Capitulo II - NEMO
La rubia miraba desde el cielo a través del cristal de la nave al planeta en el cual aterrizarían: Nun 1. Un planeta desconocido al parecer; no había registros de él y la atmósfera no le inspiraba total confianza: turbia; apreciables eran los tonos grises y marrones de vientos, roca y polvo que habían dado forma a la superficie del planeta. Sin duda, un planeta muerto. ¿Quien podía haber llegado ha este rincón del universo y quedarse varado aquí? ¿Por que Ra los trajo hasta aquí? Ra... Recordaba vagamente historias de los días antiguos que su compañera de academia, Ishizu, le contaba: Ra, el antiguo dios Egipcio del Sol, dirigía la barca que cruzaba el cielo comandada por Horus para alcanzar el nuevo día. Eran historias antiguas, muy antiguas; desestimadas e ignoradas aun mas cuando el hombre pudo valerse en el espacio y conquistarlo dejando a la Tierra y sus locas tradiciones atrás; pero ahora, por alguna extraña coincidencia estaban allí, frente a un planeta desconocido siguiendo ordenes de aquel misterioso capitán al mando del Ra a miles y miles de kilómetros de distancia. Se agachó un poco hasta mirar por encima del hombro de Jounouchi, quien trazaba un mapa 3d infrarrojo de la superficie del planeta.
"Jou, ¿rastreaste el terreno?"
"Si, tengo las lecturas; es un planeta de carbono. Su superficie es bastante irregular; costara encontrar un área de aterrizaje."
"Buscalo. Horus, dile a Yami que ya este listo."
"Si capitana."
Mientras tanto, en la enfermería, Yami estaba sentado esperando a que la doctora terminara de preparar los dispositivos de soporte vital que llevaría a la expedición. La enfermería no era diferente a una morgue de la Tierra, los muebles de metal esterilizado, cabinas con drogas, heladeras con incontables bolsas de sangre, interferon y diálisis, gavetas con objetos cortantes, pinchudos e incluso punzantes, camilla de operaciones y las luces de interrogatorio... que Yami tanto detestaba.
"No me gusta estar aquí." -dijo por lo bajo el joven mientras miraba a su alrededor.-
Una joven castaña de pelo corto, piel blanca y lindos ojos celestes apareció trayendo consigo en sus manos unos sensores de forma circular, planos de aproximadamente 3cm de radio; la chica llevaba puesta una gabacha blanca; debajo de esta se podía ver una camisa celeste con los primeros broches desabotonados dejando ver ligeramente sus atributos y por debajo llevaba una falda mas corta que el largo de la gabacha dejando admirar sus delgadas y esculpidas piernas. La castaña empujo con su mano libre una silla giratoria, guiándola hasta estar frente a ojirubi; una vez allí se sentó quedando cara a cara con Yami.
"Bien, levantate la remera." -ordenó la castaña mientras preparaba uno de los sensores.-
Yami separó un poco la camisa negra de neopreno del traje que se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel y tiro hacia arriba dejando su verdadera piel al descubierto.
"Muy bien." -La doctora colocó uno de los electrodos sobre el pecho de Yami; el aparato se adhirió a la piel del chico.-
"Ouch; esta frio." -se quejó al sentir la fría superficie metálica sobre su tibia piel.-
La castaña se sonrió y al siguiente electrodo, antes de colocarlo sobre la piel de Yami, exhaló un poco de aire caliente de su boca al electrodo de manera de calentar en poco el instrumento. Hecho esto apoyó el adminiculo sobre el pecho de Yami el cual se adhirió a la piel del ojirubi al igual que su hermano. La joven se empujó un poco sobre su silla giratoria de manera de quedar frente a la mesa que estaba tras ella y a la computadora personal que estaba sobre la misma; apretó unos teclas y el monitor se iluminó mostrando una pantalla dividida en 4: ritmo cardíaco representado por una linea que a cada latido formaba un relieve irregular, una ecografía del corazón, lineas cerebrales y datos del sujeto.
