NO ME HAGAN ESTO:
Hola, mi nombre es Rosalie, vivo con mis padres, tengo 14 años, casi nadie cree que tengo 14 porque me gusta vestirme con faldas y polos apretaditos, a mi padre Carlisle no le gusta que me vista así, pero a mi no me importa, yo me visto como a mi me da la gana, ya estoy grandecita, como para que me digan que tengo que vestir, pero bueno, hoy hemos ido con mi papa y mi mama a tomar café en la plaza de mi ciudad, escuché mientras leía una revista que mi papa se volvía a quejar de mi manera de vestir, como toda la vida.
-Mira como se viste, parece una callejera, en vez de una niña.-gruñía mi padre, mirándome con asco.
-Ella ya no es una niña, es toda una adolecente y no puedes imponerle como se vista, porque no te va a hacer caso.-le decía dulce mi madre Esme. Ella siempre era la comprensiva de los dos, ella era la que me entendía.
-Tú siempre tan blanda, eres la madre, más pareces una amiga de ella.-le gritaba por completo fuera de sí.
Siempre solían pelear por ello, siempre, todo era por mí, me empezaba a molestar, mi papá podía ser tan intransigente a veces.
-Es lo que quiero ser.-vociferaba ella, mi mamá no era la de que quedarse callada, si mi padre gritaba, ella lo hacía aún más fuerte.
No quise escuchar más y presté atención en otro chico, que estaba en una esquina y me estaba mirando, me sonrió al percatarse de que lo miraba y yo le devolví la sonrisa, me hizo un gesto con la mano para que me acercara, mire de reojo a mis padres y seguían discutiendo, así que me levante y ellos ni cuenta se dieron, me acerque y cuando le iba a hablar, un chico me agarro de atrás y me tapo la boca, me subió a un auto mientras yo chillaba como loca, lo ultimo que vi fue la imagen de mi mamá llorando desgarradoramente.
El auto salió a toda velocidad, en el habían otras dos personas más aparte del que me había capturado, me amarró fuertemente las manos, pese a que yo hacia todo por zafarme, me saco el trapo de la boca y los tres desgraciados se me quedaron mirando.
-Esta muy buena, la verdad, al jefe le va a encantar.-dijo el imbécil que tenia mi lado, toqueteándome la pierna.
-¡Suéltame!-gritaba, el otro que estaba a mi costado me tapo la boca.
-Cállate ricura, que no queremos hacerte daño, es mas lo vas a disfrutar mucho, ya veras.- a mi todo esto me daba asco, repulsión, pero sobre todo mucho miedo.
El tipo hablaba mientras me acariciaba los pechos por encima del polo que tenía. Era tan repulsivo.
Pensé que todo iba a acabar muy pronto, cuando el cerdo de adelante dijo algo que era lo que más temía en ese momento.
-Tal vez podemos probarla un poquito, antes de llevarla.- susurró el hombre, mordiéndose el labio.
-Recuerda que el jefe las quiere virgen, pagan más.- yo solo rogaba de que todo acabara lo más rápido posible, no podía seguir soportar.
-Si, pero no necesariamente me refería a eso, tal vez podamos jugar un rato.- seguía toqueteándome las piernas, yo solo quería llorar.
-Por favor, no me hagan nada malo.-supliqué con todas mis fuerzas.
-Vamos, ricura, te va gustar.-dijo besándome, yo lo mordí fuertemente.
-¡Maldita perra! ¡¿Qué mierda haces?!
-Detente en la esquina.-dijo el maldito de mi costado.
Entre dos me cogieron de los hombros, y me llevaron a la especie de matorral y me tiraron ahí, yo solo lloraba y trataba con todas mis fuerzas de zafarme.
-Por favor no.-suplicaba, pero ellos no parecían escucharme.
-Cállate, mocosa.-dijo el cerdo, el cual empezó a quitarme la blusa dejándome solo en sujetador.
Otro imbécil me empezó a desabrochar el primer botón de mis vaqueros, y otro me acariciaba el pelo y la cara.
Me sacaron el sujetador, no se en que momento, y el cerdo empezó a besar mis senos, yo me sentía asqueada de mi misma y me dolía ya que el no tenia el mínimo cuidado conmigo, yo solo cerré los ojos cuando sentí que uno me tocaba bajo mis bragas, nunca nadie me había tocado ahí, y no quería que mi primera vez fuera así, tirada en un matorral con 3 hombres violándome, pero por más que intentaba zafarme nadie parecía escucharme y…..entonces, un dolor inmenso se apodero de mi, abrió los ojos y vi como uno de los cerdos entraba en mi, gracias al cielo usaba condón, yo cerré mis ojos a la vez que millones de lagrimas salían de mi.
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Esta vez quise contar otra historia la de Rosalie, la verdad este capítulo me costo mucho escribirlo, al pensar que hay gente niñas que viven esto, por eso esto debe ser algo que haga que los padres siempre vigilen a sus hijos, dejen reviews, si les gusto, si lo odian, si creen que escribo horrible, etc, me hacen sonreír.
Con amor, Lucia Cullen.
