Tayler-FZ: Muchísimas gracias! Si, de hecho, me he basado un poco en OBLIVION, olvidé mencionarlo. Tuve una fijación con ese fanfic mucho tiempo, y la verdad es lo que me ha impulsado a seguir. ¿No te ha pasado, que cuando lees uno donde puedes llegar a amar o encariñarte con los personajes, luego lees otros y los extrañas de cierta forma? Me ha sucedido. Por eso quisiera seguir con algunos personajes, pero con una historia un tanto diferente, los personajes serán escencialmente algo diferentes, (ejemplo un Draco menos volátil, y un Theo menos cruel) y alejarme de las situaciones que planteó AlexiaRiddle para tomar un rumbo diferente, aunque sé que no creo llegar a la altura de esa preciosa historia. Muchas gracias por tu observación tan acertada. La verdad es que hace años me leí los libros, algunos detalles los he olvidado, pero gracias por aclarármelo, ya lo he modificado. Espero que te guste esta continuación. Y respecto a Pansy, la idea original era que ella estuvo en esa batalla y murió. Pero, no lo sé, aún es tiempo de traerla a la historia pero no prometo nada en respecto a la relación con Harry. Sería mi primer fanfic con esa pareja, pudiera ser que me atreva.

Harry Potter no me pertenece, sino a J. K. Rowling, así como todos sus derechos. Esta obra es solo para entretenimiento.

2

Los motivos que nos mueven

En el momento que Remus Lupin llegó a Grimmauld Place tenía solo una idea en mente, y esa era ver a su esposa y a su pequeño hijo. Pero lo que no esperaba ver era a un grupo molesto de adolescentes por los recién llegados. Después de haber dicho las palabras clave de identificación a Neville Longbottom y esquivar las protestas de éste junto con Abbott, Ron Weasley y los gemelos, que habían llegado apenas minutos atrás y se enteraron de lo sucedido por los primeros; fue a dirigirse a su esposa que lo esperaba con el anhelo silencioso en sus ojos y se abrazaba a él como si pensara que de un momento a otro se desvanecería.

-No sabes lo preocupada que estaba, Remus Lupin. – la auror lo soltó y golpeo ligeramente el hombro de su esposo. – No vuelvas a hacerme esto. – sabía que se refería a dejarla atrás, no estaba en su naturaleza hacerlo, y él lo sabía, pero tampoco podría dejar a su hijo huérfano. El hombre lobo la silenció con un beso que duró apenas segundos para tomarla de los hombros.

-Pero ahora estamos aquí, es lo que importa, Dora. - ella resoplo ligeramente ante ese nombre, pero por alguna razón, amaba la forma en que él lo decía. – Ahora, sí. Explícame que es todo eso. – dijo mientras observaba a Ron seguir quejándose a todo aquél que quisiera oírlo. – ¿Dónde está Molly? Debo decirle que Arthur se entretuvo en San Mungo. – su esposa cambió el semblante, lo cual le hizo apresurarse a aclarar. – Todos están bien. Hestia salió lesionada después de una explosión, le salvó la vida a Arthur.

-Está atendiendo a Hermione. Volvieron hace tres horas Harry y Ron con ella, junto con…- apenas iba a terminar de hablar cuando entraron a la sala Harry y Luna Lovegood.

-Harry. – Lupin lo miró con asombro y se acercó a él para darle un abrazo, no se habían visto desde esa vez que discutieran cuando el moreno lo convenció que dejar a su esposa y a su hijo no nato por seguirle a él en su búsqueda de Horrocruxes solo para huir de su condición de lobo y lo que esto podría significar para su hijo era una completa estupidez.

Harry aceptó el abrazo, tanto por extrañarle sinceramente como al recuerdo que él era lo último que tenía de aquellos padres que no conoció y que tanto necesitaba en ese momento. Al separarse vio el rostro de su antiguo profesor, surcado en cicatrices, pero ni aun ellas podrían quitar lo bondadoso de su mirar y pensó que probablemente él también buscaba el recuerdo de sus amigos en él.

-Tonks me dice que llegaron hacía poco, ¿acaso han terminado con esa misión que Dumbledore les dio?

-No, nos capturaron y llevaron a la casa de los Malfoy. Dobby nos sacó de ahí, no sin antes dejar a Hermione en mal estado por Bellatrix. – Remus entendió por dónde iba las cosas. – Pero hay algo que debes saber.

-Harry y los chicos no fueron los únicos que llegaron. – completó Tonks acercándose a su marido y al joven.

Harry lo miró con indecisión.

-Draco Malfoy está aquí.

XXXX

La puerta se abrió después de unas horas ahí adentro. Los dos Slytherins se miraron justo cuando entraba en el cuarto el hombre lobo junto a Harry Potter y Luna Lovegood. Malfoy agradeció que la comadreja no estuviera con ellos, no sabía si podría soportar un comentario más antes de que decidiera usar la varita en contra suya.

-Harry y Luna ya me contaron lo sucedido en Malfoy Manor. - comenzó el ex profesor acercándose a los jóvenes, tenía la varita aún en sus manos, pero estaba convenientemente detrás de su espalda con sus manos entrelazadas, en lo que parecía una actitud relajada pero los dos jóvenes sabían que era para de alguna manera recordarles que no estaban ahí precisamente como invitados. - ahora me gustaría saber su participación en todo esto.

-A mí ni me mire, yo era tan prisionero ahí como lo fue Lovegood y el creador de varitas. Somos compañeros de tortura. - dijo esto último en una actitud desinteresada y a la vez sarcástica.

Podían notar que Lupin no dejaba de mirar a Malfoy, como si realmente fuera este quien más le preocupaba al hombre lobo.