"Perfecto." -exclamo la castaña; acto seguido tomó un apuntador que estaba sobre la mesa, una lapicera que tenia en uno de los bolsillos de la gabacha y procedió a escribir sobre el papel del anotador.-
Yami al escuchar eso se bajó la camisa que llevaba puesta mientras miraba el monitor.
"¿Tomaste las píldoras?" -preguntó la doctora sin apartar la vista del apuntador frente a ella.-
"Si."
"¿Seguro?" -increpó alzando la vista por encima del anotador para ver a su paciente.-
"Anzu, dejame en paz; no soy un niño."
"No, claro que no; eres todo un hombre. Ya conoces las reglas. No te quites el traje o no podrás regresar sin haber pasado la cuarentena."
"Ya lo sé." -dijo esto saliendo de la enfermería dejando a la castaña sola.-
Ella se quedó viéndolo salir para luego bajar la vista al cuadernillo de nuevo y continuar tomando notas en este.
Yami salio de la enfermaría y la puerta automática se cerro detrás de él. Miro su traje de neopreno que se extendía en todo su cuerpo a excepción de su cabeza; era extremadamente ajustado y marcaba detalladamente su delgada musculatura y sus, a la vista del espectador que estaba allí, sensuales curvas.
"Me encanta tu traje."
Escucho la voz familiar.
"Yo lo detesto."
"No pareciera. Recuerdo cuando te conocí; en aquel bar en Marte. Usando unos ajustados pantalones de cuero." -El castaño de ojos azules estaba de pie apoyándose contra una pared que estaba detrás de Yami.-
"Prefiero el cuero a este traje de hule; me corta la circulación"
"¿En serio?"
El castaño se acerco de improviso a Yami tomándolo de las muñecas. El mas chico dio un pequeño tirón para safarse pero se dejo vencer cuando sintió los labios del ojiazul sobre los suyos. El castaño profundizo el beso; Yami cerro sus ojos y le permitió el paso a la lengua de su amado para encontrarse con la suya; un beso era inofensivo después de todo. De pronto la mano de Seto comenzó a bajar hasta la entrepierna de su pareja y una vez allí ejerció una pequeña presión sobre la misma haciendo que Yami abriera los ojos de impresión al sentir su miembro palpitar tratando de tomar vida dentro de ese ajustado traje; la estrategia de Seto era bastante buena, predecible y cruel al mismo tiempo; él conocía sus puntos sensibles y sabia que dándoles la atención adecuada y teniendo al chico dentro de ese traje de ceñido e inalterable látex; lo obligaría a "posponer" la visita la exterior. Con un rápido movimiento, Yami se separó del ojiazul casi instantáneamente y se quedo con la mirada baja, tomado aire en bocanadas tratando de calmarse a sí mismo.
"Eres un maldito."
"No puedes juzgarme por no intentarlo."
"Me las pagaras."
"Dijiste que te cortaba la circulación; al parecer no lo suficiente."
"¡No es gracioso que juegues conmigo así!"
La exclamación del ojirubi dejó pasmado a Seto; tan solo era una broma, ya en otras ocasiones le había jugado tretas de mayor magnitud que esta, pero nunca había logrado hacer irritar a Yami como ahora. La exasperación y el enojo eran fácilmente perceptibles en su voz.
"¿Yami?" -pregunto con tono conciliador; no deseaba pelear.-
"Lo lamento, no se que me paso."
Yami se dio cuenta que su reacción había sido un tanto exagerada para la situación. Solo había sido una actitud juguetona de entre muchas otras. Estaba molesto, si. Pero no era por la broma ni estaba molesto con Seto y no era con el con quien debía desquitarse.
"Creo... que ya he estado demasiado tiempo aquí."
"¿Que quieres decir?" -pregunto el castaño con preocupación-
Yami se apoyo de espaldas contra la pared tras el; procedió a explicar con su mirada fija en el suelo.
