Capitulo 2
"Entre vestidos y sorpresas"
-¿Una boda?, ¡Que divertido!, iras ¿verdad? – Jun había dejado su tasa en la mesita, frente a ella y miraba a su hermano intrigada con una sonrisa de felicidad.
-Claro que iré, por fin logre terminar con este absurdo asunto de el matrimonio forzado, voy a recuperarla Jun – el rostro de Ren era uno serio y decidido, no tenía ni la menor idea de cómo lograría convencer a tamao, no tenía ni la menor idea de cuánto había cambiado tamao, o de si lo odiaba, pero tenía que lograr que ella se fijara de nuevo en el, tenía que tenerla a su lado, esos 4 años sin ella parecían inmensas eternidades. Voltio con la señora que los estaba atendiendo en la sala – Prepara mi maleta y un avión a Japón, parto cuanto antes.
-¡envíame muchas fotos y cartas eh hermanito! – Jun tenía una sonrisa picara y complacida por la actitud de su hermano, nadie mejor que ella sabía cuando había sufrido.
-Mientras tanto en Japón-
-Vamos Pilika sal!...quiero ver tu vestido!. – Decía una muy animada tamao que esperaba con ansias la salida de su mejor amiga del probador-
-Okey!, cierra los ojos!- se asomo un poco y comprobó que tamao había hecho lo que esta le pidió, Salió silenciosamente de su probador, camino de puntas para que tamao no la escuchara, se subió al escenario que se encontraba frente a los probadores, hizo su mejor pose, rio en silencio, realmente le causaba gracia lo que estaba pensando en hacer, tomo aire y – BAM! ¿Qué tal me veo?-
-OH dios, Pilika…Te ves bellísima!- tamao abrió los ojos y quedo totalmente plasmada, ¿Esa era Pilika?- no puedo creerlo, pareces un ángel!- la voz de tamao empezaba a cortarse, no podía contener las lagrimas en los ojos, y vamos, su mejor amiga en verdad se veía hermosa, lucía un vestido perfecto, de princesa, color blanco con toques destellantes rosas y turquesas, un poco de encaje por aquí y por allá, parecía que el vestido fuera hecho totalmente para ella, el velo le llegaba totalmente hasta la cintura y en el cabello tenía una pequeña flor blanca. Tamao no podía evitar pensar en todos esos años que habían pasado desde que se conocieron, quien diría que esas niñas que se conocieron cuando apenas tenían 13, ahora estaban por cumplir los 24 años. –
-OH dios tamao, ¿enserio?, es MI boda ¿y tú eres la que llora?, vaya amiga llorona que tengo, siempre tan sentimental – Pilika reía al ver como tamao se limpiaba las lagrimas, sabía que su mejor amiga la apreciaba bastante, eran como hermanas, y simplemente sabía que si fuera tamao la que estuviera en su lugar, ella también lloraría mares, los ojos también se le empezaban a llenar de lagrimas, así que rio y miro hacia otro lado tratando de contenerse, aguanto cuanto pudo y miro a tamao con una sonrisa cómplice.- ya, ya, es tu turno.-
-¿M-mi turno? ¿Para qué? – Tamao parpadeo incrédula, mientras se limpiaba lo poco que le quedaban de lágrimas, ¿turno para qué? No recordaba haber pedido ningún vestido, ni que Pilika le hubiera mencionado nada, miro a Pilika como si la estuviera interrogando. – no entiendo.
-OH tamao vamos, MI dama de honor, tiene que lucir como una princesa para esta reina, o ¿no? – Pilika la miraba como si fuera lo más lógico del mundo.
-hm…si supongo, pero ¿qué tengo que ver yo en eso? –Las palabras no alcanzaban a explicar lo ingenua que podía ser tamao a veces, ¿enserio no sabía que ella era la dama de honor?
