FANFIC 2 (Decision, destino, consecuencias)
En el silencioso coche Booth conducía procurando no mirar a Brenan que en el asiento del copiloto no había emitido una palabra desde que dejasen el Jeffersonian.
En su despacho un visiblemente decepcionado Sully le había visto marchar con la promesa de comer juntos más tarde. Pero nada había sido natural con Booth observandolo todo desde la puerta.
Brenan se sentía extraña, no entendía porque en su fuero interno la asaltaba un sentimiento de traición hacia Booth, solo por atender la petición de Sully de comer juntos. Nunca hubiese sospechado que aquellos sentimientos que dejo olvidados una mañana con un barco que se alejaba en la bahia pudiesen retornar desesperados y tan confusos como en aquella ocasión.
Pero ahora, se decía a si misma, ahora había algo que había cambiado. Ella había cambiado, sus relaciones con los demás habían cambiado, un solo beso robado lo habia trastocado todo.
Y aunque sospechaba que el camino que surgia ante ella era arduo y dificil de descifrar no sabía si estaba preparada para abandonarlo sin darle una oportunidad, tan solo porque Sully había decidido regresar a washington. No sabía si aquel camino apenas vislumbrado que la acercaba un poco más a su compañero, su amigo, su confidente, era un camino que al recorrerlo no le diese más penas que alegrías. Porque ¿como saber si al dejarse llevar por todo aquello que comenzaba a sentir las cosas saldrían bien finalmente?, y sobre todo, si las cosas al final no resultaban bien ¿que sería de su gran amigo?¿podrían volver a mirarse igual?.
¡Oh dios, era todo tan confuso!.
Brenan que no estaba acostumbrada al autoanálisis no sabía que escoger, para ella solo las pruebas palpables del dia a dia tenían relevancia. Pero en esta ocasión solo la intuición podía ayudarla.
Booth que sentía como la cabeza de Huesos funcionaba a mil por hora, con los engranajes girando en todas direcciones, deseaba hablar con ella, preguntarle por la visita de Sully, saber lo que sentía. Pero al mismo tiempo temía interrumpir sus cabilaciones que la mantenían tan absorta. Al final, no pudo aguantar más el silencio reinante entre ambos y optó por lo más sencillo, lo que siempre se les había dado bien. Optó por hablarle del caso.
-Ahora debemos llegar enseguida al laboratorio de sustancias peligrosas, Hodgins nos espera allí ya. HA estado colaborando con un compañero del laboratorio del FBI
-¿Que?. - Dijo Brenan saliendo de su ensimismamiento
- ah si, los datos sobre el recipiente. ¿pero han determinado ya el origen del mismo?
- Estan en ello ha resultado más dificil de lo que creían porque el numero de serie de la tapa estaba ilegible y han tenido que buscar entre las diferentes centrales nucleares que tienen acceso al material, alrededor de doscientas.
- Ah, de acuerdo
Y Brenan volvió a sumirse en el silencio. Booth desacostumbrado a que su compañera no lo bombardeará con mil preguntas sobre la situación de la investigación fue consciente en ese momento de la magnitud y complejidad de los sentimientos de ella. Entendió que la visita de Sully la había sumido en aquel estado, y descubrió que no sabía como afrontar aquello. Le importaban esas reacciones, si, pero ¿le importaban por las razones adecuadas? ¿o eran sus propios sentimientos los que le molestaban? No estaba seguro. Solo pudo frenar frente al laboratorio y girarse hacia su compañera, para ver como su mirada se perdía un instante antes de abrir la puerta del coche.
No, se dijo a si mismo. No es por las consecuencias para nuestro tarbajo. No es por eso.
No se enteró de nada en la visita del laboratorio, Brenan y Hodgins hablaban emocionados de los resultados de las pruebas, que los acercaban a un entorno muy concreto de la costa este. Pero Booth solo podía pensar en la hora de la comida. En la salida intentó que Brenan lo acompañase para llevar los informes a la central, pero ella solo le pidio amablemente que la acercase en coche hasta la cafetería donde había quedado con Sully. Cuando llegaron ella se bajo lentamente del coche. Miro a Booth a los ojos por primera vez en toda la mañana.
- ¿Nos vemos luego para ir al Jeffersonian?
- Por supuesto paso dentro de un par de horas a recogerte. - Dijo él sorprendido de su petición, pues ella nunca demostraba necesitarle.
- De acuerdo entonces. - Le sonrió y se alejó hacia la puerta del local.
Booth supo desde ese instante que las dos horas del almuerzo hasta que volviesen ha verse se le harían eternas.
La incertidumbre de no saber de que hablaría huesos con Sully, que harían tras la comida lo volveria loco. ¡Dios mio! Se dijo, ¿como he permitido que la situación llegase a esto?
