gafas, la veía borrosa, distinguía su rostro en expresiones bastas e incompletas, mando su cabello con fuerza hacia atrás al mismo tiempo con otro gemido, y entonces abrió sus ojos, aun con la vista borrosa me estremecí, su cuerpo, sus pechos, sus piernas, sus curvas, su cabello ahora todo no me apetecía, las ganas se desvanecieron, nuestros cuerpos, nuestro sudor, la respiración entrecortada, los latidos de nuestros corazones latiendo desbocados en placer me parecían burdos y sinsentido, y ella sintió el descenso de mi ritmo me miro con sus ojos, sus malditos ojos tan ordinarios, tan fríos, tan poco hondos.
Fue rápido una vez que ya no la quería, me separe de ella con un extraño gemido de alivio, sus manos se habían trasladado de nuevo a mi espalda, al apartarme de ella, sus uñas se clavaron mas profundo que antes, el liquido rojo y calido hacia contraste con mi calor corporal, en tan solo unos segundos de estar caliente, el sudor frío me había bañado, mi temperatura había bajado, mi racionamiento se sacudía en mi interior como si, supiera todo el daño que me había causado por dentro, la destrucción de mis sentimientos, y estos últimos, la traición y repugnancia, todo en mi se estremeció. El mundo volvía a girar.
-pensé que no te ibas a cansar león. Su sonrisa insípida me repugnaba, sus pechos subían y bajaban en un ritmo acelerado, su cuerpo se contorsiono y doblo aprovechando todas las curvas que tenía, y yo jamás había estado tan frío. Volví a oir mi voz, mas tranquila y relajada que la de ella, yo ya había controlado mi respiración, se oía lejana y con un toque de curiosidad.
-¿como…?
-he estado con todas las casas, se distinguir, la fiereza, la amabilidad, la rabia, el poder, las ganas, el deseo, las tácticas estudiadas, la inspiración, la improvisación y la creatividad…. En su boca se formo un rictus de complacencia al decir la última característica, su mano voló en un gesto de condescendencia como si me brindara algo que me perteneciera.
-gracias.
-a ti, no todos los días se tiene a alguien en ti que necesita desahogarse, que siente tanta rabia, y la canaliza… formidablemente. Su cara no dejó su maldita expresión mientras me vestía, ella seguía desnuda, danzaba en una especie de cotoneo y poses de Kamasutra alrededor mío, como un ultimo ritual, sabía que ya no me interesaba y me lo hacía saber como una especie de broma personal, mis gafas habían estado en la mesita de noche de la habitación, una vez puesta, pude ver los visos anaranjados de su cabello, el brillo que despedía cada vez que se acercaba en una de sus piruetas a la ventana, como su piel bronceada estaba todavía cubierta de una capa de sudor fino.
Sus ojos eran cafés, adornaban el rostro de la mujer en la única característica en la que parecía aún inocente, su cabello revoloteaba al ritmo de sus saltos, su nariz era larga, y sus mejillas rojas, y llenas, su barbilla era chiquita casi inexistente pues sus labios rosa robaban la atención, su frente era ancha y la forma de sus cara era circular, separado todo parecía en discordia, pero generaba una armonía de naturalidad que llamaba la atención, y mas tras una sesión de sexo con emociones y sin sentimiento.
- en fin ¿como se llama?
-¿Quién?
-la chica.
-¿que chica?
- en la que pensabas cada vez que me….bueno, me hacías rasguñarte.
-ah.
Fue un momento de debilidad, estaba pensando en ella, carcomiéndola con el poder de concentración de mis pensamientos, si eso servía de algo, pero que esta pelirroja me lo dijera con la voz de –no puede ser mas obvio- me tomo por sorpresa, mis ojos se volvieron a empañar, esta vez no era por la culpa de mi ceguera, la sensación de las lagrimas cayendo por mis mejillas era casi utópica, se sentía como si no fueran mías.
-Lily, pero me mataría si me oye diciéndole así, para mi, ella es Evans.
No me había dado cuenta pero ella se había acercado a mi, con una expresión en el rostro que no logre descifrar, ahora traía un camisón que le cubría solo sus partes intimas, se había acercado a mi tanto que otra vez pude ver su reluciente y perfecta piel, solo me llegaba a la barbilla, se empino para poder quitarme las molestas lagrimas de mi rostro, con un movimiento lento y premeditado, se llevo a su boca las lagrimas que había recogido con su dedo hacia unos segundos, su rostro se crispo en una mascara de dolor, me di cuenta… como un espejo de lo que yo sentía, de cómo me veía .
