Hola a todos. Muchas gracias por seguir esta historia, me dio mucho gusto leer sus comentarios y saber que fue de su agrado.

Sé que me tarde demasiado en actualizar y en verdad les pido una disculpa, no es que suene a pretexto pero Septiembre fue un mes bastante difícil para mi, reintegrarme al trabajo después de mis vacaciones fue más difícil de lo que pensé ya que me dejaron el trabajo acumulado T _T pero afortunadamente ya vamos saliendo del paso.

Por lo pronto les dejo con el capítulo.

Disclaime: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.

Pov Temari.

Me encontraba atónica viendo como mi rubia amiga corría de prisa por cada esquina de mi habitación mientras arrasaba con todo a su paso , me detuve un momento solo para observar lo que antes había sido una habitación decente convertida en el museo del desastre. Puse todo de mi parte para lograr ignorar el desorden y no ponerme a limpiar en el acto, pero el reloj de la pared mandó al diablo mi intento por tratar de calmarme al recordarme que ya era medio día ¡La hora pactada para presentarme! Irremediablemente empecé a sentirme furiosa, pues si había algo que odiaba más que el desorden era la impuntualidad.

¡Maldito sea el momento en que se me ocurrió contarle mis planes a Ino!, Pero era algo que no podía evitarse, después de todo ya había quedado con ella para ir de compras esa misma tarde. Mi conciencia me indicaba que lo correcto era avisarle con anticipación que no podría acudir a la cita con ella para que pudiera ir con alguien más, pero mi sentido común me alertó que no lo hiciera pronto, ya que conociéndola cómo la conozco, haría lo imposible para intervenir y eso lejos de ayudar complicaría más las cosas.

Había planeado, de manera muy inteligente esperar una hora antes de mi salida para conectarme en las distintas redes sociales ( donde mi amiga era bastante popular) para mandarle un mensaje notificándole la razón de mi ausencia, para cuándo ella lo viera sería demasiado tarde, además de que al no tener mi teléfono ella no podría reclamarme por la forma tan grosera de avisarle. Sonreí triunfante al saber que como siempre me saldría con la mía, sonrisa que no duró mucho ya que en menos de 10 minutos ya tenía a mi amiga tras la puerta de mi casa agitada de la carrera que dio para llegar.

Nota mental: Nunca subestimar a un Yamanaka.

En cuanto abrí la puerta mi amiga entró como un rayo veloz y pude ver con horror como se dirigía a mi habitación, corrí lo más que pude para detenerla pero fue totalmente imposible, para cuándo llegue Ino ya había vaciado todo mi armario. Me quedé estática viendo cómo lanzaba mis hermosas playeras por un lado y arrinconaba mis pantalones por otro creando el desorden más monstruoso que se haya visto en esta casa, desorden que alguien debía arreglar y estaba cien porciento segura que Ino no tendría la iniciativa de hacerlo.

Al final decidí rendirme y dejar que ella siguiera con lo suyo, llevarle la contraria en este momento era un caso perdido y por mucho que odiaba admitirlo necesitaba escuchar su consejo, pues nunca antes me había interesado un chico y no sabía muy bien como enfrentar la situación, primero pensé en la clásica recomendación de ser tú misma pero llevaba haciendo desde hace más de un año y mí querido vago no daba ninguna señal de enterado, así que decidí que era hora de cambiar la estrategia.

Como una tonta me sonroje en el momento que me puse al recordar cómo llevaba más de dos meses planeando está salida, lo que fue bastante difícil ya que conocía de antemano el rechazo que tenía mi objetivo hacia los lugares concurridos. Sabía de antemano que tenía el suficiente poder sobre el para arrastrarlo a la fuerza pero algo dentro de mi me decía que debía ser más romántica, además de que me hacía falta un buen pretexto para justificar mi necesidad de su compañía. Pretexto que afortunadamente un idiota me regaló cuando destrocé mi teléfono en su sucia y vacía cabezota.

El saldo del percance: un celular inservible y un pervertido convulsionando en el piso.

