Disclaimer: la fantástica serie de * The Vampire Diaries * no me pertenece los verdaderos creadores son: Kevin Williamson, Julie Plec y por supuesto L.J Smith quien sin ella está maravillosa serie y libros no existirían. Sólo utilizo esta serie por diversión sin fines de lucro, ah y dentro de este fic hay algunos personajes creados por mi cabezita loca n_n, Enjoy!.
Capítulo 1: Lo que la lluvia devuelve.
*17/01/2018
Querido diario, el día parece entender nuestro estado de ánimo puesto que no ha parado de llover…
Me desperté hace un par de horas y mi cama estaba vacía, Damon se había marchado ya incluso antes del amanecer; para cualquier persona ordinaria este hecho podría considerarse extraño y anormal, pero yo soy una vampiro y viendo la fecha que es hoy es aceptable que Damon se marchara sin avisar, después de todo ya son cinco años…*
Un pequeño temblor en su mano causó que dejara de escribir por un momento, tomó un profundo respiro y siguió garabateando en su diario.
*Es increíble como el tiempo avanza rápido, inmisericordioso, los momentos que vivimos desgraciadamente no los volvemos a ver jamás; el tiempo no espera ni se detiene por nadie…Es extraño, pero me siento celosa de mi antigua vida, cuando era humana siempre iba de prisa, habían tantas cosas maravillosas que quería hacer que una sola vida no bastaba, pero ahora que soy un ser inmortal, una vampira; el tiempo ya no importa, es eterno y pasa muy lentamente… ¡como lo odio!... Hoy es uno de esos días que pasan tan malditamente lentos que desespera…duele…Sería una verdadera cínica si me mintiese fingiendo no saber por qué me siento así, no, yo lo sé perfectamente, hoy es 17 de enero, el quinto aniversario de la muerte de Stefan y no puedo evitar sentirme así, vacía, como si una parte de mi hubiera muerto con él y no me malinterpreten o piensen mal de mí; yo ya efectué mi decisión aquella noche en la mansión Salvatore cuando por fin pude confesar mis verdaderos sentimientos hacia Damon, mi verdadero amor.
Pero eso tampoco significa que la muerte de Stefan no me duela, yo lo quería y siempre le querré y aunque él esté muerto y a miles de kilómetros enterrado, un pedacito de mi alma seguirá pensando en él, queriéndolo a él, recordándolo a él…*
Lágrimas brotaban de sus ojos, pero no le importó, se las secó con el dorso de su mano derecha y continuó escribiendo.
*No sé qué hacer y tampoco tengo ganas de nada, me gustaría tumbarme en la cama todo el día y llorar hasta la inconciencia, pero como es costumbre dese hace ya cinco años alguien llamará a mi puerta o a mi móvil e inventará una genial aventura para que la sufrida Elena Gilbert se distraiga de todo, ¡Pff! Cómo si eso funcionase. La única cosa que realmente me ayudaría sería estar con Damon; pero… ¡Ahh! Él es… ¡Dios, es tan terco!, tiene esa "fantástica" idea de afrontar solo éste día. Conociéndolo ha de estar en ya en Mistic Falls emborrachándose en el Mistic Grill hasta casi olvidar su nombre, solo así Damon Salvatore es capaz de visitar a su hermano en el cementerio para luego culparse por lo sucedido y llorar en silencio… a solas… Si tan solo me permitiera estar con él, le abrazaría y besaría, nos consolaríamos el uno al otro y seguiríamos adelante.
Pero Damon es Damon y aunque me duela en el alma nadie logrará cambiarlo, ni siquiera yo.
Como sea, por ahora es mejor no pensar en eso, además si mis cálculos son correctos se me hace tarde, te contaré cuál fue la aventura de este año cuando regrese.*
Elena Gilbert depositó su diario en la mesita de noche al lado de su cama, no era como si le importara que alguien lo leyera, en ese gran, lujoso y espacioso departamento las dos personas que vivían ahí eran precisamente ella y Damon. A Elena no le importaba si Damon ojeaba su diario, él confiaba ciegamente en ella y ella no tenía ningún secreto que esconderle.
