Bueno, antes de empezar el capítulo, quiero decirles que espero que mi pequeño Fanfic sea de su agrado.

Veggita, para recordarles, es una OC, el resto de personajes le pertenecen a Akira Toriyama y el fanfic no está ambientado en la historia de Dragon Ball, Z, Gt o Super.

Ahora sí, disfruten el capítulo.

Capítulo 2:

Conociéndonos Un Poco Más

La policía no podía hacer mucho, la desaparición del señor Brief había sido del todo extraña, pero, por otro lado, Goku le había propuesto algo más a Bulma. La típica forma de anunciar una desaparición para que los ciudadanos estuvieran atentos. Y ahí estaba, alrededor del mediodía, el chico estaba pegando anuncios por toda la ciudad, un trabajo agotador para una sola persona…

Después de caminar por unas horas se detuvo a descansar, se sentó en el suelo recostado en una pared, en ese momento, caminando por los techos, detectó cierta persona conocida para él, la siguió con la vista hasta que se detuvo en uno de los techos con clara intención de bajar. Goku se apresuró a levantarse.

-Oye, ¿qué haces ahí?-

-¿Eh?- la concentración se fue al caño, cuando al voltearse se encontró a poca distancia de él, perdió por momento el equilibrio y terminó por caer, para su suerte, Goku actuó por reflejo atajando su caída.

El chico no pudo equivocarse, reconoció de lejos que era Veggita, claro, era irónico que fuera tan fácil de reconocer. Su cabello era algo esencial a la hora de verla, no era nada del otro mundo, un tono castaño, acompañado de un sutil corte que, si la vieran de espaldas, la confundiría fácilmente con un niño, pero Goku era bueno recordando a las personas, y una vez que la vio a la cara no tuvo dudas.

-¿Estas bien?- La voz preocupada la hizo salir del shock, bueno, después de todo, no acostumbraba a caerse de forma tan fácil. Pero algo que pasó de largo en los oídos de Veggita, fue el tono preocupado que usó en la pregunta. Una vez que volvió a la realidad, sacudió la cabeza y se deshizo del agarre protector de Goku.

-Sí, sí, estoy bien –

-¿Segura? ¿No te hiciste daño?- Los ojos del joven vaaron por el cuerpo de Veggita en busca de algún rastro de daño, creyó ver algún rasguño en su brazo, pero antes que pudiera enfocar mejor la vista, Veggita se movió ocultando por completo el brazo.

-Ya dije que estoy bien-

-¿Que hacías allá arriba?-

-No te incumbe- bajo la vista de su interlocutor, por algún motivo, no podía sostenerle la mirada por mucho tiempo, y antes de empezar a especular por el motivo de eso, algo mas tomó su atención. Regados por el suelo estaban los anuncios que, anteriormente, había empezado a pegar el peli-azabache, se agachó a recoger unos cuantos y notó que él hacia lo mismo. Aun se preguntaba porque Dabura quería a ese viejo, aunque no solia importarle esos asuntos.

-Veggita, ¿Podrías ayudarme a terminar de pegarlos?-

-No…-

-¿Por qué no?-

La chica lo pensó un rato mientras veía los anuncios, luego levantó un poco la mirada a su compañero y una pequeña risilla se le escapó de los labios.

-Porque no ando con… Carrots-

-¿Carrots? -

-Bueno, vistes de naranja y tu cabello- volteó la cara a punto de soltar la carcajada, pero prefirió taparse la boca y solo dejo escapar una pequeña risita de nuevo. –Pareces en definitiva una Zanahoria, Carrot-

-¿Una zanahoria? ¿Tu crees también eso? –

¿También lo creía? Así que no era la primera vez que se lo decían, eso solo aumentó un poco más las ganas de reírse, este chico era un poco ingenuo.

-Vegeta también me dijo eso, pero el me dice Kakarotto… ahora que lo pienso, a veces si parezco una Zanahoria… quizá debería pintarme el cabello de verde…-

-¿Kakarotto…?- el sobre nombre le llamó la atención "Creo que lo usaré, suena bien..." pensó, luego a sus oídos llegaron las miles de palabras, para ella sin sentido, que salieron de la boca de Kakarotto, eso la empezó a irritar- ¡Ya cállate, no sé ni por qué te dirijo la palabra!-

-Porque somos amigos, ¿no?-

"Amigos…?"

Agitó la cabeza con brusquedad y frunció el ceño mirando fríamente al chico -Mira, escucha con mucha atención y que te quede bien claro, ¡TU Y YO NO SOMOS AMIGOS, ¿ENTENDISTE?-

La cara de Kakarotto cambió de repente, tenía una expresión triste. Por otro lado, Veggita volvió a desviar la mirada en una clara "indiferencia", o por lo menos era lo que quería aparentar… Su compañero se quedó en silencio durante un rato mirando levemente el suelo, luego, con una nueva expresión de seriedad que, Veggita no había visto antes en el e incluso le pareció un poco brusca. La miró por un rato más, Veggita sentía que la taladraba con la mirada, temió incluso que le propinara alguna clase de golpe, pero en vez de eso, solo se dispuso a hablar.