-Si quiere que le diga que estoy aquí por mi conciencia, está equivocado, Lupin. - el rubio de ojos grises trató de usar el tono más duro que pudo encontrar, pero sabía lo que lo mantenía ahí era precisamente la conciencia, pero no se lo admitiría nunca. Pudiera ser que los años que le llevaba delante a los de Draco le habían conferido la capacidad de ver detrás de las fachadas y el rubio se sintió incómodo a su escrutinio como si fuera un espécimen detrás de un cristal. - Sólo se me dio una opción y la tomé. No tiene que ver con que me quiera unir a su estúpido grupo suicida.

-Entonces te hubieras quedado en la mansión, Malfoy. - espetó Potter. - con el nido de víboras de la que provienes, maldito cobarde.

-No sé qué tan valiente debes ser si vas a escudarte tras las faldas de Lupin. - aguijoneó el rubio.

El moreno iba a replicar cuando el hombre lobo empezó a perder la paciencia.

-Muy bien, ya basta. Solo quiero saber, las razones por las que estás aquí, Malfoy. -a pesar de que hablaba con un mortífago, como Lupin debería saberlo, estaba tratándole como si estuvieran de nuevo en el salón de clases y este estuviera respondiendo las preguntas del examen. - Dicen que cuando te encontraron estabas sobre Hermione y Bellatrix incapacitada, y supongo que no fue Hermione quién la redujo, ¿no es así?

-¿Por qué no deja de perder su tiempo y me da Veritaserum?- se adelantó a él.

¿Por qué estaban todos tan empecinados a saber por qué hizo lo que hizo? Cuando ni siquiera él sabía por qué lo había hecho. Realmente no le gustaba el rumbo que estaban tomando.

-Porque quiero darte la oportunidad de que te defiendas, para mí sería mucho más sencillo darte la poción.

-Y mucho más interesante. - comentó con burla Nott a su lado. Siempre aprovechando la situación para hacer una broma a costa de Malfoy, y pudiera ser que solo por la estrecha amistad que tenían es que el rubio no lo mandó a la mierda.

-Yo creo que aún hay luz dentro de Malfoy. - comentó por primera vez Luna, con su voz cristalina y suaves maneras.

Los hombres la miraron, y por cortesía no dijeron nada. El rubio pensaba que ella simplemente estaba chiflada. Pero por la forma en que Nott miraba a la pared, Malfoy sabía que estaba sonriendo. Maldito Nott. ¿Es que acaso todos estaban volviéndose locos? Si, pensaba en que no quería de vuelta su vida miserable. Pero tampoco quería estar en las filas dispuesto a morir por una "noble causa" y sabía que Theo tampoco, solo lo mantenía ahí su propia supervivencia. El silencio lo rompió Potter, que tomó aire antes de hablar, parecía que intentaba absorber un poco de la paz de Lovegood.

-Bien. Supongo que no podemos echarlos, pisan un pie fuera de la calle y son hombres muertos. Pero tampoco confío en ellos. Solo cuando regresen los de la Orden y haya juntas se quedarán aquí y vigilados, hasta que se vayan todos los miembros. -miró a Lupin esperando su opinión, este simplemente se guardó la varita en la túnica, y les sonrió.

-Creo que entonces está bien. Deberían acostumbrarse, no sabemos hasta cuándo podrán cambiar las cosas. - supieron que se referían a la guerra. ¿Qué bando sería vencedor? No lo sabían y ninguno de ellos se atrevía a adivinar.

XXXX

Cuando a la mañana siguiente a Hermione Granger le dijeron que había sucedido desde que llegó, estaba invadida por sentimientos contradictorios. Por una parte, estaba agradecida de haber salido ahí, pero por otro lamentaba mucho la muerte de Dobby. Insistió que dejaran por un momento Grimmauld Place para enterrar al elfo, lo cual se les concedió para ir en un pequeño grupo aquella tarde. Por otro lado, Ginny le había confesado que no llegaron solos, que Nott y Malfoy estaban ahí.

A la sola mención del rubio ella se tocó el antebrazo ahora vendado. Y se estremeció al recordarle ahí, indiferente a su sufrimiento. Pero entonces sucedió algo que no estaba segura si quería aceptar. Que Draco Malfoy le había salvado la vida. La pelirroja le contó todo sobre Nott y la extraña manera en que Luna parecía llevarse muy bien con él; le contó cómo es que encontraron al rubio mortífago sobre ella, con Bellatrix aturdida a unos metros de ellos y que él no ha querido hablar desde entonces sobre lo ocurrido, solamente lo que mencionó ayer en la noche a Lupin, que era una opción que tuvo a la mano y él la aprovechó. Y por último cómo Lupin y Harry les había dejado quedarse, con insistencia de Luna.

También supo por ella, como Harry había estado encerrado parte de la mañana con Ollivander, hablando sobre cosas que, según él, tenía que ver con la misión y no podía hablarlo con ella. Luego se tomó la decisión que Ollivander se fuera con Bill y Fleur Weasley a su casa en El Refugio, junto con Neville y Hanna, quienes habían insistido en irse lejos de Malfoy y además estaban llegando al cupo máximo de personas ocupando la casa de los Black. Hermione quería saber por qué no habían sido esos dos y no Neville y Hanna los que debían irse, pero en seguida Ginny le confesó que Harry decidió que era más seguro tenerlos vigilados.

-Luna está convencida que podemos confiar en Nott - continuó Ginny. - Pero por la forma en que lo mira y temo que él también lo hace hay mucho más que contar detrás de su encierro en ese sótano.

-¿Y Malfoy? - preguntó. - ¿Crees su versión?

-No lo sé, Hermione. -ella giró su vista a sus manos en las rodillas, jugando con su vestido. - Pero no sé por qué otra razón se enfrentó a esa horrenda mujer, teniendo toda la ventaja sobre ustedes.