-ella es pelirroja.
-su cabello es como su personalidad, rojo como llamas, cae por su espalda en esas extrañas e incontrolables ondas, como si fueran en realidad llamaradas de fuego, el contraste con su piel es tan exagerado que parece una muñeca de porcelana… cuando esta furiosa, hace un gesto con la cabeza y todo su cabello se mueve con ella, como advirtiendo el peligro, como si se preparara para tragarte y quemarte si te acercas demasiado.
La chica zanahoria, que antes me había parecido tan igual a Evans, y ahora me avergonzaba de tan solo pensar que se me había ocurrido que tenían algún parecido, me hizo reír, y de paso a ella también.
-bueno chico, estas bien jodido, y de tan profundo es imposible salir.
Dos extraños riéndose como viejos amigos, compartiendo el dolor, después de una salvaje sesión de sexo, era tan extraño como sonaba pensarlo y aún así para ellos no había nada mas real.
She doesn't have the car or… the time to be in love with me*
-No la necesito, ese es el problema, me lo repito una y otra vez, mis amigos me lo gritan… Sirius quería hacérmelo entender de una forma un tanto peculiar en las vacaciones.
Anni estaba sentada a mi lado, ambos como indios, nuestra espalda apoyada en una pared húmeda y sucia, el viento que había estado ausente todo el verano, volvía en pequeñas brisas que nos desordenaban el cabello, como si Eolo estuviera ensayando para hacer de las suyas unos meses mas adelante.
Ella me paso la tabla con el polvillo blanco y una tarjeta de permiso de aparición ambos teníamos los ojos rojos pero no era algo que me importara, eran tan solo las tres de la tarde, habíamos ido a almorzar a una posada, y ahora estábamos consumiendo el postre.
-¿que hizo Sirius?
-jajaja, me había emborrachado y cuando llegue a la casa bueno… amanecí en la enfermería, me había roto un brazo, les dijo a mis padres que me había caído del árbol.
-wow.
-es mi hermano. Ambos sonreímos cuando la palabra sonó como una explicación.
La había visto un par de veces, pero nunca había hablado con ella, había tenido sexo con ella, y nunca Le había hablado. Era chistosa y amable, me escuchó y me consoló, en tan poco tiempo se había convertido en mi amiga, me había sorprendido su amabilidad, sus forma de ver y hacer las cosas, la forma en que teníamos esa conexión, esa confianza, el como pronunciaba el nombre de las personas de las que le había hablado, de mi hermano, de mis amigos, profesores, mis enemigos, y la chica que era dueña de mi corazón, pronunciaba sus nombres con la entonación de quien ya los conoce, quien los quiere, quien los ha odiado.
-sabes, no le volví a dirigir la mirada durante toda una semana, fue una semana tranquila, nadie me había amenazado con mandarme a la enfermería o quitarme el cabello, nadie me había pegado las piernas, o dejado una marca de mano en mi cachete, y luego ella tiene la decencia del día en que falte a clases darle sus apuntes a Remus para que me los diera, la profesora la había obligado claro, pero cuando me los pidió de vuelta ella, me miro a los ojos y me pregunto si me había pasado algo. Ambos suspiramos al tiempo, era un suspiro de frustración.
-valla chica.
-cada vez que pienso que no la necesito, ella se encarga de probarme lo contrario, de decirme que es el aire que respiro, la luz del sol, la razón por la que sonrío. ¿Cómo quiere que la supere, que la deje de joder?
-Elemental mi querido James, la chica es jodida y pelirroja.
Aspire el polvillo blanco. Las orejas se me taparon, los sonidos desaparecieron, la luz de la tarde pareció desaparecer, cada célula de mi cuerpo salto, y luego respire, mareado volvía ver la luz, el sonido de la suave voz de Anni volvió, esta vez en forma de risa, tan contagiosa que ambos nos largamos a reír, del extremo del callejón los estudiantes nos volvían a ver, cada uno con una expresión diferente en el rostro cuando me reconocían.
-¿James?
-¡CANUTO!, ella es Anni, Zanahoria el es Sirius, mi hermano.
-jajajajaja, Anni, veo que eres pelirroja- esta vez los dos rieron, y al poco tiempo me uní a ellos, la coca no pareció hacer efecto, y esta vez cada centímetro de mi reía de dolor, y ellos parecieron darse cuenta.
*surprise, surprise: The Starting line
* Up and go: The Starting Line