"¿Recuerdas lo que hablamos en Calisto hace 2 años?"
"¿Antes o después del Hotel Afrodita?"
Yami se sonrió recordando su paso por ese... 'hotel'. "Después"
"¿Ya lo pensaste?"
"Si..." -hizo una pausa. -"Ya no quiero seguir así. Fue divertido pero... siento que algo falta. Quiero estar contigo; ya no quiero temer mas que puedan encontrarme."
"Encontrarnos." -interrumpió el castaño. Le molestaba que Yami lo sacara de sus planes culpándose a sí mismo.-
"No es lo mismo Seto. A ti no te buscan como a mi. " -alzó la vista a ver a los ojos de Seto.-
"Ya te lo dije; estamos juntos en esto. Pero, si decides abandonar esta vida, las probabilidades que te encuentren serán mas altas."
"No importa. Es lo mismo así. Nuestras decisiones en la Tierra no valen nada, aquí tampoco; mira lo que hizo Horus. A ellos no les interesamos, pueden disponer de nosotros como si fuéramos objetos. No quiero esto, Seto..."
Seto observó la tristeza y angustia que embargaba a su pareja. Yami nunca se mostraba triste por su situación pero ahora se preguntaba ¿desde hacia cuanto tiempo ocultaba sus deseos de terminar con esa nómada vida que le habían obligado a adoptar para no terminar en la prisión de Crematoria? El chico había cumplido su servicio militar para poder ser declarado ciudadano; pero nada resulto como esperaba; un error convirtió su vida en un infierno y aunque el castigo ya había sido cobrado los fantasmas del pasado aun lo perseguían y amenazaban; a Yami y a él mismo.
El mayor avanzó unos pasos y envolvió a Yami en sus brazos. El mas chico trataba de ocultar sus lagrimas, sabia que su actitud era egoísta al intentar convencer a Seto de asentarse y elevar los riesgos a ser descubiertos pero ya no podía con la situación; ya no quería ser utilizado por esos personajes que se escudaban en nombres de importantes compañías
"Perdón.." -hablo por lo bajo el ojirubi mientras escondía su rostro en el pecho de su amado.-
Seto quería hacerle entender que no estaba solo; que el estaría a su lado, siempre.
"Esta bien. Preparare todo; cuando regreses nos iremos."
"¿Adonde?"
"Aun tengo unos contactos; enemigos de mi padre que me harían un favor o dos. Puedo conseguir una nave... para nosotros. Podrás cumplir tu sueño."
El rostro de Yami pareció iluminarse ante esta declaración ¿Acaso podía haber una salida a todo esto?
"¿Van a algún lado?"
Una voz saco a los amantes de su platica.
"¿Otogi?" -Exclamó Yami limpiándose un poco la lagrimas que intentaban escapar de sus ojos al reconocer al joven de cabellos negros y ojos verdes que estaba frente a ellos; y al parecer había escuchado sus planes.-
"¿Que quieres Otogi?" -dijo el castaño con un tono seco; no estaba dispuesto a negociar su silencio.-
"Ustedes no se irán.." -dijo el moreno casi en tono amenazante.- "No sin antes de probar estos dados de carne que prepare. Están deliciosos." -el tono amenazador desapareció instantáneamente de la voz del moreno mientras alzaba una bandeja en sus manos que contenía unos dados hechos de carne con salsa.-
"No es el momento, Otogi." -Exclamo Seto al escuchar las intensiones de Otogi; al parecer no seria una amenaza.-
"Siempre es momento para un aperitivo. Ademas, no hay nada mas importante para un cocinero que los comensales elogien su trabajo."
"¿En serio? Entonces yo probare." -Yami se aventuro a probar al ver que podía convencer a Otogi de no delatarlos si accedía a sus demandas culinarias.- "¿Sabes con que quedarían bien? Con Agnolottis rellenos con nuez."
"Ah mi buen Yami. Diste en el clavo."
