Cenizas
N/A Hola, sé que querrán matarme por tardarme tanto, y probablemente también por lo que pasará en el fic, pero les diré una cosa, tenía el borrador de ésta y otra historia hasta los capítulos cinco y tres, y los perdí trágicamente, aparte de todo luego de eso parecía que el destino se había robado mis ideas para ponerlas contra mí, y mi vida se volvió una novela :P y finalmente el haber entrado a la universidad y tener que trabajar para mantener ésta y otras cositas me han dejado sin una gota de tiempo, y ADVIERTO que no podré actualizar muy pronto tampoco.
Además de eso me queda comentar que esta historia está en el género de Tragedia, lo digo porque ya más de una persona ha "rogado" por la vida de Koichi…, así que de una vez les digo, habrá muertes, entre éstas la de él, pero la historia ni termina en ello ni lo es en esencia, no sé si me explico, pero no quiero que estén inconformes por eso, Mei y Koichi tendrán su momento, mas éste no durará para siempre, es lo triste. Una última cosa, tal vez más adelante suba la clasificación a M. Si aun con todo quieren leer adelante, y por favor fíjense en las clasificaciones y géneros.
Renuncia: Another ni sus personajes me pertenecen, sino a sus respectivos dueños, Ayatsuji Yukito y Kiyohara Hiro.
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II No te quiero perder
Los días pasaban y yo sentía cada segundo el miedo de perderle, él me invitaba a salir a ver películas o a caminar por el pueblo y yo me sentía feliz de poder tenerlo cerca, no le decía nada aún, me daba miedo ser yo misma la causa de lo que podía pasar.
—Mei-kun, enserio, si puedo acompañarte a tu casa— me dijo una de las ocasiones que regresábamos de ver una película.
—En serio Sakakibara-kun, puedo llegar sin problemas— no quería que nada le pasara en el camino de regreso, habíamos llegado a discutir ya una vez por algo como eso.
—De acuerdo, pero por favor llámame en cuanto llegues— yo asentí.
Al llegar a casa mi madre me vio con ojos de reclamo, le había enviado un mensaje, ella prefiere que le llame, aunque sospecho que igual no está conforme. Se la pasa en el trabajo a pesar de que ahora tiene dinero suficiente como para mantenernos fácilmente diez años, yo diría que se refugia en él, ante la ausencia de mi hermana.
Subí a mi cuarto y llame enseguida a Koichi-kun, no contestó, pensé que tal vez no alcanzó a contestar y volví a llamar, de nuevo no contestó, esperé unos tres minutos y volví a llamar, me mandó a buzón, llamé por cuarta vez ya preocupada… "Fuera de servicio".
Corrí desesperadamente a la salida de mi casa y ni le contesté a mi madre a dónde iba, sólo corrí y corrí hasta llegar a la casa de sus abuelos, en dónde estaba él. Me horroricé al verla cubierta del todo por las llamas…
Un dolor me desgarró el pecho y caí al piso derrotada y culpable, sí tan sólo le hubiese dejado acompañarme, él no hubiera estado a esta hora, en el incendio. Los bomberos apagaban el fuego mientras yo sentía mi interior consumarse en cenizas. Cenizas, como la casa, como los cuerpos calcinados de los abuelos de Koichi, como…
Mis ojos se deshacían en llanto, de pronto lo vi salir de entre las llamas, auxiliado por un par de bomberos, mi pecho descansó y salieron más lágrimas de mis ojos, pero de alivio, corrí hacia donde estaba, casi sin creerlo, estaba inconsciente, el humo lo había sofocado, me aterré al pensar que tal vez no se recuperaría, sin discreción levanté mi parche y observé que ese color permanecía en él, lo llevaron al hospital mientras yo me quedaba en medio de la calle sin saber qué hacer.
Regresé a mi casa y me disculpé con mi madre, enseguida subí a mi cuarto sin más. El agua tibia corría por mis mejillas, si él moría en estos momentos yo no tenía ninguna forma de evitarlo, ¡¿qué podía hacer?! La muerte me enterraría otra daga, me iba a quitar a otro ser amado, era mi única y más cruel certeza, como si yo misma estuviese maldita.