-Para mí tu si eres mi amiga- comenzó nuevamente a pegar los anuncios, tomando un porte que parecía más maduro, ¿Quién era este nuevo sujeto con quien hablaba? –Y haré que tú también me veas como un amigo-

Y con eso último, la expresión del antiguo "Goku" volvió a hacerse presente. El aire dejo de circular por su cuerpo, no entendía que era lo que acababa de pasar, pero algo tenía claro, este sujeto tenía algo extraño y llamativo, en definitiva necesitaba conocerlo más, tendría que darse la oportunidad de pasar tiempo con él. Una de las habilidades que le había enseñado Dabura era leer las mentes, pero… Algo le impedía poder ver en la mente de Kakarotto, eso solo la incitaba a acercarse mucho más.

El chico empezó a caminar de nuevo mientras pegaba los afiches, y Veggita no pudo evitar seguirlo, Kakarotto percibió la compañía de ella y no pudo evitar sonreír, al fin sentía que había hecho un gran avance. Estuvieron un buen rato caminando, Veggita solo se dedicó a observar con atención como este pegaba cada anuncio y de vez en cuando le dirigía la mirada sonriéndole, acto que a ella la hacía desviar la mirada. Se odiaba a si misma por no poder mantenerle la vista, ¿Qué demonios le estaba pasando?

- Y ese fue el último- Volteó a verla de nuevo con una sonrisa de victoria y un sonidito salió de su estómago, no había podido ni desayunar… –Tengo hambre, ¿tú no tienes? Te invito algo de comer… bueno si quieres-

La sonrisa amigable que le dedicó no la dejó pensar con claridad, la verdad no es que ella necesitara comer mucho, pero pasar un poco más de tiempo con él no estaría de más, claro que no podía dejar ver que ahora se veía un poco debilitada ante él.

-Está bien, SOLO por esta vez-

Volvieron a caminar en un pequeño silencio, para suerte de ambos había un restaurante cerca de ellos. Tomaron asiento en una mesa cerca de una ventana, la verdad la luz no le agradaba a Veggita, pero no había un lugar más oscuro desocupado. Fue Goku quien pidió ambas ordenes, puesto que Veggita solo le dijo que comería lo que el comiera. Ahora las cosas empezaron a ser al revés, pues fue Goku quien empezó a averiguar de la vida de la chica.

-¿Tu de dónde vienes? ¿Cómo es tu familia?

-¿mi familia?- "Familia" no era necesariamente una palabra muy fundamental en su vocabulario, pero no tenía más que inventar algunas cosas, después de todo, su vida no era algo que un mortal entendiera –Yo vengo… de la capital del sur… Vivo con mi… hermana?... y mi padre-

-Entiendo… ¿Tienes muchos amigos por acá?-

"Amigos…" Esas malditas preguntas eran muy difíciles… no, esta vez no tenia nada que inventar.

-Eso no es tan relevante-

-Entiendo, no te gusta hablar de tus relaciones, entonces… ¿Dónde vives?-

-En una casa- Si a eso se le puede llamar casa, aunque… tenía su habitación… y no tenía frio ahí, así que, si, su casa. Unas risillas salieron de la boca del joven ante su comentario.

-Buen chiste, pero ya en serio, ¿Dónde vives?- Era hora de escapar, no podía seguir ahí o la descubriría. Se levantó de forma inpreviste y sin mirar a la cara al joven, emprendió su camino fuera del restaurante.

-Se me hace tarde. Adiós- fue lo último que dijo.

-¿por qué será que no le gusta responder mis preguntas?-

-Al fin llegas, ¿Dónde estabas? Pensé que solo darías una revisada a como andaban las cosas por la Corporación Capsula- La voz de ese demonio podía tonarse de una gran oscuridad, a cualquiera le haría mojar los pantalones de tenerlo en frente.

-Estuve investigando un poco, se me pasó el tiempo… no volverá a pasar… -

Un suspiro cansado, acompañado de un griñido salió de la boca de Dabura

-La próxima avisas, sabes a la perfección que debes estar atenta por cada misión que te ponga -

-Ya lo se… - la chica levantó la cabeza para darle cara a Dabura, caminó hasta lo que era su escritorio y se sentó frente a él. –Dabura… quiero saber… ¿Dónde está mi familia?- hablarle de este tema al Demonio no era de las mejores idea, así que los nervios de Veggita se prendieron cuando los ojos frios del demonio se posicionaron sobre ella.

-¿Tu familia? ¿Y de aquí a cuando te interesa eso?-

-no importa la razón, solo sentí curiosidad-

-Sabes que esa información no la puedo dar, es la ley-

Claro que no lo era, pero Dabura no podía dejar que ella supiera la verdad, sabia a la perfección que si lo sabía ella no se quedaría con él… Fueron muchos años que la tuvo como para dejar que se fuera, un demonio podía encariñarse, aunque sonara raro.

La cara de Veggita se descompuso por unos segundos y volvió a estar del todo firme, no era su estilo que dejara ver cuando estaba triste, no, era algo que no podía permitirse, se levantó de la silla y caminó hasta la salida.

-Hasta mañana… Papá- era la única familia que tenía, así que no podía enojarse con él. Salió por fin y se dirigió a su habitación, tenía que pensar.