"Gracias."
Mientras Yami hablaba con Otogi; Seto dejo la escena adentrándose en las habitaciones, yendo a preparar sus pertenencias y las de Yami para partir.
"Muy bien todos, escuchen. Tomen sus posiciones; aterrizaremos, no sabemos como es la atmósfera del planeta asi que esperamos algunas turbulencias." -habló la capitana a través de los altoparlantes de la nave.-
El aterrizaje ocurrió sin mayor inconveniente. Seto le dio un último saludo a Yami y se dirigió a la estación principal para vigilar su expedición Los 6 tripulantes de la nave se habían reunido en la estación para ver el planeta a través de la cámara que Yami llevaba en su traje.
Dentro de la habitación de carga; Yami se había colocado su segundo traje espacial; este era de color blanco, mas holgado que el de hule que llevaba debajo; y su casco con frente hecho de acrílico trasparente reflejante.
"¿Estas listo Yami?" -la voz de la capitana a través del intercomunicador.-
"Listo."
"Jou, abre la escotilla."
Las puertas de la escotilla se abrieron dejando a Yami en contacto con la inexplorada atmósfera del planeta. Una ráfaga de viento y polvo rojizo lo recibió de manera nada delicada; la superficie del planeta estaba hecha de piedras parecidas a canto rodado pero de color y contextura de ladrillo; grandes valles se elevaban a su alrededor y algunas formaciones de roca de extraño relieve resultado de la irregular erosión del viento. La luminosidad era buena lo cual era raro ya que el cielo era turbio y espeso; tal vez demasiado para dejar filtrar rayos solares pero el ambiente estaba sumergido en un luminoso tono anaranjado. La primera impresión de Yami: un espantoso desierto.
"¿Hacia adonde Mai?" -habló por el intercomunicador del traje.-
"Hacia el norte."
"¿A que distancia?"
"Tendrás que caminar un poco: ½ kilómetro, es lo mas cerca que pude aterrizar." -la voz de Jou.-
"Esta bien. Me vendrá bien estirar las piernas."
"Ten cuidado; quizás se te gastan y quedas mas chiquito de lo que ya eres." -la inconfundible voz de Seto.-
"Ja ja... tal vez te vendría bien caminar a ti, Monte Olimpo."
"Ya, dejen de pelear. Tendrán tiempo cuando regreses."
Los minutos pasaron y la caminata de Yami por el desierto se hacia cada vez mas extenuante y el paisaje no ayudaba mucho tampoco.
"¿Como vas Yami?" -le hablo la capitana para cortar un poco el silencio.-
"Este lugar es horrible."
"Muy bien."
"Jou." -habló la nave.-
"Horus."
"Tienes una llamada desde la Tierra."
"¿Que hiciste ahora, Jou?"
"Nada que recuerde." -se defendió el rubio.-
"Es la señorita Shizuka."
"¿Tu hermana? Ponla en la pantalla." -ordeno la capitana; no era de entrometida; pero sabia que Jou quería mucho a su hermana y que después del 'cambio de planes' que organizo la nave seguro tendría a varios descontentos en su tripulación, no era buena idea avivar las llamas impidiéndoles hablar con sus familiares.-
La imagen de una chica de cabello largo castaño claro y ojos verdes se materializo en el monitor principal frente a los tripulantes.
"¿Hermano?" -habló la imagen.-
"Shizuka, ¿como estas?"
"Muy bien; ¿como estas tu? Se suponía que nos llamarías hace 3 meses. Estábamos preocupados, te llamábamos pero la nave rechazaba la señal."
"Si, después veré eso. ¿Que cuentas?"
"Te tengo dos noticias; me voy a casar..."
"¿Que? ¿Con quien?"
"¿No lo recuerdas, hermano? Con Honda."
"¡¿Honda?! ¡Se suponía que lo estaban considerando!"
"Eso fue hace tres meses hermano."
"¿Por que no me dijiste nada?"