-¡OSEA!, ¿Hola?, eres mi dama de honor, ¡señorita incrédula!, ¡no puedo creer que todavía lo dudes!, ¡anda metete a ese vestidor y espántame con la belleza que emanas! Anda, anda, anda! – Pilika iba empujando a tamao aprisa, y también un poco exasperada por la reacción de su mejor amiga, la empujo hacia el segundo probador, donde ya la esperaba el vestido que había escogido Pilika especialmente para su mejor amiga.-
-Ouch, está bien, pero no vengo preparada para nada- decía una tímida tamao que se había introducido al vestidor a la fuerza, en este la esperaba un vestido color turquesa, era largo probablemente le llegaría hasta el suelo, tenia encajes en la parte del pecho y en la parte de la cintura se juntaban unos cuantos pliegos que creaban un cinturón que estaba acentuado por una pequeña flor llena de piedras torna sol, Realmente parecía que Pilika se había inspirado bastante para encontrar ese vestido, pensó en cada detalle y lo puso a prueba, pero vamos, era Pilika, realmente era de esperarse por su parte. Dejo de pensar tanto en ello y empezó a cambiarse, al cerrar el zipper y mirarse en el espejo se quedo atónita, ni siquiera iba arreglada como para poder lucir el vestido pero sin embargo se veía tan diferente con el puesto, su cabello y sus ojos resaltaban tanto con el color, y qué decir de su cuerpo ¿Desde cuando tenía esas curvas que ni siquiera había notado? , definitivamente Pilika la conocía muy bien.
-¿Ya estas lista? – Escucho el grito de su amiga desde el otro lado de la puerta, lo cual la saco de sus pensamientos.
Oh, si, ¡ya voy!- se puso unos zapatos que le dejaron junto con el vestido y salió un tanto apenada del probador- ¿qué tal se ve?
-Oh dios mío, ¿Tamao? WOW ¡eres todo un bombón!, a ver da una vuelta – Pilika estaba que no se lo creía, es decir, sabía que tenía buen gusto, pero ese era una excelente elección. – Definitivamente a mi hermano se le caerá la baba.-
-si…a tu hermano – el problema es que Tamao no estaba pensando en impresionar a Horo, estaba más bien pensando en otra persona, una persona con ojos dorados y mirada penetrante.
-¿Todo bien?, ¿Algo no te gusta?- Pilika había notado como su amiga se había ido del mundo, para volver a las nubes, lo cual a veces le perturbaba un poco.
-¿eh?, no, todo perfecto – Tamao dejo una de sus amplias sonrisas llenas de luz salir, mirando como Pilika le daba una mirada en forma de aprobación – y ¿Qué hora es?
-Pilika miro su reloj el cual tenía en la muñeca izquierda y se dio cuenta de que ya no era temprano, llevaban toda la mañana y gran parte de toda la tarde, de tienda en tienda de novias que simplemente se le había olvidado y ya iban a ser las 6 de la tarde- Oh, oh… ¿a qué hora te dijo Ana que tenias que estar?-
-a las 7, para poder cuidar a Hana. - Decía tamao recordando- ¿por?
-bueno…este…veras…ya van a ser las 6 y nosotras seguimos aquí…- Pilika no pudo evitar hacer una sonrisa de culpabilidad, -así que…este…pues…Tenemos que apurarnos!
-OH dios no! - tamao corrió al probador y se cambio de ropa, en 20 minutos ya ambas estaban en la caja registradora haciendo las últimas compras y dejando separados los vestidos.
-vamos tamao, vamos! – decía Pilika corriendo por la acera tratando de parar un taxi. – ¡Taxi!, ¡Taxi!- Subió al taxi tan rápido como pudo seguida de tamao la cual apenas si podía respirar bien. – uf…creo qe ocupamos ponernos en forma ¿no? – Pilika estaba de muy buen humor y se lo demostró a tamao al tomar ese asunto con tanta gracia.
-Lose, hahaha, creí que romperías el record de 15 segundos corriendo – Tamao no podía parar de reír nada mas de recordar como corría Pilika por alcanzar un taxi.
-Oye!...tú no te quedas tan atrás, vi como saltaste a esa viejita y sus bolsas de compras- Pilika miraba a tamao y hacia el ademan de imitar el gran salto de tamao con sus dedos, mientras ambas se atacaban de risa con tan solo recordarlo. Siguieron riendo hasta que se cansaron y se quedaron otra vez en calma discutiendo una que otra cosa de los vestidos, después de viajar como 20 minutos en el taxi, por fin llegaron a la entrada de la pensión, donde tamao volteo a ver a Pilika y luego bajo del taxi, Pilika bajo la ventana para despedirse de tamao.