Las quejas de Ino sobre la ausencia de vestidos en mi guardarropa interrumpieron mis pensamientos. Reí, pues claro que los tenía pero los mantenía muy bien guardados y solo salían a la luz cuando no me quedaba más opción y hoy me alegraba de esa decisión, una nunca sabe cuándo una loca entrará a tu habitación para elegir tu vestimenta. Mi piel se erizó totalmente al imaginarme lo que Ino haría si descubriera esos vestidos, afortunadamente para mí eso no sucedió. Una linda blusa de tirantes con encaje y una falda a medio muslo fue lo más femenino que mi amiga pudo encontrar, los dejó sobre mi cama mientras iba por unos tacones a juego con la blusa, tardó unos minutos viendo el atuendo que escogió para mí hasta que finalmente la vi dar una sonrisa de satisfacción, seguidamente tomó su bolsa se voltio hacia mí para darme un beso en la mejilla a modo de despedida y se marchó tan rápido como había llegado, no sin antes darme una serie de indicaciones y amenazas sobre no usar la ropa que me seleccionó.

Solo cuando escuché la puerta cerrarse fue que pude volver a conectarme de nuevo a este mundo e inmediatamente me puse a recoger el desastre, pero el reloj de pared me advirtió que no había tiempo para eso, así que mandé todo al diablo e hice lo que nunca pensé que haría: confiar en Ino. Tomé sin rechistar la ropa tendida en la cama y me dirigí al baño para darme la que fue la ducha más rápida de mi vida, al salir me dispuse a sujetar mi cabello con mis típicas coletas, confieso que mi primera intención fue dejarme el cabello suelto (un intento desesperado por verme atractiva para él) pero recordé cuando el me comentó lo mucho que le gustaba mi cabello así, pues lo consideraba único, así que dejé mi cabello de la misma forma de siempre, la forma que a él le gustaba.

Dime Shikamaru ¿ Que más te gusta de mí? Esta tarde lo averiguaré.

Me puse los zapatos, un par de aretes discretos, un poco de fragancia y al final me puse un brillo labial que Tenten me había obsequiado en mi cumpleaños y que nunca antes había usado porque era de un color rosa que francamente no veía que quedara bien en mi, pero esta tarde me encontraba divertida probando cosas nuevas así que no dude al pasarlo por mis labios después de todo una nunca sabe lo que puede pasar.

Pero si lo puede provocar.

Me miré al espejo esperando verme perfecta y fácilmente pudo haber sido así, si no fuera por un pequeño detalle que me inquietaba. La falda en sí ya era bastante corta pero combinada con esos zapatos me parecía diminuta, debatí mentalmente si debía arriesgarme pero al final decidí por la comodidad, habría puesto muy gustosamente mis amadas zapatillas deportivas pero al final me decidí por unas botas de cordones que tenía por ahí, estás además de lindas eran largas por lo que no mostraría tanta pierna. Ya sin ninguna duda me las puse sabiendo que pagaría las consecuencias por alterar el vestuario de Ino pero bien que lo valía. Una última mirada al espejo confirmó que estaba lista así que salí de mi habitación con una firme decisión: Shikamaru Nara sería mío o moriría en el intento.


Me dirigía hacia la sala cuando escuché algunos ruidos provenientes de ahí, supuse que sería alguno de mis hermanos con sus amigos y como era de esperar no me equivoqué.

- Hola chicos ¿ Que están haciendo? – saludé al par que se encontraban bastante entretenidos leyendo unos libros.

- Nada en especial, Sasori me está ayudando a repasar unos ejercicios que no entiendo – Instintivamente llevé mi mirada hacia el chico pelirrojo que Kankuro había mencionado.

Akasuna No Sasori era uno de los escasos vecinos con los que teníamos cierto tipo de amistad y el hecho de que fuéramos nativos de la misma ciudad ayudaba mucho, sin embargo era Kankuro con quién empatizaba más ya que ambos tenían los mismos intereses profesionales. Sasori era estudiante de artes en la misma universidad donde mi hermano soñaba con cursar la carrera de teatro, algo que Gaara y yo catalogamos como una idea bastante extraña pero si era lo que a él deseaba ambos estábamos dispuestos a ayudarlo.

- El examen de admisión está cerca y aún no me siento listo –

- Ya veo, Sasori te agradezco que ayudes a mi hermano, con lo cabeza hueca que es no debe ser nada fácil – vi como Kankuro estaba dispuesto a rebatir pero fue interrumpido por Sasori.

