Me recosté en la puerta, arrepintiéndome al instante de como lo había tratado.
Era verdad que las cosas de las que me acusaba eran ilógicas y su tono hostil no mejoraba la situación, era casi como si me estuviese viendo como una amenaza, lo cual no era realmente una sorpresa considerando que soy un vampiro, había visto a personas a las que invadía la paranoia nada más al verme desde que tengo memoria…
Pero el hecho de que un amigo lo hiciera era algo que me hacía sentir un leve pero casi insoportable dolor en el pecho. Comenzaba a preguntarme si ella también actuaria de esa manera, y el dolor tan grande que me causaría si ella lo hiciera.
— ¡Oye!
Y hablando del diablo…
— ¡Quédate ahí, adefesio alto y pálido con cabello de piña!
Lenore bajaba las enormes y viejas escaleras de madera rápidamente, gritando cosas sin sentido como normalmente lo hacía.
— ¡No te atrevas a moverte!
Su tono se volvía cada vez menos amenazante conforme se acercaba a mí, o al menos así lo percibía yo, poco a poco me di cuenta de algo que agrego un poco de humor a la situación.
Lenore era realmente bajita, demasiado para alguien que había muerto a los 10 años de edad, por un momento sentí que si me ponía en cuclillas estaría justo a su altura. Podrá parecer algo tonto pero después de estar tanto tiempo en el cuerpo de un muñeco teniendo que ver a esta niña como si fuera un gigante me sentía muy aliviado.
— ¿Quién eres? ¿Qué haces en mi casa? — Me pregunto con mucha curiosidad y con un tono que pretendía ser firme, no pude contener la risa al ver que casi tenía que partirse el cuello para mirarme a los ojos.
— ¡Hey! ¿Por qué te ríes de mí ahora? ¡Dime quien eres de una vez! — intente parar mi risa y aunque los pequeños saltitos que daba intentando parecer más alta no ayudaban en nada, al final lo logre.
—No puede ser que no sepas quien soy ¿no reconoces mi voz?
—No soy buena recordando voces…
—Está bien, entonces deberías ser capaz de deducirlo por otras cosas, soy un vampiro amigo tuyo que fue convertido en un peluche por una bruja loca y tú me reviviste con tu sangre contaminada ¿me reconoces ahora?
Pareció estar pensativa por un buen rato, mirándome fijamente, intentando encontrar algo que le resultara familiar, explorando en su estropeada memoria.
Obviamente esto no sirvió de nada.
—No tengo ni la más remota idea de quien eres
—Maldita sea, sé que te dormiste mientras te relataba la historia más dramática de mi vida como la enana insensible que eres, pero soy yo ¡Ragamuffin! ¡El vampiro eterno! — Lenore no se lo pensó ni por un segundo.
— ¡Eso no es cierto!
Dijo mientras movía su cabeza de un lado a otro, en una señal de negación bastante infantil
— Mi amigo Ragamuffin es un peluche gruñón de 30 centímetros bastante patético, no un vampiro alto, oscuro y apuesto con uñas largas.
Suspiró.
—Cree en lo que se te dé la gana, estoy muy cansado y quiero estrenar ese ataúd viejo de la habitación de huéspedes que nadie nunca utilizo, probablemente me despierte tarde, el sol no me sienta muy bien, entonces…— procedió a subir las escaleras lo mejor que pudo, sus largas piernas estaban agotadas así que la lentitud con la que iba era anormal.
— ¡Ja Ja! ¡Ni siquiera puedes caminar y te llamas a ti mismo vampiro! — La niña muerta se burlaba de él descaradamente, restregándole en cara el hecho de que ella podía subir mucho más rápido aunque fuera mucho más pequeña y sus piernas mucho más cortas.
—Sabes si en lugar de burlarte me ayudaras a subir todo sería mucho más fácil.
Ya de por si estaba irritado por el agotamiento y Lenore no estaba ayudando.
—Bueno, podría hacerlo…— Dijo con un tono travieso, como si estuviera planeando cometer alguna maldad en contra del pelinegro —Con una condición.
—Maldita… — susurro el vampiro lo suficientemente suave como para que la rubia no lo escuchara, se recostó en los pasamanos, mirándola a los ojos y dispuesto a escuchar, realmente necesitaba ayuda, solo había subido cuatro escalones de los muchos que había y ya estaba a punto de colapsar.
Ahora que lo pensaba ¿que no lo había llamado "apuesto" hace un minuto?
—Tienes que dormir conmigo.