"Trate de avisarte pero nunca devolvías las llamadas."
Jou era casi incapaz de esconder la sorpresa en su rostro.
"La segunda noticia: Vas a ser tío"
"¿Ti... tío?"
"Si, conseguimos el permiso del gobierno."
"Shizuka, eso es..." -debía pensar bien sus palabras antes de continuar- "maravilloso."
"Me alegro que estés contento. ¿Vendrás a la boda? Es el primero de diciembre."
"Shizuka, me encantaría pero... estoy a 4 meses de la tierra; no podre llegar."
"Lo entiendo. Bueno, les pediré a los padres de Honda que sean testigos, de veras quería que fueras tu."
"De veras, lo siento mucho."
"No, esta bien. Te guardare pastel en el refrigerador."
"Shizuka, felicidades." -hablo la capitana.-
"Gracias a todos. Hermano, te llamo luego. Saludos."
La imagen se desvaneció dejando a Jou con una mezcla de emociones: alegría, tristeza y un poco de rabia por la impotencia de la situación en que se hallaba.
"Lo lamento, Jou." -la rubia trato de consolarlo.-
"..."
Otogi también se encontraba algo frustrado; después de todo, el y Shizuka habían salido por 2 años cuando tuvo que partir; no estaba totalmente feliz pero quizás podía decir algo para levantar un poco el animo de Jou.
"Sabia que debía haberme quedado en la Tierra con Shizuka."
"Ya callate Ryuji." -respondió Jou.-
"¿Que sucedió?" -La voz de Yami que aun se encontraba atravesando el desierto invadió la cabina.-
"La sexy hermana de Jou va a casarse y esta embarazada."
"¿Embarazada?" -la voz de Yami pareció entrecortarse ante esta pregunta; Seto lo noto pero no alegó nada al respecto.-
"¿Sucede algo Yami?" -preguntó la capitana que también había notado el tono de su piloto.-
"No, nada." -respondió Yami no queriendo decir mas y siguió su camino.-
"Yami, estas justo a 50 metros de la señal. Ya deberías verlo."
"Lo veo y Mai no vas a creer esto..."
"¿Que sucede?"
"Son 2 naves"
"¿2 naves?"
"Si." Yami miro desde lejos a las 2 gigantes de metal: una gigante de color negro con lineas rojas que comenzaban en la proa y terminaban en la popa de la nave; tenia una eslora de aproximadamente 250 metros y era la que en mejor condición se encontraba. La otra; una nave gris que al parecer había sido la primera en impactar, ya que, la proa se encontraba por debajo del nivel de la tierra; tenia mas dimensión que la anterior, una eslora de 300 metros aproximadamente, la popa se encontraba un tanto mas elevada que el resto y su alcázar había sido totalmente hundido y atravesado por la proa de la nave negra que yacía perpendicularmente a su lado formando una gran T dando a entender un choque entre estas 2 o en mas detalle, la nave negra había chocado a la gris.
"Parece que están chocadas. Parece que hubiesen chocado una con la otra."
"Eso es imposible." -La reglas físicas dictaban que había un 3% de probabilidad de que 2 naves en el espacio, con pleno uso de los motores chocaran entre ellas.-
"No, ya lo he visto antes; es bastante común en épocas de guerra." -habló el albino.- "Se utiliza como ultimo recurso cuando la batalla esta perdida; claro que es bastante complicado imitar los movimientos de la nave a ser estrellada; se necesita un piloto con mucha experiencia en combate. Debieron haber chocado en órbita y la gravedad del planeta los succionó."
"Es verdad; hay marcas de combustión en el casco." -hablo Yami, mientras que con su linterna iluminaba el metal retorcido y calcinado del casco de la nave gris.- "Terminaron estrellándose aquí; dudo que alguien haya sobrevivido a la caída. ¿Quien estaría peleando por este planeta tan lejos de todo?"
