Little Star.


– ¿Gokudera-kun?–llamó por quinta vez el capo.

– ¿Eh?–el albino lo miro– ¿dijo algo Decimo?–Tsuna suspiro.

– ¿Pasa algo Gokudera-kun?–preguntó preocupado– haz actuado muy extraño desde hace dos días. ¿No pudiste convencer a Hibari-san?–

Las mejillas de Gokudera sin querer se volvieron color carmesí– ¡N-No, n-no es eso De-Decimo! –se excuso con las manos y tosió para disimular el sonrojo.

– ¿Estas seguro?–Tsuna lo miro con incredulidad– No te preocupes si no puedes traerlo–dijo tratando de que su auto proclamada mano derecha no se esforzara mas de lo debido.

–Para nada Inútil-Tsuna–dijo Reborn saliendo de la pared– es su deber como guardián–y sin mas pateo a Tsuna y se poso en la acera de la calle.

– ¡Reborn!–gritó sobándose– ¡Deja de decir eso! Las cosas de los guardianes y todo eso no importan–dijo molesto– lo importante es que estemos todos juntos.

–Cállate perdedor-Tsuna–ordenó pateándolo un par de veces más.

– ¡Decimo!–gritó Gokudera, preocupado– ¿se encuentra bien?–lo ayudo a ponerse de pie.

–Si…de algún modo–suspiró con varios golpes en toda la cara–pe-pero Gokudera-kun tampoco quiero que te esfuerces demasiado. De todas maneras aunque no venga Hibari, podremos divertirnos todos junto jaja–Gokudera lo miro agradecido.

–No Decimo–negó con la cabeza– por favor déjeme completar esta misión–sabía que Tsuna estaba preocupado por el, por las heridas que el prefecto le había causado antes, pero esta bien. A probaría que podía confiar en el.

Rebon sonrió.

– ¿Estas seguro, Gokudera?–preguntó Rebon mirándolo.

– ¡Claro, Reborn-san! –aseguró firmemente.

–Entonces confiamos en ti. –dijo comenzando a caminar, las mejillas se Gokudera se tiñeron de un color rojo.

Confiaban en el, lo hacían. Así que cumpliría su objetivo en definitiva, llevaría Hibari al templo el domingo, así fuera como Skull atrayéndolo.

–…aunque dije eso–murmuró depresivo–no estoy seguro de que sea capaz de hacerlo–miro la comida instantánea que tenía entre sus manos–que estoy diciendo…–agitó su cabeza varias veces alejando esos pensamientos– ¡El Decimo y Reborn-san confían en mi! ¡No le fallare, en definitiva no lo hare!

Comenzó a comer sus fideos y miro la ventana–aquel beso,… ¿es que estaba pensando Hibari?–se pregunto con un pequeño sonrojo–de seguro lo hizo para poder librarse de mi–desvió la mirada con los palillos en la boca–no te será tan fácil bastardo.

Al día siguiente…

–Hibari, Hibari–Hibird se paseaba por toda la escuela, entonando el nombre de su amo, hasta que al fin lo encontró. Uno de sus lugares favoritos, la azotea de la escuela.

– ¡HIBARI!–aparte de Hibird, al parecer había alguien mas que sabía pronunciar su nombre sin que lo disgustara del todo.

No se movió de su lugar, sabia muy bien quien era, y a que venia.

–Bastardo te estoy hablando–gruñó, yendo hasta el– ¿no me oyes, ha?

– ¿Vienes por más Gokudera Hayato?–se sentó, mirándolo. Gokudera se sonrojo– ten en cuenta que esta vez no me contendré–advirtió con una mirada juguetona.

–Ba-Bastardo–gruñó, enojado– n-no estoy aquí por eso–recobro su compostura pero no pudo desaparecer el sonrojo que tenía, y del cual Hibari se percato al instante.

–Entonces no me interesa–respondió indiferente.

–T-Tienes que ir–dijo apretando los puños– es algo importante para el Decimo.

–Decimo, Decimo, Decimo–repitió sin interés– ¿acaso no hay algo mas en todo eso herbívoro?–preguntó mirando el cielo.

– ¿Qué más habría de haber?–preguntó molesto– el Decimo pidió que todos fueramos, eso incluye a los idiotas de Kokuyo Land, a Chrome y por obvio a ti.

– ¿Ira Mukuro?–preguntó con cierto interés.

–Bueno, si Chrome va es como si este bastardo estuviera ahí–dijo con cierta molestia. – ¿Acaso importa?

Hibari observo como el italiano desviaba la mirada con molestia.

–Como sea, no importa si Mukuro va o no, lo importante es que tiene que ir tú–dijo recobrando su mirada retadora– ¿Qué quieres a cambio?–la pregunta hizo que Hibari se sorprendiera un poco.

– ¿A que te refieres?–preguntó "sin interés".

–Es de suponerse que no iras–suspiró– amenos que te de algo a cambio, así los dos nos evitaremos la pena de estarnos viendo los rostros cada maldito día hasta el domingo.

– ¿Puede ser lo que quiera?–un tic se poso en el ojo derecho de Gokudera– ¿herbívoro?

–Si–resopló– mientras lo pueda conseguir.

–Entonces será fácil–lo miro, tensando a la tormenta–quiero hacerte mío.

Gokudera quedo petrificado al escuchar su petición. ¿Suyo? ¿A que se refería con eso?

– ¿¡Qué..!?–

Antes de que le pudiera insultar, Hibari ya estaba enfrente de el.

– ¿Puedes hacerlo, no?–lo miro con una sonrisa burlona– ¿o tienes miedo, herbívoro?