- En realidad no es nada, además con haberte visto hoy me doy por bien servido- la sonrisa seductora con lo que dijo lo último me descontroló un poco, admito que cuando lo conocí me fascinó, después de todo Sasori era un hombre bastante inteligente y atractivo pero cuando conocí a Shikamaru no volví a ver a Sasori nunca más de esa manera, pues me había enamorado perdidamente del vago y sabía muy bien que el sentía lo mismo por mí.

- Temari ¿ Vas a salir? –

- Ahhhhh si, quedé con alguien en el centro comercial y ya voy tarde así que tomaré un taxi- me aseguré de enfatizar el alguien para darle un mensaje claro a Sasori.

- Kankuro, es bastante peligroso para tu hermana irse en taxi, creo que lo mejor es que me permitieran llevarla- fue bastante triste darse cuenta que Sasori no captó el mensaje o simplemente lo ignoró.

- Estas loco si crees que te dejare solo con Temari, mira si lo que quieres es lucirte con ella lo mejor que puedes hacer es prestarme tu auto para que yo la lleve-

- Eso jamás sucederá, con lo torpe que eres capaz que lo estrellas antes de arrancar- estaba a punto de lanzarles mi mensaje liberal de que no necesitaba que nadie me llevara, que podía defenderme sola pero en ese instante recordé lo tarde que se me había hecho así que trague más de mi orgullo.

- Sasori por favor ya voy muy tarde, si pudieras hacer lo que Kankuro te dice te lo agradecería mucho.


Esperaba de todo corazón que Kankuro logrará ser admitido en la universidad ya que como chófer no tenía ningún futuro. Después de unos veinte minutos con él en el auto de Sasori discutiendo sobre si iba o no en sentido contrario, si el rojo del semáforo era alto o siga y sobre si había visto o no los cincuentas gatos que casi atropella, logramos llegar sanos y salvos al centro comercial. Inmediatamente me puse a buscar al vago con la vista pero no lograba ubicarlo ¿ Acaso el muy idiota no había llegado? O peor aún ¿ Ya se había marchado?

- Tranquila hermanita, ahí está el dueño de tus pensamientos- Kankuro me señaló hacía un lugar con una sonrisa burlona en su cara, sonrisa que estuve dispuesta a pasar por alto por única ocasión.

Y justo como mi hermano me había dicho pude ubicar a mi querido vago sentado en uno de los tantos paraderos del lugar, como siempre su rostro cargaba aquella mirada de fastidio total y ese maldito cigarro en su mano no hacía más que volverlo más atractivo ante mis ojos y por lo visto, también para los ojos de otras, ya que desde mi lugar pude ver como un grupo de no máximo cinco chicas cuchicheaban muy cerca de mi vago para que al final cuatro de ellas lanzarán a la quinta muy cerca de él en lo que parecía un acto de valor para que le hablara, y si no hacía algo pronto se saldrían con la suya.

Bien Temari, ¡Hora de tantear el terreno!

- ¡ Oye vago! ¡por aquí! – Grité tan fuerte como mis pulmones me permitieron y al parecer había valido la pena ya que no solo tuve la atención de Shikamaru y esas arpías, si no la de toda la gente que pasaba por ahí ¿ Qué si eso me hizo sentir intimidada? Bueno cualquier persona normal puede que sí, pero yo en cambio me sentí poderosa.

- ¡ Por Dios Temari! ¡ Nunca creí que fueras tan celosa -

- No sé de qué me hablas Kankuro – le respondí mientras me disponía a bajar del vehículo con sumo cuidado pues aún no me acostumbraba al hecho de llevar una falda.

- Tu puedes decir lo que quieras pero todos los demás, exceptuando al Nara, nos dimos cuenta de cómo marcabas tu territorio. –

- ¿ Tan obvia fui? – le pregunté a la vez que me acercaba por la ventanilla del vehículo, si bien mandarles un claro mensaje a esas tipas fue mi objetivo desde el principio, no quería que Shikamaru me catalogara como una loca posesiva.