La castaña se asombró por el camino que llevó esos pensamientos, tal vez era el ser más ególatra y cobarde que haya conocido, pero le salvó la vida. Y por más que la repulsión que le haya dado saber que pudo ayudarla mucho antes de la tortura que Lestrange le estaba propinando, estaba agradecida de ello. De alguna manera, ya sea por honor o por su moral, quería agradecérselo, pero no sabía cómo aproximarse a una persona que le generaba tanto rechazo.

XXXX

Ron Weasley era torpe en lo que mujeres se refiere, siendo rápidamente intimidado por las mujeres bonitas. Y Dapnhe Greengrass era hermosa. Pudiera ser que el lado torpe del pelirrojo fuera inmune a la belleza de Greengrass, más por su origen y casa, que la propia Daphne. Porque cuando ella trataba de hacer comentarios sobre cosas cotidianas, justo como ahora en la cocina mientras él devoraba un emparedado se acercó para preguntar dónde podría encontrar en la alacena hiervas para el té, de lugar de empezar a balbucear y quedar en ridículo como usualmente le sucedía, le contestaba con monosílabos y de manera ruda y descortés.

Vaya, vaya con los prejuiciosos santurrones. Que rápidamente la clasificó sin conocerle, solo bastaba que alguien dijera que provenía de Slytherin para causar en el pelirrojo repelús, bueno, no es como si los Slytherin tuvieran fama de ser personas agradables.

La rubia estaba tan acostumbrada que los hombres la trataran con condescendencia, a ponerse nerviosos cuando ella entraba a la habitación o les dirigiera una mirada de sus ojos azules, claro que era consciente de su propia belleza. Por eso le intrigaba que no pudiera tener ese efecto en el pelirrojo. Y ya antes lo había visto así, con Fleur y las francesas de Beauxbatons en cuarto, o aquella vez en sexto con su romance con la chica chillona y rubia, Brown, que lamentablemente había fallecido en la misma batalla de la cual ella salió viva por los pelos.

Entonces una sonrisa se dibujó en sus labios, bueno si estaría aquí atrapada con la banda de amantes de muggles, ¿Por qué no encontrarle su lado divertido?

-Entonces Weasley..- empezó ella, mientras apoyaba las manos en la mesa, donde él comía. Tenía en sus ojos una mirada felina, como el gato que se cree en ventaja del ratón.-¿Te gustan las galletas de jengibre?

XXXX

Las pociones que Lupin le había dado para recuperarse de los efectos de la maldición cruciatus estaban surtiendo efecto. Podía ponerse en pie por si sola y caminar sin dificultad. Ginny le había dicho antes de irse que su madre quería que bajara para la cena, y la verdad por mucho que deseara abandonar esa habitación de una buena vez, la posibilidad de que se encontrara afuera al mortífago que le salvó la vida hacía que bajar se hiciera más difícil. Pero luego pensó en la señora Weasley y la mirada que le dedicó antes de irse diciéndole que le prepararía su platillo favorito, era lo que la impulsó a salir.

Cerró los ojos con fuerza apoyada sobre la puerta, esperando que al abrirlos no lo viera ahí en el pasillo. Y para su alivio así fue. Ya una vez abajo, se detuvo ante las puertas de la cocina, adentro escuchaba voces que parecían llevar una discusión, o al menos la voz masculina que identificó como la de Ron. La voz de la joven era mucho más serena que la del joven.

-No me lo trago, Greengrass. – comenzó su amigo. – Si quieres jugar el papel de la chica buena, será mejor que lo representes allá con tus amigos Slytherins. No voy a caer en tu juego.

-Creo que, si vamos estar conviviendo en la misma casa, deberíamos empezar a llevarnos mejor, ¿no lo crees, Weasley?

-¿Para qué llevarnos bien, si en cuanto Hermione se encuentre mejor seguiremos con nuestra misión de…?-las puertas se abrieron antes que la castaña pudiera retroceder y se encontró con un molestó pelirrojo y una chica de ojos de un azul precioso detrás de él, parecía muy divertida por la situación.- Hermione…. – cambió abruptamente su voz, y la rubia no supo si fue el cambio de voz que usó con Granger o que él la ignorara por completo para ir con ella lo que le molestó, lo que fuera lo que la hizo sentir así esa sensación no llegó a su rostro, seguía sonriendo de lado.

-Granger, supe que habían obtenido permiso para ir a sepultar al elfo. –comenzó acercándose a la castaña que la miraba con cierto recelo. – Apenas salieron con vida de las manos de Lestrange y se arriesgarán a salir solo por él, y ni siquiera está vivo. Ahora no se si los Gryffindor son valientes o realmente estúpidos.

La castaña iba a replicar cuando Ron Weasley la interrumpió volteando a mirarla con frialdad.

-Tú no sabrías lo que es la compasión o buenas intenciones, aunque estas te mordieran el culo Greengrass. – la chica se echó a reír, como si Ron acabara de hacer un buen chiste. Le dedicó una sonrisa cuando terminó de reír.

-Bueno, al menos logré que mencionaras una parte de mí. – no era lo que hubiese dicho, sino el cómo, pues las mejillas del menor de los varones Weasley se tornaron rojas y por un momento Hermione no habría sabido decir si fue por vergüenza o ira.

Para la Slytherin esto no pasó desapercibido, mientras se dio la vuelta con una sonrisa aún en los labios, desapareciendo por la biblioteca, se había percatado de que, en esta batalla de ingenio, ella tenía ventaja sobre él.

-No le hagas, caso, Ron. – mencionó ella, para animarle. – Solo trata de provocarte.

En ese momento vieron aproximarse a ellos a Colin, que había estado sentado en el sofá de la chimenea, con las piernas recogidas observando la escena. Se acercó a ellos, sabían que ya no era el mismo joven entusiasta y jovial que habrían conocido unos años atrás, autoproclamado fan número uno de Harry Potter. Ahora era un poco más serio, pensaban que pudiera ser por la pérdida de su hermano menor Dennis, pero aún quedaba algo del chico alegre cuando les sonrió a su encuentro, saludándolos.