Se levantó de su cama y terminó de secarse las últimas lágrimas que le quedaban para luego dirigirse al baño y tomar una merecida ducha. Cuando salió del baño, miró la hora en el reloj con incrustaciones de oro de la pared de su cuarto; ocho menos diez, Elena estaba completamente segura de que alguno de sus amigos no tardaría en tocar su timbre y recogerla así que se vistió rápido con unos pescadores azules, unas botas hasta las rodillas de taco medio y su sudadera favorita, secó su cabello y lo dejó suelto sobre su cuerpo, por último se colocó unos aretes colgantes, se maquilló un poco y salió de la habitación, cuando estaba a punto de llegar a la cocina para comer un rápido desayuno el timbre de su puerta sonó y Elena no tardó en abrir.
-Wow Bonnie, ¿te ha tocado ser la canguro de éste año?- Preguntó al momento de abrir la puerta y esbozarle una sonrisa fingida.
-Bueno, si no quieres ver la gran sorpresa que te he preparado… me iré- Respondía la morena con semblante triste y girando sobre sus talones dispuesta a retirarse hasta que unas suaves pero fuertes manos la detuvieron en el acto.
-¡No tonta!, solo bromeaba- Con la misma mano que tenía la morena hizo que entrara para después cerrar la puerta. –Bien, solo deja desayunar y luego dejaré que me raptes durante todo el día- Dijo Elena mientras caminaba hacia la cocina, le esperaba un laaaargo día.
Bonnie que aún estaba un poco adormilada por lo temprano que era y por ser día domingo, tardó en reaccionar – ¡No puedes! – Casi gritó de repente.
-¿No puedo?, Bonnie ¿qué tienes?- Elena giró hacia su amiga con semblante preocupado.
-Quiero decir, si puedes, pero entonces perderíamos las reservaciones del restaurante para desayunar- Bonnie sacudió su cabeza de un lado a otro al ver como el rostro de Elena era una mezcla de risa y nerviosismo.
La peli-castaña tomó un largo suspiro, a veces su mejor amiga podía ser exasperante, decidió que si querían comer antes del próximo siglo debía ser ella la que guiara la batuta.
-Solo acompáñame… ¿siiiii?- Miró a Elena con cara de perrito abandonado esperando alguna respuesta.
Elena parpadeó un par de veces y luego sonrió, ésta vez con una sonrisa verdadera, tal vez ella podía estar sufriendo por dentro, pero no dejaría que eso arruinara las buenas intenciones que tenían sus amigos para ayudarla a superar éste día, caminó hacia un perchero de fina madera de caoba y descolgó un abrigo negro largo y ajustado.
-Estoy lista- respondió muy decidida y las dos amigas salieron del departamento.
El viaje en coche fue muy rápido y eso Elena lo agradeció profundamente, no es como si a ella no le gustara viajar en el mismo auto con su mejor amiga Bonnie, sino que durante el trayecto ellas dejaron de hablar y contemplaron el resultado de un silencio cómodo y ameno y a pesar de que Elena disfrutaba de vez en cuando estar en compañía de un buen momento de silencio, éste precisamente, no lo era, porque una vez al año el silencio confabulaba en su contra y la obligaba a pensar en lo que había sido la muerte de Stefan y todo el caos emocional que se produjo después.
El ruido del coche aparcando distrajo a Elena de lo que pudo ser el inicio de un llanto interminable. Bonnie detuvo el coche y ambas amigas bajaron del carro y caminaron fuera del estacionamiento a su próximo destino, un rico desayuno.
