La escena era la misma que las anteriores, sí algo Maura podía percibir del lugar de los hechos, era el control con que cada pieza de este rompecabezas se había armado, con una similitud extraordinaria a los anteriores.

Un inmueble ubicado al norte de la ciudad, tercera manzana contando desde el inicio del fraccionamiento, quinto lote en dirección de Oeste a Este. Una bodega, no vivienda. La puerta indicaba haber sido forzada, con una posibilidad mínima de tener huellas (Maura sabía las posibilidades y le hubiera encantado decirle al perito recolector, pero si lo hacía, más lejos se encontraría la posibilidad de tener una mejor relación laboral)

Se paró en el marco de la puerta. Un cuarto, cuatro paredes. Ventanas largas pero de poca altura, en lo alto de cada pared ubicadas frente a la puerta.

A la izquierda, no había nada, ningún mueble. Y como siempre, a la derecha de cada entrada, un cuerpo.

En cada paso, la forense se daba cuenta que este cuerpo presentaba las mismas técnicas que los otros casos. Boca abajo, manos atadas tras la espalda, pies doblados hacia la espalda amarrados de la misma soga que ata manos y que sube hasta cuello. "Autosofocamiento". Técnica implementada en la antigüedad por la mafia italiana. Esta ponía a prueba la resistencia del individuo, cuando las piernas se cansaban de la posición, al flexionarlas, estas estiraban el cuello. No había duda de que morirás, la pregunta era ¿Cuánto durarías?

Otra similitud con los casos anteriores, el cuerpo era de género masculino, desnudo, sin lesiones externas visibles.

Maura evalúa el cuerpo de cerca sin tocarlo, su ayudante fija la escena con fotos, y al término, la forense se permite mover solo un poco el cuerpo, intentando descubrir si existe alguna diferencia con los anteriores.

Pareciera el mismo homicidio repetido en una persona diferente, pero no lo es, algo ha cambiado. Los ojos de John miran fijamente, parpados ausentes, incluso con sus síntomas cadavéricos. A diferencia de los otros cuerpos que tenían los ojos cerrados. La forense mira hacia la dirección donde el John miro hasta su último respiro.

"Bienvenida a la familia Maura.
Puedes llamarme Papí.
D.D.R"

Definitivamente algo había cambiado.

-¡Comandante! es necesario una protección para la doctora Isles- El hombre parecía haber envejecido años en escasos minutos. Maura podría especular que Vincent no era el mismo desde esta mañana.

-Maura- La formalidad del comandante había sido olvidad. -Es necesario que nos digas si has notado algún cambio, algo que nos indique porqué Russini tiene esta fijación contigo- Pero ella no encontraba algún cambio en su vida para que Domenico la tuviese como tan coloquialmente se decía, en la mira.

Él había dicho en su nota que cada vez ella se encontraba cerca de descubrir el jugo del líder italiano, y sin embargo, Maura se sentía cada vez más lejana a los homicidios.

Necesitaba ver la autopsia del John para seguir investigando. Quizá esta vez él había cometido un error.

-No es necesaria una protección Vincent, es seguro que él, solo quiere intimidar y distraernos de los que realmente importa. Con respecto a su pregunta Comandante, nada ha cambiado, sigo siendo soltera y sin hijos, o algún familiar. Todo es constante en mi vida-

Los dos hombres se quedaron mirando, perdidos en la partida de la forense, mientras la mente de Maura no dejaba de formular ideas, pues algo había cambiado, pero ¿qué?