-Hermione, Ron.

-Hola, Colin. – respondió la castaña.

-Me alegra que estás mejor, Hermione. – le dijo mirándola apenas, parecía nervioso. - Y me alegra que defendieras el que, bueno tú sabes, -se refería probablemente al funeral del pequeño Dobby.— Solo quería decirte que tienes un gran corazón.

Se sonrojó un poco y desapareció por la cocina.

-Creo que tienes un admirador. –se burló Ron. – Ten cuidado, o Harry se enojará que le quites a sus fans. –al menos era la primera sonrisa de Hermione que le provocaran desde hacía días, regresar al lado de las personas conocidas tenía su lado bueno.

-Oh, cállate. – aunque ella sonrió un poco más ante su reclamo. – Vamos a la cocina, antes que llegue tu madre con Tonks con las cosas para la comida. No deben tardar en llegar.

Unos ojos grises habían observado la escena desde que el pobretón saliera de la cocina seguido por Daphne. Había dejado a Nott en la habitación junto a Lovegood, la verdad es que no quería estar en el mismo cuarto que esos dos, le parecía que escuchar la voz de la rubia al hablar con él le provocaban nauseas. Pero se detuvo a medio camino al ver a la castaña en el piso de abajo, algo lo detuvo ahí mismo, con un pie en el escalón y otro detrás incapaz de avanzar o retroceder.

Aún podía verla en el suelo de su biblioteca, gritando. Suponía después de pensar un rato sobre eso, que ya había llegado a su límite de acciones inmundas, y es la excusa a la que se aferró. Pero aun así que se detuvieran estas acciones con ella le provocaba no querer mirarla. Aunque su rostro se mostraba imperturbable, se aferraba con fuerza al barandal de ébano, dejando sus uñas palidecer más de lo que ya eran. No es que tuviera compasión por ella, o algo parecido, solo era curiosidad. Tal vez no sabía cómo confrontar la mirada de una víctima de su propia causa, o de la de su familia como él quería verlo ahora.

Al escuchar las palabras de Colin, pensó en lo obvio de la situación, solo a ella se le ocurriría algo así. Demasiado noble y desinteresada. Debía serlo para soportar al menos esos cinco cruciatus sin soltar prenda, tenía que admitir que era dura la sangre sucia. Se arriesgó para ayudarla, y ahora ella iba y saltaba al peligro en la primera oportunidad. Malditos Gryffindors.

La chica sintió que era observada y dirigió una mirada a la escalera, por un momento le pareció ver a alguien ahí parado, pero después ya no estaba. Una figura alta y de cabello rubio, la idea que había sido Draco Malfoy le asustó. Quería evitar verle, pero a la vez quería que le respondiera muchas cosas y de paso agradecer aquella acción que pudiera que para él no significara nada, pero para ella le significó su vida.

-¿Qué miras?

-No es nada, Ron. –ella se adelantó a la cocina, justo cuando Molly y Tonks entraban a Grimmauld Place.- Vamos.

XXXX

Hacía unos minutos que se aparecieran con el cuerpo de Dobby en El Refugio, Hermione, Ron, Luna y Harry acompañados por Bill. Estaban ahí su esposa Fleur, Hanna y Neville, esperándolos con la fosa ya cavada. Era hermoso el lugar, frente al mar. Habían dispuesto de conchas y piedras de formas y colores preciosos para rodear la pequeña tumba.

Harry lo acomodó en el fondo mientras Luna decía algunas palabras de aliento, sobre el pequeño elfo. Una remembranza a una vida que pasaba desapercibida para la mayoría de los magos, esclavos silenciosos que facilitaban la vida de sus amos. Que la mayoría nacía y moría en el ese núcleo familiar; pero no Dobby, él añoraba la libertad y la alcanzó. Aunque eso le costara su vida. Luchando por lo que era bueno, y salvando la vida de varios magos y amigos en el proceso. Y solo por eso, debería considerarse para este elfo, el mayor de los honores, al igual que un mago o bruja.

Fue un momento íntimo, rodeado de un aura que parecía no ser tocada por la maldad que existía afuera y que le robara el último aliento al elfo. Como para no perturbar la paz donde ahora descansaba, y ya no seguirlo en la muerte.

Mientras la arena lo cubría que con cuidado con el que Harry y Ron ayudados de palas disponían, creían que merecía ser enterrado con el esfuerzo humano, Hermione se acercó a Luna. Quería agradecer las hermosas palabras que dijera Luna, pero al enfrentar la mirada serena de su amiga la voz no le alcanzó la boca, como si ella supiera lo que pasaba por la mente de la castaña le tomó la mano, sonriendo con dulzura.

-No hay nada de malo en confiar.—dijo ella misteriosamente. –Las circunstancias en las que nuestra vida nos lleva, no tiene que ver con lo que nosotros sentimos o pensamos. Siempre serán las acciones.

Y así, sin saber Hermione de qué hablaba Luna terminó todo. Entonces ayudó a la chica a rodear la tumba con las hermosas conchas, joyas naturales que rodearían y cuidarían el descanso eterno del más valiente de todos los elfos, y de un amado amigo

XXXX

Hermione pensaba en las palabras de Luna cuando volvieron al número 12 de Grimmauld Place, queriendo darles un sentido. ¿Pudiera ser que se percatara de sus temores? No tuvo tiempo para pensar en ello cuando se encontró frente a ellos, sentados en la sala, a Nott, Malfoy y Colin. Este último parecía incómodo ante la presencia de los dos Slytherins, pero se mantenía alejado. Luna se acercó a Nott con una sonrisa.

-¿Todo bien? – el castaño la miró con sus ojos negros, expectantes. Nadie lo notaría, a excepción de Malfoy que le conocía muy bien, pero Theo estaba preocupado por la rubia.