"The original Pancake House" les daba la bienvenida con su ambiente elegante y contemporáneo. Las dos amigas entraron y se sentaron en una mesa para dos cerca de un gran ventanal que dejaba apreciar un paisaje ventoso y gris… Genial pensó Elena al mirar hacia el exterior Éste clima solo me vuelve más deprimida, al menos ya no llueve Elena esbozó una mueca de resignación, suspiró y giró su cabeza en el momento exacto en el cual una camarera de estatura media pero esbelta les traía el menú y esperaba a que ordenaran.
-Emm… Yo quiero un pancake de miel y canela con un capuccino de vainilla por favor-
Elena vio cómo su amiga le devolvía el menú a la camarera con una gran sonrisa; la muchacha ladeó su cabeza hacia donde Elena se encontraba esperando a que ésta dijese algo.
Es cierto que los primeros meses de su transformación Elena incluso no podía ver la comida humana a lo que ella misma catalogaba como "Asquerosa", pero todo eso comenzó a cambiar cuando le permitió a Damon, su profesor "personal" instruirla en el arte de las pequeñas y cotidianas costumbres humanas; una sonrisa mental asomó por su cabeza mientras que el recuerdo de aquella mañana veraniega entre ella, Damon y su primer desayuno mortal había terminado en una de las experiencias más excitantes de su vida dando como resultado una cocina hecha un desastre y dos vampiro sensualmente desnudos mostrándose su pasional amor…Si Elena pudiese sonrojarse de nuevo, ya estaría igual de roja que un tomate, volvió a concentrarse, recordó que la camarera aún esperaba, pero claro aquellas divagaciones de la vampira apenas habían tomado algunos segundos, la muchacha, Marie, si sus ojos de vampiro no le fallaban que así se llamaba por el nombre del gafete, apenas y notó la leve demora en la respuesta de Elena.
-Quiero lo mismo que ella por favor- Terminó agregando al final mientras que le entregaba su menú y la camarera se retiraba.
-¿Cómo sigues?- Aquella pregunta salió como una bala a la que se le acaba de disparar, Elena no tuvo la necesidad de preguntar a qué se refería, ella ya sabía a dónde quería llegar con eso.
-Mejor- mintió secamente, hasta aquél momento Elena había logrado olvidar todos sus problemas y sus pesares, pero conocía muy bien a Bonnie y para su buena o mala suerte la naturaleza intuitiva de la morena no se había perdido con su resurrección, Elena sabía que Bonnie podía ver que ella ahora mismo era una cáscara vacía pretendiendo estar completa, pero no lo era, y sus recuerdos azotaron su mente como el vendaval de afuera. Estaba sola, Stefan estaba muerto, se sentía debatida, abatida y desolada pero aún mayor que todo lo anterior Elena extrañaba profundamente a Damon, su Damon, su razón de existir.
La vampira trató con todas sus fuerzas de contener sus lágrimas y pensar en otra cosa que evitara que se desmoronara en frente de Bonnie.
Milagrosamente el recuerdo de la resurrección de Bonnie brotó de su mente y ese recuerdo la hizo feliz.
Flashback 5 años y seis meses atrás.
Después de un infernal y angustioso mes de que se percataran de que Silas había estado suplantando a Stefan y torturándolos psicológicamente con él, habían logrado dar con el paradero del verdadero Stefan y lo habían rescatado de una "tumba acuática eternal", para su alivio, el menor de los Salvatore estaba débil pero se recuperaba satisfactoriamente rápido; por desgracia Silas seguía haciendo de las suyas, imparable, poderoso y eterno. Estas cualidades habían dejado fuera de combate y muy grave a Damon Salvatore quien luego de enterarse como Silas jugaba a "Saw" con su hermano menor había ido tras su cabeza alegando que nadie fuera de él, podía meterse con su hermanito.
