El domingo fue difícil, no pensaba en la noche anterior sino en el trabajo que tenía que entregar. Frente a él había un montón de hojas por leer, copias y copias que sólo de verlas le abrumaban. Parecían no tener fin por más que seguía leyendo. Se distraía con cualquier cosas que pasara fuera de su ventana. Lo más estresante era que todavía le faltaba escribir su reporte de lectura. Solo pensó: "La noche es larga".
Cuando por fin imprimió su trabajo eran las dos de la mañana, se sintió realmente aliviado y el cansancio se le acumulo de repente. Podría dormir al menos cuatro horas.
Estaba por terminar el semestre, cuando llegaran los finales no tendría tiempo ni de dormir. Ya estaba preparado para lo que venía, su padre le había advertido muy bien lo que le pasaba a un estudiante de universidad. Aunque no fue lo único que se limitó a decir, quiso tener una de esas charlas padre-hijo que tantos traumas le habían creado.
El despertador sonó estruendosamente. Eran las seis de la mañana, tenía que bañarse, vestirse y desayunar para luego tomar el autobús. La primera clase empezaba a las ocho y no quería llegar tarde. El profesor era muy estricto y ponía cara de pocos amigos si llegaba alguien después de tiempo. Así que se apresuró para llegar temprano.
A salir de casa se aseguró de que llevaba todo lo que necesitaba: llaves, dinero, celular y por supuesto su trabajo impreso.
Sus compañeros de clase con los que más hablaba le saludaron amistosamente, eran todos muy amables y conversaban de cosas interesantes. Aunque todavía no los podía llamar amigos, eran personas con las que le gustaba pasar el tiempo de vez en cuando.
Eran tres, dos chicos y una chica. Honda y Tanaka, los dos chicos, parecían estar tras los huesos de la chica. Rei era muy hermosa. Tenía el cabello negro y largo, los ojos verdes y los labios rosados; de cuerpo era delgada y tenía unas piernas muy largas, las cuales acentuaba con altos tacones (raro entre las estudiantes, pues el feminismo había arrojado sobre éstos la maldición).
Si ella no estaba, ellos siempre hablaban de lo hermosa que era y de que nunca les haría caso. Por ellos se enteró que a ella lo que realmente le gustaba era la pintura y la música, ambas cosas las hacía en su tiempo libre.
A él le gustaba hablar de música con ella. Pues le recomendaba nuevos grupos y le prestaba algunos discos, que aceptaba de buena gana pues le había dado varias sorpresas.
En la semana ni pensaba en Ishida. Al menos hasta que terminaban las clases el viernes, pues de repente se daba cuenta que había quedado de nuevo con sus amigos de la preparatoria. Empezaba a sentirse nervioso con la idea de verle de nuevo. Todo lo que pasaba antes en la semana y la rutina, le llevaba a pensar que estaba olvidando, pero ese día se daba cuenta de que no. Con solo verlo todos sus sentimientos se acumulaban, pugnaban por salir.
El tan temido fin de semana llegó más rápido de lo que quería. El anterior día la usual llamada de Inoue, le anunciaba lo que estaba por venir. Se ponía de acuerdo con ella, y siempre decía que sí podía asistir. Esto hacía muy feliz a su amiga.
La primer clase de la mañana terminaba con la noticia de un nuevo reporte para la semana siguiente. Al salir del salón lo alcanzó Rei, quien le sonrió de manera seductora como era su costumbre:
-Ichigo, ¿tienes algo que hacer hoy en la noche?
- Uh?
-Es que voy a hacer una fiesta de último minuto, van a asistir unos amigos míos que son increíbles. Quería presentártelos. También invité a Honda y a Tanaka. ¿Qué te parece? Va a haber alcohol, música y buena conversación, te lo garantizo- la chica le sonrió de nuevo.
No sentía correcto rechazar la invitación. Además de que parecía bastante buena la idea de hacer algo diferente antes de que llegara el tan temido sábado.
-Está bien, ¿a qué hora y dónde?
Eran pasadas las ocho de la noche cuando llegó al lugar donde vivía Rei. Era bastante fácil de llegar. El aspecto de la zona y de los departamentos le hizo saber que su compañera venía de una familia con recursos, aunque si lo pensaba bien hubiera podido deducirlo antes.
Sus compañeros había llegado antes que él, con la esperanza de encontrarse a solas con la chica. Para su mala suerte los otros amigos que había invitado ya estaban con ella.
Como Ichigo había llegado un poco más tarde, ella se los presentó uno por uno. Eran tres. El primero, era un chico de cabello rubio y alborotado, con estilo bastante exuberante de vestir. Estudiaba arte dramático, y hablaba muy fuerte. Su nombre era Nowaki. El segundo chico era todo lo contrario: muy serio. Hablaba de manera contundente en un tono cortante. Tenía el cabello rojo oscuro, los ojos grises. Era estudiante de artes. Se llamaba Shiki.
Al tercer chico no lo había visto cuando entró, pues estaba atendiendo una llamada afuera en el balcón. Cuando entró dejó sin palabras a Ichigo. Tenía el cabello azul y los ojos azules, la piel blanca y una manera de andar tan elegante. Era mitad japonés mitad francés, su apellido era impronunciable. Y él mismo pidió que le llamara Dan, como sus amigos, pues era más fácil de recordar y decir. Estudiaba literatura.
Se la pasó muy bien hablando con los amigos de Rei, eran muy inteligentes y nada presuntuosos. Jugaron cartas, oyeron música y conversaron hasta casi la una de la madrugada. Como no hicieron mucho ruido los vecinos no se molestaron.
En toda la noche no pudo quitarle los ojos de encima a ese chico.