-Está en un lugar mejor. –ella respondió simplemente, y al ver la mirada insistente de Theo, como si aún no le respondiera su pregunta añadió. – No hubo ningún peligro.

El suave cabello ondulado de la chica revoloteo a su alrededor cuando se dejó caer al lado de Nott, sonriente.

Ni Malfoy ni los dos chicos dijeron nada, Ron lo evitó como si alguien hubiera dejado fertilizante en medio de la sala. Ignorándolo por completo, y salió de ahí. Mientras tanto Harry fue a sentarse con Colin que parecía que había recuperado su ánimo entusiasta con solo con tener al chico de la cicatriz ahí.

La chica y el rubio se miraron por un rato, Hermione abrió la boca para comenzar, pero Malfoy se levantó de su asiento, ignorándola.

-Espera, Malfoy. – este detuvo su marcha por un momento, y tanto como Colin y Harry interrumpieron su charla, para observarlos – Quería agradecerte. Por detener a Lestrange.

El rubio giro apenas la cabeza, los mechones rubios le caían por encima de sus ojos, así que ella no sabría decir que aspecto tenía su semblante, pero el tono que usó Malfoy no pudo descifrarlo, a pesar de sus duras palabras no había ira detrás de ellas. Ella no podría haberlo adivinado, pero el rubio estaba tan confundido como ella.

-No necesito de tu agradecimiento, Granger.— tal vez era cobardía, pero no podía decirle sangre sucia de frente, ya no. No quería admitirlo, ni siquiera a sí mismo, pero las palabras de ella le ayudaron un poco. Claro que moriría primero antes de decirlo en voz alta. Por alguna razón no sabía si su agradecimiento era mejor o peor que su desprecio. Necesitaba salir de ahí apresuradamente. – Tómalo como quieras. – dijo levantando una mano como restando importancia a lo que ella tuviera que decir.

Y salió de ahí, haciendo que la chica tornara su agradecimiento en enojo.

-¿Pero qué se cree ese Malfoy? – dijo frunciendo el ceño. Después de que ella pensaba en como acercarse a él, este iba y decía la primera cosa despectiva que se le pasaba por lo cabeza, bueno no es que pudiera tener mucho que esperar del rubio. –Hurón engreído.

-Como es él, creo que obtuviste la mejor respuesta que podría haberte dado. – comentó Harry.

-¿Entonces es cierto lo que dicen, Hermione? –comenzó Colin. – ¿Malfoy desertó?

-Supongo que sí. – dijo serenándose y sentándose a un lado del chico pecoso.

-¿Entonces también es cierto que se enfrentó a su tía por ti? – esto hizo que Hermione se revolviera en su asiento incómoda. Lo hacía sonar como si Malfoy le importara lo que a ella le pasara y no podía estar más lejos de eso.

XXXX

Eran alrededor de las ocho de la noche cuando Kingsley Shacklebolt se presentó en la puerta de Grimmauld Place. En ese momento estaban Harry, Hermione y Ron hablando sobre los siguientes Horrocrux, de cómo conseguir los siguientes lo cerca que estaban sobre la pista del cuarto Horrocrux cuando interrumpieron su charla cuando el auror se adentraba en la habitación, murmurando a Remus quién le habría abierto la puerta. Tonks se unía a ellos en silencio.

-Hemos encontrado los cadáveres de los Malfoy. – le iba diciendo a Lupin.—Los encontró Dedalus en uno de sus patrullajes.

Lupin parecía pensar muchas cosas a la vez, mientras asentía con una mirada sombría. Hermione pensó en Malfoy, si acaso la pérdida de sus padres le afectaría, pero luego pensó que eso debía ser. ¿Qué persona sin corazón podría no sentir nada si sus padres morían?

-Probablemente Voldemort se enteró de la deserción del chico Malfoy y esto es una represalia. – dijo Tonks.-¿Está bien si voy a informarle la noticia?

Remus asintió mientras Tonks se dirigía a las escaleras.

-Venía solo a informarte de eso y entre otras cosas, necesitamos hablar en privado–Kingsley y Remus adentraron en la bilbioteca y debieron poner un hechizo silenciador por que no se escuchó nada más.

-No eran las mejores personas del mundo, -comenzó Harry. – Pero eran sus padres.

Ni siquiera Ron, quien estaba dispuesto a saltar para agredir a Malfoy en la primera oportunidad que se le presentara fue capaz de decir nada. Obviamente no importaba que tan mal le cayera al pelirrojo, él jamás podría desear algo así.

XXXX

Podía recordar aún, las veces en que de niño deseaba con todas sus fuerzas escuchar de la voz de su padre y decirle que estaba orgulloso de él, las veces que veía en él su modelo a seguir, pero entonces los buenos recuerdos se detenían ahí, en algún punto de sus doce años. Por alguna razón estos empezaron a desaparecer con el tiempo y ya no quedaba nada, más que el profundo odio y rencor que tenía. En cada insulto por no ser mejor que Granger en los estudios y dejar que una inmunda sangre sucia, como solía, llamarla fuera mejor que él, un sangre pura, heredero de un apellido que se remontaba al nacimiento de Hogwarts. Al abofetear a su madre la primera vez que intentó defenderlo de la ira de Lucius Malfoy, que arremetió contra él después de enterarse del golpe que le diera Granger en tercero, como según él dijo, dejarse golpear como un inútil elfo doméstico.

Al darse cuenta como obligaba a arriesgar su propia vida por creencias que parecían ser heredadas junto con sus ojos grises y su cabello rubio, que le obligaba a ver la muerte, a extinguir la vida. Al darse cuenta de cómo su padre obligaba a su madre ver los castigos que a veces le daba Bellatrix por haberse negado en alguna ocasión a algún encargo, en algún asesinato.