- Tranquila, te puedo asegurar que el zopenco de Shikamaru ha estado tan perdido en su mundo que no notó lo que pasaba a su alrededor hasta que le hablaste, y mira que desde entonces no ha quitado la vista de aquí, lo tienes totalmente embrujado – era extraño recibir ese tipo de ánimo por parte de mis hermanitos pero aún así me hizo sentir tan feliz que no pude evitar darle una de mis sonrisas especiales, esas que solo van dirigidas a ellos y recientemente a Shikamaru.

- Bueno Kankuro me voy, deséame suerte y trata de no chocar el auto de Sasori de regreso-

- Hai, nos vemos hermanita, por cierto ¡ No se te olvide subirte disimuladamente la falda cuando estés dentro del cine! Eso nunca falla- su último comentario antes de arrancar el auto y marcharse me causó tanta gracia que no pude evitar carcajearme y lanzarle un beso al aire a modo de despedida.

Oficialmente Shikamaru y yo estábamos a solas como tantas otras veces, solo que esta vez yo quería que fuera diferente, estaba totalmente decidida a no irme de esta plaza comercial sin al menos haber probado sus labios.

Respiré profundamente para tratar de tranquilizarme un poco, pues por alguna razón todo el coraje que tenía hace unos momentos se había esfumado y cuando pensé que la situación no podía ponerse peor lo hizo, pues en el momento que escuché los pasos de Shikamaru cerca de mi mis piernas empezaron a temblar cual gelatina. Era oficial, estaba totalmente nerviosa, no podría creer cuanto poder tenía ese mocoso sobre mí. Pero no iba a darle el gusto de que lo notara, tragué saliva, conté hasta diez y respiré otra vez profundo antes de darme la vuelta para enfrentarme directamente a aquellos ojos marrones que tanto amaba, sin embargo no estaba preparada para la imagen que obtuve al hacerlo.

Si bien hace un momento pude degustarlo a distancia, ahora tan cerca de mi pude apreciar mejor la presencia de mi vago. Shikamaru vestía unos simples pantalones de mezclilla junto a una playera morada, sobre esta tenía puesto una chaqueta en color gris la cual debía ser nueva porque no la reconocía, la idea de que el comprará algo por mi me emocionó mucho pero también me regañe mentalmente por eso ya que lo más seguro era que la tenía por ahí entre sus cosas y casualmente la habría encontrado hoy.

De repente me di cuenta que había pasado mucho tiempo embobada con Shikamaru y me preguntaba porque él no había dicho nada, con vergüenza dirigí mi rostro hacia el suyo solo para notar con satisfacción que el estaba en la misma situación que yo ¿cuánto tiempo llevaba mirándome? Quizás el mismo tiempo que llevaba yo mirándolo. No pude hacer más que sonreír, saber que provocaba en el lo mismo que el a mi me hacía sentir tan feliz, pero no sé lo iba a poner todo en bandeja de plata, muy al contrario planeaba hacerlo sufrir un poco y este era el momento perfecto para empezar su tortura.ñ

- ¿ Vas a decir algo? ¿ O planeas quedarte con esa cara de fastidio toda la tarde? – lo vi hacer un pequeño respingo de sorpresa e inmediatamente tuve que morderme la mejilla interna para no reírme.

- No seas problemática mujer, solo me desespera que no seas puntual-

- No tienes que portarte como un bebé llorón por media hora de retraso, los imprevistos pasan ¿no sabías?- le dije en forma de a burla para luego darme la vuelta para dirigirme hacia la entrada del centro comercial con la seguridad de que el seguiría mis pasos.

Caminamos juntos por unos minutos antes de llegar a las escaleras eléctricas, ese era a mi parecer el lugar perfecto para darle a conocer a Shikamaru su tormento pues estaba segura que el muy ingenuo pensaba que mis planes se reducían únicamente a comprar mi teléfono para dar concluida la tarde, nuestra tarde y no pude evitar reírme de su inocencia. Mientras hacíamos nuestro recorrido pude notar como varias miradas se posaban sobre nosotros y juro que alcance a escuchar a una chica decir que éramos una linda pareja lo que me hizo alegrarme de que Shikamaru estuviera a mi lado de otra forma había notado el enorme sonrojo que adornaba mis mejillas, aunque no podía negar que la idea de formalizar mi relación con Shikamaru me hacía mucha ilusión y si quería que sucediera hoy tendría que empezar a trabajar inmediatamente.