"¿Puedes ver el nombre?" -pregunto la capitana.-
"Veamos." -Yami comenzó a recorrer el costado de la nave de color gris hasta que vio las grandes letras con las que habían bautizado a la nave. Despacio comenzó a leerlas moviendo su cabeza para tener una mayor perspectiva de la palabra ya que esta estaba distribuida en aproximadamente 90 metros donde cada letra tenia una longitud de 3 metros.- Mes-ke-tet... Mesketet. Nunca había oído hablar de ella."
"¿Mesketet? Se me hace familiar. Jou ponlo en la base a ver que encuentra."
"La otra nave es... 'Henu' esta es mas fácil. Las puertas de Mesketet se soldaron por el calor de la colisión. Sera difícil entrar; probare primero en Henu. Veamos si hay alguien ahí."
"Ten cuidado."
Yami trepo por el ala izquierda de la nave hasta una compuerta que se hallaba encima de esta que para su suerte; estaba abierta.
"La puerta esta abierta. No creo encontrar a nadie."
El explorador miro el interior de la nave al que daba la puerta por la que el había entrado: un pasillo estrecho hecho de metal oscuro que se extendía, al parecer, de proa a popa.
"¿A la izquierda o derecha?"
"Ve hacia la estación de mando."
"Izquierda entonces."
Yami camino unos 20 metros hasta que se topo con una puerta cerrada. Miro el borde derecho de la puerta, tenia una palanca amarilla con lineas negras. Empujo la palanca hacia arriba haciendo uso de ambos brazos para esto debido a la dureza del artefacto, el cual cedió después del segundo intento; abriendo la puerta frente a el. El chico se aventuro a entrar; el pasillo continuaba pero tal vez podía haber alguien allí; ya que la puerta pudo haber sido cerrada para evitar la despresurización de la nave.
"Hola hombrecillos verdes..." -Gritó pero no obtuvo respuesta.- "Nada."
Siguió caminando por el interminable pasillo cuando algo llamo su atención; algo a lo que no había puesto atención antes: las paredes a sus costados estaban adornadas con jeroglíficos; y no eran uno o dos sino cientos de ellos , uno al lado del otro.
"Mira estos dibujos." -mostró Yami a través de la cámara-
"Parecen jeroglíficos" -hablo Mai.-
"Mai, hay de esos por todas partes. Las paredes están atestadas de ellos; incluso el techo."
"¿Que dices, Ryu?"
"Se sabe que hay religiones extrañas que escaparon al espacio para predicar sus tradiciones. Pero esto, nunca había visto nada así antes."
"Otra puerta."
Yami siguió el mismo procedimiento que con la puerta anterior solo que esta puerta no llevaba a otro pasillo sino a una habitación Entro en la habitación y miro a su alrededor; había 3 sillones separados por 2 metros uno de otro que estaban de espaldas a él mirando hacia el frente exterior de la nave y frente a ellos unos grandes bloques con botones y palancas de todos tamaños. Sin duda había llegado al puente de mando. Se acerco un poco al sillón del medio.
"¡Por todos los dioses!" -se escucho la voz de Yami en el Horus.-
"¿Que ves Yami?"
"Uh... creo que encontré al capitán.. muerto y momificado."
Un cadáver yacía en el sillón; estaba sentado, sus rasgos eran apenas reconocibles, sus manos cadavéricas unidas sobre su regazo sosteniendo un vaso de ron, las cuencas vaciás de los ojos parecían estar mirando hacia un botón rojo que estaba sobre la consola frente a él.
Yami iluminó el nombre que estaba sobre la solapa izquierda del traje azul militar que llevaba puesto el finado.
"Capitán A. Socar. ¿De que sera la A?"
"¿Y la tripulación?" -pregunto la rubia.-
"No hay ningún rastro de la tripulación"
Yami se acerco a los controles para ver si podía encontrar alguna pista de lo que pudo haber pasado cuando otra peculiaridad llamo su atención
"Esos controles son verdaderamente extraños." -Las instrucciones también estaban escritas en jeroglíficos- "¿Como se llamaba la nave...? ¡Henu!"