-Bueno Pilika, te veo mañana ¿sí?, te quiero, suerte, ¡adiós! – Decía la peli rosa mientras bajaba del taxi y empezaba a caminar hacia la entrada de la pensión-
-Adiós Tami!...-Pilika se despidió agitando la mano fuera del taxi, mientras este avanzaba.-
-Tamao camino dentro de la pensión, ahí la esperaba un pequeño Hana de 4 años mirándola con una sonrisa y le extendía los brazos para que lo cargara- Hola hermoso, ¿me extrañaste?, ¿donde está mama y papa? – tamao lo cargaba y reía melodiosamente escuchando como el niño le decía "Tami, y luego decía, mama y papa allá y apuntaba con su dedo"- ¿allá? Muy bien vamos. – empezó a caminar hasta la entrada de la cocina- ¿Yho?, ¿Ana?
Hola tamita, ¿cómo te fue? – salió el morocho con la sonrisa tranquila de siempre-
-Muy bien Yho, perdón, se me hizo más tarde de lo que pensé, pero igual intente llegar a tiempo. – Decía la peli rosa muy sonrojada y sintiendo como el pequeño Hana empezaba a moverse para poder ir con su papa, así que lo dejo en el suelo para que corriera hacia él
-No te preocupes, llegaste justo a tiempo – dijo Yho sonriendo y riendo de siempre, cargo al pequeño Hana en brazos y luego se volvió a dirigir a tamao – Anita no debe tardar en bajar.-
-¡Yho! ¿Ya llego tamao? –Se escucho una voz proviniendo de la escalera-
-Mira hablando de Anita hihihi – Su cara despreocupada se ilumino, tamao sabía cuando amaba Yho a su esposa –Si Anita, aquí está conmigo y Hana-
-¡Menos mal! – Dijo mientras veía como Yho, Hana y tamao se acercaban a la escalera, donde los estaba esperando Ana, - Tamao, recuerda darle de cenar a Hana, y no acostarlo muy tarde – dijo esta terminando de abrocharse uno de sus pendientes y dándole un beso a Hana mientras Yho lo bajaba al suelo de nuevo, se puso los zapatos y luego volvió a mirar a tamao- también creo que hoy llega un nuevo huésped, así que PASE, LO QUE PASE, es un huésped, trátalo como tal. –Dijo Ana recalcando la palabra pase lo que pase, lo cual extraño un poco a tamao.
-Si señorita Ana, comprendo, que les vaya bien – dijo tamao cargando al pequeño Hana mientras este se terminaba de despedir de sus papas- ¡Adiós!, bueno Hana, vamos a ponerte en la sala, mientras yo voy a hacer de cenar, ¿te parece? – Hana miro a tamao con una sonrisa y lo deposito en la sala, se adentro a la cocina a buscar que cenarían ambos, hurgaba en el refrigerador mirando que había que fuera sencillo y rico para ambos, cuando en eso escucho el timbre de la casa- ¿Qué habrán olvidado?, ¡Van! – Se apresuro a caminar hacia la puerta con una sonrisa, le encantaba cuidar a el pequeño Hana, al pasar por la sala vio como este jugaba con sus carritos tranquilo y con una sonrisa, al llegar a la puerta la abrió sin mirar si quiera, estaba muy segura de que serian Yho y Ana - Que se les olv…-Su pregunta quedo al aire, y su sonrisa perfecta y angelical, se borro y fue remplazada por una cara de horror, y espanto, sintió como su corazón se quedo pausado por el shock, como el aire se le iba de los pulmones poco a poco, su boca se seco, y sus ojos simplemente se quedaron abiertos de par en par, sus manos se pusieron heladas, parecía que el mismísimo demonio se le había aparecido, y no era para menos, la reencarnación de el mismísimo diablo se le había parado enfrente.
Continuara…
Bueno señoritas y señoritos (¿?) aquí les dejo este capítulo, muchísimas gracias por haber tomado el tiempo de leer la historia y dejarme revews, realmente me han hecho toda la semana, hahaha, no he dejado de saltar por todas partes C:, aprecio mucho que piensen que es interesante, y que realmente estén agarrando el hilo y me digan que la seguirán leyendo, me esforzare lo mas que pueda para poder hacer que esta historia sea de su agrado y no las decepcione, enserio, enserio, muchísimas gracias, de todo corazón, los quiero!, hasta la siguiente semana!.