- Bien vago esto es lo que haremos hoy – le confronte al llegar a las escaleras pero para mi sorpresa pude notar que no me estaba prestando atención, y eso me irrito- ¿ Me estás escuchando Nara? - observé cómodio un pequeño brinco de susto pero no tardó en recuperar su compostura habitual

- Hai, Hai, solo ve al grano y dime ¿ Que capricho tiene la princesa hoy? – no pude evitar arrugar mi ceja ante ese apodo, el sabía muy bien lo mucho que me disgustaba ser llamada así.

- Tsk serás idiota, pero bueno retomando el tema te recuerdo que hace unos días perdí mi móvil en un lamentablemente accidente –

- Golpear a un sujeto en la cabeza con tu teléfono no puede ser denominado accidente –

- ¡ Da igual! El caso es que hoy aprovecharemos el día para comprarme un móvil nuevo y ya que estamos aquí pasaremos por el cine para ver la película de terror de la que todos hablan y si al final te portas bien tal vez te invite a comer algo bebé llorón – ahora fue turno de Shikamaru fruncir la ceja pues justo como predije mi inocente bebé llorón no se imaginaba de los planes que tenía para él.

- Oye Temari, si querías ir al cine ¿ Por qué no le dijiste a las chicas?-

- Por que ellas ya la vieron e ir sola al cine no es una opción –

- ¿ Por qué no?

- Por que hasta yo sé que un hombre solo en el cine se ve interesante, pero una mujer sola se ve patética, y ahí es donde entras tú, Shikamaru como mi mejor amigo es tu deber impedir que eso suceda – últimamente usaba más el término " amigo" para nombrar a Shikamaru con la firme intención de hacerlo reaccionar pero hasta ahora no había logrado nada.

- Más bien suena a que me estás utilizando-

- Ya deja de llorar y vámonos que la función ya está por comenzar – rápidamente lo tome de la mano para arrastrarlo hacia la sala de la función, por su cara de fastidio era más que obvio que pensaba en lo problemático que le resultaba todo esto.


Desde que ingresamos a la función me había dedicado única y exclusivamente a fingir que veía la película ya que en realidad lo único que mi mente retenía en ese momento era en la imagen de aquel chico sentado a mi lado, verlo luchar por tratar de concentrarse en el filme fue uno de los pocos momentos enternecedores de mi vida pues sabía de antemano lo mucho que el odiaba cualquier tipo de película ( la cinematografía no era lo suyo) sin embargo ahí estaba junto a mi haciendo un gran esfuerzo para no dormirse en medio de la sala e inmediatamente tuve un deseo inmenso de girarme y besarlo como si no hubiera mañana, admito que me costó mucho trabajo controlarme para no hacerlo. Me repetía a mi misma que el tendría que dar el primer paso, yo ya le habría brindado la escenografía perfecta, Shikamaru solo tenía que aprovecharla.

- Problemático – le escuché quejarse pero a pesar de eso mantuve mi mirada en la pantalla, estaba segura que lo último lo dijo sin pensar y casi podía jurar que estaba asustado de mi reacción ante esto, más sin embargo preferí fingir que no lo escuché, era lo mínimo que podía hacer después del mal rato que le estaba haciendo pasar. Si tan solo supiera que la película la había visto desde su noche de estreno con las chicas ¡La bronca que me daría!

El tiempo seguía pasando y ya comenzaba a desesperarme su falta de iniciativa, la idea de que el diera el primer paso tal vez no fue tan buena. Shikamaru se había pasado toda la película moviéndose en su asiento y dando pequeños quejidos pero llegó un momento donde se quedó totalmente tranquilo, tan así que tuve que girar mi rostro levemente para cerciorarme de que no se hubiera quedado dormido pero grande fue mi sorpresa al encontrármelo concentrado en la película. Me quedé embobada mirando su rostro tan sereno, en ese momento me parecía el hombre más atractivo que pudiera existir.