Un golpe de luz intento entrar en la nave pero al instante se extinguió; las reservas de energía eran insuficientes para activar los controles de la nave pero suficientes para que esta pasara el parte de su situación con su mecánica voz.
"Hátari libí fairét thetowerot. Háta rebifuku ereisiwa. Éle elalhiwu enlil jáfaz."
Yami escucho las extrañas palabras en el ambiente y no parecían nada alentadoras; lo estaban poniendo nervioso.
"Mai, este lugar me esta crispando los nervios."
"Es verdad." -habló la doctora mientras miraba el monitor indicando el ritmo cardíaco del ojirubi.-
"Yami, ¿puedes cambiar la configuración del idioma de la nave?"
"Ah si; tal vez podría.. ¿cual sera el botón? ¿El hombrecillo sentado, la cigüeña, esta runa con forma de hoguera?"
"¿Todo esta escrito en jeroglíficos? Ryu, ¿Puedes traducirlo?"
"Desde luego, podemos conectar la caja negra de la nave al Horus. El sabrá hacer la traducción. Yami, busca la caja negra. Debe estar al costado del sillón del capitán."
"Se donde están las cajas negras, Bakura." -grito exasperado el joven ojirubi.-
"Esta bien, solo quería ayudar."
"Cállate."
"Algún día entenderé porque se llevan tan mal." -bromeó Jou para aliviar un poco la tensión del ambiente.-
"Digo que nos vayamos de aquí. Lo que sea que haya pasado aquí no es de nuestra incumbencia."
"Yami, trae la caja negra."
Un ruido se escucho en la nave; como metal doblándose, el cual puso mas nervioso a Yami. En el Horus, Anzu veía el monitor; las pulsaciones de Yami iban en aumento considerable.
"Capitana, tranquilicelo."
Pero la capitana lejos de tranquilizar al piloto embistió con otro grito: "¡Trae la caja negra, ahora!"
Yami miraba al muerto sobre la silla del capitán de esa nave fantasma; ahora, parecía que la calavera del muerto lo estaba mirando a él, hacia un instante no estaba en esa posición; se dijo así mismo que se tranquilizara; la imaginación le estaba jugando una mala pasada pero, era verdad, el cadáver no lo estaba viendo antes, hubiera notado esa mueca burlona, esa boca abierta dejando ver los dientes, la carne putrefacta; parecía que se estuviera riendo de él; podía escuchar sus risas, se burlaba de él, como insinuándole que también terminaría así; coloco sus manos sobre sus oídos intentando detener las risas pero estas estaban dentro de su cabeza; esa risa macabra, era demasiado. Lo que pudo haber pasado; lo que le podía pasar. No deberían estar allí
"130 por minuto; capitana. Entrara en paro cardíaco"
"No debimos venir aquí..."
"Trae la caja."
"!No debimos venir aquí!"
"¡Trae la caja negra, Yami!"
"¡No! Me voy, ahora."
"¡Es una orden!"
"¡No!" -gritó con euforia y desesperación-
Seto vio que la situación se estaba saliendo de control; Yami estaba asustado e inestable emocionalmente y la capitana recordandole que debía seguir las ordenes no lo ayudaría en nada. Lo mejor era tomar el asunto en sus manos.
"Yami..." -con voz calma, le hablo a su pareja por el intercomunicador.-
"Seto. No me gusta este lugar." -la voz de Seto le trajo un poco de alivio.-
"Esta bien, iré allá contigo. Sal de la nave y esperame afuera. ¿Esta bien?"
"Esta bien."
"85 pulsaciones por minuto." -hablo la doctora.- "Mas efectivo que un sedante, oficial Kaiba."