Los amigos de Elena estaban determinados a matar a Silas pero solo existía un pequeño inconveniente, él era inmortal y la cura descansaba en el organismo de Katherine/humana Pierce. Todo eso cambió cuando Jeremy siendo vocero del espíritu de Bonnie comentó que existía una bruja Nahual en Tennessee capaz de traer a la vida a una persona, eso dio inicio a una travesía por medio país para contactar con dicha bruja y lograr que ésta accediera o "muriera" cortesía de Damon; a revivir a la pequeña bruja espíritu.
¿El resultado?, todo había sido una vil trampa de Silas, él los había guiado donde una bruja subordinada de él para que reviviera a Bonnie todo con tal de obtener la última pieza para su venganza épica.
Ellos habían recuperado una vida pero ¿quién iba a pensar que seis meses más tarde eso conllevaría al sacrificio de otra?
Fin flashback.
-Estaré mejor Bonnie, no te preocupes- Consiguió decir al fin que sus emociones volvían a su control.
-Ahora cuéntame, ¿cómo van las cosas con Jer?-
Elena trató de disimular una pequeña carcajada que amenazaba con brotar de ella. Sabía perfectamente que la sola mención de su hermano menor causaba en Bonnie un repentino estallido de calor y un rubor de mejillas capaz de durar todo un día.
-Este…Bien, perfecto, ya sabes no podría pedirle nada más a la vida, soy feliz y él es completo responsable por ello, razón por la cual serás la primera en saber que Jer y yo pensamos casarnos dentro de un año cuando Jeremy termine la universidad-
Bonnie terminó diciendo mientras el rubor de su cara se encendía más y más y miraba a Elena con un brillo especial en sus ojos esperando su respuesta.
-¿Casarse?-, pero eso es…- Elena detuvo abruptamente la línea de sus palabras mientras le sostenía la mirada a Bonnie y su rostro se tornaba serio.
5…4…3…2…1… Su rostro serio dio un giro de 360 grados a uno de completa emoción y alegría asustando a la misma Bonnie y al resto de los clientes.
-¡Es fantástico, qué alegría!- Finalizó Elena saltándole encima y abrazándola cariñosamente.
Posterior a eso el desayuno prosiguió con completa normalidad, la camarera volvió a los minutos después con su orden, ambas comieron, charlaron y rieron olvidando todo a su alrededor. Al final Elena pagó la cuenta negándose a recibir el dinero de Bonnie y salieron a su siguiente destino.
Elena estaba sentada en una banca en el parque cercano al lago Michigan, amaba aquél lago, le hacía sentirse en paz consigo misma y en parte esa fue una de las razones por las que ella y Damon habían comenzado una nueva vida o existencia en Chicago Illinois.
Se había quedado sola hace apenas unas horas atrás después de haber pasado todo el día y gran parte de la tarde en el departamento de Bonnie y su hermano Jeremy; había sido un día verdaderamente largo, sí, pero a la vez había sido un día en el cual lo pasó al lado de sus seres queridos… Casi todos le habían hecho olvidar todo por algunas horas.
Pero como dice el dicho; "todo lo bueno tiene que terminar", Elena tuvo que retirarse de aquél departamento; ya había abusado mucho de la hospitalidad de su amiga y su hermano y sabía a la perfección cuánto esos dos deseaban estar juntos después de aquella noticia que le habían comunicado, aunque por educación y amistad ellos no le pedirían a Elena que se fuera.
Bonnie se dispuso a llevarla a casa pero Elena se negó, ella caminaría y se distraería con el paisaje invernal. Así pues Elena terminó caminando un largo trayecto de casa de Bonnie a la suya a paso humano, era bien sabido por todos que ella podía usar su velocidad vampírica y llegar a casa en cuestión de minutos en lugar de horas pero Elena Gilbert no quería llegar a casa muy pronto, después de todo ¿quién la apuraba? Y además Damon no llegaría hasta mañana, probablemente él seguiría ahogando sus penas en alcohol o liberaría su frustración peleando en algún bar de camino a casa… Una vez más el sentimiento de angustia y dolor brotó de su pecho, si tan solo Damon no fuese tan cerrado, terco y orgulloso, ella podría estar con él y pasar éstos momentos difíciles juntos.