Es tal vez por esto que no lamentó su muerte, y solo fue por su madre, por quien él se lamentó enterrando su rostro en sus manos. Tonks no sabía si estaba llorando, pero sintiéndose fuera de lugar se levantó para salir de la habitación.

-¿Dónde están? – escuchó la voz de su primo detrás de ella. Al voltearse notó que seguía en la misma posición que antes. Su voz no sonaba quebrada, solo cansada.

-No lo sé, Draco. Probablemente los entierren en una fosa común. –dijo ella a modo de disculpa. – Se supone que de ser de otra forma tendría que encargarse un familiar, pero como estas siendo buscado, no te aconsejaría que te arriesgaras.

Empezó a reírse de una manera que a Tonks le parecía escalofriante. Draco descubrió sus ojos, grises. No había ninguna lágrima en ellos, pero estaban inundándose en una profunda tristeza.

-Qué ironía. Al elfo le han dado un sepulcro, y a mis padres los han relegado a una fosa. Creo que mi padre estaría revolcándose en su tumba. – a la chica de cabello rosa le parecía demasiado triste ante esta observación.

-Lo siento mucho, Draco. —es todo cuanto pudo decirle, y cerró la puerta de la habitación.

El joven se acercó a una mesita y aventó la lámpara que reposaba en un buró cerca de él hacia la pared contigua mientras un insonoro grito le atravesaba el pecho.

XXXX

Había dado la hora de cenar, estaban ahí los gemelos, quienes dejaron un rato Sortilegios Weasley, Arthur, Molly, Remus, Kingsley a quién le invitaron a cenar, Harry, Hermione, Ron y para sorpresa de estos, Nott junto a Luna, quien insistió en que debía bajar con ella, inclusive Daphne estaba ahí y se las había arreglado para sentarse justo delante del pelirrojo.

Como siempre, el descaro de la Slytherin era evidente, ya que era inmune a las miradas que le daba Ron, receloso ante confiar en cualquiera de los tres Slytherins dentro de Grimmauld Place. Ella simplemente le sonreía mientras le pasaba el bol de puré.

-¿No quieres algo de puré, Ron?—le divertía como este fruncía el ceño y le arrebataba el bol, a lo cual su madre le reprendió por su grosería.

Ella soltó una risa suave mientras el pelirrojo la ignoraba completamente, entonces sintió una pierna muy cerca de las suyas, y que subía peligrosamente por su pantorrilla. Ron Weasley casi se atraganta con el puré, en medio de sonrojo. Miró a Daphne con incredulidad mientras ella sonreía divertida, pero en un segundo después entablaba una conversación con Luna y Nott, ignorando completamente el estado en que se encontraba el pelirrojo, incapaz de decir nada y mucho menos descubrirla, no cuando su madre estaba ahí. Cuando empezó a sentir que cierta parte de él reaccionó al contacto, odiándose por eso se levantó bruscamente.

-Si me disculpan, no tengo hambre. – sin mirar a nadie se dirigió a la salida.

-Qué extraño, ¿no es así? – dijo inocentemente la rubia, a lo que Nott la miró y negó con la cabeza mientras seguía comiendo, murmurando "mujeres".

-¿Malfoy no bajará a comer? – preguntó la castaña discretamente a Tonks cuando esta al entrar a la cocina se topó a Ron al salir, llevaba a Teddy en brazos. No es que le importara claro, pero notó que estaban todos ahí en la mesa, y Malfoy no había comido desde que llegó, seguramente acabaría enfermándose y eso significaría tener que cuidar de él.

-Parece que no, la noticia de sus padres debió reforzar su actitud adusta.

-Tonks, querida. – dijo Molly acercándose a Tonks con una cajita transparente de comida.- ¿Quisieras llevarle esto a Draco? No ha comido nada desde ayer. – al parecer la señora Weasley era excesivamente magnánima, inclusive con el chico sin importarle su pasado. Puede ser que el instinto maternal de la bruja sintiera un poco de compasión por la situación del chico, que ante sus ojos era solo un joven que sufre, más que un exmortífago.

XXXX

La auror subió las escaleras, aun con Teddy en brazos. Y entró a la habitación del chico, lo encontró sentado en la alfombra apoyando su espalda en el borde de la cama, dando vueltas a su varita sobre su mismo eje, observándola pensativo.

-Molly cree que deberías comer algo. Y yo también. – dijo mientras se sentaba en la cama a un lado de él.

-Puedes dejar de fingir que te importa si como o no. –dijo secamente.—Ambos sabemos que les importa un pimiento lo que ocurra conmigo, les dará igual si acabo en una fosa como ellos.

-Sé que debe ser difícil para ti, tener que estar aquí, sin poder despedirte.

-No sabes nada sobre mí. –espetó simplemente.

Era cierto, no sabía nada de ese chico que era familia, pero a la vez era un extraño, ya su madre había dicho que provenía de magos orgullosos, donde el nombre y apellido lo era todo y lo defendían con honor. Pensó que, si algo conocía de Malfoy, era que también creía en eso. Y entonces recordó unas palabras de su propia madre, Andrómeda.

–Provienes de los Malfoy, pero también de los Black. – dijo ella y sin esperar una respuesta del chico, continuó. – Y la familia Black nunca se da por vencida, por más difícil que esté la situación, nosotros debemos ser más fuertes. En eso reside nuestra esencia.

Por un momento pensó que el chico se echaría a reír, tildándola de ridícula, soberbio como sabía que lo era. Pero para su asombro el chico levantó la vista para mirar la puerta de la habitación, y sonriendo de lado en lo que parecía una mueca de melancolía le habló a Tonks.

-Hablas como mi madre. –la bruja rió ligeramente.

Dejó el recipiente en la cama mientras envolvía en un abrazo al bebé, que empezó a gorjear feliz mientras estiraba las manitas al pelo rubio del chico. El pelo castaño del bebé cambió a un bonito rubio platinado.

