2da Noche
Takashi Morinozuka
No puedo explicarlo, simplemente lo supe.
Mi subconsciente me despertó, y un poco confundido, me quede allí, acostado con los ojos abiertos, mirando al techo. Entonces fue cuando me di cuenta del porqué: temblabas, hablabas entre sueños, gemías. Seguramente estabas teniendo una pesadilla.
Sin perder un segundo, me incorporé, y jalé suavemente de tu brazo. Rodee tu suave y frágil cuerpo con los míos, y te mantuve cerca de mí, mientras escuchaba como te agitabas cada vez más y más. Los gemidos pasaron de ser solo eso a convertirse en gritos ahogados, hasta que finalmente no pudiste más, y con un par de lágrimas resbalando por tus mejillas sonrosadas, despertaste.
No pude evitar asirme de ti aún más fuerte.
Enterraste la cabeza en mi pecho, y lloraste sin control. Presumo que la pesadilla debió haber sido realmente aterradora para que te encontrases en aquel estado. Un estado que me ponía inquieto, pues no hay cosa que odie más, que verte llorar.
No dije nada. Supuse que en aquel estado, no habría palabras que pudieran ayudar mucho a calmarte. También porque no soy una persona de muchas palabras, soy más de acciones. Y mis acciones aquella noche consistían en abrazarte y protegerte.
-Estoy bien –fue lo primero que dijiste, mientras intentabas separarte de mí. No necesitaba ver tu rostro para saber que seguramente estabas sonriendo, intentando aparentar ser más fuerte de lo que en realidad te sentías.
Pero no te solté. Esperaba que comprendieras que conmigo podías mostrar tu lado vulnerable, y si necesitabas un hombro para llorar, aquí me tenías a mí, por completo.
-Querida… -fue lo primero que dije. Con aquella simple expresión de amor y cariño, volviste a temblar. Tus intentos por separarte y fingir que todo estaba bien se vinieron abajo, y te dejaste volver a abrazar.
-He tenido una pesadilla –dijiste mientras arrugabas la parte frontal de mi camisa, aferrándote desesperadamente a mí-. Pero… no recuerdo exactamente qué fue lo que soñé.
-En ese caso, no lo recuerdes –dije finalmente.
Nos quedamos así. Aún sollozabas, mientras yo susurraba una canción tranquila, al tiempo que acariciaba tu espalda. Tú eres la única persona por la que me atrevería a hacer estas cosas.
Me quede así, a tu lado, intentando pensar en qué otra cosa hacer para calmarte.
Pero parecía ser que no había necesidad de ello.
Tu respiración había vuelto a ser la misma de siempre, los sollozos habían parado, y tu agarre se había aflojado.
-Creo que ya estoy mejor –dijiste intentado volver a separarte de mí.
Esta vez te deje ser, con lo que pude ver como nuevamente sonreías. Aunque te conozco perfectamente, y sé que esa sonrisa encierra un significado más intricado: no quieres preocuparme, quieres que vuelva a dormir. Pero no solo yo necesito volver a conciliar el sueño, tú también tienes un largo día mañana.
Aunque por respeto a tu propia fortaleza, no te dejaré ver que realmente sigo preocupado. Es por ello, que al momento en que vuelves a recostarte en la cama, inclusive te ayudo a taparte con las cobijas. Pero debes saber que mi preocupación por ti puede más que mi preocupación por mí mismo. Así que, no solo me recuesto yo también, sino que me aseguro de quedar muy cerca de ti, lo suficiente como para volver a jalar tu brazo, y hacer que te recuestes en mi pecho.
Creo que será mejor que esta noche durmamos así.
¡Bonito sábado tengan todos y todas! Estoy cansada mil debido a la aventura pokemon que tuve ayer donde estuve horas esclavizando puchamones, y también estoy triste porque nadie ha dejado review :(
Sea como fuere, espero que este capi les haya gustado también (?). Me decidí por Mori, aunque realmente no tengo un buen motivo. De cualquier manera, es muy probable que para contrastar las cosas, el siguiente capi sea de Honey.
En lo que llega el próximo sábado, les pediré nuevamente me dejen un review, aunque sea corto. Éstos me ayudan a mejorar y de verdad que me haría muy feliz el leerles y responderles.
En fin. Les mando un abrazo y un beso, y nos seguimso leyendo. Sigan bellos!