¡ Ironías de la vida! El día que lo conocí me había parecido un vago sin remedio, un simple mocoso sin posibilidades de triunfar en la vida y mírenme ahora, dos años después y me encuentro enamorada hasta el tuétano de él y se perfectamente que el siente lo mismo por mi, lo se porque después de haber compartido tanto durante estos dos años ambos hemos aprendido a entendernos llegando al grano de saber lo que el otro piensa. La única diferencia es que Shikamaru es más lento que yo en las cuestiones amorosas.

De repente observé cómo el vago sacudía su cabeza, como si quisiera sacarse una mala idea y no pude evitar cuestionarme si había pensado en lo que yo llevaba en mi cabeza desde que entramos en la bendita sala. Puede que Ino no lo supiera pero yo no era nada inocente, desde un principio supe la razón por la que ella había elegido precisamente este vestuario, las salas de cine siempre están climatizadas y si encima le sumamos mi diminuta falta junto a esta blusa de tirantes era inevitable que sintiera algo de frio, y ¿ Que se supone que hacen los chicos cuando su compañera tiene frío? Simple, recurrían a la " técnica" esa en donde nuestro chico nos atrae lentamente con su brazo después de haberlo pasado disimuladamente por nuestro hombro para después atrapar nuestro rostro con su otro brazo para culminar la acción con un beso.

Llevaba temblando más de una hora y el muy idiota no reaccionó ninguna vez, y cuando me había resignado a dar el asunto por muerto vi con ilusión como Shikamaru empezaba a mover su brazo hacia mi, no pude evitar sentirme nerviosa ¡ el momento que tanto había esperado por fin se presentaba! Pero justo cuando estuvo a punto de llegar a mi hombro este volvió a temblar solo que esta vez estaba segura que no se debía precisamente al frío. Aquel movimiento inconsciente hizo que Shikamaru dejará su mano en el aire y pude ver la duda dibujada en su rostro aquello solo logró hacerme sentir frustrada y decidí dar el primer asalto por muerto.

- Shikamaru – Hice todo lo posible para que mi voz no reflejará lo enojada que me sentía en aquel momento y al parecer funcionó

- ¿ Uhhhh?- Fue lo único que dijo mientras regresaba su brazo a su sitio

- Préstame tu chaqueta, tengo algo de frío – hizo lo que le pedí sin emitir sonido alguno y pude observar como era él quien se sintió frustrado ahora.

Lástima Shikamaru.

Strike one


Salí del cine con una sonrisa triunfante en mi rostro y no era para menos, pues dentro del lugar había logrado una pequeña reacción de mi vago, era una verdadera lástima que haya tenido que castigarlo por su lentitud al ni dejarlo actuar, pero ni modos, el miedo no deja nada bueno y hoy le dí un buen ejemplo de ello.

En un raro acto de bondad en mí decidí darle un pequeño descanso a Shikamaru de su tortura, ya le había hecho pasar un mal rato después de todo, así que me dirigí a él para preguntarle si deseaba hacer algo en específico antes de ir por mi teléfono. En realidad sabía que él no tenía ánimos para nada más por lo que era lógico suponer que ambos nos pondríamos de acuerdo para ir a comer primero, el quizás si tendría hambre mientras yo me moría por pasar un rato agradable con el por qué admitámoslo, el plan de la película no resultó como yo esperaba, de hecho podría jurar que fue un tormento para ambos.

Casi me da un infarto al ver el mar de gente dentro del área de comida, al parecer mi plan de pasar un rato tranquilo con Shikamaru volvía a irse por el caño y mi ánimo empeoró al ver que la fila de mis Hamburguesas favoritas era la más larga de todo el lugar, el solo pensar que terminaría comiendo ensalada me ponía de mal humor, esa era comida del estilo de Sakura e Ino yo era otro asunto, una hamburguesa súper calorífica estaba bien para mí. Estaba apunto de hacer un berrinche interno cuando escuché la voz de mi vago pidiéndome que me encargara de buscar una mesa disponible mientras él iba por la comida, no pude evitar ver su machismo presente en esa frase, machismo que usualmente me haría provocar una riña entre nosotros pero por alguna extraña razón lo dejé pasar por alto y seguí sus indicaciones.