Al día siguiente le dije a mi madre que iría al hospital a visitar a un amigo, ella se sorprendió, pero al contrario de lo que yo esperaba se mostró bastante alegre, aunque, creo, intentaba disimularlo, tal vez no creyó que tuviera amigos, aunque no estaba muy lejos de la realidad, (sólo tenía uno).
—Toma, llévale estos bocadillos, espero pueda mejorarse pronto— me deseó suerte y me dio para él unas cuantas bolsitas de frutas secas.
Al llegar al hospital sentí las miradas de lastima de algunas personas, me habían visto cuando iba a visitar a Misaki… "mi otra mitad", recuerdo que le dije eso a Koichi-kun cuando ella murió y él me vio por primera vez. Ahora era él quien iba a morir, luché por contener mi llanto y esa sensación se esfumó casi al instante de verlo, su semblante era el mismo, vivo, aun estaba vivo, me alegré de ello.
Me acerqué a la cama donde descansaba y me puse a contemplarle, la luz que entraba por la ventana iluminaba su rostro, de pronto sentía como si yo flotara y mi cuerpo se moviera por sí solo, cuando menos sentí estaba a centímetros de su cara, ¿qué estaba haciendo? comenzó a moverse y me aparté de un brinco, la sangre se me había concentrado en la cara y creí que ésta iba a achicharrarse, intenté calmarme mientras él terminaba de despertar.
— ¿Mei?— dijo al instante de verme, yo asentí—. Qué alegría verte, eres mi única visita, ¿sabes? E n verdad quería verte—. Me quedé pasmada ante aquello, apreté los puños y sonaron las bolsitas que traía, y en aquello fijé mi atención.
—S-Sakakibara-kun, t-tengo unas frutas secas, ¿puedes comerlas?— por toda respuesta extendió la mano y sonrió, su sonrisa era tan cálida, era como si te llevara a otro mundo, tan solo con sonreír.
Compartimos las frutitas secas y nos adentramos cada vez más en un ambiente agradable, me preguntaba cómo a pesar de todo podía hacerme sentir así, sonreía sincero a pesar de ya no tener prácticamente a ninguna familia, ni un lugar a donde ir cuando saliera del hospital…, me pregunté si incluso seguiría así al saber que no tenía ni siquiera una vida por delante, que estaba tan cerca su muerte. Me temblaban las manos y los labios.
— ¿Estás bien Mei?— salí de mis pensamientos reprendiéndome a mí misma.
—S-sí, es sólo que…— sentí su mano sobre mi cabeza.
—Está bien— me dijo, lo miré y supe, entre más lo miraba más fuerte sentía ese miedo, miedo a su muerte… No quiero perderle.
Ese día pasó y fue el primero de mis lágrimas contenidas, mi desesperación y mi creciente horror al no saber si estaba bien. Mi necesidad de verlo había crecido en gran manera, iba todos los días, no podía estar tranquila hasta no ver por personalmente que estaba bien y cada día temía más por un trágico final. De vez en cuando, mientras él dormía levantaba mi parche y volvía a ver cubriéndole el mismo color, la misma intensidad, la misma maldición. Temía todo el tiempo por él, porque llegara y me dijeran lo mismo que me habían dicho con Misaki, "Falleció"; tenía tanto miedo de que al llegar a casa mi madre me preguntara "¿Cómo está?" y yo tuviera que contestar "murió".
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Les agradezco por leer a pesar de los siglos que me he tardado y de que advertí que no podré actualizar muy pronto, y les pido que me digan si a pesar de todo lo que ya dije en la advertencia del principio y lo que han visto en el capitulo quieren que continúe (por el camino que va), o prefieren que cambie todo, o mejor borro la historia, aprovechando que no tiene muchos capítulos, porque si nadie la quiere leer ¿Para qué la subo?
Bueno, espero sus comentarios y de nuevo les aconsejo que chequen clasificación y género, me siento mal con la idea de que la voy a terminar triste por ser trágica cuando todos me piden que no sea así y ya tengo tan estructurada la historia (mentalmente). ^ Así que ya explicadas las cosas les pido sus comentarios, por favor.