Sacó aquellos pensamientos de su mente y continuó caminando; nunca supo cuando se desvió de su camino inicial y llegó al lago pero ahí estaba, sentada en una banca con la mirada perdida y divagada, apenas y se dio cuenta de que había vuelto a llover pero otra vez no le importó, esperó a que el dolor fuese enjuagado por el agua de lluvia…
Permaneció ahí por lo que parecieron minutos, ¿horas quizás?, no lo sabía, no le importaba.
La risa de los niños jugando en el parque cercano la sacó de sus cavilaciones y giró su cabeza para mirarlos con un atisbo de sonrisa en sus labios, veía como aquellos diminutos seres corrían, jugaban y saltaban junto a sus padres. Una punzada cruzó por su pecho como una estocada rauda y certera.
Por un momento, solo por un momento se vio a ella y a Damon en lugar de aquellos padres… ¿Cómo sería poder tener un hijo, una familia propia?, ella no lo sabía y tampoco podría saberlo nunca porque aunque amaba a Damon con locura y pasión, los vampiros no podían procrear…
Estaba a punto de comenzar a llorar cuando de improviso una voz la alertó.
-¡Cuidado!-
Alguien parecía verdaderamente angustiada, alterada. Posó su mirada en dirección donde había escuchado aquella voz llena de terror y fue cuando se percató.
Un pequeño niño, por tratar de coger su balón se había salido de la acera y un carro a toda velocidad estaba a unos diez segundos de arrollarlo…Ni siquiera lo pensó, corrió a velocidad vampírica en el momento exacto en el que el carro le rosaría y con potentes reflejos de vampiro, lo apartó de la trayectoria del auto abrazándolo protectoramente. El automóvil responsable hizo sonar su bocina mas no se detuvo, siguió su camino. Una vez que Elena sintió que no existía ningún peligro, cargó al pequeño a la otra acera y luego lo soltó, Elena estaba mirando a la madre del pequeño que se estaba acercando a paso veloz, no tardaría en llegar hasta donde ellos se encontraban.
Elena giró ahora su cabeza en dirección al niño, el peligro había pasado, ahora debía cerciorarse de que no poseyera ninguna herida, no lo creía pero es mejor estar seguros.
-¿Te encuentras b...?- Elena no pudo terminar la frase puesto que en el momento en que sus ojos se posaron en el cuerpo del pequeño ser que la miraba asustado, su mente se petrificó.
Aquellos ojos y esos cabellos…
-No…puede…ser…- apenas pudo articular esas palabras en un susurro casi imperceptible cuando de pronto la madre del niño se lo arrebató de su lado, abrazándolo y llorando mientras decía el nombre de su hijo.
-¡Oh mi pequeño!, ¡oh mi Stefan!-
Bueno aquí termina el capítulo de hoy y ésta vez sí que me alargué ups? :DDDDD bueno escribí este capítulo describiendo el punto de vista de Elena y de cómo habían sido las cosas después de la muerte de Stefan, además quise que se dieran cuenta un poco de los sentimientos que ella todavía tiene pero que no por eso deja de amar a Damon recuerden que Stefan fue el primer amor de Elena pero Damon era su verdadero amor :P.
Bueno y que les pareció aquel inesperado desenlace? Será o no será Stefan? Esa misma pregunta me la estoy haciendo ahora jhajaha habrá que ver el siguiente capi para saber :DDD.
Acepto quejas, tomatazos, sugerencias y críticas constructivas ya saben es bueno saber los errores que uno comete .
Y terminando quiero agradecer a UshieVictoria y sporusnote muchas gracias por su apoyo y su visto bueno jehejeh espero no defraudarlas n_n.
A si prometo que el siguiente capi aparecerá Damon y veremos cómo Elena vuelve a ser la misma.