Empecé a caminar entre las mesas para poder ubicar alguna que estuviera libre y por suerte pude distinguir a una pareja sentada preparándose para desalojar el lugar, me acerque rápidamente al sitio para poder apartarlo pues a parte de mi había otras personas buscando un lugar ( tal vez no había sido muy buena idea venir un fin de semana) por fortuna llegue mucho antes de que alguien notara el sitio disponible por lo que me dispuse a sentarme sin ninguna prisa. A Shikamaru le tomaría algo de tiempo regresar con nuestro almuerzo así que me daría algo de tiempo para pensar y reimplantar mi estrategia.

Si bien mi objetivo de un principio era incitarlo a que diera el primer paso para formalizar nuestra particular relación, ahora no me encontraba muy segura de que fuese a una buena idea, es decir sabía de antemano que el sentía lo mismo por mi sin embargo nunca me puse a pensar que tal vez eso no era suficiente, tal vez él si lo había hecho y había llegado a la conclusión de que sería demasiado problemático estar conmigo en otro término, de ser así estaba siendo la mayor estúpida del planeta.

En medio de mis patéticos lamentos alcance a ver qué Shikamaru se acercaba, no estaba totalmente segura si el me había visto así que lo llame con la mano para que se acercara y tomara asiento, y así lo hizo por lo que me dispuse a tomar mi hamburguesa y tratar de comerla con toda la tranquilidad que me fuera posible, lo cual no fue nada fácil ya que mi mente me seguía atacando con más dudas y el hecho de que Shikamaru no dijese nada desde que llegó solo complicaba las cosas. Al parecer estaba más incómodo de lo que pensaba.

- Después de realizar mi compra sería bueno que me acompañaras a tomar un taxi – sé que no era la conversación más inteligente del momento pero no sé me había ocurrido algo mejor para romper el hielo.

- ¿ No vendrán por ti? -

- No, mis hermanos están ocupados así que tendré que irme sola- el sabía perfectamente que Gaara solía pasar las tardes libres con Matsuri y que Kankuro se encontraba estudiando para su examen de admisión, así que su pregunta si logró desconcertarme un poco ¿será que estaba pensando en acompañarme a la casa?

- ¿ Temari? –

- Bien vago si ya terminaste es hora de comenzar con el evento principal de esta tarde – Diciendo esto me di la media vuelta para caminar hacia los distintos establecimientos, no tarde en notar como el seguía mis pasos.


Llevaba varios minutos tratando de elegir que teléfono comprar y en más de una ocasión le pregunté a Shikamaru por su opinión pero el solo respondía con un asentimiento en la cabeza por cada equipo que le mostraba. Ya conocía su escaso interés en la tecnología, pero el hecho de que no pudiera esforzarse un poco por mí término de hartarme, así que me olvidé de mi acompañante y me dediqué únicamente y exclusivamente a la compra de mi móvil. Al ver varios modelos disponibles no pude evitar a emocionarme, de hecho no lo había hecho en toda la tarde por estar emocionándome por Shikamaru una chica debe tener sus prioridades.

Al igual que Shikamaru yo no estaba muy actualizada con cuestiones de tecnología y justo en esos momentos me encontraba rodeada de varios dispositivos con aplicaciones que desconocía, así que fue inevitable solicitar el apoyo de los empleados de las distintas tiendas que visitamos, para mi fortuna todos fueron muy atentos aunque mas de uno trato de coquetearme pero muy contrario a lo cotidiano eso no me hizo enojar ya que a distancia veía la irritación de Shikamaru cuando eso sucedía.

Ni modos vago

Strike two.

Al final elegí uno de los modelos más recientes y novedosos del momento, bueno al menos eso fue lo que me dijo el vendedor porque he de admitir que únicamente lo elegí por ser de mi color favorito: morado, de verdad que era muy difícil conseguir uno de ese color, de reojo vi como Shikamaru sonreía ante mi elección el era una de las pocas personas que conocían esa manía mía, supuse que esa era la razón por la que hoy se había presentado con una ropa en ese tono en lugar de una verde como era su costumbre.

Con la compra pagada ambos salimos del lugar en completo silencio, ubicamos un lugar cómodo para esperar por el taxi que me llevaría a mi hogar. Durante el tiempo que estuvimos ahí me mantuve callada pues me sentía bastante deprimida por no haber logrado mi objetivo. Al final no solo no conseguí que Shikamaru se me declarara si no que lo fastidie más de lo necesario por lo que era el momento de dejarlo descansar.