"Ahora voy." -le confirmo el castaño a su pareja y dicho esto dejo el intercomunicador; dio media vuelta para salir de la cabina de mando. "Tiene que ser mas medida, capitana." -dirigió sus ultimas palabras a Mai.-
Yami parecía respirar mas aliviado al saber que Seto pronto estaría con él. De repente, un extraño resplandor verdoso se coló en la cabina; Yami volteo a ver el origen de la luz y vio una puerta que no había visto antes; de ahí provenía el resplandor. Se acercó con cautela y espió dentro de a habitación
"Jou..."
"¿Que pasa?"
"¿Que es esto?"
"Pon la cámara."
El monitor de la nave comenzó a reflejar la imagen que Yami tenia frente a él; una roca gigantesca de color verde esmeralda brillante que a medida que Yami se acercaba, su brillo parecía ir increyendo como atrayendolo.
"¿Que es? Horus, analiza la imagen." -ordeno Mai a la nave.-
"Una especie de roca gigante. Tiene unas marcas como de garras. Parece que algo la estuvo arañando." -describió Yami, acercándose a la roca.- "Esto es extraño." -Dijo mientras apuntaba con la linterna a las paredes de la habitación- "Toda la nave esta pintada se arriba abajo con estos pictogramas pero aquí... las paredes están vaciás, limpias."
"Quedate ahí Yami. Iremos contigo." -dijo Bakura. - "Tengo que ver eso." -el albino salio deprisa de la cabina para ir a ponerse su traje. Una roca que respondía a la actividad a su alrededor era de estudio seguramente.-
Yami se quedo viendo la roca cuando noto algo dentro; aunque parecía ser solida aun en su interior; algo se movía dentro.
"Hay algo adentro."
"No lo toques." -Ordenó la capitana.-
"Esta bien, jefa."
"Capitana, el oficial Kaiba esta en la escotilla. Pide permiso para salir." -informo la nave.-
"¿Tiene puesto el soporte vital?"
"No, capitana." -delato la nave.-
"No saldrá hasta que se los coloque."
"Capitana, abra la puerta." -hablo Seto a través del intercomunicador.-
"Ven a que Anzu te ponga los electrodos."
"No hay tiempo." -replico el castaño.-
"¿Jefa? De veras ahí algo dentro." -la voz de Yami se escucho en el intercomunicador a través de toda la nave.-
"¡No te acerques, Yami!" -Gritó Mai.-
"Es... "
"Yami ¡Es una orden!"
"..."
El monitor de la cámara de Yami se apago al mismo tiempo que la linea que media los signos de vida de Yami se volvió completamente plana. El silencio invadió la la cabina principal.
"¿Yami?" -pregunto Jou con miedo.-
"¡Los signos vitales están en cero!" -grito Anzu, informándole a la capitana del estado del piloto.-
"Al demonio, voy a salir." -grito Seto al mismo tiempo que empujaba la palanca de salida de emergencia dentro de la habitación de carga que daba al exterior..-
"Peligro, despresurazacion inminente; bloqueando la cámara de carga." -informó la nave al detectar que la escotilla se había abierto sin la anterior preparación requerida.-
"Seto, no iras solo."
Seto salio deprisa de la nave a paso acelerado para ir a buscar a su pareja, pidiendo por lo bajo que no sea muy tarde.
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Holas a todos! Aca traigo un nuevo capi; el mas largo que he escrito, estuve a 56 palabras de romper la barrera de las 5000 jeje, espero no aburrirlos.
Muchas gracias a MagiDunkelheit por tu review :) besote! espero te siga gustando como los trato a estos pichones, jeje.
Notas: Bueno, aca los que saben de mitologia egipcia pueden encontrar una, 2 o 3 referencias ^_^
Espero les haya gustado y dejen reviews para decirme si les gusto, si deberia continuar (la verdad esta historia me esta trayendo migraña a futuro, por ahi me estoy partiendo la cabecita buscando soluciones a enigmas de manera innecesaria.). Dejen reviews plis y nos leeremos en otra oportunidad.
Saludos.