El chico lo miró.

-Metamorfomago, supongo. –dijo posando su mirada en el niño y luego en el pelo rosado de la chica. –Igual que tú. Tiene suerte de no ser como el homb..-se corrigió antes de decirlo. – no ser igual que Lupin.

-Yo espero que sea como Remus,-dijo ella con dulzura, acariciando con su nariz las mejillas del infante, ignorando el desliz del chico,-pero no de la forma en que tú piensas.

Le guiñó un ojo, como lo había hecho hace un par de años con Harry, y se levantó cargando a su bebé.

-En fin, chico, deberías bajar de todos modos. Los problemas no se van a ir por más que intentemos ignorarlos. –dijo mientras abría la puerta.

-Espera. – la llamó el rubio.

La bruja se detuvo y lo miró.

-¿Por qué haces esto? –dijo él, pensando en la ocasión que fue entró ahí para hablarle de sus padres, ahora que le traía comida, y por todo lo demás.

La chica sonrió de lado, muy similar del modo en que lo hacía él, a pesar de tener los ojos marrones, o verdes la verdad es que era difícil saberlo ya que era los cambiaba a voluntad, pudo darse cuenta que tenía la misma mirada que él tenía al verse en el espejo.

-Para eso está la familia, ¿no? – dijo antes de desaparecer detrás de la puerta.

Y por alguna extraña razón, Draco Malfoy ya no se sentía tan solo.

XXXX

Hermione dudó la primera vez, pero al siguiente tocó despacio y luego al no oír respuesta un poco más fuerte. La puerta que se abrió delante de ella dejó al descubierto unos ojos grises.

-¿Ahora qué necesitas, Granger?

-Yo solo quería, bueno. – no sabía cómo comenzar. Creía que habían empezado con el pie izquierdo, como siempre en la vida de ambos. –lamento mucho lo de tus padres.

-Claro, como si se hubieran ganado automáticamente tu perdón solo por estar muertos, ¿no? ¿Qué no fueron ellos quienes te dejaron en manos de Bellatrix? ¿Cómo sino, al igual que yo, no hubieran hecho nada para ayudarte? Me parece que estás siendo muy hipócrita aquí, Granger.

-Pero no fueron ellos quienes lo hicieron, Malfoy. – dijo ella con paciencia. Tratando de ignorar la actitud del rubio. –fue Bellatrix.

-¿Así que entonces yo también merezco tu perdón, Granger? –bajó la voz, el tono en que lo dijo la forma en que la miró, fue suficiente para silenciarla. ¿Lo perdonaría? Ella se conocía lo suficiente para saber que así lo era, pero sin antes dejarle responder el chico endureció su mirar.

-Eso me parecía. –y cerró la puerta en su cara. Dejándola con la respuesta en su garganta.

XXXX

Había pasado una semana desde que Kingsley les llevara las noticias sobre el destino de los Malfoy. En la casa iba disminuyendo la tensión entre los jóvenes, aun las cosas iban un poco tirantes entre el rubio y Hermione, pero por lo demás todo había vuelto un poco a la normalidad, con excepción de Daphne Greengrass, que seguía en sus avanzadas sobre Ron, el cual ya no sabía cómo escapar de esta situación y de lo cual le avergonzaba contarle a Harry. Ya antes se había sentido así con Lavender, huyendo de ella, pero con Daphne era diferente. No era para nada como Lavender, que era todo amor y zalamería.

La rubia era implacable, fría y a la vez con una sonrisa que prometía muchas cosas más que solo besos a escondidas, como lo hacía con Lavender. Y es por eso que tal vez Ronald Weasley no sabía cómo actuar ante esta situación. No estaba acostumbrado a que una chica preciosa lo deseara, por más Slytherin que ella fuera, seguía siendo una chica.

Él sabía perfectamente que para la joven era solo un juego, y temía con todas sus fuerzas caer ante eso. Así que ahí estaba, escondiéndose como un estúpido. Tan ocupado estaba pensando en cómo evitarla cuando la encontró en la biblioteca, el último lugar que esperaba que ella lo encontraría.

-Soy yo, o ¿creo que últimamente me has estado evitando? – dijo ella sentada sobre el escritorio, con las piernas cruzadas, ¿cuánto tiempo había estado ahí? ¿O es que se había aparecido?

-Pues yo creo que te estás imaginando cosas. - dijo tratando de que no se notara la poca convicción de su voz. -Estoy...-sus ojos recorrieron la sala, y se acercó y tomó un libro cualquiera. - ¡Aquí esta! Hermione me había pedido que le llevara este libro.

-¿"Cómo criar escarbatos"? -dijo ella divertida, alcanzando a leer la portada. -Por el tema yo creo que te convendría mejor a ti, Ron. - volvió a decir su nombre en ese tono que a él lo hacía enmudecer, se estaba burlando de él en su cara y estaba ahí plantado con cara de estúpido.

Al verlo ahí, de pie todo nervios, con un libro que no buscaba en sus manos, algo en Daphne se gatilló. El pelirrojo la vio descender de su asiento, tan suave que parecía etérea, sin poder decir o hacer nada. Parecía una veela, debía tener sangre de veela, se insitió en su fuero interno, para que él no fuera capaz de reaccionar.

Con una mano le quitó el libro de sus manos, y con una sonrisa fue acercándose más a él, tan cerca que Ron podría contar las pecas de su rostro.

XXXX

Justo cuando el peón de Luna era masacrado por el alfil del chico de ojos marrón un fuerte golpe a la puerta sacó a Luna y Nott de su concentración mientras jugaban ajedrez mágico. El joven por instinto se levantó sacando su varita, y posicionándose cerca de la joven.