–M-Maldito, aléjate de mí–trató de apartarse, pero Hibari ya lo tenia apresado en sus brazos. – Hibari–gruñó.

– ¿No dijiste que podía ser lo que yo quisiera?–preguntó, Gokudera se dejo de retorcer y bajo la mirada a su pecho, totalmente rojo. – ¿o me equivoque acaso Gokudera Hayato? Es algo que puedes conseguir.

Bastardo…–pensó– ¡Déjate de estupideces!–gritó mientras se apartaba bruscamente de el– ¡No era lo que quería decir!–

– ¿Entonces que era?–siguió acercándose a el, hasta acorralarlo en la reja.

–N-No me refería a esa clase de cosas–no pudo sostenerle la mirada por mucho tiempo, aquello si que lo había impresionado. Pero sobre todo, lo había puesto nervioso.

– ¿Entonces a que tipo de cosas?–hizo que lo mirara a los ojos– yo no quiero nada más que eso.

¿Estaba bromeando, no? Estaba seguro de que estaba bromeando, entonces… ¿Por qué no podía dejar de sonrojarse? ¿Por qué no podía desacelerar su corazón? Tan solo la presencia de Hibari, ya hacia que se pusiera mal.

Por eso odiaba a los adultos.

–S-Sí–la respuesta desconcertó a Hibari–…si es un beso…–agacho la mirada, tratando de calmarse–…te lo daré…–

Eso si que lo había sorprendido, pero claro esta que Hibari Kyoya no lo dejaría ver tan fácilmente. Sonrió para sus adentros, y se pego más al cuerpo de Gokudera.

– ¿No me has escuchado?–preguntó– dije que quiero hacerte mío, un beso no es suficiente para que valla con la manada de herbívoros y el bebe.

–H-Hibari–gruñó enojado.

–Pero…–Gokudera lo miro fugazmente– lo aceptare–lo atrajo hacia el, y lo beso.

Esta vez, Gokudera respondió lentamente, cerrando los ojos. Y, como Hibari no se conformo con el simple roce de labios, obligo a la tormenta a abrirlos, introduciendo su lengua una vez que lo consiguió.

Después de unos tres minutos se separaron, Gokudera jadeando un poco por la falta de aire.

–Aun eres un inexperto–dijo sonriendo, Gokudera desvió la mirada– tienes hasta el sábado para contestar mi proposición, si no olvídate de que valla.

– ¿Qué?–lo miro sorprendido– pensé que esto…–

–Solo dije que aceptaba el beso, no que por un beso iría con Sawada Tsunayoshi–comentó separándose del albino.

– ¿Entonces esto que fue? –preguntó apunto de estallar.

–Un beso–respondió mostrando su típica sonrisa, llena de burla y sarcasmo.

– ¡Serás un…!–tragó sus palabras al ver que alguien abría la puerta de la azotea.

–Haha, te dije que aquí estaba Tsuna–dijo Yamamoto, a su lado se encontraba el capo, preocupado.

–Gokudera-kun que alegría que estés bien–miró a Hibari que le mando una mirada molesta–hiii ¿ahora que hice? –pensó–p-pero ya que estoy aquí…–lo miro intimidado–Hi-Hibari-san, su-supongo que Gokudera-kun ya te dijo, p-pero todos iremos al templo e-el domingo y…–

–Gokudera Hayato ya sabe cual es la condición para que valla–dijo comenzando a marcharse–depende de el.

–Ciao-ssu, Hibari–saludó Reborn, desde el hombro de Yamamoto.

–Oh, bebe–saludó.

– ¿Cuál es esa condición?–preguntó sonriendo.

–Es cierto–comentó Tsuna– si es algo laboral, podemos hacerlo en equipo para trabajar rápido.

–No es eso–respondió Hibari sin dejar su sonrisa–quiero que…–

– ¡No es nada que no pueda cumplir Decimo!–intervino violentamente Gokudera, poniéndose delante de Hibari.

– ¿Gokudera-kun?–mirar a su amigo en ese estado no le gustaba.

–Haha. Gokudera no seas así todos podemos ayudar–rió Yamamoto, Gokudera chasqueo la lengua.

¿Una orgía?–murmuró Hibari, Gokudera se sonrojo tal cual un tomate.

– ¡Pa-Para nada!–gritó asustando a Tsuna.

– ¿Estas seguro, Gokudera-kun?–preguntó un poco desconcertado por la actitud de su autoproclamada mano derecha.

–Por supuesto–sonrió mostrándole el dedo pulgar.

–Bien–respondió asistiendo.

– ¿Y cual es la tarea?–preguntó Reborn, con su usual sonrisa.

–Re-Reborn-san… ¡eso no tiene importancia!–dijo moviendo las manos frenéticamente.

–Quiero que Gokudera Hayatato…–Gokudera lo trato de callar, pero Hibari lo tomo de ambas manos, evitando que le tapara la boca–se mío.

– ¿¡Quéééé!?– gritaron Yamamoto y Tsuna, totalmente sonrojados.

Gokudera claro, no era la excepción.

Reborn solo soltó una pequeña risita.

Quería que la tierra se lo tragara en ese segundo, y siguió preguntándose ¿Por qué demonios no se retracto de la misión cuando pudo?


¡Ciao-ssu!

¿Qué tal? ¿Qué les pareció? Me emocione tanto al escribir las ultimas escenas xD hasta grite, cuando Hibari lo dijo XD mi madre así como de: 0.o "¿y esta loca?" XD

Jajajaja ojala que les haya gustado, ¿reviews? Muajaja, creo que no podre hacerla tan corta. Pero espero que no les moleste.

¡Nos vemos!

MimiChibi-Diethel.