Hola mis amores e.e ¿Me echásteis de menos? Decid que sí *-* Bueno, no se que le pasa a mi página de FanFiction que no me deja respodner los comentarios ù3u Así que muchas gracias a todos/as los/as que habéis leído éste intento fail de Belfran.
Aquí os traigo el segundo capítulo~ Ale, ¡A disfrutar! 8'D
''Fran, de mientras, escuchando de fondo la voz de alguien, jugaba con su rana encima del sofá. Entonces notó como alguien se sentaba a su lado. Dejó de jugar con brinquitos y se giró, viendo a un chico mucho más mayor que él, pero más joven que su sensei. Llevaba una corona que le adornaba el cabello rubio láceo, que le cubría los ojos. Su camiseta era rayada, entre violeta y negra. Sus botas le llebagan hasta las rodillas, oscuras, como las pantalones que estaban dentro de éstas. Le sonreía cínicamente, enseñándole todo los dientes. Se abrazó al peluche, mirándole aún; Se moría por ver sus ojos.
-Niño rana, ¿ya vas a hacer caso al príncipe? Shishishishi~
Abrió los ojos un poco más, clavándole la vista donde deberían quedar sus ojos. ¿Quién era ese chico, y por qué le hablaba a él?''
El chico seguía mirándole, mientras él se abrazaba más a su peluchito. No sabía muy bien que le había pedido el mayor, ya que se había quedado concentrado en adivinar de qué color serían sus ojos. Quería saberlo, quería saber como eran, si eran rasdados, grandes, azules, café.
-Shishishishi~ ¿Cómo te llamas, niño rana?
Se puso de pié encima del sofá, observando al chico; Ahora sí le había escuchado, le había preguntado su nombre. No supo por qué, pero la voz, la risa cínica de ese chico que se hacía llamar príncipe, resonaba y golpeaba las paredes de su cabeza. Le gustaba esa voz.
-Fran. -dijo únicamente, observándole aún con sus grandes ojos verdes.- Pero no soy un niño rana...
-Shishishi~ Si lo eres, ranita~ -señaló con la mano el peluche, color verdoso, para después pasar dos de sus largos dedos por su láceo y algo largo cabello verdoso.- Los dos sois verdes, shishishi~
Miró su mano, y después subió la mirada por su camiseta, finalmente parando sus ojos sobre su gran sonrisa, de dientes completamente blancos. Le recordaba a un anuncio de pasta de dientes que había visto en la televisión.
Sin cortarse, se subió encima de las piernas del chico e intentó levantarle el flequillo, a lo que el chico retrocedió casi instintivamente. Le miró de nuevo, acercando la mano a la cara del mayor para volver a intentar levantar ese flequillo que no le dejaba ver los ojos del rubio. Éste bufó molesto, sentándole sobre sus piernas, pasándose la mano por el flequillo, colocándoselo.
-Rana diabólica... ¡El príncipe jamás muestra sus ojos! -le reprochó, mirándole.-
-¿Rana diabólica? -repitió Fran, sentadito sobre las piernas del alto.- Pero si yo solo quería ver sus ojos. -dijo inocentemente. Abrazó de nuevo a Brinquitos, que se había quedado solo y abandonado sobre el sofá.- Además, los que esconden sus ojos son unos cobardes. -sentenció, con su tono infantil, sin perder la dulzura en esas palabras algo envenenadas.-
-¿Qué has dicho, rana diabólica? ¿Qué el príncipe es un cobarde? -preguntó algo seco, quitándole el peluche, a lo que hizo que el pequeño alargara sus manitas para volver a cogerlo.- El príncipe es el más valiente de todos, ranita, shishishi~
-El príncipe no puede ser el más valiente de todos por que no se conoce ni su nombre ni sus ojos. -espetó, señalándole con un dedo a la cara.-
-Tsk... -le bajó el dedo, desviando la cabeza hacia otro lado.- El príncipe se llama Belphegor~ Y lo de los ojos, jamás te los mostraré, shishishi~
Se quedó mirando al chico, el cuál ahora, al menos, ya conocía su nombre. Vió como éste buscaba en su bolsillo y le tendía un caramelo de fresa. Lo tomó entresus manitas, le quitó el envoltorio y se lo metió en la boquita, para después mirarle. Mukuro le decía que no se fiara de la gente que no conocía, pero parecía que el rubio no quería hacerle daño. Cuando consiguió coger de nuevo a brinquitos, miró completamente al rubio, alargándole el peluche. Éste, extrañado, lo cogió, mirando a ver si quería que jugara con él o algo así. Cuando vió que tenía la guardia baja, se levantó y le apartó el flequillo, pudiendo ver uno de sus ojos.
Belphegor movió la cabeza molesto de nuevo, gruñendo. El niño no se iba a quedar quieto hasta poder verle los ojos. Hizo un ruido con la lengua y se levantó, mirándole. Aquél pequeño le atraía de manera extraña, y se sentía como si no pudiera negarle nada. Le tomó en brazos, sujentándole con uno.
-Shishishi~ Mira que te voy a mostrar mis ojos, pero no se lo puedes decir a nadie, ¿eh ranita? -al ver como éste asentía con la cabeza, abrazándose a su peluche, suspiró con fuerza y se levantó el flequillo, mirándole directamente a los ojos.
Fran se quedó estático al ver como el mayor se apartaba el cabello de sobre los ojos. Notó como su pequeño corazoncito se aceleraba al poder ver los ojos del chico; Se comportaba de manera extraña con el rubio, se estaba dando cuenta. Cuando pudo verlos, se quedó como maravillado, extasiado.
Eran los ojos más bonitos que había visto jamás.
Vaaaaale~ Espero que os guste, y asdf, esperaré ansiosa a que me tiréis tomates (?) o a que me halagéis ;_;
¡Gracias por leer! 8D -huye con chibi Fran (?)-