- Gracias por acompañarme hoy Shikamaru y lamento si te hice pasar una tarde problemática – use el tono de voz más dulce que pudiera tener para decir aquello acompañado de mi ya clásica sonrisa, pensé que era lo mínimo que podía hacer como compensación.

- No fue tan problemáticos como pensé que sería - el también me dedico su hermosa sonrisas, esa que me hacía temblar.

Justo cuando sentía el ambiente rosa pude ver cómo un taxi se acercaba a nosotros y no dude en hacerle parada ya que a estas horas de la tarde seria mas complicado conseguir otro. Me levanté rápido de mi asiento para abordar el vehículo mientras giraba para despedirme del vago pero grande fue mi sorpresa al notar que el decidió acompañarme hasta el, no dije nada ya que ese pequeño acto de caballerosidad me encantó sin embargo no se quedó ahí, ya que también me abrió la puerta del taxi para que pudiera entrar. Fue inevitable que dirigiera mi mirada hacia el y no pude evitar sonrojarme. Este era el escenario perfecto para un beso.

- Oye Tem…..

Juro que mi intención era darle al vago una última oportunidad para que el tomara las riendas del momento así que no sabría explicar en qué instante lo tomé del cuello de su camisa para atraerme hacia mí y sellar sus labios con los míos, sin embargo al no ver reacción por su parte reflexioné sobre la estupidez que acababa de cometer y empecé a separarme de él.

Imagínense mi sorpresa cuando sentí como el rodeaba mis caderas para evitar que me alejara ¡ Cómo si quisiera hacerlo! Estaba disfrutando del sabor de sus labios cuando noté como Shikamaru rozaba mis labios con su lengua a manera de permiso para invadir mi boca. Sonreí sobre sus labios ¡al fin había empezado a tomar la iniciativa! Como premio ante esto le permitirá el acceso y lo deje profundizar el beso a su gusto.

Maldije la falta de aire que nos hizo separarnos, ahora no me atrevía a mirarlo a la cara mantuve mi vista en el suelo mientras sentía como mi cara ardía de lo roja que estaba y no pude evitar preguntarme si el estaba en las mismas condiciones así que mi curiosidad fue mayor a mi vergüenza por lo que levanté el rostro solo para encontrarlo mirándome con una cara de completa felicidad, pude prevenir que el planeaba ser el que rompiera el silencio que había entre nosotros, pero no quise darle el gusto.

- ¡ Nos vemos luego! – la mirada que puso mientras le cerraba la puerta del taxi en su cara era un verdadero poema, no todos los días puedes dejas a Nara Shikamaru con la boca abierta.

Mientras el taxi se alejaba yo lo observaba por la ventana trasera del vehículo, al parecer se había quedado en estado de piedra ya que no se movía del sitio, gire para llevar mi vista al frente mientras pensaba en lo rápido que necesitaba llegar a casa para contactar a Ino, estaba segura que mañana temprano recibiría la visita de cierto vago por lo que necesitaría un poco más de su ayuda.

- Cielos señoríta, ¡ Eso fue bastante cruel! – escuché la voz divertidas del taxista no tuve la necesidad de preguntar ya que sabía perfectamente a que se refería.

- Se lo merece por ser tan lento- le respondí con el mismo tono burlón que el uso, como respuesta solo obtuve un asentimiento de cabeza.

Strike three

Estas fuera

Lo siento Shikamaru, pero tendrás que volver a jugar.


Aquí finalizó el capítulo, espero que la espera haya valido la pena ya que como les dije al principio fue muy difícil buscar el tiempo para escribirlo, pero bueno supongo que solo lo sabré leyendo sus comentarios, así que ya saben que hacer.

Aprovechando el momento quiero utilizar este medio para agradecer todo el apoyo brindado a mi país.

Aunque mi estado no fue afectado por los desastres naturales que se nos presentaron durante el mes de Septiembre, como mexicana era imposible no deprimirme por eso, aún así me sentí muy alegre de ver cómo recibimos la ayuda y solidaridad de muchos otras personas y países, en verdad miles de gracias.