Molly fue a abrir la puerta apresuradamente, y sin que Remus le diera oportunidad para hacer las preguntas de seguridad entró como una tormenta dentro de la sala.

- Si quieres apúntame con la varita Molly, pero no dejaré que ella muera. - Hermione salió de la cocina junto con Harry, y tuvo que retener el aliento al ver a la bruja que traía Remus en brazos.

Tonks sangraba por la nariz, los lagrimales, la boca, inclusive por los oídos, apenas estaba consiente, parecía no detenerse ni coagular.

-¡Oh por Merlín! - la señora Weasley se acercó a la pareja.

Con cuidado la depositó el sillón mientras murmuraba encantamientos, movía la varita, pero la sangre seguía sin detenerse. Se giró para a ver a los que estaban presentes, esperando que alguien supiera que hacer. Le fue devuelta unos rostros silenciosos. Nott se dio la vuelta en dirección a las escaleras, y corrió lejos de la escena. Fue entonces que Remus se arrodilló a su lado, como si la certeza le hubiera llegado de golpe. Había probado con todo cuanto sabía para ayudarla, pero comprendió que no había ningún hechizo que conociera y pudiera salvara.

Hermione vio a Nott irse, y lo reprobó por esto. Aunque no podía culparlo, esto era un asunto privado, donde él ni los demás que no conocieran a la auror tenían cabida.

Vio a Remus, soltar su varita y con ambas manos acunar el rostro de la auror, la cual alzó una mano para tocar el rostro de su esposo, dejando una mancha de sangre en una de las cicatrices que marcaban la mejilla de Lupin. Como si lo último que quisiera llevarse de él, fuera su calidez.

Unos ruidos provenientes de los pies de la escalera hicieron voltear la cristalina mirada de la castaña.

Draco Malfoy seguía a Nott.

- Creo que tú eres el único que puede hacer algo. - le decía su amigo.- Ella te lo enseñó.

Todos en ese insante sabían a quién se refería con "ella". Bellatrix Lestrange. Entonces Hermione comprendió, que Nott no estaba huyendo de la situación, recordaba que Malfoy, siendo un exmortífago, tendría mucho más conocimiento sobre la magia negra que ellos.

Draco se acercó a la joven de cabellos rosas, que se volvían castaños lentamente, y su piel iba tomando un color mortalmente pálido. Se acercó lo suficiente para solo mirarla y sacar su varita, Remus se hizo a un lado, esperando que aún hubiera tiempo.

- Ni siquiera voy a preguntar, fue Dolohov. – lo afirmó más que cuestionarlo, la auror lo miró y al verla en ese estado algo dentro de Draco se estrujó. - Eres una Black, y los Black nunca se dan por vencidos. - le dijo rememorando la plática que sostuvo con su prima mientras con la varita ejecutaba movimientos rápidos sobre el cuerpo de la metamorfomaga, la cual empezaba a ser envuelta en una luz blanca, eran tan rápidos que parecía que se fundían con la misma luz.- Tienes motivos para seguir, tienes al pequeño mocoso. Así que lucha.

No podría dejar que se muriera, tal vez no fueran tan unidos y pudiera ser que aún ni siquiera llegaban a conocerse, pero no iba a dejarle, no cuando era la única familia que le quedaba.

La auror sonrió de lado, con las fuerzas que aún le quedaban.

-Ha..hablas c-como mi madre...- repitió las mismas palabras que él le dijera hacía una semana. Y cerró los ojos, exhausta.

-¡Dora! - Remus exclamó y tuvo que ser retenido por Harry para que Draco completara el contrahechizo.

Entonces la luz penetró en ella y así como apareció, se fue. Todos guardaban silencio, en unos segundos que les parecían eternos, hasta que Tonks volvió a respirar. Estaba dormida.

-Solo necesita una poción restablecedora de sangre. - dijo Malfoy quien se incorporaba y miraba a Lupin. - Se pondrá bien.

Remus asintió simplemente, pálido y con un llanto frenado. Harry soltó su agarre y dejó que el hombre lobo se aproximara a su esposa. Como si fuera de cristal paso sus brazos debajo de ella, al levantarla la condujo a la habitación contigua, acercando su rostro a Tonks, murmurando aquellas cosas que solo los que se aman son capaces de decir.

Hermione dejó de contenerse y una lágrima corrió su mejilla ante esa escena. Otro amigo estuvo a punto de irse, y una vez más, Malfoy lo había ayudado. Se acercó a él, pero como si este fuera consciente de la cercanía de la chica dio media vuelta lejos, apenas rozándose.

Harry lo notó, y mientras los observaba irse escuchó las palabras de Luna en su cabeza, y se preguntó, si era posible que aún existiera algo de bondad en él.

Al mismo tiempo, un pelirrojo sonrojado y con el cuello mal acomodado salía de la biblioteca con una Daphne conteniendo una sonrisa mientras se levantaba el pelo en un moño alto, la falda parecía estar de lado.

-Escuché ruidos, ¿qué ha pasado? - dijo tratando de aparentar serenidad.

Daphne se acercó a la castaña.

-¿Ya no buscabas este libro que con tanto tiempo le tomó a Weasley buscar para ti?- mencionó la rubia dejando caer en sus manos un tomo mediano, mientras ella se iba de ahí, tarareando para sí.

Mientras Hermione volteaba a ver a Ron con una ceja levantada, este se aclaró la garganta y se fue directo a la cocina.

La castaña dejó el libro sobre la mesa mientras pensaba, que ya no daría vueltas más al asunto. Y hablaría con Malfoy, por las buenas, o por las malas.

ooooooo

N/A: Bueno, no se si quedó mas o menos largo que el anterior. Trataré de actualizar pronto. Si he cometido errores sobre menciones de libros pasados, haganmelo saber, hace años que leí el último. Harry Potter siempre será uno de mis libros amados y favoritos.

Hasta pronto!